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lunes, 30 de enero de 2017

Los que ignoran catan Gaba do Xil

No había leído nada de Roberto Alhambra, pero el que hubiese escrito varias novela en el mundo de Glorantha, me atraía poderosamente. Llevaba ya algún tiempo detrás de estas novelas, pero aprovechando la pasada FFF'16 y la presencia allí del autor, aproveché para comprar la nueva edición de este "Los que Ignoran" a un precio excepcional y, por supuesto, con dedicatoria. Me encontré además con un compañero al que hacía, por lo menos, 10 años que no veía (de hecho fue a él a quien compré el libro), así que la visita a la feria fue más que fructífera.
Y, en este caso, y teniendo en cuenta que Roberto reside actualmente en Ourense, decidí acompañar la novela con un vino de aquellas tierras para que él, que siempre está liado con sus Books and Beers, se anime a darle una oportunidad también al vino que tiene por allí. Se trata del Gaba do Xil de Telmo Rodríguez.

La trama, en principio, es bastante sencilla de resumir:
El imperio ha llegado a un nuevo continente allende los mares y pretende colonizarlo. Para ello ha enviado al almirante Alara para que inicie los trabajos de recolección de materias primas y supervise a los nativos. Evidentemente, se encontrará con una sorpresa.
Por otro lado nos encontraremos con los Guinakos, el antiguo reino que se rindió y anexionó al imperio, que quieren ahora recuperar su independencia.
Más no puedo contar.

Para empezar diré que me ha sorprendido el estilo de Roberto. Había leído en múltiples sitios que era muy parecido al de Joe Abercrombie, no en vano el autor se declara ferviente admirador de @LordGrimdark. A raíz de esto, decidí leer La primera Ley, a fin de comprobarlo e IMHO, no es así. Y fíjate que te digo, que me gusta más como escribe Alhambra que Abercrombie. No es que este último lo haga mal, válgame el cielo, pero su estilo me resulta mucho más simplón y acomodaticio. Es más depurado en Alhambra, marcando muy bien los tempos y provocando una lectura rápida y muy ágil pero que se debe embocar como un buen vino. En el caso de Abercrombie, la lectura me parece de carrerilla, entra sola, sin proponértelo, mientras que el autor de Los que Ignoran parece medir mejor las palabras y las pausas.
Vale, es cierto que hay algún parecido más que evidente entre cierto personaje de Los que ignoran y otro de La Primera Ley pero, ¿y qué?, está realmente bien logrado y el carisma del personaje en cuestión es apabullante (en ambos casos).
Y ya que he mencionado lo que su lectura se debe degustar como un buen vino... me anime a abrir una botella de Gaba do Xil, añada 2015 que tenía en casa. Vino monovarietal de uva Modelo de la D.O. Valdeorras y con un porcentaje de alcohol de 13,5º (7€).
El color que presentaba en la copa era de un amarillo pajizo con tonalidades verdosas y un robe transparente. Límpido y cristalino, sin turbidez ni defectos de color.
Al probarlo me inundo una explosión de manzana, pera, ciruela claudia y melón muy fresco. Con un toque perfecto de acidez. De un paso muy suave y ligero que hizo que bebiese más de los esperado de seguido. La persistencia en boca no es demasiado larga, pero deja recuerdos florales muy agradables. Es una auténtica delicia. Un vino tan ligero que ni siquiera parece un vino de lo bien que entra.
Ante esta experiencia sensorial era evidente que si el libro conseguía hacerme evocar la fantasía de Alhambra resultaría una aventura sensacional. Y así lo fue.
Jajaja, me flipo yo sólo. Volvamos con el libro.

Se trata en mi opinión de una primera y segunda parte en las que Roberto sienta las bases para lo que vendrá, haciendo un ejercicio de contención para no desvelar todo lo que tiene en mente y, al mismo tiempo, ir dejando retazos continuos de un buen worldbuilding que, cada poco, suelta una perla que te anima a querer saber más.
He leído varias veces que se trata de una novela de corte renacentista. No sé. A mi se me asemeja más a un mundo con tintes árabes y orientales, en todos los sentidos, pese a que los tejemanejes palaciegos nos resulten Machiavelli, general, me ha gustado verla como una mezcolanza de culturas en la que predomina la árabe.
Por otro lado, se trata también de una novela con personajes realmente bien creados. Todos ellos tienen el recorrido adecuado y carisma suficiente para ser protagonistas independientes, al tiempo, que cada uno genera su propia trama, que supongo acabará confluyendo en un final que se me antoja puede ser apasionante.
Poco más quiero decir de los personajes pues todos ellos me parecen muy buenos.

Otro acierto resulta el sistema mágico, ya que no es magia Ad hoc, sino algo de estructura más delicada.
Existen cinco gremios denominados como "los que...", cada uno de ellos tiene un talento innato acorde a este nombramiento que, en algunos casos, pisa la frontera entre la magia y la habilidad especial, otorgando una sutileza muy interesante al sistema social. Si, si, al sistema social, digo bien, pues algo que prevalece en la novela, al margen de otras cosas son las disputas e intrigas políticas tanto a nivel palaciego como interracial, y el sistema de gremios resulta sumamente importante en estos tejemanejes.
Evidentemente todos los gremios resultan molones, pero no perdáis de vista a Los que huelen, harán las delicias de todo aficionado a la fantasía.

Como he dicho antes Alhambra maneja bien los tempos narrativos y, a través de capítulos cortos titulados como últimamente suele ser habitual tras la llegada de CdHyF (en este caso, en lugar del nombre de un personaje, el autor utiliza el del gremio), nos va intercalando la acción, con el descubrimiento, o las intrigas de palacio.
Acción, por otro lado, soterrada y no desbocada. El autor, como el buen narrador que de momento parece ser, va dejando entrever lo que va a suceder hasta un final explosivo en el que deja claro que la acción sin fronteras se encuentra en las continuaciones, pues todas las tramas han confluido hacia un desarrollo de enfrentamiento.
De hecho, los sucesos acaecidos con respecto a los nativos hacen prever una buena dosis de diversión. Son tantas las líneas de acción que, si sigue con el formato de novela corta que presentan estas dos primeras entregas, me resulta difícil que el autor pueda encontrar un final satisfactorio para todas ellas en corto número de novelas, salvo que haga un ejercicio de contención narrativo importante.

En fin, escribo esta reseña bastantes meses después de haber leído las novelas y, si bien es cierto, que en su momento no me pareció del todo redonda, si que recuerdo que me enganchó y me mantuvo en vilo, algo que no puedo decir de mucho de lo que he leído últimamente (aunque es verdad que la fantasía épica, heroica, medieval, o como quieras llamarla se va alejando despacito, despacito de mi vida).

En definitiva, se trata de un par de novelas que animo a leer sin tardanza. De lectura rápida y muy ágil y con todos los ingredientes de una buena novela de fantasía. Cortas, sin volúmenes de 800 páginas, cada uno que te quitan la vida. Por mi parte seguiré leyendo a Roberto Alhambra si lo sigue haciendo así de bien.
Vamos, ardo en deseos de que, habiendo publicado ya la tercera parte, termine la cuarta para poder comprarla en el mismo formato. ¡Qué ganas!

Enhorabuena Roberto.

jueves, 16 de junio de 2016

El monstruo que viene a verme utiliza la magia del dragón

Hacer esta reseña me ha costado más de la cuenta, pues no sabía como hacerla sin spoilers a cascoporro. De hecho sólo con la sinopsis que yo pondría ya estaría contando la novela, así que esta vez me limitaré a poner el texto de contraportada.

Siete minutos después de medianoche, Conor despierta y se encuentra un monstruo en la ventana. Pero no es el monstruo que él esperaba, el de su pesadilla, esa que tiene casi todas las noches desde que su madre empezó el tratamiento, ese sueño tenebroso de la oscuridad y el viento y los gritos...
Este monstruo es algo diferente, antiguo... y quiere lo más peligroso de todo: quiere la verdad.

Desde luego mucho más romántico y misterioso que el resumen que yo habría hecho: con apenas dos líneas habría destripado la novela a cualquier posible pretendiente. Por eso, aviso, no soy dueño de mi a partir de ahora, los spoilers me resultan incontrolables en esta novela.

Pero tranquilos... que aún queda para llegar a ella. Seguro que ya estabais dando saltos de alegría: "Hurra, este tío se ha olvidado del vino, ¡celebremoslo!" Pues no, no me he olvidado, pero quería avisar de la complicación de esta reseña antes de nada.

El vino elegido le viene al pelo pues me ha gustado casi tanto como la novela. Se trata de un vino de la D. O. Costers del Segre, en concreto Drac Magic (6€) del año 2012 y cuyo productor es el bodeguero Tomás Cuisiné.
Un vino con un grado alcohólico de 14 y elaborado a partir de un coupage de uvas tempranillo, garnacha y samsó. Una maravilla de vino.
Visualmente es muy bonito, con un color cereza granate brillante y un ribete purpúreo casi azulado que deja pasar algo de luz a su través, dando unos reflejos violetas muy bonitos y con una lágrima densa que cae lentamente.
Al probarlo (ya sabéis que no voy a describir mis percepciones olfativas) la boca se llena de fruta madura con tendencias a frutas del bosque. Es un vino muy bien equilibrado con taninos maduros y golosos que llenan la boca y la secan invitando a beber más. Un vino untuoso, con cuerpo y de postgusto largo y dulce con un final ligeramente balsámico. Resulta muy interesante y exótico.
Es un vino para experimentar y jugar. Ideal para acompañar asados por su untuosidad, pero también para arroces, pollos a la parrilla e incluso algo agridulce o ligeramente picante tipo thai. Es un vino con el que me atrevería a comer algo exótico y afrodisiaco. Recomendado 100%.

Ante una recomendación tan entusiasta, el libro tiene que ser igual de bueno, está claro. Puedo reseñar un libro bueno y un vino no tanto, pero al revés no tendría sentido; al fin y al cabo, este es un blog literario.

Un monstruo viene a verme es un libro que entra directamente por los ojos. La edición es preciosa y las ilustraciones interiores a tinta, en parte me recuerdan a la antigua técnica de soplar la gota de tinta china y ver los trazos irregulares que iba dejando sobre el papel, son una autentica maravilla.
Si a eso le sumamos una edición en formato reducido y con una tipografía bonita, cómoda y de tamaño perfecto, empiezas a leer y la historia entra por si sola, como el vino.
Antes de que te des cuenta vas por la página 100 y por la tercera copa.

Patrick Ness escribe un cuento cogido de una idea original de la escritora Siobhan Dowd, fallecida de cáncer de mama en el 2007, y consigue una historia preciosa. Previsible desde la primera página, pero preciosa.

                                                                            El estilo de Ness es mesurado, tranquilo, pero contundente y muy realista de acuerdo con la historia de fantasía que pretende contar. Parece más un hecho real que una novela. Así de bien escrita está.
De tal modo que la llegada del monstruo, siempre a las 00:07, y las tres historias que ha de contar a Conor antes de que este le cuente a su vez su propia historia no hacen sino incrementar la belleza y la madurez de la narración. Madurez que, evidentemente proviene de la inmadurez y negación de la realidad, y hasta aquí puedo leer, y quizás haya sido demasiado.
Poco a poco, o muy rápido en realidad, la historia avanza, y los personajes que aparecen (los pocos) están realmente bien construidos, y sus credibilidad es pasmosa, tanto los humanos como el monstruo, y Ness consigue que epaticemos con ellos. Con unos más que con otros, claro, pero lo consigue.
Nos encontramos ante un relato de evolución personal. El viaje de Conor a través de sus miedos ha de completarse para llegar a crecer y afrontar la realidad: la verdad que le pide el monstruo. Monstruo que será el vehículo de conocimiento y desarrollo personal para este adolescente que se deja humillar para huir de la realidad.

Como he dicho, el desenlace es evidente desde el principio y, aun así, no he podido dejar de leer. Ness crea una historia irresistible. Tal vez haya quien crea que peca de ñoña, yo no, a mi me parece perfecta. No puedo ponerle ni un solo pero.
De hecho, he de confesar que, aun teniendo claro como acabaría la novela, ha sido tal el grado de compenetración con los protagonistas, que he llorado como un niño chico.
De hecho, pretendía que lo leyese mi hijo y, finalmente, he decidido dejarlo para más adelante; ya tendrá tiempo de sufrir.

No puedo decir más, pese a que rellenaría hojas y hojas, pero seguro que la cagaría más aún de lo que ya lo he hecho.
Os animo a leerlo sin tardanza. Más ahora, que empiezan a anunciar la película.

Una novela previsible pero emocionante, intensa, fantástica y, sobre todo, conmovedora.
Drac Magic, recomendado 95%.
Un monstruo viene a verme, recomendado 120%.

sábado, 4 de junio de 2016

No hay Espadachinas sin Armas (de guerra)

Hacía mucho que no leía nada de Robert E. Howard, y como tengo 3 pequeños libritos editados hace unos años por Biblioteca del Laberinto cogiendo polvo en la estantería, decidí que ya era año de leer alguno de ellos, por aquello de no tirar el dinero gastado, más que nada.
Así que decidí empezar por Espadachines, un tomo con historias de tres grandes mujeres de la bibliografía del genial escritor texano. De las tres, tan sólo creía conocer a Sonya la Roja, pero he visto que no ha sido como esperaba.
Preparado para enfrentarme a combates sin cuartel y a una lección de espada y brujería, pensé que el nombre del vino Armas de Guerra le veía que ni pintado. Un vino con uva Mencía, de la D. O. vinos del Bierzo.

El presente volumen nos ofrece cuentos de 3 damas, supervivientes y guerreras: la francesa Agnes de Chastillon; la pirata Helen Travel; y la mercenaria Sonya la Roja.
No puedo decir otra cosa salvo que me ha sorprendido la frescura y el buen hacer narrativo de Howard. Esperaba algo menos elaborado, más al estilo del Conan apresurado y rugoso cuyos combates son universales y apasionantes pero, no. Me he encontrado con tres cuentos de un Howard medido y depurado que ofrece mucha importancia a los personajes, proporcionándoles un carisma y fuerza muy interesante.
Es cierto que se ven elementos comunes en los tres: Howard presenta a personajes mujeres menospreciadas por los hombres, como género me refiero. Mujeres que han de forjarse un camino a base de la espada; y con un fuerte carácter que hace que se equiparen a los hombres. No faltará quien pese a su nombre siga pensando que el campo de batalla no es lugar para mujeres, pero la fiereza, voluntad y dureza de carácter que arrostran estas heroínas ya se encargarán de callar a los malpensados.
Evidentemente, para aumentar el poderío, las habladurías y la exacerbación de los deseos, Howard no queda conforme con imprimirles independencia, garra y temperamento, sino que también las hace altamente atractivas -se ve que Howard tenía pasión por las pelirrojas pues todas tienen los cabellos del color del fuego- (aunque pensándolo bien, es comprensible, el cabello pelirrojo denota poderío y pasión a partes iguales; conjugado con un cuerpo de infarto, uy, uy, uy). El amor jugará algún papel en sus historias, ya se trate de una obligación, una evasión de los recuerdos, o del deseo sexual que son capaces de despertar, aunque solo en la imaginación de los hombres.

Los cuentos se desarrollan en períodos históricos reales. Ni siquiera en el caso de Sonya la roja, de quien esperaba algo tipo Conan, se sale de este género. A posteriori he descubierto que la Sonya que yo esperaba encontrar (Red Sonja) es un personaje de los cómics basado en esta Sonya de Rogatino de Howard, pero no la misma. ¡Hasta aquí mi ignorancia!
Nos encontramos ante la historia de una mujer que huye de su forzada boda, en la Francia del XIV; de una mercenaria luchando por salvar el sitio de Viena; por último, una pirata surcando las aguas del Caribe.
Me ha resultado mucho más interesante de lo que esperaba encontrarme con estos momentos históricos y poder participar en mi mente de ellos, más que si hubiera sido una simple fantasía.
Los cuentos son de un protagonismo claro por parte de las mujeres (no hace falta decirlo, ya lo sé). El segundo de ellos, el de Sonya, tarda un poco más en llegar, casi medio cuento. Tanto que ya pensaba que era un error del libro y no salía la espadachín en este cuento. X) X) X) Ha sido el que menos me ha gustado de los tres, también hay que decirlo; siendo el primero de ellos, el de Agnes de Chastillon, el que más lo ha hecho. En este caso, he de indicar también que se trata del personaje más representativo, pues su historia se divide en este volumen, en tres cuentos casi correlativos en el tiempo.

Por último, lo que he dicho al principio: No tengo claro el lugar que ocupa esta novela en el corpus del autor. No tengo, ni he tenido ganas de bucear en su bibliografía para ver en que etapa de su corta pero productiva vida lo escribió, pero me parece una obra de cierta madurez narrativa; muy bien escrito y de tiempos y tonos medidos.

He dejado para el final el vino, pues en esta ocasión no lo voy a recomendar, así no aburro y quien se lo quiera saltar puede hacerlo sin problemas, pues la reseña literaria está durmiendo ya el sueño de los justos. El vino no es malo, claro que no, pero el nombre y la uva (tengo grandes recuerdos de situaciones en los que he bebido Mencía) dicen mucho más del vino que su sabor. Me ha defraudado y, por tanto, no os lo voy a recomendar, pero aun así os contaré un poquito sobre él. Al menos que conozcáis mis impresiones.
Se trataba de Armas de guerra, añada 2014 (4,40€).
Un vino joven de uva Mencía de las Bodegas Vinos de guerra y denominación de origen Bierzo. En copa resulta bonito: granate intenso con ribete púrpura y capa alta de fondo. Al trago se percibe un sabor frutal algo insípido. Ligeramente ácido. Con la tanicidad justa y un postgusto largo con recuerdos ligeramente florales. Me ha resultado un vino bastante plano al que no he sido capaz de sacarle nada especial.
Un vino que no está mal para el día a día pero que no me ha sugerido nada especial. Un vino correcto, sin el empaque de los vinos del Bierzo. 

lunes, 16 de mayo de 2016

En el museo del perro está escondido "el Miracle"

Me encanta Jonathan Carroll. Siempre me ha encantado, desde que hace bastantes años ya, leí The bones of the moon. Desde entonces, intento leer alguna novela suya todos los años pero, las dos últimas, Los dientes de los ángeles y éste El museo del perro han bajado su nivel en mi mente. Los dientes de los ángeles me gustó, pero poco más. En El museo del perro he empezado a ver que lo que siempre consideré, y me fascinó, como sentido de la maravilla, son en realidad patrones que se repiten en muchos libros y que acaban dejando mensajes de autoayuda en clave fantástica, o eso me ha parecido esta vez.  Si es así, he tardado demasiado en darme cuenta, tal vez, por que, como he dicho nada más empezar, me encanta Carroll.
Por este motivo, y aunque el libro me ha parecido aceptable, se me ha hecho un poco cuesta arriba y he tardado más de lo que esperaba en leerlo, lo que me ha llevado a dos fines de semana en lugar de uno y, por tanto, a dos botellas de vino en lugar de una: Bora, una garnacha del Somontano; y El Miracle, una garnacha tintorera de Valencia. Como no quiero ser muy pesado, e imagino que a la mayoría de los que leen este blog, el vino se la trae al pairo, solo daré mi opinión del vino valenciano. Un libro, un vino. Si, por un casual, alguien quiere que le diga que me ha parecido el otro vino, que me lo diga y punto.

El museo del perro nos narra la historia de un famoso arquitecto al que se le encomienda la construcción de un museo en homenaje al conocido como "mejor amigo del hombre": el perro. Pero habrá de construirse en un lugar diferente al del país de origen del promotor, Saru, que se encuentra sumido en una guerra civil.

Como siempre, la escritura de Carroll resulta engañosamente fácil de leer. Las frases nos envuelven como si de una conversación en tiempo real de nuestro entorno se tratase. Con una fluidez y ligereza absolutas, parece que se escriba, y lea, sin ningún esfuerzo. Pero poco a poco vemos que se van incrementando las particularidades y los foros de interpretación.
Se trata, como casi siempre, de una historia de personajes, en la que estos dan el do de pecho por encima de la propia trama de la novela. Todos ellos resultarían sumamente interesantes si no fuera porqué, como he dicho, empiezo a observar un patrón característico en las obras de Carroll. Todos los protagonistas de sus novelas se encuentran en un estado de indefensión psicológica, están perdidos en algún punto de su vida y su futuro es indeterminado. Y siempre aparece la figura aleccionadora que los instruye y redirige espiritual, moral y personalmente, pero siempre en un ámbito religioso. Normalmente suele ser un personaje algo místico: un espíritu, fantasma, e incluso una manifestación de Dios o de la Dama de la guadaña. En esta ocasión, el personaje de Venasque me ha resultado tan conocido que no tengo claro (no recuerdo) si no sale en alguna novela anterior con el mismo nombre y cumpliendo el mismo cometido.
Por supuesto el amor es una tema que también tiene cabida en la literatura de Carroll y, ahora comprendo, que es lo más normal del mundo teniendo en cuenta la vena religiosa de sus obras. En esta ocasión el protagonista juega con el amor de dos mujeres, pudiendo perder, como es normal, a las dos.
Por cierto, la ubicación geográfica también se repite en las novelas de Carroll: debe estar enamorado de su país de acogida, pues no hay novela suya en la que Viena no tenga cabida.
Aunque bueno, eso también se podría decir de los compañeros de los libros de las reseñas de este año, siempre cumplen el cometido que espero de ellos: disfrutar el momento ideal. El archinombrado Carpe Diem, me viene a la mente en este instante. El placer del vino con un buen libro me resulta impagable.
En esta ocasión he dicho que voy a hablar del vino de la Bodega valenciana Vicente Gandía, El Miracle by Mariscal. Como en la reseña anterior, se trata de un varietal de garnacha tintorera. Concretamente  de la añada 2011 y con un precio fantástico teniendo en cuenta la calidad, 6 euritos nada más. 
Vemos un color rojo cereza con ribete color granada y una lágrima gruesa descender por la copa al agitarla. No reconozco ningún aroma al olerla, pero me gusta (sí, lo sigo intentando. Qué pasa). 
Al probarlo noto una marcada acidez, no fuerte, sino muy alegre. Taninos carnosos y un fuerte sabor a fruta negra madura, acompotada,  y notas a especias, clavo o comino tal vez. Es un vino complejo  que, teniendo en cuenta mi inexperiencia, no soy capaz de definir, pero reconozco que me gusta mucho. Sobre todo la acidez y las notas a cacao y regaliz finales que quedan en la garganta cuando se va apagando el sabor.

Pero bueno, continuemos con la novela. Es cierto que intenta ser ejemplarizante, pero resulta demasiado aleccionadora a mi modo de ver. Ante un protagonista estereotipado que cumple todos los requisitos de una personalidad antisocial (rico, arrogante, presuntuoso, mujeriego, exitoso, etc.) se nos muestra una novela plagada de mensajes encaminados hacia un personaje menos materialista, más humano, mejor persona en el sentido católico del término.
A pesar de todo resulta interesante el trasfondo de la novela: la trama de la guerra civil de Saru y el consiguiente traslado de la ubicación del museo del perro, aunque la problemática surgida por la multinacionalidad de los obreros me parece algo forzada. 
El asunto de la guerra civil se convertirá también en mensaje acerca del odio intercultural, interracial,  o de cualquier otro tipo, y la petición de paz es clara por parte de Carroll al conseguir trasladarla de su lugar de origen a la ubicación de destino del museo, pese a encontrarse en el corazón de Europa. 

Tengo claro que no me ha gustado el final de la novela. El motivo "verdadero" de la construcción del museo está hecho para concordar con esta religiosidad de la que hablo y me parece tan irreal que lo chafa todo, en mi opinión.
No puedo, sin embargo, quitar el mérito a su estilo, ni a la creación de sus personajes ni a los ambientes, tan bien recreados que nos hace sentir allí. Evidentemente todo esto también ha de ser volcado al idioma del lector, y hay que felicitar la labor de traducción de Manuel de los Reyes, que es quien en realidad consigue que la pluma de Carroll surja tan fluida en castellano.

En definitiva, es una buena novela, como todas las de Carroll, no me cabe duda, quizás en otro momento me hubiese gustado más, pero algo no ha terminado de convencerme. Tengo en la recámara El fantasma enamorado para darle un tiento más adelante, a ver que tal.
En esta ocasión he de reconocer que me ha gustado mucho más el vino que la novela, pero aun así no puedo dejar de recomendar a Jonathan

Carroll. La novela no me convence pero el autor es un imprescindible de la fantasía.
Por cierto, el vino es una gozada. Supongo que ya os lo imaginabais.

martes, 30 de diciembre de 2014

El señor de las profundidades

El Señor de las Profundidades cierra la trilogía de Lethe, el No-mago. Quien haya seguido las anteriores entregas sabrá que Lethe es, en realidad, un grandísimo mago, pero de una magia diferente, y más poderosa.

Esta última entrega comienza donde terminó la anterior, y aquí ya no hay tapujos. La suerte está echada y todos se preparan para la gran batalla. La batalla que acabará con el juego del ciclo de los nueve mil años.

Esta es la entrega más oscura de las tres, así como la que más acción despliega.
Bajo mi punto de vista es la mejor de las tres pero, en mi propia experiencia, ha resultado la menos satisfactoria, como antónimo de gratificante, que no como sinónimo de baja calidad. Es así, porque intenta dar una explicación demasiado esotérica y pueril al mismo tiempo al cielo de la no-magia. Pero sin embargo es la mejor de las tres, pues despliega por fin, el entramado que esconde la no.magia y el Oscuro, y acarrea una buena dosis de acción y epicidad pero, como he dicho, en mi caso, ha terminado defraudándome el resultado. No sé, esperaba otra cosa, y más.

La novela sigue tres líneas argumentales diferentes: Por un lado el No-Mago y la Dama que, ayudados por Pit, se convertirán en El Señor de las Profundidades, y combatirán al avatar del Oscuro; Por otro lado, el grupo de Matei y cia. que seguirán en su empeño por descubrir las runas de Randole; y en tercer lugar, nos encontramos con el grupo que ha estado dirigiendo todo el cotarro: Los integrantes del juego. Un grupo de seres legendarios que mantienen el pulso del universo y mueven a las personas a su antojo como si de títeres se tratasen para asegurar no sólo la estabilidad del universo, sino también su propia diversión.

En esta ocasión creo que Maryson se apoyó más en los personajes. Les ofreció un carácter más definido y unas metas más claras. Del mismo modo, con su juego de los ), los solitarios, y la raza más antigua, quiso dotar al mundo de una importante cosmología propia. Imagino que con la intención de poder continuar desarrollándola en futuras novelas, pero que a mi no ha terminado de gustarme a día de hoy pues me ha parecido demasiado improvisada y (para hoy en día) poco original.

Hay momentos realmente épicos y originales, como el Ser que en realidad es El Señor de las Profundidades, ¡nunca se me hubiera pasado por la cabeza! Su batalla con el Dragón del Oscuro resulta increíble y sorprendente pues nos encontramos ante una fantasía heroica con tonos de ciencia ficción en este punto, ya que el propio Señor de las... se convierte en una especie de nave pilotada por las mentes de Lethe y la Dama. Este aspecto me ha gustado sobremanera, así como los oscuros y poéticos momentos que suponen la partida del alma del cuerpo de Lethe o la Dama.
Se continúa con la trama política, y la ciudad de Romander es sometida a un golpe de estado y a un posterior ataque que será capeado con maestría por la llegada de poderosos magos en una batalla mágica realmente espectacular.

Sin ánimo de levantar más spoilers que los que ya habré soltado, he de decir que la novela cierra un ciclo. Con la llegad de Lethe y su uso del Poder y manejo de su cabalgadura, se cierra el ciclo de las eras y se inicia una nueva época que podría haber continuado futuriblemente si el autor no hubiese fallecido. Las puertas estaban claramente abiertas para esto.

En general me parece una muy buena trilogía, aunque reconozco que (me repito) a día de hoy no me ha dicho gran cosa. Tengo claro que hace 20 años, cuando mis lecturas seguían derroteros dragonlantinos, ésta me habría parecido una grandísima trilogía, por lo innovador y original. Creo que he llegado 20 años tarde.

Muy recomendable para iniciarse en la fantasía y buscar un estilo de fantástico menos explícito en todo que el actual; un fantástico que invite a soñar y a leer entre líneas: a imaginar, en una palabra.

miércoles, 27 de agosto de 2014

Hic sunt dracones: Cuentos imposibles

Si he de entrar en la pomada (que con el tiempo que hace que este debate está en el aire, ya era hora de que me pronunciase), debo decir que no suelo comprar libros en formato digital ( en papel ya compro los míos y los de medio Madrid). Pero en e-book, lo siento, me parece que las editoriales españolas (la amplia mayoría) tienen la cabeza metida en el culo, y una política que raya la usura, y no me da la gana darles ni un puto euro, por muy ilegal que sean las descargas y que atenten contra los derechos de los autores. En inglés si he comprado varios, pero los precios suelen acompañar, y suele haber ofertas más que interesantes por tiempo limitado.
Pero de un tiempo a esta parte van surgiendo proyectos a este respecto que tiran por tierra la labor, trabajo y palabrería de las grandes editoriales para mantener los precios: por un lado, el gran trabajo de la editorial Sportula, que esta ampliando su catálogo con una muy buena selección, y a un precio magnífico, de novelas en formato electrónico que por su temática o extensión no tendrían cabida en otro formato; por otro, el blog Cuentos para Algernon, de Marcheto y del que cuya primera recopilación anual reseñaré más adelante y cuya política editorial, por decirlo de alguna manera, se trata de seleccionar relatos de género fantástico, de autores casi siempre inéditos o poco conocidos en España, y a precio 0, si 0, gratuito; Y en tercer lugar, pero no por ello menos importante, la editorial formada por dos jóvenes (una doctora en teoría de la literatura y una licenciada en filología inglesa) que traducen bueno, bonito y sobre todo muy barato. Hablo de Fata Libelli, y no creo que haya nadie a estas alturas que no conozca esta editorial on line, de relato y con precios justos y asequibles.
De hecho, mi visión al respecto va cambiando tan rápido que no sólo compré Hic Sunt Dracones, sino que la iniciativa me parecía tan buena y me apetecía tanto apoyarla que, sin haber leído aún el libro de Tim Pratt, ya me había suscrito para la producción completa de este 2014.

Hic sunt dracones que el libro que elegí para empezar con la editorial por varios motivos: 
1º Había leído algún cuento de Tim Pratt en el blog Cuentos para Algernon, y me habían parecido excelentes.
2º Las críticas que había leído en Goodreads eran muy buenas.
3º Me fié de la opinión de los chicos del podcast los Verdhugos, que tachaban el libro de excelente, junto con el de Peter Watts.

En total son siete cuentos, de los que os haré un brevísimo resumen:

* Sueños imposibles: Pete es un apasionado del cine. Un día encuentra un videoclub muy especial. Un videoclub en el que nunca se había fijado y que tiene películas en teoría imposibles.
* Hart y Boot: Hart y Boot son una pareja al más puro estilo de Bonnie y Clyde. Hart es una tia dura, dura de verdad. Boot es el hombre que, de repente, aparece en su vida, y tiene una habilidad muy especial.
* Vida petrificada: Zealand es un aventurero que se propone realizar la mayor hazaña: acabar con Archibald Grace, un asesino que ha vivido incontables siglos.
* Vida con la arpía: Una muchacha convive con una compañera de piso muy especial. Nunca la ha visto, pero dice llamarse Arpía. 
Desde que viven juntas, la joven triunfa en la vida, tanto en lo personal como en lo laboral. Todo empieza a cambiar cuando conoce a una muchacha en un bar y empieza a salir con ella.
* El sótano del mundo: Morgan solicita ayuda a Rob en virtud de una vieja promesa. En el sótano de su casa hay una puerta a otro mundo, a un mundo vertedero lleno de escombros y basuras. Allí habita el Dragón. Aquel que se ha llevado a su hijo.
* La copa y la mesa: La mesa, una organización legendaria, está gobernada por monstruos cuya misión es encontrar y custodiar la copa. Una copa muy anterior al Santo Grial y que dicen contiene la sangre de Dios.
* El pez limpiafondos: Un joven pretende matar al pez que vive en la charca tras su casa. Se trata de algún tipo de pez del conocimiento, pues por cada objeto que le echas te devuelve otro relacionado con aquél.

Como podéis ver, se trata de una muestra de fantasía bastante ecléctica pero que, en mi opinión, empieza muy fuerte con los dos primeros cuentos pero que se va poco a poco diluyendo y cada vez resultan menos interesantes.
Los cuentos están bien escritos y son agradables pero, tal vez, me hayan podido las elevadas expectativas que llevaba encima.
El primer cuento me gustó, pero no me sorprendió. El segundo me gustó casi más que el primero, pues sí que me pareció original; a partir de ahí, cada cuento me ha ido gustando menos.
Como he dicho llevaba expectativas bastante altas para esta recopilación pues, como he dicho antes, además de las buenas críticas, había leído un par de cuentos publicado por Marcheto, y ambos me habían gustado mucho, más que cualquiera de los de esta selección que, por otro lado, no puedo dejar de recomendar pues pese a mi opinión, reconozco que el trabajo realizado por Fata Libelli ha sido muy bueno. Pero vuelvo a repetir, se ha de leer con afán de divertirse, no con el de maravillarse, pues tampoco es la panacea del relato fantástico. Si tuviera que valorarlo no podría darle más que un notable bajo.

martes, 29 de julio de 2014

Entre extraños

Segundo libro que leo de la extinta colección fantástica de RBA. El primero, Osama, no me gustó. El segundo, me ha dejado un regusto agridulce. 
Me gusta Jo Walton. Me gustó con Garras y Colmillos y me encantó con El círculo de Farthing. Con Entre extraños se adentra un paso más en los límites entre los géneros, consiguiendo una novela muy difícil de encasillar, y que alcanza cotas de alta literatura. 
Pero pese a estas palabras de alabanza no puedo decir que todo sea oro. Me he quedado entre el sol y la sombra, pues me ha gustado mucho, pero reconozco que se me ha hecho muy cansina también.
¿Incongruente? Tal vez, pero de todo hay en la viña del Señor.

Morwenna, Mor, es una adolescente que ha tenido que huir de su madre.
Tras el enfrentamiento de Mor y su hermana gemela (también llamada Mor), con su madre, una malvada bruja, como la define Mor, nuestra protagonista saldrá malparada, con un bastón que deberá llevar de por vida, mientras que la peor parte se la llevará su hermana, que acabará muerta.
Morwenna huirá de su Gales natal para refugiarse en Inglaterra, en casa de su padre, Daniel. Un padre a quien hace mucho que no ve y apenas recuerda. Allí convivirá también con sus tías (brujas también, según ella), y será internada en el colegio apea señorita de Arlinghurst, donde deberá estudiar para sacar provecho de su vida.
Es en este ambiente donde nos encontramos con una niña que se siente diferente a todos y se encuentra completamente rodeada de extraños.


Nos encontramos ante una novela ampliamente galardonada, de la que se ha escrito mucho ya y que, evidentemente, ha generado mucha controversia, pues son tantos los admiradores como los detractores. No se si merecerá tanto premio pero no puedo ignorar que se trata de una novela de gran calidad.
Walton escribe meticulosa y elegantemente, de forma concisa y serena, cayendo (para mi gusto) en algún momento, en una excesiva frialdad.
Estructurada a modo de diario, cada una de las entradas nos muestra la vida vista desde el cristal por el que mira su narradora, Morwenna. Una narradora que resulta difícil creer en la fidelidad d ellos hechos que narra. Una muchacha retraída, objeto de burlas por parte de sus compañeras, en virtud de su acento y de sus diferentes gustos, pero avanzada para su edad, pues parece haber vivido experiencias muy especiales.
Morwenna se siente entre extraños, ya sean estos sus tíos, sus compañeras de escuela, o los libros que va leyendo, pues Morwenna es, ante todo, una lectora voraz, de esas que todos aquellos que disfrutamos con la lectura quisiéramos ser. Una friki la llamaríamos hoy día a tenor de la pasión que siente por la ciencia ficción.
Una ciencia ficción que iremos recorriendo con ella a través de sus entradas, pues gracias a los prestamos bibliotecarios y a las librerías, Morwenna dispondrá de continuos libros para leer que nos irá indicando, al tiempo que sin pelos en la lengua aportará sus opciones aceda de autores como Tolkien, Samuel R. Delany, Hainlein, Le Guin, y un largo etcétera. Opiniones y gustos que imagino corresponden con los de la autora de la novela.
Es por ello que no yerran quien consideran esta novela como un catálogo de la literatura de ciencia ficción de los 60s y 70s, pues al acabar su lectura habrán pasado por sus páginas más de 150 novelas de género.
Y es en este punto donde te paras a pensar "¿tiene razón sobre Heinlein? ¿Y sobre Dick? Bueno, yo no lo habría visto así pero, en realidad ¿Qué es lo que yo he leído? Esto es la historia de la Ci-Fi y no he leído casi nada."
Me he sentido en este aspecto muy identificado con la protagonista, pero no cuando yo tenía su edad, sino ahora, cuarentón de pro. Es ahora cuando ansío soledad y tranquilidad. Cuando busco la palabra escrita y me acongojo ante la enormidad de páginas que pueblan un mundo que sólo quiero conocer a través de ellas. Un mundo, otros mundos, muchos otros mundos.

Pero Mor tiene otra faceta más, la mágica, pues dice poder ver y comunicarse con las hadas. Dice poder hacer magia a través de hechizos tan sencillos como caprichosos, pero que en casi todos los casos son perfectamente explicables sin recurrir a la magia.
Hadas y magia que tan sólo ve ella y que Walton se encarga de describir a través de neblinas de ahumadas que ofuscan nuestra mente y resultan confusos hasta el punto de no tener claro si todo es tan real como Mor lo cuenta o si no es más que la fantasía de una mente adolescente enajenada y ansiosa por vivir una vida plena y con sentido más allá del ordinario.
He aquí donde se encuentra uno de los puntos fuertes de la novela, pues Walton nos mantiene siempre en la duda. Nunca se tiene claro si la propia historia de Mor es real o fruto de la situación que vive, pues no olvidemos que lo que realmente se esconde detrás de esta novela es el crecimiento de Mor, el ascenso a la madurez tanto física como mental de una muchacha impedida físicamente en un ambiente poco familiar, rodeado de extraños y encerrada en su propio mundo en virtud de sus diferentes gustos.
Un crecimiento en el que veremos sus claros ideales que la convierten en madura para su edad, asistiremos al despertar de su apetito sexual, a los celos de adolescencia, y a la alegría d encontrar alguien con quien compartir aficiones, alguien que te hace no sentirte tan solo en el mundo.

Se me acaban las palabras, y probablemente me quede algo en el tintero, pues he tardado muchos días en escribir la reseña y algunas ideas que me han recorrido la bóveda craneal las he perdido por no apuntarlas pero, sobre todo, algo que no he mencionado hasta ahora es lo que real, realmente constituye el alma de esa novela, que no es otra cosa más que un sincero agradecimiento al mundo del libro: bibliotecas, librerías, sistemas de préstamos, autores, pero por encima de todo, a nosotros, los lectores, sin los que no existiría este maravilloso y exclusivo universo. A todos los lectores, es cierto, pero está claro que en especial a aquellos aficionados a la ciencia ficción.

Ahora, leyendo lo que he escrito a posteriori, me doy cuenta de que tal vez haya mostrado más entusiasmo del que pretendía en un principio. Ello es debido a que, si bien es cierto, la novela no me ha llenado del todo, si que ha ido calando en mayor medida según sido pasando el tiempo y se ha aposentado en mis recuerdos. Tal vez por ello esta reseña parezca mucho más efusiva de lo que en realidad lo siento.

¿Recomendarla? Sí, la recomiendo pero con reservas. No es para todo el mundo y no tengo claro a quien va a gustar. Creo que a pocos que busquen ciencia ficción o fantasía.

domingo, 20 de julio de 2014

La leyenda de la piedra

Hace unos cuantos años ya que leí Puente de pájaros, de Barry Hughart. En aquel momento, seducido por las buenas críticas, y antes de haberlo leído, decidí comprar también la segunda entrega de la saga del maestro Li. 
No me gustó la primera parte, no pude con ella. Reconozco que me costó infinito entrar en la historia, motivo por el cual he tardado casi 5 años en leer La leyenda de la piedra. Os adelanto que mi opinión será corta. Tengo poco que decir pues me ha sucedido lo mismo que con Puente de pájaros y no he sido capaz de entrar en esta segunda parte, ni en la primera ni en la última página, y lo lamento, la verdad, pues realmente quería que me gustase

El maestro Li, el mejor detective de toda China, y su ex cliente y actual ayudante Buy Número Diez se enfrentan a un nuevo caso. Buey es un campesino de corazón puro, y Li un viejo erudito… con un ligero defecto en su carácter.

En el monasterio del Valle de las Penas, el bibliotecario ha aparecido asesinado mientras trabajaba en un antiguo pergamino que además ha sido robado. Las pruebas apuntan inconfundiblemente a que el culpable es el infame Príncipe Risuelo, un noble despótico y torturados que desea ocultar el conocimiento de una fabulosa piedra para sus propios fines.

Sólo hay un problema: el Príncipe Risueño lleva muerto más de siete siglos… y el rostro del bibliotecario asesinado refleja todos los horrores del Infierno.

En mi opinión Barry Hughart escribe cojonudamente. Se nota en un estilo elegante, pleno de figuras retóricas pero muy alejado de la presuntuosidad y el recargamiento propio de quien quiere demostrar lo bien que sabe escribir cuando en realidad no tiene ni puta idea.
Desconozco si Hughart imita el estilo narrativo de la antigua China o si lo conoce profundamente, pues no me ha parado a conocer su biografía pero, lo que si es cierto, es que consigue ese tono poético y melancólico pero a la vez muy aventurero y cargado de humor propio de las leyendas chinas.
Un humor extremadamente ácido y picarón, subidito de tono en ocasiones y con muchas referencias culturales y políticas que, como en mi caso, no te hacen reír si no conoces un poco la historia de China.
La novela está plagada de subtramas y pequeños cuentos, leyendas y acertijos que el maestro Li y Buey número 10 deben resolver para alcanzara la recompensa final.
Y esto es lo que, para mi, constituye el aspecto principal para que la novela no resulte satisfactoria y no la haya disfrutado lo más mínimo. Me explico. Es tal la profusión de anécdotas, cuentos, leyendas, acertijos, escenarios que me he perdido continuamente. Han sido muchísimas, pero muchísimas, las ocasiones en las que he perdido el hilo y no sabía ni lo que estaba leyendo. Nos encongamos ante, para mi, una novela muy compleja de leer (pese a la aparente facilidad que desprende) con un componente psicodélico que ha hecho que me encontrase mirando la novela por un pequeño agujerito, a través de un tubo en el que según vayas girando la novela, va cambiando la trama, construyendo formas geométricas con eje simétrico que me han agobiado como si se tratase de una novela hiperactiva que no he sido capaz de agarrar en mi tranquilidad.
Una novela plagada de personajes interesantes. Sin más evolución que esta propia novela, en muchos casos, unas pocas páginas, pero cargados de historia que narrados por Hughart me han desconcertado más aún, aunque los cuatro personajes principales son grandes personajes en su originalidad y desenvoltura pero que se mezclan en el batiburrillo de mi mente.
como he dicho hay escenas muy poéticas que se aprecian en fragmentos épicos de viejas leyendas pero que el desconocimiento de la tradición y mitología chinas no me han permitido disfrutar y de nuevo me han hecho perderme, por ejemplo, hay un fragmento en el que el Maestro Li viaja al infierno para "entrevistar" a la diosa de las prostitutas, que ha conseguido que, de verdad, no me enterase ni de donde estaba.

No puedo decir más. Tal vez sea una buena novela que no he sabido interpretar correctamente, pues la mayoría de las críticas que he leído son muy buenas (recuerdo una respuesta de Egan en facebook a mi reseña de La sombra fuera del tiempo que me iluminó un poco respecto a dicha novela). En cualquier caso, no puedo recomendarla pues no la he disfrutado. Al menos tengo claro que no leeré la tercera parte.

jueves, 26 de junio de 2014

Los dientes de los ángeles

 Jonathan Carroll es, para mí, epítome de disfrute. En esta ocasión, Los dientes de los ángeles, como no podía ser de otra manera, me ha gustado, pero supone una seria bajada de listón frente a otras novelas suyas mucho más entretenidas e interesantes. Menos mal que he empezado diciendo que J. C. era epítome de disfrute ¿no?

En mitad de sus vacaciones en Cerdeña, Ian McGann conoce a la Muerte en un sueño. Esta promete responderle cualquier pregunta que le formule, pero si él no consigue comprender sus respuestas, tendrá que pagarlo con la vida.

En Los Ángeles, la actriz Arlen Ford ha dejado de ser feliz. Lo abandona todo y se traslada a Austria, donde encuentra a un apasionado corresponsal de guerra. Desde el principio, Arlen se da cuenta de que se trata del hombre al que ha estado esperando toda la vida.

Y en Viena, Wyatt Leonard, enfermo terminal, descubre de repente que posee el poder de resucitar a los muertos. La convergencia de estos tres destinos conforma el núcleo de esta novela.

Así reza la sinopsis de contraportada de este Los dientes de los ángeles.
antes de continuar, os aviso que tal vez sea fácil encontrar algún spoiler.

Si no recuerdo mal, Bones of the moon fue el primer libro que leí de Carroll. Por aquel entonces no tenía el blog (creo que ni siquiera sabía lo que eran, aunque no hace tantos años de aquello ;) ) y no recuerdo casi nada de lo que iba pero, recuerdo que me gustó tanto, me pareció tan fresco, fantástico y realista a la vez; el estilo de Carroll me pareció tan engañosamente sencillo, y el sentido de la maravilla del que se habla tanto últimamente, impregnaba cada página que no pude resistirme a hacerme con otras dos novelas suyas en inglés, Sleeping in flame y The land of laughs, ante las que caí rendido. Continué por esta línea, y me hice con White apples y Glass soup (este último si llegué a reseñar aquí). En ese momento Carroll ocupó un lugar de privilegio en mi biblioteca. 
Decidí cambiar el norte, por comodidad más que otra cosa, y empezar a leerlo en español. Tan sólo he leído dos novelas traducidas, y ninguna de ellas me ha impresionado tanto como las leídas en su idioma materno. El mar de madera me pareció buenísima, realmente buena, pero el surrealismo me pareció mucho más pretendido; más potente pero también más buscado a propósito, no sé si me sé explicar. Una buenísima novela repito, pero no me impactó tanto.
Ahora me lanzó con Los dientes de los ángeles, en el que Carroll aborda el tema de la muerte. Un tema recurrente en la bota del autor, ya que todas las novelas anteriores han sido visitadas por la dama de negro y, en todas ellas, hay un elemento fantástico-exóterico, cuasi filosófico que intenta mostrar significados alternativos a los grandes enigmas ocultos de la vida y el espíritu.

En principio esto era lo que pensaba, y lo que me animo a empezar por Los dientes antes que por El museo del perro o El fantasma enamorado, ambos en la recámara.
Pero me equivoqué. ¿Quiere esto decir que es una mala novela?
Para mi no lo es, pero me reconozco fan irredento del autor y, por tanto, algo parcial en mis opiniones al respecto.

En esta ocasión el autor continua desplegando con su pluma una novela muy agradable de leer. Carroll escribe de tal forma que las palabras parecen cantadas más que leídas y, antes de que te des cuenta, has leído un capítulo y otro y otro.
La premisa de partida resulta también muy atractiva, y anima a leer, a la espera de encontrar el detonante que convierta la aventura en un tour de force psicodélico, pero ese momento no llega y, poco a poco, la novela se va convirtiendo en un ente lineal, sencillo y agradable de leer pero que no nos dice nada.
Los capítulos, en si mismos, gustan, y resulta muy interesante el cambio de voces en los mismos, ya que Carroll introduce narraciones epistolares y grabaciones de audio alternados con capítulos en primera persona.
También los personajes resultan "majos" pero algo simplones ya que ambos están hastiados de vivir y, deprimidos, observan el mundo que les rodea con ojos ya nublados.
En cambio, en esta novela, el heraldo de la muerte me ha resultado un gilipollas integral y pese a las perrerías que pueda hacer para joder una vida, el concepto que propone Carroll respecto al trato que la muerte dispensa a una u otra persona en función de como le diga según lo vivido en un remedo kármico, no ha terminado de convencerme.

En general me ha parecido más una novela a medio camino de un ensayo en la que Carroll se permite disfrutar de la muerte como elemento fantástico siempre presente que, además, decide el destino de muchas de nuestras acciones inmiscuyéndose en ellas.
no puedo decir que sea una mala novela ya que a mi me ha gustado pero, desde luego no está a la altura de las anteriores.
Creo que la novela está bien pero las expectativas que crea el autor y el inicio de la novela, van diluyéndose poco a poco hasta convertirse en una especie de diálogo entre la muerte y dos moribundos en los que la primera deja claro que siempre hemos estado a su merced.

Leedla, si queréis, es entretenida pero, si no habéis leído nada de este autor antes, empezad mejor por El mar de madera, y si se os da bien el idioma de Shakespeare, lanzaos sin duda a por una de sus obras sin traducir.

jueves, 22 de mayo de 2014

Los abismos de Lan-Gyt

Mi intención era haber terminado la trilogía del No-mago en Marzo, así a modo de un libro por mes estaría la trilogía reseñada por completo en muy poco tiempo pero, como sabéis, determinados motivos me impidieron llevar esto a cabo y, finalmente, terminé leyendo la segunda parte de la trilogía en Abril, así que aquí os presento mi opinión sobre la misma.

Los abismos de Lan-Gyt continúa en el punto en que acabó la primera parte, Las torres de Romander, con el grupo de Lethe y compañía intentando desentrañar los mensajes rúnicos dejados por Randole hace 800 años para combatir a la creciente magia incolora, y con Gynwaene convertida ya en  Assayinda, La Dama, señora de una orden mística tan importante como misteriosa en su importancia.

En este segundo volumen se percibe una mejora en el estilo de Maryson. Parece que ha encontrado su voz, y los episodios no resultan tan intermitentes en la acción como en Las torres de Romander, con la consiguiente mejora en la ejecución de la trama.
Esta entrega resulta bastante más mística que la anterior, y Maryson dirige por completo la acción hacia las fuerzas ocultas y arcanas que, poco a poco, vamos descubriendo pero que todavía se muestran tras un velo opaco. 
Vamos comprobando que el culto a La Dama va cobrando importancia y de golpe nos encontramos con que Lethe pasa de ser un simple muchacho sin magia, a ser el centro de todo principio y final. Es el personaje que muestra una mayor evolución (como es lógico, claro), y por medio de visiones va comprendiendo que el pasado está ligado a su presente y futuro. A través de estas visiones, voces y textos encontrados, Lethe comprende que es, además, poseedor de un talento arcano que se creía completamente extinguido, El Arte. Apenas comienza a percibirse su poder pero parece muy poderoso.
Lethe irá aumentando sus poderes y se encontrará convertido, a su pesar, en alguien o algo que no pretendía ni esperaba.
Esta importancia de las fuerzas ocultas cobra también relevancia en el juego político que se está jugando pues aparece en escena un desconocido Alto Myster entre los conspiradores, así como Danker, líder de los reguladores, busca un objeto de gran poder arcano.

La lectura de este libro se presenta de forma pausada pues la acción ha dejado lugar a la búsqueda de los misterios y por medio pistas escondidas, visiones y saltos temporales, que entrecruzan ecos del pasado con el presente vemos como se fue conformando la telaraña que se formó para evitar el mal y que está próxima a romperse. De este modo Maryson, con pequeñas piezas, nos va dando pistas para que vayamos tratando de hacerlas casar y montar el puzzle antes del confrontamiento final que ha ido preparando para la tercera y última entrega.

Por otro lado, pese a la mejora estilística de Maryson, creo que los personajes han perdido profundidad y que se han convertido en personajes bidimensionales bastante arquetípicos y previsibles. Ofrecen poca chica al desarrollo de la historia pese a estar ahí y, en consecuencia, no son más que la Santa Compaña que acompaña al héroe a cumplir su destino.

A pesar de esto sigo pensando que Maryson tiene en Le Guin el espejo sobre el que desea mirarse y se observa el intento por mostrar la humanidad de los personajes, aunque resulta algo vacuo, y he visto una cierta semejanza con la magia de esta trilogía y la de Terramar, en el sentido de una magia poderosa pero sutil, presente pero escondida y susurrada.
He echado de menos a personajes como Gaithnard que me fascinaron en la primera parte y en esta ocasión esta prácticamente desaparecido; y esperaba mucho más de Pit.

Esperemos que la tercera parte revele el gran final que promete, pues la baraja ya está sobre la mesa y todos los triunfos están desplegados al final de Los abismos de Lan-Gyt.

Anotación posterior: He estado hablando de W. J. Maryson (Wim Stolk) en presente, y observó ahora,al buscar en wikipedia acerca de su bibliografía, que falleció en 2011. ¡Vaya, es una pena! Por que no me hubiera importado leer más libros suyos y ahora ya no tengo claro que vayan a ser traducidos al castellano los que ya tiene publicados en el extranjero.

domingo, 18 de mayo de 2014

Perturbaciones. Antología del relato fantástico español actual

El año pasado reseñé la antología que Salto de Página dedicaba a la ficción especulativa española: Prospectivas. Me gustó tanto que tardé una semana en comprar las otras dos antologías temáticas que tenían en catálogo: Perturbaciones, centrada en el fantástico, y Aquelarre, en el terror.
He tardado bastante, como en todo últimamente, en daros mi opinión sobre ellas, pero aquí me lanzo con perturbaciones.

Al abrir el libro nos encontramos con un prólogo de J. J. Muñoz Rengel, uno de los mayores conocedores del género en estos momentos. Fabuloso prólogo. De hecho últimamente, los prólogos resultan tanto o más interesantes que el resto de la obra, como si el prólogo, poco a poco, se estuviese convirtiendo en un arte necesario que va a decidir la suerte del contenido del libro y hacen de gancho en el interés del lector.
Tras él, nos encontramos con 26 relatos que buscan situaciones que, cuando menos, induzcan al lector a un levantamiento de cejas. He aquí una brevísima sinopsis de los cuentos que podemos leer.

* Los libros vacuos, de José María Merino: Un relato pausado pero aterrador para el lector, que viaja a un lugar donde la narrativa de ficción desaparece de las páginas de los libros para dar lugar a secas y áridas narraciones históricas.
* Dios y otros microrelatos, de Juan Pedro Aparicio: Un grupúsculo de microrelatos con leit motiv de sentido cosmológico.
* El juicio final, de Cristina Peri Rossi: Una nube violácea cubre el cielo. Se abre, y Dios asoma a su través. Ha llegado el día del Juicio Final.
* La mujer de verde, de Cristina Fernández Cubas: Una mujer con un vestido verde se aparece constantemente frente a la protagonista. Un cuento que aúna las apariciones fantasmales y las premoniciones.
* Capitan Seymour Sea, de Norberto Luis Romero: Un viejo lobo de mar pierde un ojo en un accidente y debe jubilarse. Su mujer lo obliga a rellenar el hueco con una esmeralda y a abandonar el dichoso parche negro, pero él, cada vez añora más su antigua vida.
* Balnerario, de Pilar Pedraza: Se supone que en la muerte llega la paz y la tranquilidad, pero en este cuenco un cadáver tiene que soportar la charla de otro explicándole donde se encuentra y, ya de paso, contándole toda su vida.
* Diarios, de Julia Otxoa: Una investigadora se hospeda unos días en casa de un escritor muerto para sumergirse en sus diarios y tratar de conocerlo profúndamente.
* La obsesión de la alimaña, de Elia Barceló: Historia de cruce de realidades en las que un monje se ve perturbado por la visión lasciva de una preciosa muchacha que se dedica a estudiar su obra pictórica en el futuro.
* Final absurdo, de Laura Freixas: Metaliteratura de alto grado en la que los personajes de una novela se sienten reales.
* El andén de nieve, de Carlos Gastán: Si nos fijamos detenidamente, son muchas las historias que suceden continuamente en un tren. Tantas, que si nos paramos a pensar, se abre un universo de múltiples realidades.
* Una cita aplazada sine die, de Luis García Jambrina: Un trato con la dama de negro para poder aplazar la propia muerte hasta terminar la lectura de un libro.
* Otra vez la noche, de Ignacio Martínez de Pisón: Una muchacha encuentra un murciélago herido y lo recoge para curarlo. En unos días su habitación se irá llenando de murciélagos, y así como cambia el ciclo de vida de estos animales, su carácter irá tornándose más reservado.
* Los palafitos, de Angel Olgoso: Durante una solitaria excursión campestre, el protagonista se pierde en el bosque. Se encontrará con un lugareño que parece no conocer nada del mundo tal y como lo conoce el excursionista.
* La cueva y otros microrelatos, de Fernando Iwasaki: Un conjunto de microrelatos encaminados a hacernos reflexionar sobre las desapariciones.
* Fecundación, de Pedro Ugarte: Uno de los jóvenes del pueblo es el elegido para procrear con la reina.
* El espíritu del griego, de Manuel Moyano: Parece ser que Aristófanes volvió de entre los muertos en el pueblo de Hervás para, a través e la escritura de un muchacho analfabeto, dar a conocer algunas de sus obras inéditas.
* Y por fin despertar, de David Roas: Alicia decide quedarse cuidando del Rey Rojo mientras duerme, a pesar de sospechar que ella misma no es sino producto del sueño que está guardando.
Un bonito homenaje a Lewis Carroll teñido de vetas de oscuridad.
* Venco a la molinera, de Felix J. Palma: El venco a la molinera es la receta que una vecina recomienda a Ernesto para impresionar a su nueva conquista. El problema surge cuando parece ser el único que nunca ha oído hablar del venco.
* Los niños hundidos, de Miguel Ángel Muñoz: ¡Qué maravilla, el disfrutar de unos días con la novia en un hotel en la playita! Lo raro es pensar que unos niños se ahogan en el mar cuando ni siquiera tienes hijos.
* Roger levy y sus reflejos, de Ignacio Ferrando: Un muchacho, Roger Levy, toma la decisión de alistarse en el ejercito y partir para la guerra. Ha sido una decisión dura pues se debatía entre el deber y el amor. Las complicaciones surgen cuando las dos decisiones resultan tan importantes que cobran entidad propia y se convierten en duplicados de la persona.
* Paso a paso hacia el final del día, de Jon Bilbao: La muerte de su padre obliga a un hombre a volver a casa. Tras el entierro, y recoger las pertenencias de su padre, se alojará en el hotel de una antigua amiga, donde podrá sentirse un extraño, de nuevo en casa.
* Biológicas: Una lectura providencial, de Oscar Esquivias: Una joven huérfana narra en la gaceta parroquial, las visiones acerca de la vida completa de recién nacidos que, por un motivo u otro, llegarán a ser famosos.
* Cantalobos, de Patricia Esteban Erlés: Cantalobos es el centro psiquiátrico en el que están internados Cecilia y su compañero. Ven pasar los días, mientras recuerdan y son ajenos a todo lo demás. Del mismo modo ellos resultan ajenos para los demás.
* El desván de la casa roja, de Luis Manuel Ruiz: Nero Redken, un despiadado miembro del I.R.A., no se considera culpable de ninguno de los crímenes que ha cometido, a pesar de ser uno de los miembros más sanguinarios. Sus motos tendrá.
* Alesia, de Oscar Sipán: La fantástica ciudad de Alesia, narrada de forma magistral por su autor, con todas sus luces y sombras.
* Velocidad de los sueños y otros microrelatos, de Miguel Ángel Zapata: Colección de microrelatos en clave fantástica con los animales como tema central.

En conjunto nos encontramos con una buena antología, muy agradable de leer y con algunos cuentos realmente buenos pero, en mi opinión, no sirve para medir el estado del género en España (ni actual, ni en la fecha de su publicación).
En la mayoría de los cuentos, el elemento fantástico es un mero resquicio, una pequeña grieta que hay que encontrar a través de historias realistas bien narradas, que gustad e leerse pues se puede apreciar el buen oficio de los participantes pero que dicen poco en cuanto género fantástico se refiere. De hecho, hay casos en los que me parece que el autor quiere decir algo así como, "sí, lo he escrito yo, y me gusta la fantasía, pero que no se note mucho, no vaya a ser que me encasillen". En otros, ni siquiera he sido capaz de encontrar esa vis fantástica, como por ejemplo en otra vez la noche, o en Paso a paso hacia la luz del día. Un buen cuento éste pero yo no lo veo en esta colección.
En otros, como en Capitán Seymour Sea, Diarios, El andén de nieve, El desván de la casa roja o, Velocidad de los sueños, hay que esperar para encontrar la brecha de la realidad y, aún así, es muy pequeña.
Por otro lado, reconozco que los microrelatos van ganando más adeptos cada día y que, en muchos casos, son perlas preciosas que se paladean durante mucho tiempo pero, en esta ocasión, me parece que son demasiados los incluidos y no siempre tan buenos, como para quitar el puesto a algún otro relato más largo.
Es decir, en mi opinión, se trata de una antología de fantástico muy sutil, no me atrevo a decir anquilosada en el pasado, pero si bastante conformista y falta de especulación y de experimentación, en la que no he conseguido encontrar el sentido de la maravilla que buscaba y que me encantó en  Prospectivas.
Tal vez este comentario parezca una crítica negativa, pero nada más lejos de mi intención, simplemente, creo que no cumple con el objetivo marcado en el prólogo.
No dudo ni lo más mínimo al decir que es una obra muy recomendable que hará las delicias de todo lector, pero hay que leerlo con una visión diferente, no pretender maravillarse con historias fantásticas que te van a sorprender por doquier, sino con la intención de disfrutar de buenos cuentos hechos con oficio, agradables de leer y que hacen pasar un buen rato. Pero de esto se trata una antología, de una colección de cuentos que cumplen un objetivo común y que a una persona en concreto, el antólogo, le parecen lo mejor posible para cumplir este cometido. Es evidente que todos y cada uno de los que solemos leer este tipo de obras incluiríamos y quitaríamos cuentos, pero no corresponde a nosotros hacerlo.
Como siempre, y para finalizar, cuando de una colección de relatos se trata, no puedo dejar de indicar mis cuentos favoritos, ni los que menos me han gustado. No puedo dejar de mencionar Balneario, La obsesión de la alimaña o Roger Levy y sus reflejos como los (para mi) mejores cuentoscuentos, ni evitar reconocer que, Los niños hundidos, Capitan Seymour Sea, Diarios u Otra vez la noche, son los que menos me han gustado.
Bueno, me queda Aquelarre, todavía no lo he leído pero espero que se parezca más a Prospectivas que a perturbaciones.


lunes, 3 de febrero de 2014

El héroe de las eras

Volvía perezoso después de las navidades y, de nuevo los libros pendientes de reseñar se me acumulaban en la trastienda y hacen que, ver que cada vez son más, y más es el trabajo que les debo, me produzca más pereza convirtiéndose en un círculo vicioso del que me costaba salir. Por ello, el día 11 decidí ponerle fin a esta situación y, con la intención de no pasar demasiado tiempo entre reseña y reseña, me puse a escribir ésta, la que ahora suscribo. 
Una vez más, cuando estaba todo encaminado para comenzar el año con el que me parecía un arranque excepcional, la parte que ponía fin a la trilogía de Los nacidos de la bruma, el día 13 se sumaba un nuevo desastre a mi vida, mi pequeña, mi gatita a la que había cuidado día a día durante doce años decía adiós a este mundo y me dejaba seco por dentro y sin ganas de nada.
Han pasado tres semanas desde entonces y mis ganas de leer y escribir no creáis que han vuelto, pero entiendo que debo, al menos, finalizar el ciclo de reseñas de esta trilogía. Os pido perdón si os parece que me falta algo, pero del borrador que dejé escrito hace tres semanas, poco he añadido, y no he tenido demasiadas ganas de pensar en ello por muy buena que reconozco sea para mi esta novela.
Y así os presento ahora El héroe de las eras. Continuaré con La promesa de Kamil Modracek pero si tardaré mucho o no, no lo sé contestar, el tiempo lo dirá. Me gustaría decir que no, pero no me arriesgaré.

Tras arreglar los problemas internos de la corte todo parece más tranquilo, pero las nieblas continúan creciendo, y cada vez muere más gente por su causa.
La única respuesta parece hallarse en los depósitos de alimentos que el Lord Legislador escondió en enclaves principales.
El grupo se divide y, mientras Elend y Vin parten con los Koloss para tomar el control de algunos asentamientos, Fantasma ha adquirido un gran control de su capacidad alomántica y actúa de enlace en otra ciudad, y Sazed intenta descubrir el verdadero significado de los escritos del Legislador.

La primera trilogía se acaba y ahora podemos obtener una visión holística que nos haga replantearnos las opiniones individuales de los libros. Se puede apreciar que Sanderson ha escrito una obra en la que cada libro presenta una faceta diferente, un problema diferente de la propia humanidad y, si en El Imperio Final nos enfrentabamos a la revolución, al deseo de libertad y a la autodeterminación; en El pozo de la ambición, al miedo al porvenir, a la necesidad de ser guiados y de hacer coincidir ideas con deber; en El héroe de las eras nos encontramos con un aspecto mucho más simple y manido, el aspecto teológico de la fe sobre el destino del mundo, la eterna lucha del bien contra el mal. pero, en opinión de quien esto escribe, al final, en conjunto nos echamos a la frente dos grandes conceptos, la construcción de la personalidad como motor del cambio y la dualidad bien-mal entendida como una pareja de múltiples aristas en las que no todo es de un lado u otro, sino que han de complementarse para producir una realidad veraz y múltiple en sus posibilidades.
Poco a poco los personajes han ido evolucionado. Algunos se han quedado en el camino, como Clubs, Dockson y Twyndil pero, los más han ido creciendo exponencialmente con cada nueva novela de tal modo que se han convertido en la causa primordial del éxito de esta serie, pues superan en si mismos a la trama.
Elend comenzó siendo un erudito cuyo idealismo le hizo oponerse a su propio padre y a un Dios-Rey que beneficiaba a los de su clase social. Sin tiempo para pensar comprendió que, a veces, hay que hacer sacrificios para obtener un beneficio a largo plazo. En esta tercera entrega Elend se ha convertido en un líder que, pese a seguirle dando quebraderos morales, sabe lo que debe hacer para salvaguardar al reino, aunque perjudique a unos pocos inicialmente.
Vin ha pasado de ser aquella muchachita que desconfiaba de todos y aprendía alomancia a turbopropulsión, a ser una mujer que ha crecido muy deprisa y le ha hecho comprender que no es más que una herramienta en manos de un poder mayor pero, aun así, ha sido capaz de aportar todo su amor y potencial a los que le rodean, y se ha convertido en la perfecta pareja para Elend. Una pareja ésta que se ha curtido en la guerra. No han tenido la tranquila felicidad necesaria pero han sabido ser parte del otro de forma totalmente incondicional.
Lestibournes-Fantasma ha pasado de ser un simple segundón a estar nominado como actor de reparto. Fantasma siempre se ha sentido un poco apartado del grupo del superviviente. Su poder alomántico no tenía la suficiente importancia ni para llamar la atención de Vin. En esta entrega tendrá su oportunidad como espía en solitario en la ciudad de Urteau. Sus poderes se verán aumentados (con cierta yuca) y se convertirá en el estandarte de una nueva cuasi-religión que lo ve como al descendiente natural de Kelsier.
Sazed es uno de los personajes más cambiados. De ser el personaje con la cabeza más asentada y el guía tanto espiritual como racional del grupo pasa a ser un alma en pena, desdichado por la muerte de su amada que reniega de todas las religiones y busca su fe perdida mientras intenta encontrar de nuevo su lugar en el grupo.
Marsh es otro de los secundarios cuya evolución es evidente y el papel jugado, primordial para la consecución de los planes de Ruina. Se resiste con todas sus fuerzas a ceder ante los poderes de este pero, sabiéndose un traidor, no podrá hacer nada por evitarlo, aunque finalmente prestará un servicio sin el cual el triunfo del grupo de Elend y Vin sería impensable.
Por supuesto no olvido a Ham pero el último digo no mención creo que es  Tensoon, el Kandra que traiciona a su raza y que con su rebeldía e independencia nos permite adentrarnos en su cultura y descubrir una raza que me parece de lo más original de esta serie y que, aunque poco explorada, cumple su función con creces y que con su pequeña aportación a la trilogía logra unir todos los hilos que hacen de esta obra un conjunto magnífico y cuya capacidad para sorprendernos con su fantasía adquiere el summun con un final épico digno de las mejores epopeyas fantásticas.

Y como colofón final para entender todo lo acontecido y el porqué de los hechos del legislador, Sanderson nos introduce en el clasiquísimo concepto de la lucha entre el bien y el mal aquí nombrados Conservación y Ruina pero que no son más que un trasunto de estas, de las fuerzas parejas que rigen el universo y que no pueden existir la una sin la otra, de tal modo que, como suele ser normal, el mal, Ruina parece mucho más poderoso que el bien, Conservación, y con la utilización de un nuevo poder mágico, la Hemalurgia es capaz de conseguir dominar a las personas o seres a su antojo.
En este punto si que he de decir que no me ha gustado la utilización de estos tres últimos poderes: Ruina, conservación y hemalurgia, pues de repente parece que todo el mundo los conoce y sabe de ellos, aunque sea la primera vez que a ellos se enfrenta. 

En definitiva, y para no alargarme más, que ya es bastante, aunque seguro que cuando relea un par de veces esta reseña me daré cuenta de todo lo que se me ha pasado, he de decir que Sanderson sigue sin defraudarme y que gustará a todos aquellos que disfruten con fantasías alternativas más allá de elfos y dragones. A mi también me gustan estos últimos, que conste, pero con Sanderson, flipo.

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