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miércoles, 3 de octubre de 2012

Steampunk: Antología retrofuturista

Enterarme de la publicación de esta antología y decidir leerlo fue todo uno. Convergían varias circunstancias en el espacio-tiempo en torno a este libro que me llamaban poderosamente: 
- Ucronía: Mi género favorito, como ya he dicho en varias ocasiones.
- Steampunk: No soy un seguidor asiduo, pero es un subgénero de la ucronía en el que todavía no he leído ninguna novela que me haya defraudado.
- Félix J. Palma: Si, por ahora, su Trilogía Victoriana me está encantando, ¿por qué no darle una oportunidad como editor? Seguro que también me gusta.
- Publicación a cargo de Fábulas de Albión, la editorial de Marian Womack, cuyo gusto me parece excelente.

La antología está formada por los relatos de 12 autores de los cuales, pese a ser todos ellos conocidos, yo tan sólo había leído a Juan Jacinto Muñoz Rengel. Nos encontramos ante una colección de relatos con altibajos, pero con un nivel muy levado en su conjunto.
Un breve resumen de los cuentos que la componen podría ser el siguiente:

- El arpa eólica, de Oscar Esquivias: un curioso homenaje a Frankenstein, en el que un joven compositor, Hector Berlioz, intenta construir un instrumento de leyenda, el arpa eólica. Para ello utilizará componentes tan inusuales como macabros. Un cuento excelente para abrir boca e imaginar lo que se nos viene encima.
- Gringo Clint, de Fernando Marías: En esta ocasión el homenaje es para Clint Eastwood. Gringo Clint, el mejor cazarrecompensas del mundo, es un autómata encargado de perseguir a los más peligrosos terroristas. Su mundo se vendrá abajo al descubrir la verdad oculta de su vida.
- Prisa, de José María Merino: A mediados del siglo XX el tejido social e industrial del mundo se basa en la paz, la tranquilidad y el trabajo del hombre. Un trabajo obtenido a través del esfuerzo de sus piernas, del pedalear incesante para obtener energía en las fábricas o vapor para mover el ferrocarril o el barco. Todo el mundo es feliz, se siente sano y lleno de vida. Esto puede cambiar con la aparición de las motocicletas, una especie de bicicleta propulsada por un motor a explosión. Una bonita metáfora de los tiempos que vivimos. 
- London Gardens, de Juan Jacinto Muñoz Rengel: En este cuento que recuerda a Wells y a Verne, nos encontraremos con el profesor Barnaby, científico encargado de estudiar las muestras extraídas en la última expedición a Marte, pero esto no será más que una excusa en su rivalidad con el profesor Schmidt para ver quien es el mejor científico y el que consigue los mejores logros.
- Fahrenheit.com, de Andres Neuman: Con un simple click del ratón, los terroristas delicados han causado el desastre mundial La energía eléctrica se ha perdido y recuperarlo todo lleva un tiempo que resulta demasiado largo para subsanar el daño.
un precios y, tal vez, profético microrelato de un futuro probable que nos recuerda lo que hemos olvidado disfrutando de ese futuro.
- Flux, de Fernando Royuela: Un pícaro jugador, maestro en el arte de ganar y hacer trampas está seguro de ganar al gran Cachirulo, un autómata campeón de póquer. La partida se efectúa en un bajel aéreo, pero no saldrá como esperaba.
- Dynevor Road, de Luis Manuel Ruiz: La muerte de un antiguo compañero de la facultad de medicina hará que el protagonista deba regresar a los escenarios que pretendía haber olvidado. Lugares donde aprendía medicina y, entre amoríos y celos, se internaba en peligrosos experimentos de neurocirugía.
- Aria de la muñeca mecánica, de Care Santos: Una experta autómata acompaña a un grupo de posibles clientes en una visita guiada por el pasado, presente y futuro de la empresa. Su producto estrella son los autómatas sexuales, diseñados a medida del cliente.
- That way madness lies, de José Carlos Somoza: Un escritor recibe un sobre que lo retrotrae a épocas pasadas. Épocas que olvidó voluntariamente y en las que se distanció de sus mejores amigos. en aquel tiempo, la visita de un fotógrafo que decía fotografiar seres de otro mundo, hadas, lo perturbó y se negó a aceptar su existencia. Una bonita y mágica historia con un oscuro y conocido escritor.
- Animales y dioses, de Ignacio del Valle: Una mega conciencia, monstruosa en antigüedad, divaga sobre su vida en un filosófico monólogo.
- Lapis infernalis, de Pilar Vera: Un fotógrafo de cadáveres se encuentra con la mujer a la que debe retratar.
- In a glass, darkly, de Marian Womack: Un soldado herido de amor nos narra su historia en un Cadiz Victoriano plagado de ingenios a vapor y con el sonido de la guerra a sus espaldas.

Se puede decir que el Steampunk es uno de los subgéneros de la ciencia ficción que mas seguidores tiene. Ya sea por el ambiente nostálgico, melancólico, misterioso que acompaña a las brumas del Londres Victoriano; por la ilusión de soñar con un mundo donde el petróleo no lo contamina todo y el romanticismo del vapor, de engranajes oxidados de máquinas que se mueven por el esfuerzo de brazos sudorosos, y de tacones que resuenan en el húmedo suelo adoquinado. Probablemente, todo ellos nos sumerja en un estado de conciencia que nos predispone para la maravilla, pues es una maravilla que podría haberse dado y llegar a todos los niveles de nuestra sociedad.
No en vano, en los relatos que componen el presente volumen nos encontramos con muchas variantes de esta realidad alternativa (no retrofuturista, a mí, particularmente, no me gusta este apelativo pese a que pueda parecer el más acertado para muchos). Como decía, nos encontramos con máquinas de vapor y engranajes oxidados que chirrían por la falta de aceite mientras respiran hálitos de gas, con relojes cuyas manecillas se mueven a cuerda y con sistemas de ruedas dentadas que se interconectan hasta el infinito, como no, pero también con ciencia prematura cargada de experimentación; con energía obtenida a pedales; con autómatas en teatros; con la carrera espacial; con barcos voladores y genios locos. Y todo ello visto a través del prisma oscurecido y neblinoso del siglo pasado, de la ilusión de un futuro prometedor.

Nos encontramos ante diversos niveles de lectura que permiten la reflexión o el mero entretenimiento si eso es lo que se desea, pero todos ellos son capaces de hacernos disfrutar y, más que eso, de soñar diría yo. Por mi parte, he leído todos ellos con una sonrisa en la boca y con la mente puesta en un lugar de fantasía, y no me considero un fanático steampunker ni de lejos.

Como siempre, no puede llover al gusto de todos y, pese a que todos los cuentos gozan de gran calidad, cada lector presentará su propio baremo. en mi caso y, de acuerdo con mis gustos, considero los textos de Oscar Esquivias, Fernando Royuela y Luis Manuel Ruiz, como los que más he disfrutado, sin olvidar London Gardens, que me ha recordado gratamente a Wells y Verne. En el otro plato de la balanza se encuentran los cuentos de Care Santos e Ignacio del Valle como los que menos me han gustado.

En definitiva, una obra para acercarse a soñar despierto. Os la recomiendo sin ninguna duda.

miércoles, 5 de septiembre de 2012

El coleccionista de sellos

 Bueno, pues ya estamos de vuelta. Después de una vacaciones, cortas, como siempre, pero que me han sentado de escándalo, vuelvo cargado de reseñas pendientes: Ya tengo seis en espera de manuscribir. Vamos allá con la primera y a ver si esta vez me doy prisa y consigo sacarlas todas antes de que acabe el mes.
Tenía ganas de reencontrarme con Cesar Mallorquí, pues El círculo de Jericó me dejó con ganas de más, pero mi pila es tan larga que me ha costado encontrar el hueco. Ha sido la reedición de El coleccionista de sellos, por Alberto Santos, quien me ha proporcionado el interés suficiente para desbancar a algún otro de su puesto y rellenarlo con el del autor catalán.

La sucesión de varios asesinatos en el Madrid del 39 cuyo único punto de conexión es la afición por la filatelia de los finados pone en marcha al comisario Telmo Vega en busca del asesino. La investigación es difícil, pues son pocas las pistas y la situación político-social anda más que revuelta, pero poco a poco será guiado hasta su resolución, encontrando un móvil que dista mucho de ser creíble.

Mallorquí teje una original ucronía en tres actos. Tres que son uno y tres a la vez, pues todos ellos narran la misma historia pero desde diferentes perspectivas.
usando como base el mismo móvil para el asesinato y los mismos personajes, modifica la situación política de España en aquella época, alterando la personalidad de los protagonistas y, por tanto, sus metas.
Si bien una vez queda resuelta la primera historia ya conoceremos el trasfondo de las dos restantes, la alteración del hilo argumental en base al conocimiento adquirido por el relato anterior modifica los detalles y la personalidad hasta el punto de parecer historias diferentes. Historias con un trasfondo especulativo más que interesante y que nos obligan a preguntarnos con respecto a la alteración de nuestro pasado y de nuestra personalidad al conocer hechos futuros: Será el conocimiento del pasado o futuro reciente el que nos conduzca a la siguiente narración de la misma historia, bordeando el peligro de la paradoja pero sin entrar en complejidades técnicas y, por lo tanto, no dejando un amargo sabor de boca sino todo lo contrario. 
Otro punto favorable estriba en la prosa de Cesar Mallorquí, que con su característica elegancia logra que, a pesar de conocer el argumento, en ningún momento se pierda la fluidez ni se genere pesadez pues, en cada caso, el autor sustituye tan sólo los detalles suficientes como para captar la curiosidad del lector con objeto de conocer el desenlace el caso.
Constituye esto último un ejercicio muy interesante, el observar como con cada narración cambia la personalidad de los protagonistas y, por tanto, su modo de actuar obliga a efectuar comparativas entre las tres historias y visualizar las diferencias entre ambas de forma muy sutil.
De esta forma, podemos observar el progreso en la personalidad del comisario Vega, de un policía amargado y hundido por la muerte de su esposa, a uno cínico y vengativo por el mismo motivo, y a otro que huye de la involucración personal en el caso, en aras de salvarse junto a su esposa. Igualmente se puede hacer con el resto de los compañeros del comisario y observar sus cambios.

Como he dicho antes, nos encontramos ante una ucronía en la que sorprende por su originalidad el tratamiento que Mallorquí hace de la misma, al encararnos en primera instancia con una España que nunca existió, para posteriormente, en la segunda historia hacer que las cosas vuelvan a su cauce y los hechos sean más conocidos por todos.

En definitiva, estamos ante una novela que se lee de una sentada, no exenta de originalidad en su concepción y rica en matices pese a su corta longitud. En mi opinión una novela muy agradable y bien escrita, que no es poco.

sábado, 24 de septiembre de 2011

El Reich africano

Ha pasado un mes desde mi última reseña. Tengo unos cuantos libros en cartera esperando aparecer aquí pero, la verdad, es que... últimamente tengo una pachorra que no puedo con ella. A ver si consigo relanzar el blog en este último mes con varias entradas.

Vamos a por otra ucronía, mi género predilecto, como ya he mencionado tropecientas veces. En esta ocasión realizamos una incursión en un África sobre la que Hitler ha puesto sus garras, y que, poco a poco, ha ido colonizando con sus nuevos arios. Por un lado me ha parecido una novela muy entretenida y que realmente me ha gustado, pues el grado de aventura ha sido considerable pero, por otro lado, me ha defraudado un tanto, pues el carácter ucrónico que yo buscaba queda relegado a una segundo plano sobre la novela de aventuras al uso.


Burton Cole, un ex miembro de la legión francesa, es contratado para acabar con Walter Hochtburg, un gobernador del partido Nazi, en concreto parte importante de las SS, que parece estar poniendo nervioso a los británicos con la construcción de su autopista panafricana, una autopista que atravesará el continente de parte a parte. Burton Cole accederá de inmediato al saber el nombre de su objetivo, pese a haber dejado la actividad militar por completo para dedicarse a su familia en ciernes, pues un oscuro pasado lo une al dirigente nazi.
El comando capitaneado por Cole será traicionado y sus miembros se dividirán para intentar escapar de los nazis pero, de una forma u otra acabarán siendo capturados y sufriendo distintos finales.

El Reich africano es, en realidad, una muy buena novela de aventuras sobre un más que interesante, aunque sórdido marco histórico alternativo.
Utilizando como elemento distorsionador de la historia la batalla de Dunkerque, en la que, en esta versión, las fuerzas británicas no lograron escapar y fueron masacradas, logrando de forma colateral el consiguiente y total aislacionismo por parte de los E.E.U.U.
A partir de este momento Alemania comenzará acampar a sus anchas por África, en contra de las primeras palabras de Hitler al asegurar que tan sólo se recuperarían las colonias perdidas en el Tratado de Versalles; y mientras "mantiene" la paz con británicos y trata de acabar con la resistencia portuguesa, el Africa Korps pasará a un segundo plano y la maquinaria militar e industrial de las SS tomarán el mando de una colonización a cargo del Obberstgruppenführer Hochtburg, cuyo intento de asesinato por parte del otro protagonista, el inglés Burton Cole, dará el pistoletazo de salida para este vertiginoso pseudothriller geopolítico.

Se observa, por un lado, la gran labor de documentación en que se ha enfrascado Saville y que nos sumerge de lleno en un África dividida entre Británicos y Alemanes, destacando a mi modo de ver, el desglose realizado entre los diferentes regimientos y estamentos de la jerarquía germana. Resulta muy interesante observar las diferentes parcelas de poder así como los entresijos de sus políticas paramilitares.
Guy Saville, con un lenguaje rápido, muy ágil y coloquial nos sumerge sin tregua en una vertiginosa persecución de la mano de personajes bien definidos y a los que resulta sencillo entender y comprender pues todo tiene un motivo y el autor sabe enlazar sobradamente bien las motivaciones de cada uno con determinados aspectos de su pasado para lograr personajes de gran realismo y que fluyen muy bien en una aventura como la narrada.
Poco a poco iremos conociendo el pasado de los tres personajes principales, Cole, Hochtburg y Patrick, el americano compañero de Cole, consiguiendo un mayor acercamiento con el lector y dotándolos de una personalidad viva y atractiva y, así, de este modo, nos encontraremos envueltos en un atentado que surge del más puro deseo de conocimiento de la verdad y de venganza que desencadenará en una implacable persecución a través de África, nacida de un feroz deseo de venganza y odio compartido, pues a través de las páginas entenderemos los motivos que inducen a Cole para matar a Hochtburg y al contrario para querer vengarse de Cole, a quien conoce desde niño (y con esto, es evidente, que ya he indicado que el atentado será fallido).
A través de esta persecución conoceremos la ambición del Obberstgruppenführer, que con inmunda obsesión habrá cubierto su Plaza Central con los cráneos de miles de africanos y que utilizará los huesos de los arios muertos, ya sean de raza pura o de descendencia indirecta, para tamizarlos y, literalmente, asfaltar de pureza aria la autopista panafricana que sueña con construir. Conoceremos los ambiciones y las pasiones de un loco a quien el resto de naciones teme y, que intentará luchar con las armas, el subterfugio y la traición que aún sean capaces de conseguir (y hasta aquí puedo leer).

La novela se divide en dos partes claramente diferenciadas pues, la huida del grupo de Cole se complicará desde el principio, como no podía ser de otro modo para tener una buena aventura, y un grupo partirá hacia Sudán, por la cercanía de la frontera y haberlo establecido como punto de reunión y otro grupo se dirigirá ala Nigeria británica pues cabe suponer que estén siendo esperados por los "cabezas cuadradas" en Sudán, pero para ello tendrán que atravesar Aquatoriana, plaza fuerte de los alemanes.

Particularmente me parece una obra bien llevada, con una trama altamente entretenida y que derivará en momentos de pura tensión e irracionalidad psicológica, (como es lógico cuando de fanatismos se trata).
Si tuviera que poner algún pero, se lo pondría justo al desenlace final, pues desde muchas páginas antes se ve venir (al menos en esta ocasión yo lo he visto venir) y me ha dejado un poco frío.

miércoles, 23 de febrero de 2011

El sueño de Galileo

La primera impresión que tuve formada con respecto a este libro era la de que se trataba de una ucronía y, al confesarme adicto irredento de este subgénero, no la podía dejar pasar. Tras su lectura, hedescubierto mucho más, pues podemos observar que en realidad podríamos leer dos novelas claramente diferenciadas dentro del Sueño.

En 1609 un extraño aborda a Galileo Galilei y le habla de un artefacto construido por los holandeses que permite ver los objetos a distancia. Galileo perfeccionará este artilugio, llegando a conseguir 32 aumentos y lo llamará perspiculum. Algún tiempo después volverá a aparecer el desconocido individuo, pero esta vez invitará a Galileo a viajar a Europa, una de las lunas de Jupiter. A partir de este momento asistiremos por un lado a los incidentes ocurridos en la luna joviana y, por el otro, a la vida del genio, que acabará culminando en el juicio por herejía del Santo Oficio.

Kim Stanley Robinson ha creado una obra con altibajos pero, en mi opinión,las cimas son tan elevadas que hacen olvidar fácilmente la profundidad de las simas.
Proveedor de una técnica experta y con un lenguaje rico en figuras retóricas, Robinson consigue sumergirnos de lleno en la vida del Genial Galileo Galilei, creando un personaje riquísimo en matices, una magnífica caracterización del personaje histórico y su entorno que constituyen las elevadas cimas de que hablaba hace un par de líneas. Pero esta novela, en sí, puede dividirse en dos partes: La biografía novelada del genio pisano, del que Robinson se muestra como ferviente admirador, pero no por ello lo canoniza y nos muestra todas sus luces y sombras; y la parte experimental, la que entra de lleno en la ciencia ficción más especulativa y con ciertos toques hard al hace viajar a Galileo a las lunas jovianas. La verdad es que la parte histórica me ha parecido tan grande que ardía en deseos de acabar cada capítulo de ficción para sumergirme de lleno en la Italia del XVII.
El libro está estructurado intercalando un capítulo histórico con uno ucrónico, de tal modo que se pueden observar las implicaciones de uno con respecto al otro, un hecho éste no demasiado de mi gusto, pues quita cierto protagonismo a la inteligencia de Galileo, al parecer que gran parte de sus logros científicos provienen en realidad de sugerencias de personajes futuros.
Como he dicho, la parte biográfica de Galileo me resulta impecable, espectacular en su detalle y desarrollo, alejándose muy poquito (Salvo por las exigencias del guión) de los hechos históricos reales. Así, podremos observar las implicaciones de la Iglesia Católica con la política europea (que serán las verdaderas responsables del juicio Galileano); los intringulis de los famosos mecenazgos del renacimiento; las rivalidades geográficas de la Italia renacentista; el alcance de la mano de la Iglesia y la Inquisición, etc. Y entraremos de lleno en la vida de Galileo, descubriendo a un personaje muy diferente al estudiado en el colegio. Un personaje pagado de sí mismo, ególatra en extremo (casi un megalómano, diría yo), orgulloso, protestón, engreído, sarcástico, machista, prepotente, juerguista y mujeriego, generoso, honrado y mezquino al mismo tiempo, lleno de dudas y preocupaciones, enfermizo, intelectualmente superior, valiente y lleno de contrasentidos, por ejemplo, es notable el hecho de que mantuviera a casi toda su familia al completo, incluso a alguno que no vivía en su casa y, sin embargo, mandase a sus propias hijas a un convento de clarisas a pasar hambre por no poder atenderlas según él, y después pretender enmendar este acto llevando comida para todo el convento continuamente.
Un Galileo cuya principal obsesión es ser el primero en cuento a consecución de objetivos, pero que intenta demostrar que sus teorías no están en contraposición con las Sagradas Escrituras y, veremos, como todo lo que hace por evitar el juicio del Santo Oficio lo encamina más hacia él.
En general todos los personajes de la novela cobran vida propia y son merecedores de elogio. Mazzoleni, el Cardenal Bellarmino, Cartophilus, el Papa Urbano, la madre de Galileo y, por supuesto, su hija Sor María Celeste, con momentos de una belleza conmovedora, son personajes que quedarán grabadas en mi memoria para siempre.

Por otro lado, está la parte de ciencia ficción o ucrónica, si puede llamarse así. Es ésta una parte menos clara en cuanto a sentido se refiere, por que Galileo es invitado a Europa en calidad de "primer científico de la historia" para dar su opinión con respecto de un ser encontrado en el centro de la luna de Jupiter, pero por un lado nadie le escucha y por el otro, resulta un tanto ridículo pedir consejo a alguien cuyos conocimientos científicos se encuentran atrasados un par de miles de años, por muy preclaro que pudiera ser. Aquí se encontrará con dos facciones, una de ellas liderada por Ganímedes, que pretende interactuar con el ser y otra liderada por Hera, una especia de policía joviana que se opone a influir. Su estancia en esta luna hará cambiar el sentido de la vida para Galileo pues, además de la propia experiencia en sí, será sometido a una especie de psicoanálisis por parte de Hera y, si bien al principio, le administrarán amnésicos para no recordar todo lo vivido en Europa, posteriormente dejarán de suministrárselos o no harán todo el efecto deseado, al tiempo que conocerá a Aurora, una matemática que le enseñará de forma express los avances científicos entre ambas épocas, y es aquí donde nos encontramos con la parte más hard de la historia, al sumergirnos en las farragosas explicaciones de la estructura del tiempo, el universo decadimensional o de las múltiples multiplicidades. Conocimientos éstos, que harán que Galileo sienta un tremendo sufrimiento interior al comprender la implicaciones físicas que acarrean y que finalmente le harán comprender todo alcanzando una especie de catarsis. A raíz de esas visitas, Galileo también conocerá su futuro, un futuro que le guía a su juicio por hereje y que intentará evitarlo por todos los medios, pero que por contra, se acercará más a él con cada paso que da. Un futuro al que Ganímedes lo guíaa claramente, pues para que el futuro llegue a ser futuro él tendrá que que ser considerado el primer mártir para la ciencia, algo a lo que Galileo se opone.
Al final esta parte, constituye un batiburillo algo deslavazado y lento que no deja ver claro que esperaba conseguir Robinson, pero como también he dicho al principio, la parte histórica es tan buena, que tapa casi por completo los errores de ésta otra.

Seguro que me dejo un montón de cosas en el tintero, pero lo aquí escrito es suficiente como aperitivo para picar la curiosidad. Requiere atención, eso sí, pero es una lectura que merece la pena.

sábado, 16 de octubre de 2010

El sueño de la razón


La novela de Juan Miguel Aguilera era una de esas a las que le tenía muchas ganas porque, La locura de Dios me dejó un magnífico sabor de boca pero, Rihla me pareció, francamente, excepcional, una novela redonda, llena de un profundo sentido de la maravilla y que me entusiasmo. Pero bueno, no es de ninguna de estas novelas de la que voy a hablar; es el turno de El sueño de la razón, la cual me ha parecido una muy buena novela, aunque no me ha gustado tanto como Rihla.

Luis Vives es un joven humanista valenciano, discípulo de Erasmo de Rotterdam, que trabaja en un tratado filosófico sobre las enfermedades del alma, hasta que le llega la oportunidad de su vida, examinar a Juana la Loca con el fin de diagnosticar su mal.
Celeste, por otro lado, es una joven bruja que en su ritual de iniciación recibirá indicios de una misión desconocida.
Ambos se verán embarcados en la Nao Real que los llevará a España junto a Carlos I (ó V, según se mire) para tomar posesión del trono que ha dejado vacante su madre.
En el camino, Celeste descubrirá en que consiste la misión a cumplir y Luis conocerá de cerca el misterioso "otro mundo". Ninguno sospecha lo que les depara el destino ni lo que esconde su pasado.

Juan Miguel Aguilera es un autor que considera, que siente, que la ciencia ficción se esconde en los lugares más imprevisibles. Es capaz de conjuntar un período histórico con una historia cuasi-fantástica, contada con sencillez y desde un punto de vista cuyo resultado debe encajarse en parámetros Ci-Fi. A mi, personalmente, me encanta.
Tiene varios detalles que poco a poco van deviniendo en sello de la casa y que lo convierten en un autor original y brillante, una rara avis poseedor de una prosa elegante y cuidada sin necesidad de excesos ni recargos. Sus novelas (al menos las tres que he leído) siempre están interpretadas por pensadores, personajes de intelecto en lugar de acción; con tradiciones y períodos ibéricos como telón de fondo; y con un desarrollo tecnológico tal, que lo que a nosotros nos resulta algo normal y corriente, parece algo mágico visto desde la perspectiva de los habitantes de las novelas.
Del mismo modo, nos encontramos ante situaciones propias del genero cuando Ramon Llull en La locura de Dios encuentra la ciudad del Preste Juan; cuando Lisán Al-Aysar llega a la América precolombina en Rihla; o cuando Luis Vives toma conciencia de que el mundo de los espíritus realmente existe en El sueño de la razón. Si extrapolamos los contextos históricos de estas situaciones a nuestra era, nos encontramos con escenas parejas a vérnoslas cara a cara con un alienigena: el encuentro con el otro, con lo desconocido. Esto, propio de la Ciencia Ficción se nos antoja a nuestra experiencia lectora disfrazado con un velo de fantasía, lo que quizás haga tan difícil la clasificación de este libro, que suscita muchas opiniones al respecto.
Sin embargo, Aguilera dota de tal verosimilitud sus obras, que el marcado carácter
ucrónico de las mismas nos invita a introducirlo en nuestro acervo cultural y considerarlo meta-histórico, quizás porque de este modo la historia sería mucho más atractiva.
Y así, un período de la historia de España que nunca me ha parecido particularmente atractivo (a mí, claro) se convierte en una cita mágica, misteriosa y llena de matices que ansío explorar.

Podemos dividir el conjunto de la novela en dos partes claramente diferenciadas: una visceral, mágica y aventurera, dominada por Celeste, en la que desde el principio debe buscar su misión en el entramado literario y se encontrará con multitud de impedimentos para que lo consigue; y por otro lado, una parte lógica y sentimental, representada por Luis Vives, como un personaje no tan carismático como Celeste pero que aporta el toque racional, emotivo e ingenuo propios de una persona cultivada que no cree en lo que no puede ser demostrado, a pesar de que prepara una tesis sobre el alma como parte integrante de la buena salud del ser humano.
Así nos encontramos con una novela plagada de aventuras que nos hará recordar la antigua grandeza del Imperio Español, pero también con toques emotivos que nos harán revivir episodios bochornosos de la historia del país; con unos personajes carismáticos y llenos de fuerza a los que se unen los encuentros con personajes famosos de la época (algo a lo que los escritores son muy dados a acudir como efecto de choque), como el Bosco, Erasmo de Rotterdam o un guerrero Iñigo-Ignacio de Loyola.

En definitiva, una muy buena novela, personalmente no me ha satisfecho tanto como Rihla, pero en la que se observa la continua evolución en la escritura de Aguilera con una prosa cada vez más cuidada y elegante y la capacidad para convertir patitos feos en bellos cisnes, tan sólo menoscabado por una edición decepcionante, por un texto plagado de errores, palabras repetidas, letras comidas, voces y nombres equivocados que lastran enormemente la lectura, algo que una editorial como Minotauro debería haber cuidado más con una buena corrección. Imagino que no fue así, pero da la impresión de que se ha utilizado software corrector más que un profesional.

domingo, 25 de octubre de 2009

La novela perdida de Lord Byron

Uno de los grandes hitos por antonomasia de la literatura británica fue el desafío que Mary Shelley, su marido, Percy Bysshe Shelley y Lord Byron se lanzaron en una noche de 1816. El reto consistía en crear la mejor historia de terror. De éste, Mary Shelley escribiría "Frankenstein o El Moderno Prometeo"; Lord Byron comenzó a escribir pero, según se cree, abandonó la novela y se la entrego a John William Polidori, quien terminaría escribiendo "El vampiro", un relato que influiría notablemente el la literatura gótica posterior.
De esta bonita escena parte John Crowley para crear la novela de la que se habla en estas líneas.


Una joven historiadora de la ciencia que trabaja desarrollando una web sobre las mujeres importantes para la ciencia, descubre al investigar a Ada Byron (única hija de lord Byron) un fajo de papeles manuscritos por Ada. Son hojas con notas inconexas y múltiples tablas numéricas.
Con la ayuda de su pareja, Thea (doctora en matemáticas) y de su padre, Lee (antiguo profesor de inglés y actual director de cine), descubrirán que estas tablas constituyen el cifrado de la única novela en prosa escrita por Lord Byron. La novela que escribió para la apuesta de 1816 y que fue ocultada por su hija para evitar la quema a la que fueron sometidos los escritos y memorias de su padre.

Son muchos los aspectos a comentar de esta gran novela.
Para comenzar, la historia está estructurada de una forma muy similar a la "Ash: a secret history" (Ash, la historia secreta) de Mary Gentle: El hecho de la narración original en si (en este caso una novela supuestamente escrita por Lord Byron); las conversaciones y hechos en el presente por las personas implicadas en el descubrimiento; las notas a pie de página. Solo que en el libro que nos ocupa, los notas no se convierte, como suele suceder en muchas ocasiones, en un incordio, sino que forman un todo coherente. De este modo, nos encontramos con una novela que encierra en su interior, tres novelas diferentes.

Por un lado, la novela "La Tierra del Ocaso" escrita por Byron y que no es más que un intento por disfrazar, romanticamente, la vida del propio autor.
En segundo lugar, las notas dejadas por Ada Byron, en las que nos descubre datos importantes de la vida de Lord Byron y nos acerca al hombre, a los sentimientos de la hija y a la relación existente entre ambos.
En tercer lugar, la relación "epistolar" (vía e-mail) entre el triángulo formado por la descubridora del manuscrito, su pareja y su padre. Esta última parte es tan interesante como las dos anteriores, pues la historia familiar de Lee y Smith (padre e hija) es muy similar a la acontecida por Lord Byron y Ada, y la comparación entre ambas lleva a reflexionar sobre las relaciones paterno-filiales y a como pueden afectar éstas a ambas partes.

John Crowley es un mago de las palabras y consigue en esta novela perdida escapar de su inconfundible estilo personal y recrear perfectamente la voz de Lord Byron, con un delicioso estilo georgiano que nos guía por la historia como si de una fábula se tratase, siendo capaz de hacernos creer que realmente se trata de una obra originalmente escrita por Byron.

La Tierra del Ocaso es inicialmente una novela gótica, pero poco a poco se va acercando al romanticismo tan propio de Byron, para al final ser considerada, en su conjunto, como una especie de tragedia heroica, en la que el protagonista debe sufrir penurias sin fin para obtener el amor que ansía y que finalmente le sera arrebatado por el destino.
El estilo de esta "Tierra del Ocaso" ofrece un marcado contraste con el más rápido y moderno de los correos electrónicos, de tal modo que es difícil cansarse del barroco estilo Byroniano.

La utilización del personaje de Ada como custodia y codificadora del manuscrito es muy acertada y totalmente plausible, ya que por un lado siempre ambicionó conocer a su padre y por otro, hemos de tener en cuenta sus amplios conocimientos matemáticos, trabajando conjuntamente con Charles Babbage en su famoso motor analítico. Ada poseía una visión de futuro muy adelantada a su época en lo que a las máquinas se refiere, no en vano, es considerada como la primera programadora de la historia.
Las notas de Ada, en la novela, pretenden acercarnos a la moralidad de su padre y nos muestran como el tiempo a maltratado la memoria de su padre, al tiempo que tiñen a su madre, Lady Byron, con un color realmente pernicioso. Estas notas nos inducen a pensar que quizás era más humano y menos depravado de lo que siempre se nos ha hecho creer.

En fin, parafraseando un anuncio televisivo, "Es una novela ejemplar, casi perfecta. No perfecta del todo, pero casi".

jueves, 10 de septiembre de 2009

El círculo de Farthing


Las ucronías son uno de mis subgéneros favoritos y por este motivo me ha parecido una buena idea dar los primeros pasos de este camino con una: El Círculo de Farthing de Jo Walton.
No había leído anteriormente nada de esta autora por lo que me acercaba a esta novela sin saber que esperar y la verdad es que he quedado gratamente sorprendido.

Corre el año 1949. 8 años después de que los aristócratas del llamado Círculo de Farthing consiguieran destituir a Winston Churchill como Primer Ministro y firmaran la paz con la Alemania de Hitler.
David y Lucy Kahn (anteriormente Eversley) son invitados a la cena ofrecida por los padres de ésta, a pesar de haberlos defraudado al casarse con David, un adinerado judío. A esta cena, están también invitados todos los miembros del famoso conclave.
A la mañana siguiente Sir James Thirkie es encontrado muerto en sus aposentos, en unas circunstancias que rápidamente convierten en principal sospechoso al Sr. Kahn, único judío en la reunión.

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