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jueves, 19 de abril de 2012

Cabal

Tras el juego de las maldiciones , y antes de enfrentarme a la, en apariencia, enorme Imajica, me apetecía leer algo más asequible de Clive Barker.
Cabal me pareció una lectura ideal en este sentido. Una novela de culto, corta y de reconocido prestigio, de la que se había producido una película hacia demasiado tiempo y que, aunque la han emitido en abierto recientemente, no recordaba casi nada, pese a que en su día me gustó.

Cabal narra la historia del joven Aaron Boone. Las sesiones que lleva a cabo con su psicoterapeuta desvelan un panorama aterrador: Boone es el responsable de la muerte de diversos individuos de forma excesivamente violenta y cruel.
Como consecuencia del conocimiento de esta verdad, nuestro protagonista intentará el suicidio pero será fallido y, en el hospital, escuchará voces que le hablan de
Midian y conocerá a Narcisse, quien le hablará de dicho lugar.
Boone escapará del hospital y se dirigirá al lugar que le dictan las voces, donde descubrirá, no sólo que el no es el responsable de las muertes de las que se le acusa, sino que conocerá al pueblo que se esconde en el inframundo subterráneo desde tiempos inmemoriales: las razas de noche.

Desde luego no se puede decir que la pluma de Clive Barker sea simplona, al contrario, es afiladísima, adentrándose en terrenos escabrosos hasta la médula cuando es necesario. Sin tapujos para mostrar la crudeza desgarradora de la sangre que fluye en los actos más atroces y obscenos; y con ternura nada pastosa cuando quiere arrancar algún sentimiento del lector.
Barker parece conocer sobradamente los recovecos más recónditos del alma humana y es capaz de darnos un paseo por las catacumbas
de nuestro corazón, sacarnos los intestinos al tiempo que vomitamos nuestros más oscuros pensamientos arrancándonos, al mismo tiempo, una mueca de sorpresa por la emoción.

Cabal es una obra que engancha desde el principio, tanto por la historia en sí como por el estilo del autor para narrarla. Rápidamente consigue que las vicisitudes del protagonista se tornen interesantes, al tiempo que en muy poco tiempo hace surgir el ansía por descubrir el misterio que se esconde bajo las piedras de Midian.
Son muy pocas las páginas necesarias para arrancar una mueca de incredulidad y asombro en el lector, con la presentación de imágenes de violencia explícita y de elevado impacto imaginativo, como por ejemplo la escena en la que Narcisse se raja la cara en el hospital.

Barker utiliza elementos de terror como los monstruos de Midian o de suspense gore con la psicopatía de Decker para mostrarnos el lado más oscuro del fanatismo y de la marginación, consiguiendo que finalmente veamos a los monstruos como los necesitados de protección y a los seres humanos como los monstruos sin compasión, por lo que en definitiva, Cabal además de una buena novela de terror, es también una crítica a esta sociedad individualista, competitiva, racista y marginadora que odia lo diferente.
Por otro lado, Barker añade una cierta ración de ternura al utilizar el elemento amoroso como equilibrio del mal, en la forma de Lori, la novia de Boone que hará lo que tenga que hacer para estar junto a su amado pese a conocer su situación.

Es rara la ocasión en la que una novela coincide casi a pies juntillas con su presentación cinematográfica. Tal vez por haber sido "guioneada" por el mismo Barker, Razas de noche coincide punto por punto con la novela que tenemos entre manos, por lo que si la película os gustó, la novela no defraudará en lo más mínimo.

En definitiva, Cabal me ha parecido una novela sumamente ágil y entretenida, con la dosis justa de oscuridad, varias medidas de sangre y con la cantidad suficiente de acción y misterio para crear una novela absorbente y divertida.

domingo, 24 de octubre de 2010

La Cicatriz

Hacía ya varios meses que lo veía mirarme desde la estantería, pero yo no le prestaba atención. Los ojillos de su negro lomo me arañaban la espalda y cada vez que me giraba veía como había cambiado de posición. Me estaba buscando, y siempre se colocaba en el hueco de la estantería que coincidía con mi línea visual aunque siempre lo desechaba; la diminuta tipografía utilizada por La Factoría en este libro me echaba para atrás. Hasta que por fin me decidí a cogerlo. al fin y al cabo, pensé, Mieville es icono de calidad y no me defraudará. Era el tercer libro que iba a leer ambientado en Bas-Lag y estaba seguro de que me gustaría.

La Señorita Bellis Gelvino huye de Nueva Crobuzon tras haber estado relacionada con un individuo considerado altamente subversivo por los dirigentes de la ciudad. Es cuestión de tiempo que la localicen, por lo que decide embarcarse en el Terpsícore, que la llevará a la lejana Nova Esperium, donde permanecerá oculta un par de años, hasta que el barco vuelva de nuevo a la zona.
Pero su destino se truncará por completo cuando el barco es asaltado por piratas, que tras asesinar a los miembros más importantes de la tripulación conducirán a Bellis y al resto de pasajeros a la misteriosa ciudad de armada en calidad de ciudadanos forzosos.

Como siempre, enfrentarse a un libro de China Mieville es enfrentarse a
lo desconocido, a una imaginación apabullante, quintaesencia de la imaginación y a una prosa riquísima en matices. Por eso, al empezar a leer éste (para mí) tercer libro de Mieville ambientado en Bas-Lag, segundo en el orden publicado, no las tenía todas conmigo, pues las dos novelas leídas, aun habiéndome parecido soberbias, las recuerdo con calidades muy dispares. Y que puedo decir, La Cicatriz me ha parecido sublime y la mejor de las tres con mucha diferencia.
Mieville es en la actualidad el escritor con más capacidad para llenarme de infección el corazón y conseguir que mi cerebro se convierta en hediondo petróleo. Adentrarse en sus páginas es caminar entre calles herrumbrosas y sucias, llenas de tuberías parcheadas y chimeneas victorianas supurantes de smog junto a potentes rascacielos. Calles por las que pasea la inmundicia y la corrupción de la mano de seres oprimidos y que ansían rebelarse. Calles infestadas de estrambóticas razas entremezcladas: mujeres con cuerpo de mántis; hombres con cabeza y alas de águila; peligrosísimas mujeres insecto; Hombre con cuerpo de langosta; inteligencias artificiales; hombres transformados en monstruos en virtud de la ley operante; y yo qué sé cuantas cosas más..... Una deliciosa mezcla de ambiente Steam y Neo-gótico Punk. Todo ello estalla en nuestro cortex cuando la argamasa formada por las palabras de Mieville nos permite visualizarlo, pues son estas palabras las que llenan de potencia y oscuro lirismo sus historias. Con una prosa ultrarrecargada y barroca (no tanto en la cicatriz con en el resto), con infinitos matices y un extenso y culto vocabulario, Mieville es capaz de dotar de un fuerte carácter no sólo a los personajes, a cual más impactante y cargado de experiencias, sino también a las ciudades, que cobran vida propia a nuestros ojos y se convierten en entes enfermos, decadentes y esperanzadores a un tiempo, cargados de un ambiente opresivo, fácilmente respirable e impregnado fuertemente de la propia ideología social del comprometido autor.
En este caso, Mieville nos aleja de Nueva Crobuzon y nos sumerge en Armada, una fascinante ciudad construida sobre la base de cientos de barcos y que se mueve lentamente por el océano. Esta novela respira sentido de la maravilla por los cuatro costados, desde la fascinación ejercida por la ciudad, estructurada por barrios con sus correspondientes mandatarios y organizaciones; pasando por la historia tierna, cruel y fanática de los Amantes; la extraña mezcla de fantasía que nos trae la taumaturgia con una avanzada pero anquilosada tecnología que nos acerca más al misticismo que a una ciencia futurista; por la utilización de la magia para invocar a una de las criaturas más sorprendentes que recuerdo haber leído, el avanc; o incluso por lo que representa la propia Cicatriz, un lugar donde impera en todo su esplendor la física de posibilidades; al tiempo que nos avanza datos e historias sobre otras inhóspitas tierras y habitantes del universo Baslagiano. Oír hablar de Las Gengris, del Cromlech Alto o de las guerras Annophelii, no hace sino conseguir que me muerda las uñas queriendo leer algo más sobre ello.
Me sorprende la dicotomía con respecto a la libertad ofrecida por Armada: por un lado priva de ellas a los pasajeros al obligarlos a una vida de reclusión en la ciudad, pero por el otro los dota de total libertad para rehacer sus vidas e incluso otorga una nueva vida a aquellos condenados en Nueva Crobuzon.
Así como también la historia de Los Amantes. Me ha parecido cargada de un impactante romanticismo sado-maso contenida en un potente simbolismo, que sumerge la fuerza del Amor Eterno y el ansía por el poder en el mismo caldo de cultivo primordial.
Así, Mieville ha conseguido crear algunos de los personajes más interesantes e impresionantes que he tenido el gusto de encontrarme: los propios Amantes; el fantástico Brucolaco; el misterioso y poderoso Uther Doul y su "impredecible" espada; el inteligente y despiadado Silas Fennec; o el sensato y emotivo Tanner Sack (siempre bajo mis impresiones, claro).

En definitiva, no quiero enrollarme más: Para mí, absolutamente maravilloso. Ardo en deseos de hacerme con The city and the city.

viernes, 8 de octubre de 2010

¿Buena política?


Hola, no suelo hacer este tipo de comentarios, pero la verdad es que me he quedado flipado.
Hoy mismo he recibido una nota de prensa de la Factoría de Ideas indicando que ponen a la venta la tercera parte de una saga que he ido reseñando: Los diarios de la Familia Drácula. Pues bien, tras leer los datos que me proporcionan se me ha caído el alma a los pies. ¿Cómo es posible que cambien al traductor en el libro que finaliza la serie? Teniendo en cuenta que además de la historia en sí, lo que me había fascinado era la traducción de Ester Mendía, ahora me encuentro que la cambian por David Cruz. Con todos mis respetos hacía él, no digo que sea un mal traductor, pero el resultado de los dos primeros libros era magnífico. ¿Por qué cambiarlo? Por supuesto, imagino que tendrá alguna explicación, pero de verdad que yo no la encuentro. ¿Es esto una buena política? ó ¿La Factoría vuelve a lo de tiempos atrás con el tema de las traducciones? No me canso de repetirlo, pero, de verdad que no lo entiendo. Vosotros ¿Qué pensáis?
A lo mejor pensáis que soy un poco friki o tiquismiquis con lo de los traductores pero, ¡joder!, es que me parece que un buen traductor se merece un respeto y tiene un mérito casi tan alto como el de un buen escritor.
Tal vez sea una pataleta, no digo yo que no, pero por lo pronto este será un libro que no compraré, me da igual quedarme con la saga a medias, a no ser que lo encuentre en alguna biblioteca.

miércoles, 18 de agosto de 2010

Diarios de la familia Drácula II: Hijos del vampiro



Tras el magnífico sabor de boca que me dejó “Pacto con el Vampiro”, no albergaba ninguna duda de que caería el segundo, como ha sido. Quién no haya leído la primera parte está avisado de que aquí encontrará varios spoilers que pueden llegar a chafarle su lectura.

Han pasado los años, y Mary vive en Amsterdamn donde su actual marido, el doctor Van Helsing, ha fallecido. Éste será el momento que aprovechará Arkady (ya transformado como recordaremos del final de la primera parte), para presentarse tras 20 años y advertir a Mary y a sus hijos, Stefan y Abraham, de que Vlad los ha conseguido localizar y los persigue para poder continuar disfrutando de la vida eterna a través de la maldición del Pacto. Ante la aparición de Zsuzsanna todo se acelerará y tras el rapto de Stefan y Jan, su sobrino, Abraham deberá abandonar su escepticismo y viajar al corazón mismo del mal, al castillo de Drácula para enfrentarse a él y rescatar a su familia.

Esta continuación sigue la tónica de la primera parte en cuanto a una buena labor editorial y de traducción, así como de intriga pero, a mi modo de ver, decae en cuanto a contenido, y creo que rompe la lógica que debería haber seguido la trilogía y que, a modo de símil gastronómico, podríamos decir que ha pasado de ser un esperado primer plato a un simple pero esperanzador pre-postre. Si bien es cierto que es una continuación muy interesante y coherente, ya que Kalogridis ha sido capaz de crear una obra que parece haber salido de la mente de Stoker y nos hace entender aspectos del libro de este último como si de una precuela verdadera se tratará. En este sentido Chapeu. Pero sin embargo, me parece que ha perdido fuerza en cuanto a la ambientación: el clima no es tan sobrecogedor ni oscuramente obsceno como en la primera parte aunque, es cierto que, hay un par de escenas escalofriantes. El clima respirado al sentirse plenamente en Transilvania, en el castillo de Vlad, o en el desfiladero del Borgo que me parecieron tan evocadores y tétricos en su momento, se han difuminado en este libro que sólo recorre estos parajes en apenas una cuarta parte del libro.

Esta vez Kalogridis, dentro de su buen hacer, me ha recordado más a la mejor Anne Rice que a Bram Stoker, sobre todo en la escena de los jóvenes que Zsuzsanna lleva a casa de Arkady. Me ha parecido clavada en su inicio y acometida a cierta escena entre Louis y Lestat y unas prostitutas, aunque en la que nos ocupa el sexo es muchísimo más potente y explícito. Los personajes que vienen del primer libro mantienen su fuerza (aunque Arkady se ha vuelto un poco bipolar, pues recuerda continuamente como ha crecido como vampiro matando gente y al mismo tiempo se ha convertido en un llorón arrepentido); y los nuevos: el Stefan adulto, Abraham y Gerda, aportan un nuevo juego a la novela, añadiendo un trío de celos, locura, traición, escepticismo y sobre todo, amor. Así como también el misterioso Arminius, personaje siniestro en su juventud, de la misma ralea que Drácula, pero que hizo voto de arrepentimiento y se convierte en mentor de Abraham.

Cómo he dicho antes, en esta segunda parte la autora destapa el tarro de las esencias más licenciosas y gores y nos deleita con varias escenas de sexo detallado o nos aterroriza con la narración de un empalamiento al más puro estilo de “holocausto caníbal", que no puede hacer otra cosa sino aumentar el respeto y pavor que desprenden los vampiros. También hecha mano de su experiencia en historias de intrigas y traiciones palaciegas y hacia el final del libro introduce un giro argumental que nos hace ver que hemos sido engañados durante toda la novela y que da un nuevo sentido a la posterior historia (aunque a mi modo de ver, era innecesario, pero Jeanne K. sabrá, claro).

En definitiva y para no enrollarme más con una continuación de una saga, hay que dar las gracias a la Factoría por continuar con su labor editorial y destacar la buena cubierta de Calderón y la excelente traducción pero, también hay que decir, que esta segunda parte se queda un pelín flojilla (para mi gusto) aunque constituye un esplendido entrante para lo que espero sea el gran cúlmen de esta saga, la ansiada tercera parte “Lord of the vampires”.

miércoles, 17 de marzo de 2010

El juego de las maldiciones

Primera novela que escribió Clive Barker, primera novela suya que leo, y la verdad es que me ha sorprendido gratamente, pues me esperaba algo más parecido a sus películas, con vísceras, sangre y viscosidades reptantes por todas partes y no ha sido del todo así. He de reconocer que no soy fan del gore y, en general, tampoco demasiado del terror.

Marty Strauss es un preso al que se le ofrece una oportunidad de oro: la libertad condicional a cambio de ejercer de guardaespaldas de uno de los hombres de negocios más importantes del mundo. Por supuesto, no lo rechazará.
La mansión Whitehead se convertirá en su nueva casa. Allí conocerá a los otros miembros del servicio, a personas de confianza del señor Whitehead; volverá a saborear la libertad y se enamorará de Carys, la drogodependiente hija de Joseph Whitehead. Pero descubrirá también el grado de depravación de Whitehead y un peligro acechante más allá de toda lógica.

Clive Barker utiliza un lenguaje bastante descriptivo pero directo que facilita la lectura, con un buen control del ritmo y de la tensión escénica consigue crear un atractivo símil moderno del Fausto de Goethe.
La novela está impregnada de un aura de terror más patente que presente, pues si bien lo vamos percibiendo poco a poco y vamos intuyendo un posible significado al misterio,
son pocas las escenas que infunden un terror real en nuestra mente, que no en nuestro ánimo, aunque he de reconocer que la escena de la mujer de Toy, convertida en un maniquí viviente de músculos y sangre, hablando por teléfono es estremecedora.
Los personajes están bien definidos, principalmente Breer, que me ha acogotado y de quien no esperaba su final.
* Marty: El presidiario que intenta aprovechar su libertad y se enfrentará a lo inexplicable.
* Carys: La hija de Whitehead. Drogadicta que ha adquirido el sobrenatural talento de percibir y encontrar los pensamientos de las personas.
* J. Whitehead: El jugador. Arquetípico hombre de negocios sin escrúpulos, responsable incluso de la drogadicción de su propia hija para tenerla controlada. Uno de los personajes más importantes y, al fin y al cabo para mi gusto, el menos interesante y más prescindible de todos.
* Bree: El último de los Tragasables. Sádico asesino. psicópata en comunión con la muerte. Fascinante.
* Mamoulian: El Mefistófeles o ¿Fausto? de nuestra historia. El príncipe de las mentiras. poseedor de enormes poderes sobrenaturales busca vengarse finalmente de Whitehead.

Barker nos va guiando poquito a poco a través de interrogantes y cejas alzadas. Damos un paseo a través de escenas misteriosas y, en algunos casos, escabrosas sin entender enteramente el porqué de todo esto. Cuando por fin conocemos la verdadera historia del Europeo, no es ni de lejos lo que nos habíamos imaginado (por lo menos en mi caso), ya que Mamoulian, la encarnación del mal, no es... y hasta aquí puedo leer como diría cierta famosa presentadora.

Pero no sólo el terror y el misterio hacen de ésta una buena novela. Desde un punto de vista narrativo son varios los elementos interesantes: la línea amorosa formado por Marty y Caris; la dualidad sumisión-odio de Breer hacia Mamoulian; El enfrentamiento definitivo entre Mamoulian y Whitehead en el que este último, inundado de miedo, sigue pretendiendo "engañar al demonio", mientras que el primero busca el cobro de una antigua deuda.
Interesante es también el ataque hacia los fanatismos religiosos por medio de la inclusión de los iluminados (dos jóvenes y fanáticos creyentes convencidos de la proximidad del fin del mundo) que ayudarán a Mamoulian.

En definitiva, una buena novela que mantiene la tensión en todo momento y nos hace gozar de entretenimiento y buenas dosis de terror psicológico. La única pega que pondría sería la de que echo en falta saber más sobre la historia del Tragasables pero, en fin, no se puede tener todo.

sábado, 13 de febrero de 2010

La tumba (Dresden 3)

Aprovechando que por Reyes me regalaron la primera (y única) temporada de Dresden, decidí echar el guante a alguna de las novelas en que se basaba la serie, y aunque el libro que cayó en mis manos es el tercero de la serie no me importó, ya que son historias autoconclusivas. Desconozco si me pierdo algún dato importante. Yo, por lo pronto, no lo he echado en falta.
Para aquellos que no conozcáis ni la serie televisiva ni la literaria, decir que Harry Dresden es un detective-hechicero que ejerce como tal en un Chicago muy parecido al real. La diferencia es que más allá de lo cotidiano existe un mundo sobrenatural lleno de magia superpuesto en el que seres peligrosos actúan desde las sombras. Harry Dresden ayuda como asesor policial de la detective Murphy para resolver los casos más... "extraños".

Normalmente los textos de contracubierta me parecen engañosos y no todo lo fieles que deberían ser al contenido del libro, suelen resumir una parte que, a la hora de la verdad, es una mínima fracción del total (y casi siempre, no de la mayor importancia), pero en este caso usaré dicho texto como sinopsis del libro, pues me parece perfecto y lo ilustra de una forma que no veo capaz de igualar sin revelar algún dato importante.

En su profesión Harry Dresden se ha enfrentado a algunos enemigos bastante aterradores, pero nunca a algo como esto: el mundo espiritual se ha vuelto loco. Los fantasmas están causando problemas, y no son de los que van dando portazos ni asustando. Están atormentados, son violentos y mortíferos. Alguien, o algo, está agitándolos a propósito para desencadenar un enorme desastre sobrenatural. Pero ¿Porqué? Y ¿Porqué muchas de las víctimas están vinculadas con Harry? Si no lo averigua, y pronto, podría acabar convirtiéndose él mismo en un fantasma.

Con un lenguaje correcto, ágil y medianamente descriptivo, Jim Butcher logra crear una fantasía urbana trepidante y consigue con creces su objetivo principal: entretener.
Magos, licántropos, trolls, vampiros, hadas, fantasmas e incluso dragones, conforman la cara oculta del mundo en el que vivimos, plagándolo de efectos extraños y misteriosos a los que el hombre normal siempre encuentra una lógica que en realidad no poseen.
Sobre este panorama, Harry Dresden, miembro del Consejo Blanco de magos, utiliza sus conocimientos esotéricos como asesor policial en los casos más extraños. Esto es mucho más notorio en la serie de televisión que en esta 3ª entrega de la saga pues, aunque efectivamente aparece la detective Murphy, lo hace de una forma menos relevante que en los capítulos de la serie televisiva. Si bien es cierto que, en este caso, Murphy se convierte en objetivo más que en "contratista" o amiga.
Los personajes están bien descritos y con personalidades bastante definidas, como en el caso de Bianca, la Madrina, Michael y, como no, Harry; siendo Michel, el Caballero de la Fe, el que más me ha sorprendido y con el que más he disfrutado (el uso de la Fe es un arma mágica espectacular). Atemorizan de lo lindo, Bianca (Vampiro) y la Madrina (Hada) con sus oscuridades, perversiones y venganzas. Ambas tienen rencillas personales con el protagonista.
Como he dicho, el estilo de Butcher es ágil y ameno, manteniendo el ritmo narrativo a buen nivel, si bien es cierto que le falta madurez para que el texto tenga calidad literaria.
Es particularmente interesante la imitación al estilo de novela negra en las gotas de sarcástico humor negro tan característico de las novelas de este género. Elemento éste, que me ha resultado bastante grato, así como en el tópico principal del protagonista, un detective bastante cínico, pero buena persona, que atrae a las mujeres, sólo que en este caso el elemento sobrenatural es diferenciador.

Con respecto a la edición de la Factoría de Ideas, decir que la traducción es pasable, pero no la gran cantidad de gazapos y errores gramaticales existentes (imagino que en su mayor parte errores de tecleo), que entorpecen un poco la lectura.

En definitiva, una novela ligera que proporciona buenos momentos de diversión y si, además, te gusta el elemento sobrenatural unido al mundo cotidiano no se puede pedir casi nada más. A mí me ha parecido lo suficientemente interesante como para lanzarme a leer más novelas de la saga.

miércoles, 27 de enero de 2010

Diarios de la familia Drácula I. Pacto con el Vampiro

Inicialmente, me enfrenté a la lectura de esta novela con una batalla de impresiones en mi interior: por un lado, estaba ilusionado ante la lectura de un nuevo libro sobre uno de los vampiros más mediáticos y famosos; por contra, las reticencias hacia ese mismo concepto eran abundantes. Me asustaba sobremanera el hecho de una historia basada en la familia del Empalador. Los acontecimientos narrados se situaban cincuenta años antes de lo contado en el Drácula de Bram Stoker. ¿Quedaría destrozada la leyenda?, ¿El estilo y la historia contada por Jeanne Kalogridis corrompería la figura de mi querido Drácula?
Sólo necesité cinco páginas para enterrar todas mis dudas y sumergirme de lleno en el éxtasis de una lectura fascinante cuya impresión paso a contaros a continuación.

El joven Arkady Tsepesh regresa a su Transilvania natal ante el requerimiento de su padre, pues está gravemente enfermo. Tras los años pasados en Londres su vida ha ido cobrando forma y ha comenzado a formar una familia, por lo que vuelve acompañado de su mujer, Mary, en estado de buena esperanza. El recibimiento en el castillo de la familia será más bien, frío, pues su padre ha fallecido antes de su llegada. Ante este suceso, como está escrito, debe tomar las riendas del castillo y administrar las tierras y riquezas de su amado tío abuelo, el príncipe Vlad. En muy poco tiempo verá que Vlad no es tan perfecto como parece, diversos detalles que recuerda de su infancia comenzarán a cobrar sentido y recobrará muchos recuerdos olvidados.

Con esta novela, Jeanne Kalogridis ha conseguido, a mi juicio, dos importantes logros: por un lado ha vuelto a encender la llama de un subgenero cuyo fulgor, en su vertiente más clásica, estaba casi extinto (a pesar de la sobrecarga vampírica existente); por otro, no solo no ha depreciado la figura de Drácula, sino que con esta primera parte ha conseguido hacerla más interesante si cabe. Habrá que esperar a la finalización de la trilogía para ver si la evolución completa del personaje es correcta.
La novela está estructurada en capítulos divididos a su vez en las entradas de tres diarios, los de: Arkady Tsepesh; su hermana, Zsuzsanna Tsepesh; y su mujer, Mary Windham Tsepesh. A cual de ellos más interesante, ya que las motivaciones y sentimientos plasmados en cada uno de ellos estaría muy, muy distanciados entre sí, si los reflejásemos sobre una escala moral o sentimental.
Este esquema narrativo, junto con el enclave ambiental, hace que los actores de la obra sean realmente pocos: los tres propietarios-redactores de los diarios; el foco de atención central de la novela (Vlad); y varios personajes secundarios. Pero todos, en general, están muy bien definidos y son capaces de transportarnos sus miedos, dudas y ansias.
La evolución psicológica de los tres personajes principales a lo largo de la novela es notoria, dotándolos de mucha credibilidad, pero omitiré una mayor explicación de estas particularidades (como me gustaría hacer), pues están muy ligadas a sus sentimientos y vivencias respecto a Vlad y sería muy fácil levantar varios indeseados spoilers.

Utilizando un soberbio estilo, que en ocasiones me ha costado diferenciar del de Stoker, Kalogridis ha sabido dar el toque añejo necesario para arrastrarnos a los Cárpatos. La prosa empleada es realmente bella y el lenguaje culto y arcaico de los diarios convierte en un deleite su lectura. Realmente me he sentido transportado al desfiladero de Borgo y me he visto atacado por oscuros lobos, a bordo de una calesa tirada por un hombre cuya mirada hace que se me pongan los pelos como escarpias.
Jeanne Kalogridis amalgama en esta novela los dones de Bram Stoker y la mejor Anne Rice. Se atreve con la prosa y ambientación de uno y la sensualidad de la otra, y consigue escenas realmente tórridas, capaz de helarte la piel por fuera y de bombear fuego por dentro.
Todo ello, aderezado con el goticismo propio de la ambientación y el folklore popular la convierte en una excepcional novela de la que no voy a revelar más aunque me muerda la lengua y me envenene. Si alguien quiere saber algo más que lo pida.
Con respecto a esto, es de todo punto justo, reconocer también el mérito de la traductora, Ester Mendía, cuyo presente trabajo roza la excelencia.

Como pegas, podría decir que todo lo que va sucediendo es bastante previsible y en pocas ocasiones consigue sorprender lo que va sucediendo, y quizás, que en determinados momentos, se hace difícil creer que se sea capaz de escribir en un diario de forma tan educada y correcta cuando se está sometido a tanta tensión, pero ambas indicaciones son meros detalles que no ensombrecen, en lo más mínimo el gran sabor que dejan Los diarios de la familia Drácula.

La novela termina de tal modo que parece indicar que la segunda parte, Children of the Vampire, no será tan tranquila como esta primera y nos hace esperar una dosis de acción trepidante, por lo que ya ardo en deseos de tenerla en mis manos (a ver si la Factoría se da prisita en publicarla).
La edición de la factoría está bien cuidada, lo que es de agradecer, aunque reconozco que me hubiese gustado más una portada mate en vez de con acabado brillante.
Si con la segunda parte, La Factoría continúa en su buena línea editorial y la traductora continúa en las mismas cotas de calidad, no me cabe la menor duda de que el resultado será inmejorable.

lunes, 11 de enero de 2010

El beso de Milena

El título original, "Fairyland", junto con la portada tipo "Matrix" de la Factoría de Ideas han sido los dos motivos que me han inducido a sacar este libro de la pila. Tras leerlo me he quedado a cuadros; el libro es muy bueno, pero no estoy seguro de haberlo entendido todo.

Un futuro cercano. Las grandes multinacionales controlan el sistema económico mundial y los pobres viven hacinados en ghettos. El mundo es un lugar mucho más oscuro y sombrío. Un mundo acuciado por el cambio climático. El mundo del narcotráfico se ha abierto hacia nuevas variantes más lucrativas y "menos nocivas", los virus y sustancias psicoactivas de origen genético. La tecnología llega a sus más altas cotas, la nanotecnología se queda pequeña y da paso a la femtotecnología (o al menos eso deduzco por la utilización de unas "nanomáquinas" de nombre "fembots"). La investigación genética también está en pleno auge, pues además de los virus psicoactivos de moda y la inclusión de memes, las grandes empresas han creado unos seres llamados muñecas, utilizados para efectuar cualquier tipo de trabajo que se les requiera, entre ellos la lucha libre, actividad ésta última ilegal, aunque muy lucrativa. En todo este meollo se encuentra metido Alex Sharkey, un antiguo delincuente poca monta, pero con cierto éxito como pirata genético en la actualidad. Acuciado por las deudas y ciertas amenazas, topará con Milena, una muñeca muy especial, la única en su especie, que lo "hechizará" con su encanto. Alex recorrerá el mundo siguiéndola, y mientras, a lo largo de los años, Milena irá cambiando el mundo, con la creación de las hadas, muñecas especiales. Su idea es la creación de una raza independiente y autosuficiente en un reino propio: El reino de las hadas.

Es la primera novela que leo de Paul McAuley, y me ha sorprendido gratamente. Su escritura enrevesada y envolvente te atrapa desde el principio, aunque para mi gusto, su estilo descriptivo es exagerado, obsesivo, me atrevería a decir, y en ciertos momentos llega a ser cargante, al introducirte tanto en la escena que te hace olvidar el porque de determinada situación. Es una ventaja que en determinadas ocasiones se torna perniciosa, ya que en determinados momentos la tristeza ambiental te satura definitivamente.
La ambientación me ha encantado, quizás con cierto estilo gótico-punk, tanto por lo denso y recargado de las descripciones como por lo opresivo y oscuro de la mismas.
De los personajes poco puedo decir, pues son realmente pocos, aunque el protagonista, Alex Sharkey, está realmente bien definido y podremos observar su evolución por el libro, ya que éste se divide en tres actos, de acuerdo con las 3 zonas geográficas y períodos de tiempo en que Alex continua su búsqueda de Milena.
La novela va ganando en intensidad a medida que avanza en la historia, y aunque al final se puede andar un poco perdido y con la boca abierta debido a lo variopinto de la situación, ya que nos encontraremos inmersos en el potaje formado por licántropos, hadas, elfos, trolls y varios seres feéricos más junto a máquinas Von Newman, ataque meméticos a gran escala, trasvases mentales, etc., es cierto que al escarbar un poquito es fácil observar que McAuley nunca se ha alejado del camino especulativo y ha ido lanzando idea tras idea, pero sin explicarlo todo, dejando, de forma muy inteligente, muchas piedrecitas que el lector ha de recoger para terminar el camino (de ahí mi dificultad en este libro para abarcarlo todo).
Con el paso de las hojas se adivina que la obsesión de Milena es la obsesión de Frankenstein, la obsesión por ser considerado normal e independiente, por no ser tratado como un esclavo o un juguete; pero en esta versión más moderna interviene la tecnología y, por lo tanto, el final será mucho más expansivo y definitivo, ya que dicha tecnología nos permite llegar a muchísimos lugares.

En definitiva, una buena historia, pero hay que cogerla con tiento. No apta para lectores que no gusten de versiones especulativas con engranaje hard.

Por cierto, no me podía despedir sin dar un pequeño tirón de orejas a la editorial, pues el libro está hecho para leerlo con lupa. De hecho, si puedo evitarlo, no volveré a leer un libro con un tamaño de letra tan reducido como el que tiene la presente novela.

domingo, 6 de diciembre de 2009

Glass soup (Sopa de cristales)


Aunque ha sido publicado en castellano por La Factoría de Ideas, lo tenía comprado desde hace tiempo en versión original, por lo que me lo he leído en inglés y de ahí el título del comentario.

Glass soup, continuación de White apples (Manzanas blancas) también publicado por La Factoría, es a mi modo de ver, la mejor novela de Jonathan Carroll hasta la fecha, y es mucho decir, porque no tiene novela mala, ni siquiera regular.

Se puede leer de forma independiente, pero gana muchísimo como serie, por esto resumiré brevemente la primera parte para aquellos que pudieran estar interesados.

Vincent Ettrich ha sido rescatado de la muerte por su ex, Isabelle Neukor. El motivo: Isabelle está embarazada del hijo de ambos (Anjo). Este hijo nonato está predestinado a combatir al Caos, que intenta usurpar el poder de Dios, destruir el Mosaico y de esta forma obtener poder absoluto sobre la Vida y la Muerte.
Para evitarlo, Vincent tendrá que enseñar a su hijo todo lo que ha aprendido en el reino de los muertos, pero antes de eso, tanto Isabelle como Anjo tendrán que ayudarlo a recordar.
El Caos los pondrá en multitud de situaciones comprometidas, pero conseguirán salir de ellas, pues Anjo los orientará y ayudará desde el seno materno.

En Glass Soup, Anjo ha perdido la capacidad de comunicación, pues está próximo al nacimiento y se ha convertido en un bebe normal que ha olvidado los misteriosos conocimientos que poseía.
Esta segunda parte sigue la misma tónica que White apples, pero se centra más en elmundo de los muertos (idea maravillosa).

El Caos ha descubierto una forma definitiva para acabar con Anjo: convencer a Isabelle para que pase al mundo de los muertos y tenga allí al niño, de forma que nunca podrán retornar al mundo de los vivos.
La experiencia de Vincent ha hecho que comprenda su verdadera esencia y poco a poco conseguirá dominar multitud de poderes que le ayudarán a luchar contra el Caos.
Isabelle será engañada y entrará en el mundo de los muertos, pero con la ayuda de Simon Haden (un antiguo pretendiente fallecido); Leni (una de sus mejores amigas, recientemente fallecida); y su propia inventiva, conseguirá engañar al Caos.
Juntos triunfarán frente al Caos en primera instancia, pues la lucha final debe ser obra de Anjo y eso formará parte de otra historia (o eso supongo y espero ansiosamente).

El surrealismo es un estilo ampliamente conocido en todos los campos artísticos. En literatura, Jonathan Carroll es su máximo exponente.
Todas las novelas de Carroll despiertan un sentido de la maravilla que se da la mano con la máxima capacidad de asombro. Cada capítulo muestra una idea o Imágenes que te deja con la boca abierta, pero de una genialidad tan simple que piensas "cómo nunca se me ha ocurrido esto". Hay escenas, como aquella en la que John Flannery roba un coche tras un accidente, en la que me quede babeando durante casi diez minutos.
Ideas como que al morir, cada uno va a un mundo que ha ido creando con los sueños de toda su vida, de tal modo que, al morir, cada persona "vive" en su propio mundo onírico; como la de que todas las almas se funden en un gran mosaico que es la obra de Dios; un hombre que vende todos y cada uno de los pedacitos de su vida; Dios representado como un oso polar y muchísimas más, no hacen sino que me maraville de este y todos sus libros.

Carroll arrastra un estilo simple y llano. Tanto, que es fácil leer un libro entero de un tirón y antes de que te des cuenta estás completamente enganchado.
Es de esos autores que en aquellos momentos de tedio, en que la literatura no te atrae demasiado, es capaz de renovarte la ilusión por la misma, leer un libro de un tirón, terminarlo con una gran sonrisa y ya no poder dejar de leer otra vez. Al menos, así me sucede a mí.
Para mí (y mis gustos, está claro) Jonathan Carroll es a la literatura lo que Tim Burton al cine.

Aquí lo dejo, pero hacedme caso: ¡Leed a J. Carroll!. No lo olvidaréis. Disfrutaréis sin duda. Para mí, el escritor junto a Paul Auster que más me ha hecho disfrutar en los dos últimos años.
Como he dicho no tiene libro malo, cualquiera que escojáis será una obra de arte.

martes, 1 de diciembre de 2009

Los cronolitos

Cómo dije en la reseña de Mysterium, Robert C. Wilson es un autor a seguir, así que aquí estoy con otra novela suya: Los cronolitos.

Scotty Warden es un informático expatriado en Tailandia, cuya intención inicial era la de hacer fortuna allí. Un día, junto a su amigo Hitch Paley, es testigo de un hecho insólito, un hecho que cambiará el mundo: la aparición, en una zona boscosa, de un monolito de gélida piedra de casi 60 metros de altura y una inscripción en su base: la conmemoración de una batalla en la que Tailandia y Malasia se rindieron ante alguien llamado Kuin. La fecha de dicha batalla SERÁ 20 años más tarde.

¡Joder!, ante este inicio se te enciende la sangre en las venas y sólo quieres saber más. ¿O no?

En el momento del "aterrizaje" del pilar, Kaitlin, la hija e 5 años de Scott, padece una grave infección vírica que le hará perder la audición de un oído. Scott no es localizado, pues ha ido a ver el monolito, y este será el desencadenante final para que su mujer lo abandone y se vuelva a E.E.U.U. con su hija.
Scott volverá también a los Estados para tratar de recuperar su matrimonio, pero no será posible. Encuentra trabajo como analista informático y llegará a cosechar un gran éxito profesional, hasta que Sue Chopra, una experta en física y Cronolitos (nombre que se ha dado a los monolitos que han ido apareciendo a lo largo de todo este tiempo), lo contrata para formar parte de su equipo.
Su objetivo, conseguir identificar y definir las pautas de estudio necesarias para cambiar el futuro que predicen los cronolitos.

Al igual que en Mysterium, Wilson utiliza una estructura formada por capítulos cortos e intensos, lo cual no hace sino fomentar el ansia lectora, pero en este caso la narración es en primera persona y, por este motivo, al principio me costó un pelín entrar en el libro, pero no demasiado.
De nuevo el punto fuerte son los personajes. Wilson consigue que, por momentos, la trama se vuelva secundaria y desarrolla la vida de cada uno de los protagonistas de tal modo que los hechos que acontecen en ellas crean nuevos fines y subtramas realmente interesantes.
  • Scott Warden es un hombre atormentado por el sentimiento de culpa, y vive para expiar su pecado. No esperéis, por esto, un personaje depresivo, al contrario, el continúa su vida de forma normal y consigue que epatemos fuertemente con él, llegando a ser un gran padre.
  • Sue Chopra, la doctora en física, lesbiana irreductible y carente de toda emoción o sentimiento, pues ha dedicado su vida a su trabajo y no puede permitirse el lujo de sentir. No obstante, es capaz de infundirnos ternura en varias ocasiones.
  • Kaitlin, la hija que ama a su padre en la distancia. Se unirá a un grupo Kuinista y necesitará ser salvada.
  • Ray Mosely, brillante científico y poco sociable; a sabiendas, imposible enamorado de Sue, que llegará a dar su vida por ella.
  • Hitch Paley, Morris Torrance, Whit Delahunt, Ashlee y Adam Mills, etc. Todos me parecen buenísimos.
Wilson consigue dar credibilidad a los encuentros entre personajes que llevan años sin verse, por medio de lo que denomina "Turbulencias Tau", una especie de efecto temporal que predispone a pensar de modo causal, de tal forma que las personas están interconectadas en el tiempo por diferentes causas, lo que viene +/- a decir que las casualidades no existen.
Se recrea un mundo distópico muy cercano (tanto, que hay una similitud muy fuerte con el actual). Los cronolitos se escribió en el 2001 y ya vaticina que el mundo sufrirá una fuerte crisis económica, los recursos naturales se agotan a pasos agigantados y la carestía es cada vez más fuerte y obliga a grandes migraciones y locuras continuas para poder ganarse el sustento diario.
La llegada de los cronolitos ha cambiado la visión del mundo, y se ha creado una pseudoreligión en torno a Kuin, con millones de admiradores, ultrafanáticos y, como no, detractores.
El mundo parece vivir a la espera de los acontecimientos prescritos en los cronolitos, de tal modo, que la llegada de cada nuevo cronolito crea un efecto de dependencia sensible o efecto mariposa, que va creando una especie de retroalimentación positiva en la gente. Así, el eco cada vez mayor de las voces que se alzan a favor de Kuin los acerca cada vez más a ese futuro, por lo que ejercen una gran influencia psicológica. De ahí el esfuerzo de Sue Chopra y su equipo por conseguir derribar un cronolito, pues consideran que de esta forma se sembrarán dudas y se obtendrá una pérdida de confianza, creando progesivamente a su vez, una retroalimentación, pero esta vez negativa, que desencadene en un futuro diferente.
Wilson, como buen escritor de Ci-Fi, siempre suele introducir algún elemento hard. En este caso, la flipada cuántica consiste en acariciar de pasada los espacios Calabi Yau, los cuales, después de informarme levemente he de confesar que soy incapaz de entender.

Ya para terminar, decir que el final queda abierto y puede resultar algo confuso, pero tratándose de una novela de paradojas temporales es bastante acertado.

Me reafirmo al decir que Wilson se perfila como uno de mis escritores de Ci-Fi favoritos.

viernes, 13 de noviembre de 2009

Mysterium

Al rescatar de la pila de lectura el Mysterium de Robert C. Wilson, tenía la intención de leer algo de un escritor del que no tuviese ninguna opinión formada. Me he acercado a este libro sin haber leído opiniones ni, por supuesto, las obras del autor, por lo que estaba completamente libre de prejuicios para afrontar su lectura.

El pequeño pueblo de Two Rivers es el lugar elegido para ubicar un semisecreto Laboratorio de Investigaciones Físicas.
Tras un extraño accidente en el mismo, el pueblo y los alrededores desaparecen por completo de la faz de la Tierra y reaparecen en otro mundo con marcadas diferencias con respecto al nuestro.
Los nuevos E. E. U. U. son un remedo anacrónico de los actuales, con un severo régimen totalitario subyugado por una religión agnóstico-cristiana.
El pueblo de Two Rivers es declarado en estado de excepción y sus habitantes deben acostumbrarse a vivir en un mundo que nada tiene que ver con el que, sin saber como, dejaron atrás.

Robert Charles Wilson utiliza una prosa ligera y sostenida por una rápida sucesión de capítulos cortos que animan la lectura haciéndola muy fluida. Obtiene, de esta forma, el ansia de querer saber más por parte del lector, que ve como las páginas pasan rápidamente y espera conocer más cosas de este nuevo y distópico mundo.

Toda la novela transcurre en el pueblo de Two Rivers, por lo que la ambientación queda practicamente circunscrita a este enclave, pero las impresiones dejadas por los nativos añaden el equilibrio necesario para entender holísticamente el trasfondo de la ambientación.
E. E. U. U. se ha vuelto un país totalitario y mientras los españoles luchan por controlar la frontera occidental, la facción inglesa se ha hecho cargo del Gobierno Civil y la francesa de la jerarquía religiosa. Los acontecimientos históricos están levemente cambiados y los Estados Unidos es practicamente una dictadura en la que los censores y procuradores son el brazo fuerte de la Ley.
Es notorio observar como, salvo un pequeño grupito, la inmensa mayoría del pueblo se rinde por completo al nuevo estilo de vida; se enfrentan a un mundo hostil y desconocido, que les ha impuesto un toque de queda, un racionamiento alimentario y ejecuciones sumarias ante lo que consideran subversivo, y sin embargo, como lindos corderitos se dejan hacer. Cierto es que una situación militar como esta puede asustar, pero una violación tan flagrante de las libertades humanas dudo que permaneciera sin ningún tipo de contestación por parte del pueblo.
Los personajes son bastante arquetípicos, pero están bien construídos y poseen una buena caracterización que los convierte en uno de los mejores puntos de la novela.
Los personajes principales parecen comenzar siendo meros espectadores, pero se van introduciendo paulatinamente en la historia hasta llegar a ser los elementos que añaden más jugo.
Merece mención especial el personaje de Linneth Stone, historiadora de esta Nueva América, que empatiza con los habitantes del pueblo y acaba renegando de sus anteriores convicciones aun a riesgo de su propia vida.

A mi modo de ver, la novela queda un poco coja. Se le podría haber sacado más chicha, pues el lector va rápidamente pasando los capítulos en aras de encontrar un elemento desequilibrante que nunca llega a ocurrir, mientras que la narración se va encaminando poco a poco hacia un final más o menos previsible y que deja un sabor agridulce.

No obstante, el valor final de la novela es bastante positivo y muestra a Robert C.Wilson como un buen escritor de Ciencia Ficción. Un escritor al que seguir la pista.

lunes, 19 de octubre de 2009

Las lanzas de dios


Tras un tiempo apartado de aquí por ciertos problemas de salud (ajenos) que me han tenido más tiempo en el hospital que en casa, vuelvo a contar algo sobre una lectura que se me ha hecho eterna. Pero en esta ocasión, y quizá por no haberla leído con toda la profundidad que debiera, intentaré no extenderme demasiado.

Los científicos Daniel Miskulin y Susan Yamada descubren, mientras exploran un Tepuy sudamericano (extraña formación geológica), el genocidio del pueblo nativo del mismo. Observan como los asaltantes se han llevado un fragmento de roca meteorítica y encuentran a varios niños supervivientes que se habían ocultado. Poco a poco observarán que estos niños poseen un talento fuera de lo normal.
Por otro lado, varios grupos-organizaciones están robando los meteoritos de los lugares sagrados de todo el mundo (de aquí el nombre de Lanzas de Dios), la almohada de Jacob, la punta de la lanza de Longinus, los ñuhu precolombinos.... incluso la gran roca, La Meca. Al descubrir que hay supervivientes del asalto mencionado anteriormente todos estos grupos intentarán también, apoderarse de los muchachos para poder explotar y utilizar sus habilidades.
Los motivos son diferentes en cada caso: paramilitares (se busca crear al supersoldado); científicos (conocimiento científico en general y consecución de habilidades extraordinarias); religioso-fanáticas (destrucción del mundo para el nacimiento de un nuevo y mejor mundo), etc.

Es éste un tecno-thriller plagado de grandes ideas: se habla de panspermia; del efecto de la lluvia de meteoros como detonador de mutaciones génicas, así como de su implicación en las grandes extinciones y explosiones de vida en el pasado; de actividades paranormales; de mundos paralelos; de mejoración genética; de un nivel superior de conciencia; del hecho real de que los objetos sagrados de las diversas religiones tengan origen meteorítico; del desarrollo de un poder latente en el individuo a través de partículas de ADN "basura" encontradas en los meteoritos, las cuales desarrollan un complejo miconeural que actúa sobre los núcleos del Rafe de las personas expuestas a ellos; y de muchas cosas mas.

El autor pretende una novela con una fuerte base hard que, a mi modo de ver, no consigue de modo efectista. Llega un momento en que la novela acaba siendo un galimatías de siglas de organizaciones (NSA, MERC, MAXX, IRF BSL-4, ANSMET, FMARS....) y de complicados vocablos científicos que hace que se deba consultar muchas palabras del diccionarios en el mismo párrafo, dificultando de este modo la lectura.
Del mismo modo, la trama se complica hasta un punto en que se pierde el Norte de forma definitiva, pues hay de todo en el ajo, la NSA, los fundamentalistas islámicos, poderes paranormales, visiones de otros mundos, templarios, organizaciones paramilitares, sionistas, fascistas cristianos, bufffff y no sé cuantas facciones más.

Los personajes me han resultado totalmente faltos de atractivo, carentes de cualquier tipo de crecimiento personal. Tan solo el personaje de Avram Zaragosa se salva de la quema (un científico que sufrió la muerte de su hija en un atentado terrorista e intenta compaginar su moral con los sentimientos de venganza).

También he de quejarme a la editorial (La Factoría de Ideas) por la traducción de la obra, que es realmente pésima y dificulta muchísimo la lectura. El orden de las palabras se vuelve, en ocasiones, tan farragoso, que es mejor saltarse el párrafo que intentar entenderlo. La traducción de algunos términos científicos es de toma pan y moja y hay abundancia de errores gramaticales de edición.

No obstante, he de reconocer que la novela empieza de forma bastante interesante y que hay varios buenos momentos en la novela.
Soy consciente de que no he tenido la mente ni el ánimo necesario para afrontar su lectura en óptimas condiciones y quizás este hecho haya lastrado mi opinión, por lo que dejaré como nota, un suficiente raspado.
Tal vez no me he explicado del todo bien, pero la verdad es que no me apetece extenderme más.

lunes, 28 de septiembre de 2009

A vuestros cuerpos dispersos

La novela que me ha tenido absorbido la semana pasada, A vuestros cuerpos dispersos, es una obra que aun tras varios días después de haber sido leída sigue caminando tranquilamente por las circunvoluciones de nuestro cerebro. Las imágenes se quedan prendidas en la retina y las preguntas sin responder de la novela se prestan a las elucubraciones metafísicas de nuestra mente.

Richard Francis Burton, célebre explorador y aventurero del siglo XIX (reconocido entre otras cosas como el descubridor del lago Tanganica), despierta tras morir, en un gran paraje arbolado cruzado por un inmenso río que se pierde en la distancia.
Como él, todos aquellos que, en toda la historia de la humanidad, han alcanzado a cumplir más de cinco años son resucitados en este lugar. Despiertan desnudos, desprovistos de pelo, han rejuvenecido a la edad de 25 años y han perdido cualquier tipo de tara física que tuvieran.
Tras el desconcierto inicial se van formando grupos, la gente busca protección y amistad frente a la soledad.
Burton se erige como líder de un grupillo variopinto: Peter Frigate, escritor del siglo XXI, Kazz, un neanderthal; Monat, el extraterrestre causante del supuesto fin de la humanidad en el año 2008; Alice Heargraves, dama de la alta sociedad británica del siglo XIX. Posteriormente se unirá al grupo algún personaje más, como el judío Lev Ruach.
Pronto aprenderán que la única dificultad a la que se enfrentan para poder sobrevivir son sus propios congéneres, pues la alimentación es proporcionada sistemáticamente por medio de unos cilindros huecos que todo individuo posee al despertar. Supervivencia, por otro lado, ficticia pues, la muerte del individuo trae una nueva resurrección al día siguiente y en otro lugar a lo largo del río.
Como buen aventurero, Burton evitará el sedentarismo y mediante una modesta embarcación navegará río arriba con el fin de descubrir los misterios de este Mundo del Río y de su nueva condición.

P. J. Farmer, sin hacer alarde de una gran prosa consigue, ya en los primeros capítulos, crear la expectación necesaria para que el pasar de las páginas se convierta en una droga que te incita a querer saber más. A querer saber "porqué".

Son muchos los aspectos interesantes de esta novela, siendo el anterior no el menos importante, ya que el libro se convierte en un auténtico pasapáginas que se lee con auténtico deleite y, es evidente, que además de la oportunidad de reflexión un libro debe ofrecer entretenimiento ante todo. Es difícil reflexionar sobre algo que resulta aburrido.


Es interesante observar las vertientes dicotómicas ofrecidas por los trinomios:
Burton - Frigate / Ruach: En el que Burton es prepotente, sarcástico en exceso, arrogante y pagado de sí mismo frente a Frigate y Ruach, personajes que vivieron tras su muerte, por lo que conocen su biografía, y lo consideran una persona de moral perniciosa.
Burton - H. Goering / Tulio Hostilio: En el que Burton se ve a sí mismo como una buena persona, frente a las personalidades déspotas y violentas de Herman Goering y Tulio Hostilio.


Es interesante, así mismo, observar la similitud ofrecida entre la expedición de Burton para descubrir las Fuentes del Nilo y la expedición para alcanzar el nacimiento del Río. En ningún caso lo conseguirá.

Es fascinante la distribución de civilizaciones a lo largo del Río y sus correspondientes alianzas interraciales e intertemporales. Como, ante una nueva oportunidad, el ser humano vuelve a caer en los mismos errores y se empeña en organizar la vida del mismo modo que antes de morir. Es el Crisol del Tiempo. El experimento antropológico y social más grande jamás llevado a cabo.

Pero el aspecto más interesante de la novela se convierte también en su mayor fracaso. Así como las ideas surgen por doquier, se crea la esperanza de aventurarse en ricas nociones filosóficas, religiosas, morales o científicas. Surgen diferentes interpretaciones con respecto al porqué de esta resurrección. Los personajes acumulan todo tipo de explicaciones a sus preguntas: explicaciones pseudo-ontológicas en las que el ente que anima al ser es la causa de la resurrección; religiosas, en las que se ha de renacer en este Mundo del Río-Purgatorio para la expiación de los pecados, antes de ascender al Reino de Dios; o científicas, tratándose todo de un experimento llevado a cabo por Superseres.
Incluso hay atisbos del conocido Punto Omega del jesuita francés Pierre Teilhard de Chardin, en el hecho de que en un futuro muy lejano, la humanidad ha llegado a un estado ético tan alto que puede ir "más allá".

Pero Farmer no quisó o, ante la tremenda envergadura de posibilidades que ofrecía este Mundo del Río, no supo salir airoso, y todas estas ideas se convierten en simples líneas escritas en un papel, pues se limita a crear ¿Por qués?, ¿Cómos? y ¿Cúandos? en la mente de los personajes, sin nunca desarrollarlos ni dar explicaciones completas.

Esto último puede llegar a defraudar al lector voraz de ideas, a aquellos que desean nutrirse de teorías y datos contrastados para la reflexión por encima del puro divertimento.

En cambio, este libro será la delicia de quien busque entretenimiento, pues este no decae en ningún momento, dejando el final completamente abierto para las continuaciones, pues hemos de recordar que se trata de una pentalogía, si bien, al menos este primer volumen, se puede leer de forma totalmente independiente.

En definitiva, un libro imprescindible para el amante de la ciencia-ficción y el libro indicado para todos aquellos que consideran que la ciencia-ficción es un genero menor. Disfrutarán sin la menor duda.

sábado, 19 de septiembre de 2009

Soldado de Sidón

Gene Wolfe lo ha vuelto a hacer. Ha escrito una buena novela, con la que ha ganado el Premio Mundial de Fantasía 2001 y me ha dejado perplejo de nuevo. He terminado esta novela, con la misma sensación que en el resto de obras suyas que he leído; preguntándome, no si me había gustado o no, sino de cuánto me había enterado. La conclusión ha sido clara: de más bien poco.
A modo de introducción, y para aquellos que no conozcáis la serie de Latro, os diré que Soldado de Sidón es la tercera parte de la serie iniciada con Soldado de la Niebla, hace ya más de 20 años y continuada con Soldado de Areté. A pesar de ser la tercera parte, puede ser leída de forma independiente, pero es evidente que se pierde el juego con los guiños y referencias existentes de las partes anteriores.
Latro es un soldado romano que en una batalla recibió un fuerte golpe en la cabeza ocasionándole un severo problema: tras el sueño olvida todo lo vivido con anterioridad. A modo de memoria utiliza un pergamino en el que va escribiendo todo lo que le sucede y ha de leer para recordar, pero... entre las veces que Latro no tiene posibilidad de escribir y las que por diversos motivos no puede leer lo escrito para recordar... pues ya imaginaréis.


En esta ocasión, Latro remonta el cauce del Nilo, en el navío fenicio que lo llevo allí, con la intención de encontrar una cura para su mal. En la expedición aparecerán diversos personajes con distintas motivaciones y objetivos que harán que el viaje sea una aventura llena de peligros desconocidos.

En esta tercera parte, el estilo de Wolfe es menos denso, menos barroco que en las anteriores, lo que hace que la lectura parezca ser excesivamente
asequible y fluida, y digo "parezca" porqué llega un momento en que son tantas las idas y venidas por la psique de Latro, son tantas las ideas que van apareciendo y desapareciendo, que te encuentras irremediablemente perdido. En mi caso, comencé a leer entusiasmado, las palabras entraban solas, y creí haber alcanzado por fin el "status intelectual" necesario para leer a Wolfe, pero para mi asombro, alrededor de la página 150 ya no sabía ni donde estaba.

El problema es que en las obras de Wolfe, es mucho más importante lo que se omite que lo que se cuenta. La literatura de este hombre, es una literatura cebollil en la que tras la lectura superficial se esconden diversas capas de engaños y medias verdades, de guiños y referencias veladas que dotan de mayor complejidad al conjunto.

Latro o Lucius o Lewqys es un personaje, que dada su maldición, se nos muestra como un alma casi cándida, excesivamente ingenuo e inocente (en alguna ocasión he llegado a pensar que, verdaderamente, le faltaba un buen hervor) y cada día es necesario que le recuerden las cosas, incluso se le ha de recordar que debe leer para recordar. Esto hace que todos los compañeros traten de aprovecharse de su candidez e ingenuidad en su propio beneficio.

A todo esto ha de unírsele la realidad, ¿o es una ilusión de su mente enferma? de haber sido tocado por los dioses, pues es capaz de verlos e interactuar e incluso realizar trabajos para ellos. Otra capa más de la cebolla.

Los amantes de Egipto posiblemente tendrán una mayor posibilidad de disfrutar la obra, pues Wolfe posee un estilo innegable y las descripciones de los pueblos y paisajes del país de la Tierra Negra son fantásticos.
Los personajes están bien dibujados pero dependen mucho de la óptica de Latro, pues al no conocerlos cada pocas páginas, depende de su memoria para saber en quien confiar y en quien no, quien ha hecho que cosa o cuales son las motivaciones y ambiciones de cada cual.

La obra llega a resultar insulsa, porque llega a perderse el sentido del viaje y por ende, se pierde intensidad en el ritmo de lectura. Por contra, cuando aparece una escena que puede resultar interesante, Wolfe aprovecha la condición de amnésico de Latro para arrebatárnoslo y dejarnos en la más absoluta desesperación; la escena de las minas queda muy floja y la caza de Ater por parte de Latro ni siquiera se muestra.

El final también queda abierto, pues Latro debe encontrar su espada, Falcata, que ha perdido en las minas, por lo que es de esperar que en un futuro Wolfe nos deleite o martirice (según cada cual) con una cuarta parte.
Yo, por mi parte, la leeré, pues aunque quedo extrañado y perplejo, obra tras obra de Wolfe me resisto a no considerarlo un gran escritor y (aun a riesgo de que me tomen por tonto tras este comentario), espero poder pelar la cebolla entera algún día.

Gene Wolfe es uno de los grandes, pero no es para todos, aunque cada vez estoy más convencido de que es un escritor de relecturas y estoy seguro de que cuando lo relea descubriré cosas nuevas, pero tardaré algún tiempo en hacerlo. De hecho, en algunos tramos de lectura he necesitado más de un Sapphire para poder mantener la atención y seguir leyendo o... ¿no habría sido el Sapphire el que haya dotado o eliminado el sentido de la maravilla de las palabras que con tanto amor leía?

En fin, ya me contaréis, pero espero no levantar ninguna ampolla, creo haber sido más que suave.


No me marcharé sin decir que, a pesar de haber varios errores de imprenta, la edición de la Factoría de Ideas está muy cuidada y es de agradecer la permanencia de los bocetos que acompañan la cabecera de cada capítulo, sin duda hacen mucho más agradable el viaje.

sábado, 12 de septiembre de 2009

La lista sangrienta

Hace mucho que no leo novela negra ni de vampiros, así que, que mejor que continuar con una novela que auna los dos géneros... O eso pensé yo.
Con La lista sangrienta, P. N. Elrod inicia la serie de Los archivos Vampíricos, saga en la que el protagonista, Jack Flemming es precisamente un vampiro.
En los años de la Ley Seca, el periodista Jack Flemming se traslada a Chicago para intentar encontrar un trabajo que mejore su economía.
Despertará, sin recordar lo sucedido en los últimos días, ante un hombre que intenta matarlo, pero la bala destinada a tal fin, lo atravesará sin causarle daño. Es así como se cambian las tornas y Jack descubre que el jefe de la mafia local, Frank Paco, busca una lista que se supone él posee.
Jack no sabe como, pero se ha convertido en un vampiro.
Ante esta situación, el secreto de Jack es descubierto por el detective Charles Escott. Juntos investigarán el pasado reciente de Jack e irán descubriendo lo sucedido en los días anteriores y cual es el contenido de la misteriosa lista que busca la mafia.
Elrod dibuja un vampiro a la antigua usanza, más al estilo de Drácula que a las últimas hornadas de vampiros de Hamilton, Meyer o Del Toro.
Utiliza una parte muy importante del imaginario vampírico, como "cruzar agua corriente", "no reflejarse en espejos" o "la necesidad de dormir sobre tierra natal" y deshecha otros como "acceder a un lugar sin ser invitado" o "el terror al ajo". Deja, a mi modo de ver, algunos cabos sueltos en cuanto a este hecho, por ejemplo, el asunto de dormir con tierra natal: simplemente Jack, con dos días como vampiro, hace un viaje "por que sí" a su casa de toda la vida y guarda tierra en unos sacos para luego volver y echarla dentro del baúl donde duerme, y mientras el lector se pregunta como ha llegado a esa conclusión. La verdad es que, una vez acabado el libro, no he llegado a entender muy bien como se convirtió en vampiro, no me ha quedado nada claro.
En cuanto a la estructura narrativa diré que salvo por el hecho de que el protagonista es un vampiro diría que es una novela negra de manual, en la que un vampiro, excesivamente novato, utiliza la incredulidad y desconocimiento de los demás con respecto a los vampiros para hacerse el muerto varias veces y obtener resultados en su investigación.
Elrod utiliza un estilo fluido y ágil y la novela se convierte en un auténtico pasapáginas en el que las palabras se suceden a una tras otra a una velocidad de vertigo. Si bien es cierto que el trasfondo de la ciudad de Chicago y el ambiente predominante tan solo se vislumbra, las descripciones son más bien parcas y pocas y los personajes están poco desarrollados llegando a resultar bastante planos.
No obstante, es una novela entretenida, para leer en momentos en que simplemente se necesite diversión y sin la necesidad de buscar dobles lecturas. Es una novela perfecta para divertirse leyéndola y olvidarla una vez terminada.

jueves, 10 de septiembre de 2009

El círculo de Farthing


Las ucronías son uno de mis subgéneros favoritos y por este motivo me ha parecido una buena idea dar los primeros pasos de este camino con una: El Círculo de Farthing de Jo Walton.
No había leído anteriormente nada de esta autora por lo que me acercaba a esta novela sin saber que esperar y la verdad es que he quedado gratamente sorprendido.

Corre el año 1949. 8 años después de que los aristócratas del llamado Círculo de Farthing consiguieran destituir a Winston Churchill como Primer Ministro y firmaran la paz con la Alemania de Hitler.
David y Lucy Kahn (anteriormente Eversley) son invitados a la cena ofrecida por los padres de ésta, a pesar de haberlos defraudado al casarse con David, un adinerado judío. A esta cena, están también invitados todos los miembros del famoso conclave.
A la mañana siguiente Sir James Thirkie es encontrado muerto en sus aposentos, en unas circunstancias que rápidamente convierten en principal sospechoso al Sr. Kahn, único judío en la reunión.

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