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jueves, 16 de junio de 2016

El monstruo que viene a verme utiliza la magia del dragón

Hacer esta reseña me ha costado más de la cuenta, pues no sabía como hacerla sin spoilers a cascoporro. De hecho sólo con la sinopsis que yo pondría ya estaría contando la novela, así que esta vez me limitaré a poner el texto de contraportada.

Siete minutos después de medianoche, Conor despierta y se encuentra un monstruo en la ventana. Pero no es el monstruo que él esperaba, el de su pesadilla, esa que tiene casi todas las noches desde que su madre empezó el tratamiento, ese sueño tenebroso de la oscuridad y el viento y los gritos...
Este monstruo es algo diferente, antiguo... y quiere lo más peligroso de todo: quiere la verdad.

Desde luego mucho más romántico y misterioso que el resumen que yo habría hecho: con apenas dos líneas habría destripado la novela a cualquier posible pretendiente. Por eso, aviso, no soy dueño de mi a partir de ahora, los spoilers me resultan incontrolables en esta novela.

Pero tranquilos... que aún queda para llegar a ella. Seguro que ya estabais dando saltos de alegría: "Hurra, este tío se ha olvidado del vino, ¡celebremoslo!" Pues no, no me he olvidado, pero quería avisar de la complicación de esta reseña antes de nada.

El vino elegido le viene al pelo pues me ha gustado casi tanto como la novela. Se trata de un vino de la D. O. Costers del Segre, en concreto Drac Magic (6€) del año 2012 y cuyo productor es el bodeguero Tomás Cuisiné.
Un vino con un grado alcohólico de 14 y elaborado a partir de un coupage de uvas tempranillo, garnacha y samsó. Una maravilla de vino.
Visualmente es muy bonito, con un color cereza granate brillante y un ribete purpúreo casi azulado que deja pasar algo de luz a su través, dando unos reflejos violetas muy bonitos y con una lágrima densa que cae lentamente.
Al probarlo (ya sabéis que no voy a describir mis percepciones olfativas) la boca se llena de fruta madura con tendencias a frutas del bosque. Es un vino muy bien equilibrado con taninos maduros y golosos que llenan la boca y la secan invitando a beber más. Un vino untuoso, con cuerpo y de postgusto largo y dulce con un final ligeramente balsámico. Resulta muy interesante y exótico.
Es un vino para experimentar y jugar. Ideal para acompañar asados por su untuosidad, pero también para arroces, pollos a la parrilla e incluso algo agridulce o ligeramente picante tipo thai. Es un vino con el que me atrevería a comer algo exótico y afrodisiaco. Recomendado 100%.

Ante una recomendación tan entusiasta, el libro tiene que ser igual de bueno, está claro. Puedo reseñar un libro bueno y un vino no tanto, pero al revés no tendría sentido; al fin y al cabo, este es un blog literario.

Un monstruo viene a verme es un libro que entra directamente por los ojos. La edición es preciosa y las ilustraciones interiores a tinta, en parte me recuerdan a la antigua técnica de soplar la gota de tinta china y ver los trazos irregulares que iba dejando sobre el papel, son una autentica maravilla.
Si a eso le sumamos una edición en formato reducido y con una tipografía bonita, cómoda y de tamaño perfecto, empiezas a leer y la historia entra por si sola, como el vino.
Antes de que te des cuenta vas por la página 100 y por la tercera copa.

Patrick Ness escribe un cuento cogido de una idea original de la escritora Siobhan Dowd, fallecida de cáncer de mama en el 2007, y consigue una historia preciosa. Previsible desde la primera página, pero preciosa.

                                                                            El estilo de Ness es mesurado, tranquilo, pero contundente y muy realista de acuerdo con la historia de fantasía que pretende contar. Parece más un hecho real que una novela. Así de bien escrita está.
De tal modo que la llegada del monstruo, siempre a las 00:07, y las tres historias que ha de contar a Conor antes de que este le cuente a su vez su propia historia no hacen sino incrementar la belleza y la madurez de la narración. Madurez que, evidentemente proviene de la inmadurez y negación de la realidad, y hasta aquí puedo leer, y quizás haya sido demasiado.
Poco a poco, o muy rápido en realidad, la historia avanza, y los personajes que aparecen (los pocos) están realmente bien construidos, y sus credibilidad es pasmosa, tanto los humanos como el monstruo, y Ness consigue que epaticemos con ellos. Con unos más que con otros, claro, pero lo consigue.
Nos encontramos ante un relato de evolución personal. El viaje de Conor a través de sus miedos ha de completarse para llegar a crecer y afrontar la realidad: la verdad que le pide el monstruo. Monstruo que será el vehículo de conocimiento y desarrollo personal para este adolescente que se deja humillar para huir de la realidad.

Como he dicho, el desenlace es evidente desde el principio y, aun así, no he podido dejar de leer. Ness crea una historia irresistible. Tal vez haya quien crea que peca de ñoña, yo no, a mi me parece perfecta. No puedo ponerle ni un solo pero.
De hecho, he de confesar que, aun teniendo claro como acabaría la novela, ha sido tal el grado de compenetración con los protagonistas, que he llorado como un niño chico.
De hecho, pretendía que lo leyese mi hijo y, finalmente, he decidido dejarlo para más adelante; ya tendrá tiempo de sufrir.

No puedo decir más, pese a que rellenaría hojas y hojas, pero seguro que la cagaría más aún de lo que ya lo he hecho.
Os animo a leerlo sin tardanza. Más ahora, que empiezan a anunciar la película.

Una novela previsible pero emocionante, intensa, fantástica y, sobre todo, conmovedora.
Drac Magic, recomendado 95%.
Un monstruo viene a verme, recomendado 120%.

sábado, 13 de septiembre de 2014

La increíble historia de la abuela ganster

Bueno, allá vamos, os presento la tercera colaboración de mi hijo Álvaro. En esta ocasión se trata de La increíble historia de la abuela gánster, un libro que le regaló su madre en su cumpleaños. En aquel momento se pilló un mosqueo cojonudo pues no había oído hablar del libro, la portada le parecía feísima y decía que tenía que ser un rollo total. El libro ha estado aparcado en la estantería sin abrir siquiera la portada casi un año, hasta que este verano lo hemos llevado a la playa y, forzándolo, lo he convencido para leerlo. Accedió, pero únicamente si era yo quien se lo leía por las noches. Así lo hemos hecho y el resultado no ha sido el que él esperaba. Os dejo con su opinión.



Me he leído el libro por que mi madre me lo compró por mi cumpleaños. Entonces, en estas vacaciones, mi padre y yo nos hemos decidido a leerlo. Al principio creía que iba a ser un libro muy aburrido, pero a medida que lo vas leyendo se hace más interesante. 

Ben es un niño de 11 años que odia ir a casa de la abuela todos los viernes, por que es muy aburrida debido a que sólo quiere jugar al Scrabble y comer sopa de repollo, ensalada de repollo, tortilla de repollo, crema de repollo, pastel de repollo, etc. Vamos, hay una peste a repollo en la casa que tira para atrás. Ben tiene que ir a casa de su abuela porque sus padres prefieren ir a ver el programa "Baile de estrellas", el cual lo presenta Flavio Flavioli, antes que quedarse con su propio hijo. Pero Ben no sabe una cosa sobre su abuela. ¡Es una ladrona de guante blanco, y el mismo va a protagonizar el robo más osado de la historia. 

Este libro es muy divertido en algunos puntos, pero hay otros también muy tristes. Se lee muy rápido por que las palabras que utiliza son muy fáciles por que son las que dicen los niños hoy en día. Lo que más me ha gustado ha sido cuando Ben planea el robo de las joyas de la corona, utilizando todas sus revistas de fontanería y en el colegio preguntando cosas sobre la Torre de Londres y demásPara terminar, lo que menos me ha gustado ha sido al final por que se te hace un nudo en la garganta. No lo voy a desvelar, aunque seguramente haya quien ya se lo pueda imaginar.
STALACTITA
Comparto su opinión, pero está claro que yo he visto más cosas que él, o al menos, me parecen lo suficientemente importantes como para contarlas.

Un libro que, yo diría, esta indicado para niños de entre 9 y 13 años, menos resultaría aburrido, y más yo creo que sería ñoño, aunque quien sabe, depende del niño en cuestión. 
Recomendaban este libro, en las típicas frases de marketing, comparando a David Walliams con Roahl Dahl. A ver, Roahl Dahl sólo hay uno, y punto. Pero es cierto que Walliams nos ofrece un libro en la línea de aquel, bien escrito y muy apto para los más jóvenes, tanto en estilo como en atractivo pero que, sobre todo, tiene papel didáctico y guarda un mensaje claro y contundente que, no sólo los niños olvidan, sino también los adultos con respecto a sus mayores. 
Es un libro plagado de amor en el que si bien por un lado vemos el desapego que los padres sienten hacia su hijo en base a una pasión (el baile), veremos finalmente que no lo hacen por falta de amor, sino  por que el ritmo de la vida te hace pensar en cosas para tu disfrute e ignorar lo que de verdad tenemos al lado, aquello que realmente nos hace felices con su sola presencia, una presencia que cambia demasiado rápido, hasta que un día desaparece para convertirse en otra cosa. Todos vivimos sumidos en la asquerosa vorágine laboral y queremos nuestros propios ratos de asueto privados pero se nos olvida que el tiempo pasa y la gente a la que queremos, e incluso nosotros mismos, somos simples segundos en el cauce temporal.
Por otro lado, también nos ofrece la visión complementaria pero contraria de la vejez. Aquellos a quienes abandonamos por que tenemos nuestras propias vidas. De quienes nos aprovechamos para lo que nos interesa pero, excusándonos de nuevo, en nuestros "tremendos" quehaceres dedicamos muy poco tiempo. Pero las personas de la llamada tercera edad, viven otro tipo de juventud con los nietos. Ellos ya pasaron por la infancia, la adolescencia, y también por la experiencia de ser padres, ahora quieren otra cosa, pero no nos damos cuenta de esto y despreciamos su dedicación, cuando en realidad no están más que mostrándonos su cariño y darían su vida por nosotros, nietos, e hijos.
Este libro pretende hacer comprender esto a los niños. Los abuelos son gente con vida propia, que tiene cosas que hacer, no tan sólo comer, dormir y esperar la muerte. Quieren disfrutar, sentir y vivir con los niños y, a veces, los sacrificios que hacen para ellos son mucho mayores de lo que pensamos.
Bueno, ya no más, pues al escribir este pequeño trocito, recuero la conclusión del libro, lo hago mío, y se me escapan las lágrimas.

Buenas lecturas y: "Niños del mundo, os recomiendo este libro. Puede parecer aburrido al principio, pero si lo lees con la entonación adecuada y la mente abierta, puede resultar muy divertido."

martes, 29 de julio de 2014

Entre extraños

Segundo libro que leo de la extinta colección fantástica de RBA. El primero, Osama, no me gustó. El segundo, me ha dejado un regusto agridulce. 
Me gusta Jo Walton. Me gustó con Garras y Colmillos y me encantó con El círculo de Farthing. Con Entre extraños se adentra un paso más en los límites entre los géneros, consiguiendo una novela muy difícil de encasillar, y que alcanza cotas de alta literatura. 
Pero pese a estas palabras de alabanza no puedo decir que todo sea oro. Me he quedado entre el sol y la sombra, pues me ha gustado mucho, pero reconozco que se me ha hecho muy cansina también.
¿Incongruente? Tal vez, pero de todo hay en la viña del Señor.

Morwenna, Mor, es una adolescente que ha tenido que huir de su madre.
Tras el enfrentamiento de Mor y su hermana gemela (también llamada Mor), con su madre, una malvada bruja, como la define Mor, nuestra protagonista saldrá malparada, con un bastón que deberá llevar de por vida, mientras que la peor parte se la llevará su hermana, que acabará muerta.
Morwenna huirá de su Gales natal para refugiarse en Inglaterra, en casa de su padre, Daniel. Un padre a quien hace mucho que no ve y apenas recuerda. Allí convivirá también con sus tías (brujas también, según ella), y será internada en el colegio apea señorita de Arlinghurst, donde deberá estudiar para sacar provecho de su vida.
Es en este ambiente donde nos encontramos con una niña que se siente diferente a todos y se encuentra completamente rodeada de extraños.


Nos encontramos ante una novela ampliamente galardonada, de la que se ha escrito mucho ya y que, evidentemente, ha generado mucha controversia, pues son tantos los admiradores como los detractores. No se si merecerá tanto premio pero no puedo ignorar que se trata de una novela de gran calidad.
Walton escribe meticulosa y elegantemente, de forma concisa y serena, cayendo (para mi gusto) en algún momento, en una excesiva frialdad.
Estructurada a modo de diario, cada una de las entradas nos muestra la vida vista desde el cristal por el que mira su narradora, Morwenna. Una narradora que resulta difícil creer en la fidelidad d ellos hechos que narra. Una muchacha retraída, objeto de burlas por parte de sus compañeras, en virtud de su acento y de sus diferentes gustos, pero avanzada para su edad, pues parece haber vivido experiencias muy especiales.
Morwenna se siente entre extraños, ya sean estos sus tíos, sus compañeras de escuela, o los libros que va leyendo, pues Morwenna es, ante todo, una lectora voraz, de esas que todos aquellos que disfrutamos con la lectura quisiéramos ser. Una friki la llamaríamos hoy día a tenor de la pasión que siente por la ciencia ficción.
Una ciencia ficción que iremos recorriendo con ella a través de sus entradas, pues gracias a los prestamos bibliotecarios y a las librerías, Morwenna dispondrá de continuos libros para leer que nos irá indicando, al tiempo que sin pelos en la lengua aportará sus opciones aceda de autores como Tolkien, Samuel R. Delany, Hainlein, Le Guin, y un largo etcétera. Opiniones y gustos que imagino corresponden con los de la autora de la novela.
Es por ello que no yerran quien consideran esta novela como un catálogo de la literatura de ciencia ficción de los 60s y 70s, pues al acabar su lectura habrán pasado por sus páginas más de 150 novelas de género.
Y es en este punto donde te paras a pensar "¿tiene razón sobre Heinlein? ¿Y sobre Dick? Bueno, yo no lo habría visto así pero, en realidad ¿Qué es lo que yo he leído? Esto es la historia de la Ci-Fi y no he leído casi nada."
Me he sentido en este aspecto muy identificado con la protagonista, pero no cuando yo tenía su edad, sino ahora, cuarentón de pro. Es ahora cuando ansío soledad y tranquilidad. Cuando busco la palabra escrita y me acongojo ante la enormidad de páginas que pueblan un mundo que sólo quiero conocer a través de ellas. Un mundo, otros mundos, muchos otros mundos.

Pero Mor tiene otra faceta más, la mágica, pues dice poder ver y comunicarse con las hadas. Dice poder hacer magia a través de hechizos tan sencillos como caprichosos, pero que en casi todos los casos son perfectamente explicables sin recurrir a la magia.
Hadas y magia que tan sólo ve ella y que Walton se encarga de describir a través de neblinas de ahumadas que ofuscan nuestra mente y resultan confusos hasta el punto de no tener claro si todo es tan real como Mor lo cuenta o si no es más que la fantasía de una mente adolescente enajenada y ansiosa por vivir una vida plena y con sentido más allá del ordinario.
He aquí donde se encuentra uno de los puntos fuertes de la novela, pues Walton nos mantiene siempre en la duda. Nunca se tiene claro si la propia historia de Mor es real o fruto de la situación que vive, pues no olvidemos que lo que realmente se esconde detrás de esta novela es el crecimiento de Mor, el ascenso a la madurez tanto física como mental de una muchacha impedida físicamente en un ambiente poco familiar, rodeado de extraños y encerrada en su propio mundo en virtud de sus diferentes gustos.
Un crecimiento en el que veremos sus claros ideales que la convierten en madura para su edad, asistiremos al despertar de su apetito sexual, a los celos de adolescencia, y a la alegría d encontrar alguien con quien compartir aficiones, alguien que te hace no sentirte tan solo en el mundo.

Se me acaban las palabras, y probablemente me quede algo en el tintero, pues he tardado muchos días en escribir la reseña y algunas ideas que me han recorrido la bóveda craneal las he perdido por no apuntarlas pero, sobre todo, algo que no he mencionado hasta ahora es lo que real, realmente constituye el alma de esa novela, que no es otra cosa más que un sincero agradecimiento al mundo del libro: bibliotecas, librerías, sistemas de préstamos, autores, pero por encima de todo, a nosotros, los lectores, sin los que no existiría este maravilloso y exclusivo universo. A todos los lectores, es cierto, pero está claro que en especial a aquellos aficionados a la ciencia ficción.

Ahora, leyendo lo que he escrito a posteriori, me doy cuenta de que tal vez haya mostrado más entusiasmo del que pretendía en un principio. Ello es debido a que, si bien es cierto, la novela no me ha llenado del todo, si que ha ido calando en mayor medida según sido pasando el tiempo y se ha aposentado en mis recuerdos. Tal vez por ello esta reseña parezca mucho más efusiva de lo que en realidad lo siento.

¿Recomendarla? Sí, la recomiendo pero con reservas. No es para todo el mundo y no tengo claro a quien va a gustar. Creo que a pocos que busquen ciencia ficción o fantasía.

jueves, 8 de mayo de 2014

Diario de Greg. Un pringao total

Bueno, hace bastante tiempo que no tenía ninguna colaboración y en esta ocasión traigo, para mi, una de lujo. De nuevo vuelve a colaborar mi hijo Álvaro, aunque reconozco que lo he forzado un poco y tal vez por eso, su opinión  sea más corta de lo que habría sido si lo hubiese hecho de motu propio (eso quiero creer). En fin, se trata de una novela para un público juvenil temprano, ese que está abandonando la infancia y, a pasos agigantados, se adentra en la adolescencia.
Os dejo con su opinión.

La verdad es que tengo 11 años y voy a sexto y en un año iré al instituto, y me da miedo saber que va a pasar, si los matones van a medir 1,90 o si tienen músculos como Batista, o que sé yo. El caso es que un día estaba mirando en una librería y vi El diario de Greg. Me llamó bastante la atención, y entonces miré la parte de atrás y vi que Greg estaba exactamente en mi misma situación.
Este libro va sobre lo que ya he dicho. Es un niño llamado Greg Heffley, que va a ir al instituto, donde los chicos bajitos que aún no han pegado el estirón tienen que compartir los pasillos con grandullones que se afeitan dos veces al día.
Lo que más me ha gustado del libro es que en todas las páginas hay ilustraciones, casi siempre más de una. También me gusta que tiene muchos momentos graciosos. En concreto, el que más me ha gustado ha sido cuando el hermano pequeño de Greg, Manny, juega a un juego y dice: "¿Qué número va después del dos y rima con traspiés?" Manny no lo sabe y Greg se pone histérico y dice: "¡El tres!, ¡El tres!" y también cuando les hacen una prueba los primeros días para saber en que grupo deben estar, si en el avanzado o en el básico, el avanzado aparece reflejado con una ilustración de un libro sobre la infancia de Einstein, mientras que la portada del libro del nivel básico dice "Pepe sabe decir PA".
Lo que menos me ha gustado es que con tantas ilustraciones el libro se lee demasiado rápido.
Creo que es un libro muy bueno para todos aquellos niños que tengan un poco de miedo sobre lo que sucede al pasar al instituto. La verdad es que por un lado, te anima bastante pero, por otro, también te asusta un poco pues parece que la vida cambia bastante y todo se vuelve un poco más serio.

Bueno, pues hasta aquí su valoración. Comparto su opinión al decir que es un libro altamente recomendable para los 10-12 años. A ver, yo no lo he leído, salvo los muchos trozos que, entusiasmado, me llamaba para que compartiera con él y que, reconozco, eran bastante graciosos pero, simplemente, por que se lo leyó en un suspiro (una tarde), se rió un montón, y me dijo que si me haría la reseña escrita, creo que debe merecer la pena.
Imagino que todo estará un poco "hiperbolizado" pero con saber que ha cogido un poco más de confianza y que se lo ha pasado bomba, me doy por satisfecho. aunque ahora me tocará comprar el resto de libros que continúan la saga, y creo que son bastantes. 
En esta ocasión ha decidido cambiar el pseudónimo, y cada uno firma como quiere, claro está.


Por:
Álvaro G. (Stalactita)


martes, 31 de diciembre de 2013

El libro de las almas

Como decía hace un par de meses, el que la editorial Grijalbo me hubiese enviado El fin de los escribas me obligaba moralmente a leer esta trilogía. La reseña de La biblioteca de los muertos finalizaba diciendo que, si bien no me había parecido una buena novela, si que me había entretenido y picado la curiosidad lo suficiente como para lanzarme a por el segundo, algo que, a posteriori no sé si ha sido una buena idea. Esta segunda parte me parece mucho peor que la primera y me cierra un poco la mente para la tercera aunque, sin duda, la leeré dentro de un par de meses.

Ha pasado un año desde que el ex agente del FBI Will Piper descifrará el caso del Juicio Final y descubriera la existencia de una biblioteca secreta que relacionaba todos los nacimientos y muertes hasta el año 2027.
Se ha jubilado felizmente y se ocupa de su esposa e hijo, hasta que la dichosa biblioteca vuelve a llamar a su puerta.
En esta ocasión se trata de un volumen perdido, aparecido ahora y que será subastado. Casi en contra de su voluntad, pues la clausula de confidencialidad que firmó con Área 57 es su única salvaguarda, será contratado para conseguir el libro que, a su vez, lleva aparejado una serie de pistas secretas para resolver el gran misterio de la biblioteca.

Bueno, de nuevo se trata de una novela palomitera. Rapidísima en su ejecución y cometido que, ya casi desde el principio, me ha decepcionado. La trama principal del libro perdido se me antoja una mera excusa para continuar la serie, y el motivo por el que un par de ancianos casi difuntos contratan a Will no me resulta creíble, así como la forma en la que los miembros de Area 57 tratan de hacerse con el tomo, también me resulta de lo más patético.

En esta ocasión, no será hasta el capítulo 17 cuando volvamos a leer acerca de épocas anteriores que traten de esclarecer el misterio de la biblioteca pero, esta vez, me han resultado aburridísimos. Si en La biblioteca de los muertos, fueron estos los capítulos que me motivaron a seguir, aquí se suman a la mediocridad general y tratan de confundir al lector con los típicos guiños ucrónicos en los que personajes famosos no sólo toman partida en la historia sino que su vida cobra nuevo sentido a partir de la propia biblioteca. Esto, que en otras novelas puede constituir un revulsivo, aquí me ha parecido "un repulsivo".

Con respecto a los personajes, más de lo mismo. Siguen siendo más planos que un planisferio y aunque se pretende dotar de más profundidad al protagonista, el intento resulta tan infructuoso que antes de cada escena ya sabes como reaccionará el interpelado.
Por otro lado, tengo claro que se podría sacar mucho más partido de una situación en la que se conocen las fechas de nacimientos y defunciones. La posibilidad de crear paradojas o jugar con el futuro es infinita pero Glenn Cooper se muestra absoluta e indefeciblemente determinista. Los personajes toman decisiones a sabiendas de la fecha de los libros y actúan en consecuencia de las mismas, de tal modo que se elimina toda posibilidad paradójica o especulativa.

En definitiva, una novela que aprueba raspado, raspado por la facilidad de lectura y por que en esta segunda parte me he quedado exactamente igual con respecto a la propia orden de los videntes y sigo queriendo conocer algo más. Sólo por esto se lleva un 5 pelado y mondado.
Probablemente, leer el libro sin ningún tipo de pretensiones sino simplemente leyéndolo por el placer de leerlo, la novela gane enteros.


Con esta reseña finaliza un nuevo año de mojar la pluma en el Sapphire, y os deseo a todos un féliz año 2014 cargado de dicha y felicidad. Espero que estéis ahí a la vuelta.

¡¡¡FELIZ AÑO 2014!!!

domingo, 6 de octubre de 2013

La edad de los milagros

Hace ya más de un año que tenía La edad de los milagros en la pila. Por un lado, me llamaba la atención la premisa de ciencia ficción apocalíptica de que hacía gala la contraportada de la novela. Por el otro, me tiraba para atrás la apariencia de novela juvenil.
Al final decidí leerla y, si bien no se trata de una mala novela, creo que se acerca mucho más a la literatura juvenil de lo que pretende, dejando a la ciencia ficción en un segundo plano, como mero vehículo para contar otra historia.

El movimiento de rotación de la Tierra comienza a enlentecerse sin motivo aparente. Se trata de una lenta disminución del giro, pero paulatina y constante. Inexorable.
Desde los ojos de Julia, una preadolescente de 11 años, observaremos como el mundo se adapta a los cambios y lo que ello conlleva en su vida diaria.

Los primeros capítulos de la novela son lo suficientemente buenos como para captar la atención del lector. El paulatino enlentecimiento consigue acongojar al lector, que queda ávido de saber el porqué. Evidentemente ayuda mucho la escritura de Karen Thompson Walker, tranquila y sosegada; limpia y sin "arabescos" pero con un deje soterrado de misterio.
Poco a poco esta sensación se va diluyendo, pues los cambios se siguen sucediendo, pero en forma de modificación avanzada de cambios anteriores y cada vez la historia se va ciñendo más a la vida de una niña de 11 años que, salvo por la diferencia de escenario, podría ser la misma que la de cualquier niña hoy en día.
No obstante, el correcto lenguaje y el ritmo sosegado se alían para formar una especie de balsa en la que me he sumergido y aunque no ha sido ni de lejos lo que me esperaba, tampoco tiro por tierra la lectura de esta novela. Ahora, a sabiendas, no la leería, pero no es una mala historia, ni como novela debut, ni para un público más joven.
me ha gustado la elección de una niña para contar esta historia. Por un lado porque está contada desde la madurez, desde los recuerdos de aquella época de una persona adulta, lo que entraña virtudes y defectos. Por un lado la madurez lleva aparejada una mayor comprensión, moderación y entendimiento de las circunstancias de la vida, así como de un aumento del léxico utilizado (debería, pero conozco montones de casos en los que esto no ha sucedido ;) ). Por otro lado, está demostrado que la memoria es plástica y se adapta a las experiencias vividas acorde al paso del tiempo y cuesta creer que la protagonista guarde recuerdos tan nítidos y que no hayan sido modificados por la propia maduración. 
También se consigue que, al ser una niña la narradora de los hechos, la novela se aleje de tecnicismos y explicaciones, hipótesis y consecuencias de física. Esto, de nuevo, puede ser bueno o malo, según el gusto del lector. 
Campo éste último en el que la novela cojea en exceso, pues nunca se ofrece la más mínima explicación del motivo de este enlentecimiento, sino que se limita a explicar las consecuencias horarias y sociales, bien hecho, por cierto, pues la separación entre seguidores del horario normal, y del solar, resulta convincente aunque apetece encontrarse más chicha en este asunto.

En general se trata de una novela más que aceptable pero, eso sí, si buscas una novela de ciencia ficción al uso, esta no es tu novela, pese a lo que intuyas al leer la contraportada.

miércoles, 27 de febrero de 2013

Los piratas circulares

Cada día estoy más convencido de la pequeñez del mundo y de la no existencia de casualidades. ¿Por qué lo digo? Porque la presente reseña ha sido el resultado de un regalo "casual" y maravilloso. Me explico:
Hablando de libros con un compañero de trabajo (ambos ávidos lectores), algo que tengo pocas oportunidades de hacer, nos sorprendimos mutuamente: él, al enterarse de que yo regentaba un blog literario; yo, al enterarme de que tenía un amigo escritor, Rafael Estrada, autor, entre otros, de los piratas circulares.
Días después me hizo un gran regalo. Varios librillos dedicados para mi hijo, y la novelita que hoy reseño pero, esta, en calidad de préstamo. Valga esta reseña como agradecimiento ante tan bello detalle para con mi hijo, el cual al ver los cuentos dedicados, no cupo en sí de gozo y ya los hemos leído todos.
¡Gracias Rafael! Pero bueno, dejemos a un lado los prolegómenos y entremos a comentar Los piratas circulares, eso si, no creo que haga falta comentar que esta reseña está totalmente basada en las sensaciones que me ha transmitido la lectura del libro y (quiero creer) que no cambiaría en nada si el camino de acceso a ella hubiera sido cualquier otro.

En Portobel, un pueblo a orillas del Mediterráneo, se yergue Galeón, la única escuela de piratas del mundo. Garsen, el director, elige a los alumnos de acuerdo con una serie de parámetros exclusivos que tan sólo él conoce.
El protagonista, que pronto será conocido como Napias, es reclutado a la edad de 7 años. En el barco escuela conocerá a otros muchachos en su misma situación, como Carasucia, Esther, Paquimari, etc. Vivirá tiempo casi felices hasta que un día... el capitán Garsen desaparecerá misteriosamente y llegará al barco el pirata Lewis, su más feroz enemigo, con la intención de recuperar el tesoro que dice les robo Garsen.
Utilizando a los muchachos de la escuela como tripulación, se lanzarán a la búsqueda del tesoro.

A ver por donde empezamos, pues son muchas las cosas que me han gustado de esta novela.
En primer lugar, el público de destino: es una novelita dirigida a un público juvenil, lo que no es óbice para que no sea leída por un adulto, pues está bien escrita, es divertida, se lee de un tirón y puede retrotraerte a tiempos de la infancia. Quizás el público deba ser a partir de los 12 años pues si bien el lenguaje es muy correcto y viene acompañado de un estupendo glosario, tal vez sea un poquito lioso para un peque de menor edad que no entiende de tanto término marinero, ni se encuentra acostumbrado ni motivado a buscar palabras que no conoce según va leyendo.
En segundo lugar, la ambientación: cobra especial relevancia Galeón, la escuela, pues al contrario de lo que todo el mundo podría pensar, se encuentra ubicada en un bosque, en lugar de en zona marina. Por supuesto, el mar y determinada isla tropical no podían faltar. El pueblo natal de el napias es lo menos descrito, apenas unas líneas, lo que hace que rápidamente lo olvidemos, nos centremos en el escenario principal y seamos un estudiante jovenzuelo más.
Hablamos de una escuela sin parangón en el mundo entero y con todos los alicientes que podemos esperar para resultar aleccionadora, entretenida y muy vistosa: clases de esgrima, insultos, batallas de escupitajos, lanzamientos de bolas, peleas, intercambio de profesores, chivatazos, etc.
Esto nos lleva a otro punto importante, pues Rafael Estrada, por medio de los ojos de un niño de 13 años, nos hace viajar a través del crecimiento de estos jóvenes piratas con lo que, dentro de su particular situación, reconocemos el paso de la niñez a la adolescencia con todo lo que ello conlleva, y nos ofrecerá determinados toques pedagógicos al respecto del honor, la justicia, el respeto a los mayores y las interrelaciones entre adolescentes. Algo que, en mi opinión, consigue con nota.

Un aspecto que no podía obviar era el estilo de Estrada. Tras leer Los piratas circulares y un par de sus cuentos infantiles puedo reconocer ciertos toques inherentes a su pluma, como: la utilización de un lenguaje cuidado, apto para mentes más ligeras, pero nada vulgar para otras más adultas; el gusto por los nombres llamativos, graciosos, coloristas de fácil imaginación (carasucia, napias); la inclusión de un humor que gusta a los niños, dulce pero adaptado a la época y a la mentalidad sagaz pero inocente de estos jóvenes lectores.
La estructura del cuento no defrauda y resulta amena y adictiva, pues normalmente utiliza capítulos cortos con un tempo narrativo muy ágil que incita a querer leer el siguiente capítulo, de tal forma que este librillo de apenas 100 páginas se ventila en una sola tarde.

Se observa también una gran labor de documentación que ha realizado el autor, en la cantidad de términos marinos que ha utilizado, algo a lo que, además, ha tenido la paciencia necesaria para reunir en un glosario que nos ayude (a alguno) a salir de la supina ignorancia que padecemos en este terreno y, por otro lado, ayuda en en proceso de familiarización de los niños con los diccionarios.

 Por lo que he podido comprobar en cuentos más infantiles, Estrada es también un experto dibujante, que ilustra sus propios cuentos. Aquí no muestra esa faceta y es algo a lamentar porque, probablemente, habría quedado muy bien.

En definitiva, una novela muy entretenida, con acción encadenada que engancha y con final sorpresa. Una novela que se lee de un tirón y animo a leer a todos aquellos que quieran sentirse libres y más jóvenes por un momento.
¿A quién no le hubiera gustado ser instruido en una escuela de piratas y surcar los mares con los compañeros? A mi, sí.

jueves, 29 de septiembre de 2011

Eclipse en Malasaña. Una zarzuela negra

Lo primero que leí de Jack Mircala fue un pequeño cuentecito titulado Verlian y el talismán extraviado. Ya entonces quedé sorprendido con su trabajo, pues este cuento se convertía en algo mucho mayor al observar detenidamente las ilustraciones. Posteriormente me hice con Siniestras amadas en las que el autor homenajea a las mujeres de las obras de Poe, de quien es profundo admirador (y que, además, cobra un papel destacado en el título que comento en esta reseña), en esta ocasión, tan sólo las ilustraciones y el pequeño addendum metodológico son de su cosecha. Finalmente, cuando puse los ojos encima de Eclipse, se cumplieron mis expectativas: una prosa realmente deliciosa, unas ilustraciones soberbias; según mis gustos, como siempre.

Eclipse en Malasaña narra la historia de Siniestro, un chico indolente y alicaído sin ninguna ilusión por la vida. Siniestro vive en Malasaña y tras conocer a Eclipse, una huérfana muy especial, surgirá una sutil historia de amor que hará cambiar la visión del mundo de Siniestro. Lástima que las historias bonitas no siempre tengan finales felices.

Esto podría ser un resumen muy, pero muy a grosso modo, pues Eclipse en Malasaña es mucho más, y el elenco de personajes que desfilan por sus calles, así como los actos descritos, forman una novela calidoscópica y circular con multitud de frentes y sentidos.
Mircala se nutre de diversos maestros, tanto del ámbito literario, como musical y cinematográfico y, por un lado, se observan claras influencias de autores como Le Fanu (por ejemplo, probad a cambiar las letras de su apellido), Poe, Lord Dunsany, así como de Coleridge o Byron, algo que se puede observar en la minuciosidad de su prosa, cargada de un elevado componente lírico, casi musical pero al mismo tiempo, cuidada y añeja sin ser excesivamente recargada, como los antiguos góticos y románticos alemanes.
Por otro lado se observa una marcada influencia gótica en todos los aspectos, incluso visualmente se puede observar la influencia de grupos como Depeche Mode en la apariencia de los personajes protagonistas, así como en otros detalles.
He mencionado también la cinematografía, en la que Mircala se muestra ferviente seguidor de Fritz Lang, de Aki Kaurismäki y de Tim Burton, como puede observarse en sus maquetas, a quienes, junto con Poe o Kirchner, no duda en homenajear en esta obra dándoles papeles relevantes. Los tres serán personajes importantes en la zarzuela que se nos ofrece. Y digo Zarzuela, pues todo la obra no está sino diseñada como una zarzuela, una zarzuela negra de 39 actos en la que las escenas se entremezclan entre sí solicitando la atenta mente del lector para colocar cada pieza en su lugar y poner en orden el rompecabezas con el que nos reta el autor. Un rompecabezas en el que la sinergia entre texto e ilustración funciona a la perfección, tanto, que no tendría sentido el uno sin la otra.
Como he dicho, un texto delicioso y muy cuidado, dotado de una fuerte plasticidad y con una trama corta en extensión pero muy larga en contenido, pues en la misma distancia se pueden pergeñar varias subtramas igual de interesantes.
Con unos personajes sobriamente definidos pero en los que bastan unas breves pinceladas, junto a la imagen de los mismos, para aflorar nuestras simpatías, desconfianzas o el más exarcebado odio.
Una historia con un personaje principal, el barrio de Malasaña, cuidado al detalle, y lleno de calles adustas con gruesos adoquines por las que Mircala entremezcla el XIX y el XX y hace caminar escritores famosos, canallas, cineastas de éxito, circenses al más puro estilo del Grotesque Horror Show, hipnotizadores, taberneros, descarriados, ricachonas, ángeles desvalidos y ángeles de la guardia entre otros, pero sobre todo, el aroma de la historia de un barrio tan importante para Madrid.
Como decía, por otro lado están las ilustraciones, algo que a mí, que más que manitas soy manazas, me deja patidifuso, pues la técnica de trabajo de Mircala consiste en crear en cartulina cada personaje, cada imagen y cada pieza del decorado para, una vez configurado a su antojo según la escena, fotografiarlo, creando, por así llamarlo, "dioramas" de gran belleza.
A través de rectilíneos armazones se pueden apreciar los sentimientos de los personajes según sus poses y facciones y, pese a que evidentemente la cara permanece inalterable para cada escena, consigue los efectos deseados con la narración.
Es tal el grado de detalle de cada escena que resulta imposible no detenerse en cada una buscando en cada rincón, en cada pared y pieza de mobiliario, un detalles que nos pueda ofrecer algo nuevo, o simplemente recordar si la última vez que lo observamos estaba en ese mismo lugar en que ahora lo vemos.
La estética gótica a la vez que romántica de las ilustraciones, unido a los intrincados arabescos ornamentales y a la enorme multitud de texturas y colores del papel, nos ofrecen imágenes que se quedan en la retina y resulta difícil olvidar.

En definitiva, una auténtica joya del más alto nivel, tanto literario como visual, que debería estar en todas las bibliotecas. Un autor, para mí, de un enorme talento, al que con justicia debería llegarle una oportunidad para trabajar con una editorial grande (este comentario es personal y lo lanzo a ver si alguien con poder en este campo se hace eco de él, jejeje).

Tal vez la reseña haya sido demasiado entusiasta y no sea del todo objetivo, pues es evidente que a mi me encanta.
Por cierto, si alguna vez tenéis la oportunidad de ir a ver alguna de las exposiciones de este madrileño, no os lo perdáis. Sinceramente, es espectacular.

jueves, 9 de diciembre de 2010

El cementerio sin lápidas y otras historias negras

Ya había leído varias novelas de Gaiman, pero hasta ahora no había tenido la oportunidad de bucear entre sus relatos cortos. Esto, unido al placer que siento al introducirme en la fantasía oscura del autor hizo que me decidiera por leer El cementerio sin lápidas y otras historias negras y, he de decir que su faceta de cuentista me ha gustado más aún que la de novelista. Esta pequeña selección está formada por una agradable introducción del propio Gaiman en la que nos cuenta su opinión sobre la narración de cuentos; 10 cuentos, cuyos brevísimos resúmenes os muestro a continuación; y unas instrucciones, las cuales no pueden faltar en cualquier libro de magia que se precie.

  • El caso de los veinticuatro mirlos: Una historia detectivesca en clave de fábula.
  • El puente del troll: El troll que aguarda bajo el puente pretende comerse la vida de Jack pero, éste, apelando a su juventud e inexperiencia lo convencerá para aplazar este destino.
  • No le preguntes a Jack: Jack aguarda dentro del baúl, al fondo del desván. Aguarda y espera. Sonríe y espera. Pacientemente espera a que alguien venga a jugar con él.
  • Cómo vender el puente del Ponti: En el clandestino club de los granujas de la perdida Carnadine, varios truhanes se quedarán de piedra al escuchar la historia del timo considerado más simple de todos.
  • La presidencia de Octubre: Los meses se reúnen en torno a una fogata para contar historias. En está ocasión, Octubre preside la reunión.
  • Caballería: Galahad ha encontrado el Santo Grial pero tendrá que ofrecerle algo bueno a cambio a la señora Whitaker, quien lo ha comprado en una tienda de Oxfam.
  • El precio: El gato negro acogido por una familia aparece todas las mañanas lleno de magulladuras y heridas. Al encerrarlo en el sótano para que se recupere, la mala fortuna se cierne sobre la familia.
  • Cómo hablar con las chicas en las fiestas: Un par de amigos acuden a una fiesta organizada por unas extranjeras ¡pero muy, muy extranjeras!
  • El pájaro del sol: Un club gastronómico que ha agotado todas las variedades culinarias intentará cazar al fantástico Pájaro del Sol, el único ser vivo que les queda por probar.
  • La lápida de la bruja: Fragmento de “El libro del cementerio” en el que el protagonista, Nadie Owens, entabla amistad con el espíritu de una bruja enterrada en el cementerio.

Podríamos considerar los cuentos seleccionados de esta pieza como un “Lo mejor de Gaiman”, pues encarnan todas las bondades de su obra y abarcan un amplio abanico de matices y dobles lecturas, pues a pesar de estar dirigidas para un público infanto-juvenil, hay ciertos detalles que las hacen encaminarse a un público más adulto, como por ejemplo, la avaricia, la moralidad, el sexo o la pérdida de la juventud que aparecen bajo el doble fondo de los cuentos. De este modo, con un estilo dinámico y ágil, Gaiman se desenvuelve con maestría en las distancias cortas y nos presenta varias piezas que nos sumergen en una pequeña muestra de su particular imaginario, utilizando siempre el terror como efecto aglomerante. A veces un terror muy sutil o prácticamente inexistente, como en el caso de Cómo vender el puente del Ponti o en Caballería; y en otras ocasiones, más oscuro y opresivo, como en El precio o en No le preguntes a Jack. Aunque algún cuento puede resultar más flojo, como por ejemplo El caso de los 24 mirlos, pues al utilizar la fabulación anglosajona nuestro acervo folklórico nos pilla un poco alejados y le hace perder gracia, la mayoría son excelentes. Así, Caballería rebosa originalidad y nos hará quedar estupefactos al ver la combinación Artúrica con los tiempos modernos; No le preguntes a Jack, es capaz de acongojarnos en tan sólo dos páginas; El puente del Troll es una historia fabulosa en la que la supuesta maldad del troll quedará ensombrecida por la amoralidad del protagonista humano; El precio contiene la cantidad justa de oscuridad para acogotarnos y de esperanza para ilusionarnos; Cómo vender el puente de Ponti es muy predecible, pero no por ello se hace menos disfrutable el escuchar los entresijos de una estafa; Cómo hablar a las chicas y El pájaro del sol sorprenderán con sus finales; y cómo no, cabe destacar por su finalidad, La presidencia de Octubre, en la que se observa, no sólo en el estilo utilizado, sino en la propia sustancia del cuento, un clarísimo homenaje a Ray Bradbury. De hecho, la obra en su conjunto está constituida como un homenaje a Ray, pues conviene mencionar que el título original es M is for Magic, en clara alusión a varias obras de Bradbury.

Todos ellos se disfrutan con verdadero deleite y han de ser leídos en ratos de solaz y tranquilidad para paladearlos suavemente. La única pega, quizás consista en que no son historias nuevas. Son relatos extraídos de sus anteriores antologías: Humo y espejos y Objetos frágiles y, por tanto, para aquellos lectores que ya se hayan enfrentado a dichos volúmenes, tal vez constituya una decepción suprema pero, también es cierto que, siempre es un placer releer a Gaiman y tener sus obras, aunque sea por mero completismo.

En definitiva, una obra apetitosa, dulce, misteriosa y oscura, pero en la que se hace necesario avisar de que los cuentos, salvo tal vez alguno de ellos, no son inéditos y pueden romper las expectativas de determinados lectores.

domingo, 28 de febrero de 2010

El libro del cementerio

A estas alturas a nadie le pasará desapercibido que cada novela surgida de la pluma de Neil Gaiman se convierte rápidamente en un éxito, si no siempre de crítica, sí de ventas. El Libro del Cementerio es la novela de moda en estos momentos, hay reseñas sobre él en todas partes y las pilas con sus libros descienden de altura con velocidad en los grandes almacenes así que, por una vez, me sumo a la moda y os presento mi opinión.
Una noche cualquiera un hombre sombrío entra en una casa con la intención de asesinar a los cuatro miembros de la familia. No llega a conseguirlo del todo, pues el bebé al escuchar un ruido se escapa de la cuna y gateando se aleja de la casa en dirección al cementerio cercano. Allí será adoptado por los singulares habitantes del cementerio. Le pondrán el nombre de Nadie Owens, por la familia que lo acoge y por que no tiene parecido con nadie.
Con la ayuda de Silas, su tutor y miembro especial del cementerio; la señorita Lupescu, que hará las veces de suplente de Silas; y los demás ciudadanos del cementerio, asistiremos al crecimiento y formación de Nadie, casi siempre entre los muros que conforman el cementerio. Mientras, en el mundo exterior, el hombre Jack, el asesino de sus padres, no ceja en su empeño de encontrarlo y terminar el trabajo que dejó a medias.

Como él mismo nos recuerda, esta novela es un homenaje a Kipling y su "El libro de la selva", pero arrastrada a la particular visión más tétrica y oscurantista de Gaiman.
Esta vez Mowgly-Nadie no será amamantado por lobos sino por fantasmas (mucho más mundanos y cordiales, por otra parte, que algunos vivos, en mi opinión).
Como siempre, Gaiman es un fantástico creador de ambientes y su prosa es evocadora y sugerente, consiguiendo de forma natural un gran despliegue de fantasía.
De nuevo nos trae una novela para un público juvenil, y eso se nota en un estilo claro, rápido y directo, propenso al entretenimiento sobre todo, aunque de vez en cuando suelta pinceladas que un público más adulto será capaz de disfrutar más, como por ejemplo la aparición de ciertos fantasmas con un pasado real y no demasiado bien vistos.

La novela se estructura en diversos episodios que muestran diversas facetas del crecimiento de Nadie, desde la llegada al cementerio siendo un bebe, hasta su partida, ya como un adolescente, y en los que, en mi opinión y desde una óptica más adulta (por lo que no del todo correcta, dada la intención del autor), Nadie se revela como un personaje algo soso y plano, pues el estar siempre encerrado en el cementerio le hace tener pocos anhelos en la vida y pese a los diferentes encuentros y situaciones que vive suele actuar siempre obedientemente y de forma similar.
La ambientación escogida y los personajes principales podría haber dado lugar a un resultado mucho más jugoso desde un punto de vista tétrico o lúgubre, pero no me cabe duda de que no era esta la intención de Gaiman que, a mi modo de ver, pretende acercarnos a la famosa máxima "No hay lugar más seguro que un cementerio" y así poder acercarnos a ellos y apartarnos ligeramente del miedo que nos impone la muerte, de una forma desenfadada y con determinadas escenas jocosas y divertidas, como las protagonizadas por los ghouls. Y aunque quizás exista una presencia algo más etérea y terrorífica, como pudiera ser el guardián de la cripta, en realidad no es sino una conciencia que ansía cumplir su cometidos y con quien acabaremos empatizando, como con el resto de los habitantes del cementerio, dicho sea de paso.
Resulta además muy interesante la comparación entre la vida en el cementerio y el mundo cotidiano. No cabe duda de que sin la protección de los muros del cementerio todo es mucho más complicado y hostil. Las pocas veces que nadie abandona el cementerio tiene problemas y necesita ayuda de sus amigos del otro lado.
en cuanto a Jack, el asesino, poco puedo decir de él y de su organización, me ha parecido decepcionante, pues además de no sorprenderme el motivo de los asesinatos, me ha resultado un desenlace muy frágil, en el que dos personajes del cementerio, a modo de Deux ex machina, en un plis-plas dan el carpetazo final el asunto.
En realidad, reconozco que prefiero al Gaiman de los comics, al Gaiman de oscuros guiones y siniestros personajes ambivalentes y complicadas voluntades y sinos.
En cambio, al Gaiman de Coraline o El libro del cementerio, al Gaiman juvenil, no acabo de encontrarle el gusto definitivo. Aunque he disfrutado de esa novela, siento que algo me falta.
Pero, al fin y al cabo, Gaiman no hay más que uno, y hay que leerlo.
En cuanto a la edición de Roca editorial, no cabe sino el aplauso: un formato muy cómodo de leer, una traducción muy correcta y unas ilustraciones fantásticas.

En definitiva, una buena novela, en ocasiones algo melancólica, como en el capítulo de la macabré, pero siempre entretenida y de rápida lectura. Recomendado sobre todo para un público juvenil, aunque también es disfrutable por uno no tan joven.

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