domingo, 1 de junio de 2014

La sombra fuera del tiempo

Lovecraft siempre ha sido uno de mis autores favoritos. Así que cuando me enteré de que Nevsky Prospects iba a reeditar una de sus más importantes obras y, no sólo eso, sino que la iba a revisitar con una nueva traducción a cargo de Jon Bilbao, no pude menos que saltar de ansiedad por leerlo y solicité un ejemplar de cortesía a la editorial. Ejemplar que debía, como es lógico, reseñar en un margen prudencial de tiempo pero que por diversos motivos, que no tengo ganas de volver a reproducir aquí, no hice, y desde aquí lanzo mi sincera disculpa a la editorial. 
Pero bueno, vamos al lo que vamos, mi opinión al respecto.

Nathaniel Wingate Peaslee lleva una vida tranquila como profesor d economía política en la Universidad de Miskatonic, Arkham hasta que un día sufre un extraño colapso en mitad d runa lección magistral…
Su vida da un giro de 360 grados, todo se transforma: sus intereses, su personalidad, e incluso su apariencia externa. Abrumado por visiones que no comprende, Peaslee recorre el mundo en su esfuerzo por desentrañar un horror primigenio que le abruma, aunque no entienda el porqué, perdiendo a su familia, sus amigos y su trabajo. Al cabo de cinco años "despierta" sin recordar nada. El viaje vuelve a iniciarse, esta vez para comprender quién o qué ha sido...

Recuerdo que leía todo lo que podía de Lovecraft en mis años de rolero, mis años mozos. Por aquel entonces me fascinaba, y memorizaba pasajes completos. Poco a poco lo fui dejando aparcado para dedicare a muchos otros autores, pero siempre estaba ahí, oculto en la recámara de mi cerebro, como el regusto de un buen vino que cuesta olvidar.
Volví al genio de Providence el año pasado, 15 años después. Emocionado y con un recuerdo maravilloso en la memoria pero, como me harto de decir, la memoria es plástica y juega malas pasadas. 15 años después, el autor del culto de Cthulhu no ha supuesto lo que esperaba, y me ha dejado un poso como el de la salsa agridulce en los rollitos de primavera.
En mi mente era mucho más benévolo y recordaba estos libros como una mezcla de misterios y vaporoso terror onírico con muchos retazos poéticos que me ponían la carne de gallina. Ahora, mi visión es, tal vez, más crítica, menos romántica que la de entonces y, pese a la fabulosa y nueva traducción de Bilbao, no he podido dejar de fijarme en el pobre estilo del de Providence, lleno de frases vulgarmente compuestas, de la cargada sobreadjetivación y, en este caso, y a pesar de las bondades del texto, en la falta de interés que me producía la historia de Peaslee, en lo soporífero que me ha parecido el intento de explicación científica por parte del protagonista. En estos momentos y, si no hubiese leído ningún otro libro suyo, lo compararía con autores que en este blog he criticado por su pobre estilo y he aducido que no volvería a leerlos. Afortunadamente, no es así, he leído mucho más de su bibliografía y no voy a tirarlo todo por la borda.
Por otro lado, no pretendo desanimar a nadie y, de hecho, considero que es un libro altamente recomendable para acercarse al autor. No es el que yo más recomendaría, es cierto que me decantaría más por El horror de Dunwich o La sombra sobre Innsmouth, pero si que es muy interesante, pues se trata de un relato corto, fácil de leer y con una de las mayores cargas oníricas de todo su corpus literario, amén de tratarse de una de las obras cardinales en cuanto a la cosmogonía primigenia se refiere, ya que podemos vislumbrar a la Gran raza de Yith como el germen que desatará toda la posterior subcultura lovecraftiana.
La historia, por otro lado, resulta más que interesante, pero la narración de Peaslee resulta tan apasionada en su contenido como soporífera en su desarrollo. En mi opinión, claro.
Aun así me he encontrado con algún que otro momento de bella factura y he podido disfrutar del onirismo expelido por los pasajes en el plano Yith, que considero de lo mejor de la obra junto con el argumento de la misma.

Es necesario hacer notar el buen trabajo de la editorial en cuanto a maquinación y diseño, altamente atractivo, y de la nueva traducción a cargo de Jon Bilbao quien, como cuenta en el prólogo, ha tratado de acercarla al lector actual, modernizándola y evitando barroquismos, arcaicismos y cierta sobreadjetivación del autor, trabajo éste harto complicado, me temo.
El resultado, a mi modo de ver, es una traducción fresca, cercana y muy correcta que facilita la lectura y  ameniza una novela ya de por si lenta.

La sombra fuera del tiempo se trata por tanto de una obra que recomendaría a todos aquellos que se quieran acercar a la obra del autor y también, por que no, a aquellos que, no como yo, no lo endiosaron y volvieron mucho tiempo después con un recuerdo romántico y, tal vez, infiel.

En el tiempo que ha pasado desde que fue reeditado y hoy mismo, he leído montones de reseñas acerca de esta nueva traducción de Jon Bilbao, no he encontrado ni una sola reseña negativa acerca de la novela y, en todas ellas, se alababa a H. P. Lovecraft. Entiendo que más de uno no estará ni remotamente de acuerdo con mi reseña, incluida la propia editorial pero, que puedo decir, no puedo aplaudir a raudales algo que no me ha satisfecho, por un motivo u otro. Tal vez, cuando relea El caso de Charles Dexter Ward o En las montañas de la locura vuelva a alabar al autor, o tal vez no, quien sabe.
A pesar de todo, siento que debo disculparme con la editorial por tardar más de seis meses en ofrecer mi opinión acerca de un libro que me han ofrecido gratuitamente, pero sólo por esto.

jueves, 22 de mayo de 2014

Los abismos de Lan-Gyt

Mi intención era haber terminado la trilogía del No-mago en Marzo, así a modo de un libro por mes estaría la trilogía reseñada por completo en muy poco tiempo pero, como sabéis, determinados motivos me impidieron llevar esto a cabo y, finalmente, terminé leyendo la segunda parte de la trilogía en Abril, así que aquí os presento mi opinión sobre la misma.

Los abismos de Lan-Gyt continúa en el punto en que acabó la primera parte, Las torres de Romander, con el grupo de Lethe y compañía intentando desentrañar los mensajes rúnicos dejados por Randole hace 800 años para combatir a la creciente magia incolora, y con Gynwaene convertida ya en  Assayinda, La Dama, señora de una orden mística tan importante como misteriosa en su importancia.

En este segundo volumen se percibe una mejora en el estilo de Maryson. Parece que ha encontrado su voz, y los episodios no resultan tan intermitentes en la acción como en Las torres de Romander, con la consiguiente mejora en la ejecución de la trama.
Esta entrega resulta bastante más mística que la anterior, y Maryson dirige por completo la acción hacia las fuerzas ocultas y arcanas que, poco a poco, vamos descubriendo pero que todavía se muestran tras un velo opaco. 
Vamos comprobando que el culto a La Dama va cobrando importancia y de golpe nos encontramos con que Lethe pasa de ser un simple muchacho sin magia, a ser el centro de todo principio y final. Es el personaje que muestra una mayor evolución (como es lógico, claro), y por medio de visiones va comprendiendo que el pasado está ligado a su presente y futuro. A través de estas visiones, voces y textos encontrados, Lethe comprende que es, además, poseedor de un talento arcano que se creía completamente extinguido, El Arte. Apenas comienza a percibirse su poder pero parece muy poderoso.
Lethe irá aumentando sus poderes y se encontrará convertido, a su pesar, en alguien o algo que no pretendía ni esperaba.
Esta importancia de las fuerzas ocultas cobra también relevancia en el juego político que se está jugando pues aparece en escena un desconocido Alto Myster entre los conspiradores, así como Danker, líder de los reguladores, busca un objeto de gran poder arcano.

La lectura de este libro se presenta de forma pausada pues la acción ha dejado lugar a la búsqueda de los misterios y por medio pistas escondidas, visiones y saltos temporales, que entrecruzan ecos del pasado con el presente vemos como se fue conformando la telaraña que se formó para evitar el mal y que está próxima a romperse. De este modo Maryson, con pequeñas piezas, nos va dando pistas para que vayamos tratando de hacerlas casar y montar el puzzle antes del confrontamiento final que ha ido preparando para la tercera y última entrega.

Por otro lado, pese a la mejora estilística de Maryson, creo que los personajes han perdido profundidad y que se han convertido en personajes bidimensionales bastante arquetípicos y previsibles. Ofrecen poca chica al desarrollo de la historia pese a estar ahí y, en consecuencia, no son más que la Santa Compaña que acompaña al héroe a cumplir su destino.

A pesar de esto sigo pensando que Maryson tiene en Le Guin el espejo sobre el que desea mirarse y se observa el intento por mostrar la humanidad de los personajes, aunque resulta algo vacuo, y he visto una cierta semejanza con la magia de esta trilogía y la de Terramar, en el sentido de una magia poderosa pero sutil, presente pero escondida y susurrada.
He echado de menos a personajes como Gaithnard que me fascinaron en la primera parte y en esta ocasión esta prácticamente desaparecido; y esperaba mucho más de Pit.

Esperemos que la tercera parte revele el gran final que promete, pues la baraja ya está sobre la mesa y todos los triunfos están desplegados al final de Los abismos de Lan-Gyt.

Anotación posterior: He estado hablando de W. J. Maryson (Wim Stolk) en presente, y observó ahora,al buscar en wikipedia acerca de su bibliografía, que falleció en 2011. ¡Vaya, es una pena! Por que no me hubiera importado leer más libros suyos y ahora ya no tengo claro que vayan a ser traducidos al castellano los que ya tiene publicados en el extranjero.

domingo, 18 de mayo de 2014

Perturbaciones. Antología del relato fantástico español actual

El año pasado reseñé la antología que Salto de Página dedicaba a la ficción especulativa española: Prospectivas. Me gustó tanto que tardé una semana en comprar las otras dos antologías temáticas que tenían en catálogo: Perturbaciones, centrada en el fantástico, y Aquelarre, en el terror.
He tardado bastante, como en todo últimamente, en daros mi opinión sobre ellas, pero aquí me lanzo con perturbaciones.

Al abrir el libro nos encontramos con un prólogo de J. J. Muñoz Rengel, uno de los mayores conocedores del género en estos momentos. Fabuloso prólogo. De hecho últimamente, los prólogos resultan tanto o más interesantes que el resto de la obra, como si el prólogo, poco a poco, se estuviese convirtiendo en un arte necesario que va a decidir la suerte del contenido del libro y hacen de gancho en el interés del lector.
Tras él, nos encontramos con 26 relatos que buscan situaciones que, cuando menos, induzcan al lector a un levantamiento de cejas. He aquí una brevísima sinopsis de los cuentos que podemos leer.

* Los libros vacuos, de José María Merino: Un relato pausado pero aterrador para el lector, que viaja a un lugar donde la narrativa de ficción desaparece de las páginas de los libros para dar lugar a secas y áridas narraciones históricas.
* Dios y otros microrelatos, de Juan Pedro Aparicio: Un grupúsculo de microrelatos con leit motiv de sentido cosmológico.
* El juicio final, de Cristina Peri Rossi: Una nube violácea cubre el cielo. Se abre, y Dios asoma a su través. Ha llegado el día del Juicio Final.
* La mujer de verde, de Cristina Fernández Cubas: Una mujer con un vestido verde se aparece constantemente frente a la protagonista. Un cuento que aúna las apariciones fantasmales y las premoniciones.
* Capitan Seymour Sea, de Norberto Luis Romero: Un viejo lobo de mar pierde un ojo en un accidente y debe jubilarse. Su mujer lo obliga a rellenar el hueco con una esmeralda y a abandonar el dichoso parche negro, pero él, cada vez añora más su antigua vida.
* Balnerario, de Pilar Pedraza: Se supone que en la muerte llega la paz y la tranquilidad, pero en este cuenco un cadáver tiene que soportar la charla de otro explicándole donde se encuentra y, ya de paso, contándole toda su vida.
* Diarios, de Julia Otxoa: Una investigadora se hospeda unos días en casa de un escritor muerto para sumergirse en sus diarios y tratar de conocerlo profúndamente.
* La obsesión de la alimaña, de Elia Barceló: Historia de cruce de realidades en las que un monje se ve perturbado por la visión lasciva de una preciosa muchacha que se dedica a estudiar su obra pictórica en el futuro.
* Final absurdo, de Laura Freixas: Metaliteratura de alto grado en la que los personajes de una novela se sienten reales.
* El andén de nieve, de Carlos Gastán: Si nos fijamos detenidamente, son muchas las historias que suceden continuamente en un tren. Tantas, que si nos paramos a pensar, se abre un universo de múltiples realidades.
* Una cita aplazada sine die, de Luis García Jambrina: Un trato con la dama de negro para poder aplazar la propia muerte hasta terminar la lectura de un libro.
* Otra vez la noche, de Ignacio Martínez de Pisón: Una muchacha encuentra un murciélago herido y lo recoge para curarlo. En unos días su habitación se irá llenando de murciélagos, y así como cambia el ciclo de vida de estos animales, su carácter irá tornándose más reservado.
* Los palafitos, de Angel Olgoso: Durante una solitaria excursión campestre, el protagonista se pierde en el bosque. Se encontrará con un lugareño que parece no conocer nada del mundo tal y como lo conoce el excursionista.
* La cueva y otros microrelatos, de Fernando Iwasaki: Un conjunto de microrelatos encaminados a hacernos reflexionar sobre las desapariciones.
* Fecundación, de Pedro Ugarte: Uno de los jóvenes del pueblo es el elegido para procrear con la reina.
* El espíritu del griego, de Manuel Moyano: Parece ser que Aristófanes volvió de entre los muertos en el pueblo de Hervás para, a través e la escritura de un muchacho analfabeto, dar a conocer algunas de sus obras inéditas.
* Y por fin despertar, de David Roas: Alicia decide quedarse cuidando del Rey Rojo mientras duerme, a pesar de sospechar que ella misma no es sino producto del sueño que está guardando.
Un bonito homenaje a Lewis Carroll teñido de vetas de oscuridad.
* Venco a la molinera, de Felix J. Palma: El venco a la molinera es la receta que una vecina recomienda a Ernesto para impresionar a su nueva conquista. El problema surge cuando parece ser el único que nunca ha oído hablar del venco.
* Los niños hundidos, de Miguel Ángel Muñoz: ¡Qué maravilla, el disfrutar de unos días con la novia en un hotel en la playita! Lo raro es pensar que unos niños se ahogan en el mar cuando ni siquiera tienes hijos.
* Roger levy y sus reflejos, de Ignacio Ferrando: Un muchacho, Roger Levy, toma la decisión de alistarse en el ejercito y partir para la guerra. Ha sido una decisión dura pues se debatía entre el deber y el amor. Las complicaciones surgen cuando las dos decisiones resultan tan importantes que cobran entidad propia y se convierten en duplicados de la persona.
* Paso a paso hacia el final del día, de Jon Bilbao: La muerte de su padre obliga a un hombre a volver a casa. Tras el entierro, y recoger las pertenencias de su padre, se alojará en el hotel de una antigua amiga, donde podrá sentirse un extraño, de nuevo en casa.
* Biológicas: Una lectura providencial, de Oscar Esquivias: Una joven huérfana narra en la gaceta parroquial, las visiones acerca de la vida completa de recién nacidos que, por un motivo u otro, llegarán a ser famosos.
* Cantalobos, de Patricia Esteban Erlés: Cantalobos es el centro psiquiátrico en el que están internados Cecilia y su compañero. Ven pasar los días, mientras recuerdan y son ajenos a todo lo demás. Del mismo modo ellos resultan ajenos para los demás.
* El desván de la casa roja, de Luis Manuel Ruiz: Nero Redken, un despiadado miembro del I.R.A., no se considera culpable de ninguno de los crímenes que ha cometido, a pesar de ser uno de los miembros más sanguinarios. Sus motos tendrá.
* Alesia, de Oscar Sipán: La fantástica ciudad de Alesia, narrada de forma magistral por su autor, con todas sus luces y sombras.
* Velocidad de los sueños y otros microrelatos, de Miguel Ángel Zapata: Colección de microrelatos en clave fantástica con los animales como tema central.

En conjunto nos encontramos con una buena antología, muy agradable de leer y con algunos cuentos realmente buenos pero, en mi opinión, no sirve para medir el estado del género en España (ni actual, ni en la fecha de su publicación).
En la mayoría de los cuentos, el elemento fantástico es un mero resquicio, una pequeña grieta que hay que encontrar a través de historias realistas bien narradas, que gustad e leerse pues se puede apreciar el buen oficio de los participantes pero que dicen poco en cuanto género fantástico se refiere. De hecho, hay casos en los que me parece que el autor quiere decir algo así como, "sí, lo he escrito yo, y me gusta la fantasía, pero que no se note mucho, no vaya a ser que me encasillen". En otros, ni siquiera he sido capaz de encontrar esa vis fantástica, como por ejemplo en otra vez la noche, o en Paso a paso hacia la luz del día. Un buen cuento éste pero yo no lo veo en esta colección.
En otros, como en Capitán Seymour Sea, Diarios, El andén de nieve, El desván de la casa roja o, Velocidad de los sueños, hay que esperar para encontrar la brecha de la realidad y, aún así, es muy pequeña.
Por otro lado, reconozco que los microrelatos van ganando más adeptos cada día y que, en muchos casos, son perlas preciosas que se paladean durante mucho tiempo pero, en esta ocasión, me parece que son demasiados los incluidos y no siempre tan buenos, como para quitar el puesto a algún otro relato más largo.
Es decir, en mi opinión, se trata de una antología de fantástico muy sutil, no me atrevo a decir anquilosada en el pasado, pero si bastante conformista y falta de especulación y de experimentación, en la que no he conseguido encontrar el sentido de la maravilla que buscaba y que me encantó en  Prospectivas.
Tal vez este comentario parezca una crítica negativa, pero nada más lejos de mi intención, simplemente, creo que no cumple con el objetivo marcado en el prólogo.
No dudo ni lo más mínimo al decir que es una obra muy recomendable que hará las delicias de todo lector, pero hay que leerlo con una visión diferente, no pretender maravillarse con historias fantásticas que te van a sorprender por doquier, sino con la intención de disfrutar de buenos cuentos hechos con oficio, agradables de leer y que hacen pasar un buen rato. Pero de esto se trata una antología, de una colección de cuentos que cumplen un objetivo común y que a una persona en concreto, el antólogo, le parecen lo mejor posible para cumplir este cometido. Es evidente que todos y cada uno de los que solemos leer este tipo de obras incluiríamos y quitaríamos cuentos, pero no corresponde a nosotros hacerlo.
Como siempre, y para finalizar, cuando de una colección de relatos se trata, no puedo dejar de indicar mis cuentos favoritos, ni los que menos me han gustado. No puedo dejar de mencionar Balneario, La obsesión de la alimaña o Roger Levy y sus reflejos como los (para mi) mejores cuentoscuentos, ni evitar reconocer que, Los niños hundidos, Capitan Seymour Sea, Diarios u Otra vez la noche, son los que menos me han gustado.
Bueno, me queda Aquelarre, todavía no lo he leído pero espero que se parezca más a Prospectivas que a perturbaciones.


jueves, 8 de mayo de 2014

Diario de Greg. Un pringao total

Bueno, hace bastante tiempo que no tenía ninguna colaboración y en esta ocasión traigo, para mi, una de lujo. De nuevo vuelve a colaborar mi hijo Álvaro, aunque reconozco que lo he forzado un poco y tal vez por eso, su opinión  sea más corta de lo que habría sido si lo hubiese hecho de motu propio (eso quiero creer). En fin, se trata de una novela para un público juvenil temprano, ese que está abandonando la infancia y, a pasos agigantados, se adentra en la adolescencia.
Os dejo con su opinión.

La verdad es que tengo 11 años y voy a sexto y en un año iré al instituto, y me da miedo saber que va a pasar, si los matones van a medir 1,90 o si tienen músculos como Batista, o que sé yo. El caso es que un día estaba mirando en una librería y vi El diario de Greg. Me llamó bastante la atención, y entonces miré la parte de atrás y vi que Greg estaba exactamente en mi misma situación.
Este libro va sobre lo que ya he dicho. Es un niño llamado Greg Heffley, que va a ir al instituto, donde los chicos bajitos que aún no han pegado el estirón tienen que compartir los pasillos con grandullones que se afeitan dos veces al día.
Lo que más me ha gustado del libro es que en todas las páginas hay ilustraciones, casi siempre más de una. También me gusta que tiene muchos momentos graciosos. En concreto, el que más me ha gustado ha sido cuando el hermano pequeño de Greg, Manny, juega a un juego y dice: "¿Qué número va después del dos y rima con traspiés?" Manny no lo sabe y Greg se pone histérico y dice: "¡El tres!, ¡El tres!" y también cuando les hacen una prueba los primeros días para saber en que grupo deben estar, si en el avanzado o en el básico, el avanzado aparece reflejado con una ilustración de un libro sobre la infancia de Einstein, mientras que la portada del libro del nivel básico dice "Pepe sabe decir PA".
Lo que menos me ha gustado es que con tantas ilustraciones el libro se lee demasiado rápido.
Creo que es un libro muy bueno para todos aquellos niños que tengan un poco de miedo sobre lo que sucede al pasar al instituto. La verdad es que por un lado, te anima bastante pero, por otro, también te asusta un poco pues parece que la vida cambia bastante y todo se vuelve un poco más serio.

Bueno, pues hasta aquí su valoración. Comparto su opinión al decir que es un libro altamente recomendable para los 10-12 años. A ver, yo no lo he leído, salvo los muchos trozos que, entusiasmado, me llamaba para que compartiera con él y que, reconozco, eran bastante graciosos pero, simplemente, por que se lo leyó en un suspiro (una tarde), se rió un montón, y me dijo que si me haría la reseña escrita, creo que debe merecer la pena.
Imagino que todo estará un poco "hiperbolizado" pero con saber que ha cogido un poco más de confianza y que se lo ha pasado bomba, me doy por satisfecho. aunque ahora me tocará comprar el resto de libros que continúan la saga, y creo que son bastantes. 
En esta ocasión ha decidido cambiar el pseudónimo, y cada uno firma como quiere, claro está.


Por:
Álvaro G. (Stalactita)


martes, 6 de mayo de 2014

Osama

Lo cogí simplemente por que me llamaba la atención la historia, y la consecución del Premio ganado, pero no ha satisfecho mis expectativas ni de lejos. Que le vamos a hacer, no me ha gustado nada y, aunque sea brevemente, os contaré lo que me ha parecido.

Joe es un detective contratado para encontrar a Mike Longshot, el misterioso editor de las novelas sobre Osama Bin Laden, un personaje de novela de serie menos que b, medio terrorista, medio héroe que apasiona a los pequeños grupúsculos de friáis, truculentos y subversivos personajes que lo leen.
Con un apartado de correos como punto de partida, Joe comenzará su investigación, pero la estela de editor y editorial es difícil de seguir y parecen estar envueltos en un halo de misterio que confunde ficción con realidad.

He de empezar el comentario diciendo, como he dicho antes, que no me ha gustado. Eso hará que la reseña sea corta, pues tengo poco que decir, pero es que me ha aburrido bastante, y sólo lo he terminado por el puro e irracional orgullo de decir que he leído un libro más y, aunque habrá mucha gente que no piense así, en mi caso no ha sido más que un inútil consumo de tiempo.

La novela comienza con una historia de detectives que poco a poco va perdiendo fuelle y cambiando a otra cosa, una amalgama de géneros que no sé bien como definir. Reconozco que Lavie Tidhar escribe con garra, y que nos presenta un ejercicio de estilo interesante que, además, se lee con facilidad, pero también reconozco que se me ha hecho muy pesada. Las continuas, para mi, "interrupciones de la trama" a modo de cliffhangers de la historia general con fragmentos de atentados de las novelas, me han resultado aburridas y, en mi opinión, no consiguen el efecto deseado de criminalizar el terrorismo, y al no llegar a ninguna parte en concreto, me han resultado un auténtico incordio.

Me ha parecido una historia narrada de forma incongruente y que a mi me ha producido desconcierto a la par que desidia pues, ni siquiera los pocos personajes que aparecen en la novela, presentan el suficiente carisma como para que me haya importado su destino; ni el avanzar de la trama resulta creíble ni progresivo, pues la narración se efectúa a saltos, y resultan en exceso repetitivas las escenas de bares, cigarrillos, obtención de información de prostitutas y bármanes, así como los guiños a novelas de fantasía que inducen a la ilusión de la realidad.

El final, pese a ser lo más sorprendente resulta también lo más predecible al anular la suspensión de incredulidad, tan propio de escritores novatos con finales falsos como sueños, realidades alternativas, locuras, etc. Me ha resultado especialmente manido y, por consiguiente, fallido. No me ha convencido en absoluto.

Osama ha sido la primera novela que leo de la casi desahuciada línea fantástica de RBA y, pese a que me parece una línea editorial con muchísima calidad, creo que he hecho una mala elección y, sinceramente, como siempre, esta es mi opinión, pero no entiendo como esta novela se ha podido llevar un premio tan importante como el World Award Fantasy.
¿Qué la novela o el autor tienen potencial? Pues la verdad es que no lo sé, a mi me ha parecido un auténtico coñazo y no puedo concederle ningún mérito a la novela, al autor, tal vez.
Tengo próximo en la pila otro premio de la misma editorial, Entre otros, de Jo Walton que espero que me guste más.

Y aquí lo dejo por que me parece que ya he embadurnado con bastante cera la novela y no me apetece seguir diciendo cosas negativas, pues seguro que algo positivo tendrá para haber conseguido tantas alabanzas.

domingo, 20 de abril de 2014

Viking III: King's man

Me ha costado. Sí, me ha costado por que, al final, leer en inglés resulta mucho más difícil, al ver que el esfuerzo que realizar al leer en un idioma que no es el tuyo, y no dominas a la perfección, requiere una cantidad de tiempo inversamente proporcional a la velocidad de crecimiento de tu biblioteca con títulos en castellano. Son tantos los libros apetecibles en castellano, y tanto el tiempo que me lleva la lectura en inglés, que me da más pereza y dilato su lectura continuamente.
pero bueno, finalmente triné la trilogía y, como no podía ser de otra manera, no me parecía bien dejaos sin la reseña de cierre de la misma.

Esta tercera parte comienza donde terminó la segunda. Con Thorgils como miembro de la Guardia Varega, la guardia de elite del Imperio Bizantino.
Thorgils asistirá al "asesinato" del emperador y será reclutado como espía personal del Santo Obispo de Constantinopla. Con la llegada de un grupo de vikingos comandado por Harald Sigurdsson, pretendiente al trono de Noruega, se deberá enrolar en su equipo siguiendo las órdenes del obispo, lo que le reportará la participación en diversas escaramuzas y batallas, a la toma de Siracusa, a la batalla naval contra los piratas, asistirá al auge y caída de nuevos reyes y al levantamiento en armas de la ciudad.
Como consecuencia de esto acabará huyendo al Norte con el grupo de Harald, donde asistiremos a su vuelta a la tranquilidad de sus tierras, formará una familia e irá envejeciendo al servicio del rey Harald, quien lo llamará alguna vez que otra para cumplir encargos.

Esta parte me ha parecido la más floja de las tres. Como las anteriores, está cargada de escenas y de acción, pero hasta la parte final, la trama es mucho más palaciega y política. Se desvelan los entresijos ocultos entre la nobleza y, pese a los grandes momentos de batalla que siempre nos brinda Severin, la novela en si, resulta mucho más lenta que las entregas anteriores. 
Thorgils me parece haber perdido mucha fuerza y el resto de los personajes me resultan bastante previsibles y poco carismáticos.
Es cierto que Severin se confirma como un excelente narrador, pero en esta ocasión y, tras lo vibrantes que resultan las dos primeras partes de la saga, esta última constituye el ocaso de la vida de Thorgils y, en mi humilde opinión, no está a la altura de la epicidad que esperaba para él.
A pesar de esto he de reconocer que la vida de Thorgils (también en esta entrega) está plagada de acción y aventuras y, cuando haces memoria, recuerdas muchas, pero que muchas situaciones a cual más exótica, que hacen de la historia, una biografía novelada riquísima en detalles y en extremo digna de envidiar.

La parte final ha sido la que más me ha gustado. Thorgils vuelve a su tierra. Volvemos a asistir a los ritos del antiguo culto y vemos que por fin encuentra la paz, y es feliz junto a una joven esposa.
Esta última parte, con las descripciones de la vida más rural del protagonista me ha ofrecido una tranquilidad personal que no esperaba y la última aventura (ya siendo un anciano), con la intención de conquistar Inglaterra y el posterior desenlace y fin de Harald me ha resultado mucho más vibrante que el resto de la novela y creo que supone un digno colofón a su historia.

En definitiva, una trilogía que creo muy buena como acercamiento a la vida vikinga y a aquellos lejanos tiempos.
Reconozco que pude haberla leído en castellano, pero no lo hice, con la esperanza de practicar el english y, es probable que me haya perdido un 50% de lo que he leído (un porcentaje grande, la verdad), porcentaje referido a estilo y vocabulario, no creo que a entendimiento, pero aún así ha merecido la pena.
Os recomiendo esta saga pues me parece realmente buena en su conjunto y aporta muchas horas de entretenimiento y aventura, pero dejo a vuestra elección el idioma en que leerla, claro.

sábado, 5 de abril de 2014

Lulu

Volvemos con Impedimenta, y volvemos con  Cărtărescu. Editorial que me encanta. Autor que me fascina.

Víctor, un escritor de 34 años se encuentra en un momento de reflexión que lo ayude a encauzar su vida. Para ello nos narra los días que vivió en un campamento juvenil a la edad de 17 años. De entre todos las experiencias vividas, cobran especial importancia las protagonizadas por Lulu, un muchacho vivares y burlón que se disfraza de mujer y acosa la realidad y el sueño de Víctor. Esta experiencia lo marcará para siempre, y será el fundamento de toda su existencia futura.

Mircea Cărtărescu es otro de esos autores que he conocido recientemente. Y me flipa, no puedo negarlo. Después de leer El ruletista, no podía dejar pasar Lulu, y después de leer Lulu, no he podido evitar comprar Nostalgia, ni Las bellas extranjeras.
Si el ruletista es una novelita con un cierto punto a realismo mágico y que visitaba emociones encontradas, en Lulu nos las vemos con cierto toque onírico que socava la realidad, y con un experimento literario que busca ahondar en el interior de cada uno, en la raigambre del infierno particular de cada cual a fin de conocerse realmente.
Cartarescu nos ofrece, como siempre, un lenguaje meticuloso, descriptivo, en ocasiones incluso barroco pero muy cuidado, que nos impulsa a seguir.  De hecho fue su estilo lo que me animó a continuar leyendo pues, al principio, la historia no me convencía, no le encontraba nada especial en lo que el autor quería contar hasta que, llegado a la mitad de la novela, había caído rendido, estaba completamente maravillado y realmente no sabía lo que me hacía sentir, tal vez porque todos hemos pasado por una edad y una historia parecida a la de Víctor; todos hemos sido adolescentes, nos hemos sentido fuera de lugar y hemos descubierto el mundo de los adultos; o tal vez, por que la novela va envuelta en un ambiente onírico, una neblina reinante que te va acompañando, adormeciéndote los sentidos hasta explotar en un final catártico en el que sientes que esta novela es UN NUEVO COMIENZO.

Lulu es una novela intimista en la que un suceso traumático de la adolescencia (para Víctor, claro. Cada cual tendrá el suyo que, en definitiva, y en lo más hondo, produce unas secuelas parejas a las del protagonista) que hace que la vida futura cobre un sentido basado en el pasado, y es éste pasado el que se ha de exorcizar para conocerse realmente y continuar siendo uno mismo, pero renovado.

Con un elevado grado de detalle de los hechos (demasiado quizá para mi gusto, dado que se trata de rememorar vivencias de 17 años atrás y, como me gusta recordar, la menoría no siempre es tan fidedigna como creemos), y muy pocos diálogos, Cărtărescu nos mete en la mente de un muchacho alejado del resto, atípico socialmente, extraño y muy maduro para su edad, que en lo único que piensa es en la obra literaria que un día lo convertirá en famoso. Hecho este que lo convierte en objeto de las burlas de sus compañeros y lo aleja aun más de estos. Y nos deja ver a Lulu, un muchacho, un ente quizás omnipresente que pulula por la novela y puebla los sueños de Victor, acosándolo y no dejándolo vivir tranquilo. Un persona que aparece y desaparece cual fantasma y que en ocasiones nubla la mente del lector dificultando la percepción de la realidad.
Dos personajes contrapuestos que nos acercan a la adolescencia ambivalente y plural que realmente existe y que resulta fácil reconocer.

En definitiva, Lulu es una gran novela y, a mi juicio, Cărtărescu un grandísimo escritor.
Lo que sí tengo claro, es que esta novela no dejará indiferente a nadie. Puedes adorarla u odiarla. Puedes reír o llorar. Puedes querer releerla o desear no haberla leído pero, seguro, con total certeza, nunca la olvidarás.

Gracias Impedimenta por esta novela pero, por favor, ¡córtate un poquito en los precios!
Sobre todo, ¡Gracias, Cărtărescu!

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