lunes, 3 de febrero de 2014

El héroe de las eras

Volvía perezoso después de las navidades y, de nuevo los libros pendientes de reseñar se me acumulaban en la trastienda y hacen que, ver que cada vez son más, y más es el trabajo que les debo, me produzca más pereza convirtiéndose en un círculo vicioso del que me costaba salir. Por ello, el día 11 decidí ponerle fin a esta situación y, con la intención de no pasar demasiado tiempo entre reseña y reseña, me puse a escribir ésta, la que ahora suscribo. 
Una vez más, cuando estaba todo encaminado para comenzar el año con el que me parecía un arranque excepcional, la parte que ponía fin a la trilogía de Los nacidos de la bruma, el día 13 se sumaba un nuevo desastre a mi vida, mi pequeña, mi gatita a la que había cuidado día a día durante doce años decía adiós a este mundo y me dejaba seco por dentro y sin ganas de nada.
Han pasado tres semanas desde entonces y mis ganas de leer y escribir no creáis que han vuelto, pero entiendo que debo, al menos, finalizar el ciclo de reseñas de esta trilogía. Os pido perdón si os parece que me falta algo, pero del borrador que dejé escrito hace tres semanas, poco he añadido, y no he tenido demasiadas ganas de pensar en ello por muy buena que reconozco sea para mi esta novela.
Y así os presento ahora El héroe de las eras. Continuaré con La promesa de Kamil Modracek pero si tardaré mucho o no, no lo sé contestar, el tiempo lo dirá. Me gustaría decir que no, pero no me arriesgaré.

Tras arreglar los problemas internos de la corte todo parece más tranquilo, pero las nieblas continúan creciendo, y cada vez muere más gente por su causa.
La única respuesta parece hallarse en los depósitos de alimentos que el Lord Legislador escondió en enclaves principales.
El grupo se divide y, mientras Elend y Vin parten con los Koloss para tomar el control de algunos asentamientos, Fantasma ha adquirido un gran control de su capacidad alomántica y actúa de enlace en otra ciudad, y Sazed intenta descubrir el verdadero significado de los escritos del Legislador.

La primera trilogía se acaba y ahora podemos obtener una visión holística que nos haga replantearnos las opiniones individuales de los libros. Se puede apreciar que Sanderson ha escrito una obra en la que cada libro presenta una faceta diferente, un problema diferente de la propia humanidad y, si en El Imperio Final nos enfrentabamos a la revolución, al deseo de libertad y a la autodeterminación; en El pozo de la ambición, al miedo al porvenir, a la necesidad de ser guiados y de hacer coincidir ideas con deber; en El héroe de las eras nos encontramos con un aspecto mucho más simple y manido, el aspecto teológico de la fe sobre el destino del mundo, la eterna lucha del bien contra el mal. pero, en opinión de quien esto escribe, al final, en conjunto nos echamos a la frente dos grandes conceptos, la construcción de la personalidad como motor del cambio y la dualidad bien-mal entendida como una pareja de múltiples aristas en las que no todo es de un lado u otro, sino que han de complementarse para producir una realidad veraz y múltiple en sus posibilidades.
Poco a poco los personajes han ido evolucionado. Algunos se han quedado en el camino, como Clubs, Dockson y Twyndil pero, los más han ido creciendo exponencialmente con cada nueva novela de tal modo que se han convertido en la causa primordial del éxito de esta serie, pues superan en si mismos a la trama.
Elend comenzó siendo un erudito cuyo idealismo le hizo oponerse a su propio padre y a un Dios-Rey que beneficiaba a los de su clase social. Sin tiempo para pensar comprendió que, a veces, hay que hacer sacrificios para obtener un beneficio a largo plazo. En esta tercera entrega Elend se ha convertido en un líder que, pese a seguirle dando quebraderos morales, sabe lo que debe hacer para salvaguardar al reino, aunque perjudique a unos pocos inicialmente.
Vin ha pasado de ser aquella muchachita que desconfiaba de todos y aprendía alomancia a turbopropulsión, a ser una mujer que ha crecido muy deprisa y le ha hecho comprender que no es más que una herramienta en manos de un poder mayor pero, aun así, ha sido capaz de aportar todo su amor y potencial a los que le rodean, y se ha convertido en la perfecta pareja para Elend. Una pareja ésta que se ha curtido en la guerra. No han tenido la tranquila felicidad necesaria pero han sabido ser parte del otro de forma totalmente incondicional.
Lestibournes-Fantasma ha pasado de ser un simple segundón a estar nominado como actor de reparto. Fantasma siempre se ha sentido un poco apartado del grupo del superviviente. Su poder alomántico no tenía la suficiente importancia ni para llamar la atención de Vin. En esta entrega tendrá su oportunidad como espía en solitario en la ciudad de Urteau. Sus poderes se verán aumentados (con cierta yuca) y se convertirá en el estandarte de una nueva cuasi-religión que lo ve como al descendiente natural de Kelsier.
Sazed es uno de los personajes más cambiados. De ser el personaje con la cabeza más asentada y el guía tanto espiritual como racional del grupo pasa a ser un alma en pena, desdichado por la muerte de su amada que reniega de todas las religiones y busca su fe perdida mientras intenta encontrar de nuevo su lugar en el grupo.
Marsh es otro de los secundarios cuya evolución es evidente y el papel jugado, primordial para la consecución de los planes de Ruina. Se resiste con todas sus fuerzas a ceder ante los poderes de este pero, sabiéndose un traidor, no podrá hacer nada por evitarlo, aunque finalmente prestará un servicio sin el cual el triunfo del grupo de Elend y Vin sería impensable.
Por supuesto no olvido a Ham pero el último digo no mención creo que es  Tensoon, el Kandra que traiciona a su raza y que con su rebeldía e independencia nos permite adentrarnos en su cultura y descubrir una raza que me parece de lo más original de esta serie y que, aunque poco explorada, cumple su función con creces y que con su pequeña aportación a la trilogía logra unir todos los hilos que hacen de esta obra un conjunto magnífico y cuya capacidad para sorprendernos con su fantasía adquiere el summun con un final épico digno de las mejores epopeyas fantásticas.

Y como colofón final para entender todo lo acontecido y el porqué de los hechos del legislador, Sanderson nos introduce en el clasiquísimo concepto de la lucha entre el bien y el mal aquí nombrados Conservación y Ruina pero que no son más que un trasunto de estas, de las fuerzas parejas que rigen el universo y que no pueden existir la una sin la otra, de tal modo que, como suele ser normal, el mal, Ruina parece mucho más poderoso que el bien, Conservación, y con la utilización de un nuevo poder mágico, la Hemalurgia es capaz de conseguir dominar a las personas o seres a su antojo.
En este punto si que he de decir que no me ha gustado la utilización de estos tres últimos poderes: Ruina, conservación y hemalurgia, pues de repente parece que todo el mundo los conoce y sabe de ellos, aunque sea la primera vez que a ellos se enfrenta. 

En definitiva, y para no alargarme más, que ya es bastante, aunque seguro que cuando relea un par de veces esta reseña me daré cuenta de todo lo que se me ha pasado, he de decir que Sanderson sigue sin defraudarme y que gustará a todos aquellos que disfruten con fantasías alternativas más allá de elfos y dragones. A mi también me gustan estos últimos, que conste, pero con Sanderson, flipo.

lunes, 13 de enero de 2014

Mahra

Hoy te me has ido. Como siempre, sin hacer ruido, con la luz apagada. Tu corazoncito no pudo más,  y el mío lo has dejado vacío. 
Nunca podrás saber el vacío que has dejado en nosotros.
Espero que, al menos, hayas sido feliz a nuestro lado. Como nosotros lo hemos sido contigo.


HASTA SIEMPRE MI PEQUEÑINA. SIEMPRE VIVIRÁS EN NUESTROS CORAZONES.






martes, 31 de diciembre de 2013

El libro de las almas

Como decía hace un par de meses, el que la editorial Grijalbo me hubiese enviado El fin de los escribas me obligaba moralmente a leer esta trilogía. La reseña de La biblioteca de los muertos finalizaba diciendo que, si bien no me había parecido una buena novela, si que me había entretenido y picado la curiosidad lo suficiente como para lanzarme a por el segundo, algo que, a posteriori no sé si ha sido una buena idea. Esta segunda parte me parece mucho peor que la primera y me cierra un poco la mente para la tercera aunque, sin duda, la leeré dentro de un par de meses.

Ha pasado un año desde que el ex agente del FBI Will Piper descifrará el caso del Juicio Final y descubriera la existencia de una biblioteca secreta que relacionaba todos los nacimientos y muertes hasta el año 2027.
Se ha jubilado felizmente y se ocupa de su esposa e hijo, hasta que la dichosa biblioteca vuelve a llamar a su puerta.
En esta ocasión se trata de un volumen perdido, aparecido ahora y que será subastado. Casi en contra de su voluntad, pues la clausula de confidencialidad que firmó con Área 57 es su única salvaguarda, será contratado para conseguir el libro que, a su vez, lleva aparejado una serie de pistas secretas para resolver el gran misterio de la biblioteca.

Bueno, de nuevo se trata de una novela palomitera. Rapidísima en su ejecución y cometido que, ya casi desde el principio, me ha decepcionado. La trama principal del libro perdido se me antoja una mera excusa para continuar la serie, y el motivo por el que un par de ancianos casi difuntos contratan a Will no me resulta creíble, así como la forma en la que los miembros de Area 57 tratan de hacerse con el tomo, también me resulta de lo más patético.

En esta ocasión, no será hasta el capítulo 17 cuando volvamos a leer acerca de épocas anteriores que traten de esclarecer el misterio de la biblioteca pero, esta vez, me han resultado aburridísimos. Si en La biblioteca de los muertos, fueron estos los capítulos que me motivaron a seguir, aquí se suman a la mediocridad general y tratan de confundir al lector con los típicos guiños ucrónicos en los que personajes famosos no sólo toman partida en la historia sino que su vida cobra nuevo sentido a partir de la propia biblioteca. Esto, que en otras novelas puede constituir un revulsivo, aquí me ha parecido "un repulsivo".

Con respecto a los personajes, más de lo mismo. Siguen siendo más planos que un planisferio y aunque se pretende dotar de más profundidad al protagonista, el intento resulta tan infructuoso que antes de cada escena ya sabes como reaccionará el interpelado.
Por otro lado, tengo claro que se podría sacar mucho más partido de una situación en la que se conocen las fechas de nacimientos y defunciones. La posibilidad de crear paradojas o jugar con el futuro es infinita pero Glenn Cooper se muestra absoluta e indefeciblemente determinista. Los personajes toman decisiones a sabiendas de la fecha de los libros y actúan en consecuencia de las mismas, de tal modo que se elimina toda posibilidad paradójica o especulativa.

En definitiva, una novela que aprueba raspado, raspado por la facilidad de lectura y por que en esta segunda parte me he quedado exactamente igual con respecto a la propia orden de los videntes y sigo queriendo conocer algo más. Sólo por esto se lleva un 5 pelado y mondado.
Probablemente, leer el libro sin ningún tipo de pretensiones sino simplemente leyéndolo por el placer de leerlo, la novela gane enteros.


Con esta reseña finaliza un nuevo año de mojar la pluma en el Sapphire, y os deseo a todos un féliz año 2014 cargado de dicha y felicidad. Espero que estéis ahí a la vuelta.

¡¡¡FELIZ AÑO 2014!!!

lunes, 30 de diciembre de 2013

El ladrón cuántico

El ladrón cuántico. La premisa de una cárcel que encierra a criminales junto a múltiples variaciones de sus personalidades me llamaba poderosamente la atención, y no tardé en solicitarla a Alamut pero, la verdad es que, cada día estoy más convencido de que el hard no es lo mío. Mis conocimientos de física son limitados y de una física avanzada como la desarrollada en El ladrón cuántico, más aún, y así es difícil disfrutar totalmente de una novela. A pesar de eso, creo que la novela no acaba de encajar del todo y Rajaniemi expresa más ideas de las que desarrolla.

Jean le Flambeau es un ladrón condenado en la cárcel modelo de La Sobornost. Pero no es cualquiera, es un ladrón legendario que ha llegado a convertir el robo en un arte supremo. En esta prisión se ve enfrentado a múltiples personificaciones de si mismo en aras de recuperarse para la sociedad, y para ello debe resolver los jegos que se le plantean. Hasta un día, Mieli, la capitana de la nave Perhonen, llegará para hacerle una proposición que no podrá rechazar. Para conseguir el objetivo deberá recuperar los trocitos de su personalidad que, a modo de enigma, escondió en La Oubliette, una ciudad móvil.

¿Qué puedo decir? He quedado totalmente decepcionado con esta novela, pero no por ella misma, sino por mi. Con ella he comprendido definitivamente que soy incapaz de enfrentarme a novelas que requieran conocimientos físicos o matemáticos de tan alto nivel. Pero bueno, también es cierto que no todo, todo, es culpa mía. A mi entender existen ciertos factores que me han ayudado notablemente para llegar a esta conclusión.
En primer lugar, se trata de una novela muy exigente con el lector. No sólo requiere la atención continua de él para no perderse, sino que Rajaniemi narra la novela pretendiendo la inteligencia del lector, y va introduciendo los elementos endémicos de este mundo como si fuesen algo conocido por todos, de tal modo que la contextualidad será lo que nos ofrezca el entendimiento o, como me ha sucedido a mi, en muchas ocasiones se volverá a releer los párrafos ante la perplejidad de nuestra/mi cara por que me he perdido por completo. Cierto es que la mayoría de las veces se consigue, pero a menor entrenamiento, mayor cantidad de relecturas.
Por otro lado, Rajaniemi gusta de la rapidez y si al dinamismo de su escritura le sumamos la vistosidad de las escenas, junto con la tecnojerga inherente al hard, se consigue unas imágenes cargadas de luz y sonido visualmente espectaculares pero que nos ayudan a perdernos más aún.
La trama resulta muy atractiva pero el sistema utilizado por el autor se asemeja a un juego de Matriuskas, pero con cada nueva muñeca que destapas estás un poco más perdido, en lugar de más cerca de la solución.
Por otro lado, Rajaniemi nos ofrece una especie de homenaje a los grandes del misterio detectives, pues le Flambeau no parece sino un trasunto del Lupin de LeBlanc, y cierto joven detective, un remedo del Holmes de Doyle.

He de decir que el tratamiento, casi metafísico, del tiempo que nos plantea el autor me ha resultado muy interesante y me ha hecho reflexionar en ciertos momentos, algo que con una lectura más pausada y, quizás con mayores entendederas por mi parte me hubiese hecho disfrutar mucho más la lectura.

Por otro lado, Rajaniemi nos ofrece varias historias dentro de la trama principal, algunas centradas en casos  policiales a resolver por el detective, y otras a modo de flashbacks de experiencias anteriores de Jean que, en mi caso, me han terminado de descolocar por completo.

En definitiva, sin duda se trata de una buena novela, pero que requiere una paciencia y atención que yo no he sido capaz de alcanzar y, por tanto, no puedo decir que me haya gustado.

jueves, 19 de diciembre de 2013

Esta noche arderá el cielo

Sin haber leído nada de Emilio Bueso me llamaba muchísimo la atención el que hubiese sido galardonado con dos premios Celsius consecutivos, y decidí hincarle el diente a este Esta noche arderá el cielo, de Salto de Página. No sabía lo que me iba a encontrar ya que,  para empezar, la sinopsis no me atraía demasiado, pero quería darle una oportunidad a algo fresco y éste, me lo parecía. Después de leerlo tampoco tengo muy claro lo que me he encontrado. He aquí el porqué.

Mac es un perdedor que dedica su vida a dejarse llevar. Recuerda un pasado que hace que se lamente del presente y se sienta sin futuro.
Hasta que un día, el pasado llama a su puerta. Su ex se ha separado, y le propone hacer un viaje en moto, como lo hacían antaño. Sus ojos se abren, la mente se le aclara, el corazón se le acelera, y la entrepierna se le inflama. Sin tardanza coge sus alforjas, las cuelga en su moto y, juntos, se van a recorrer la Trans-Taiga, la carretera más larga de Canada.
Poco sospecha que lo que espera sea un placentero viaje que lo devuelva al mundo, se convertirá en algo completamente diferente que lo obligará a coger al toro por los cuernos y tomar decisiones que nunca se hubiera sentido capaz de tomar.

No tengo claro cual es mi impresión final de la novela y, por tanto, tampoco la que ofrecerá esta reseña, porque Esta noche... me ha decepcionado tanto como me ha gustado.
Para empezar definiría el estilo de Emilio Bueso como directo y duro, hosco si cabe. Un estilo narrativo que por momentos me ha parecido mediocre, vulgar y de principiante y que, por otro lado, me ha parecido preparado a propósito para crear este efecto, eliminar todo lo superfluo y quedarse con un contenido más visceral y macarra.
Me he encontrado con un método que a veces me ha horrorizado por su simpleza (he acabado hasta los huevos de Flechas gordas; del Hombre de la botella de pis; o del hombre de la máscara de gas). En demasiados momentos he pensado: "¿Pero este tío no sabe escribir mejor?" pues me parecía encontrarme con multitud de juegos de palabras y frases de efecto tautológico, como perogrulladas del tipo: "El follaje se agita haciendo que se agite el follaje", pero muchas, muchas, no una ni dos. Y en muchas ocasiones consiguiendo resultados claramente cacofónicos y aliterativos. Pero en cambio, ha habido momentos en los que he apreciado una técnica cuidada, y preparada para producir efectos determinados. De tal modo que sonreía al pensar "¡Qué cabronazo! Esta mierda está calculada milimetricamente, y realmente funciona", pues hay pasajes realmente bien perfilados y que ahondan en la psicología de los personajes más allá de la chulería y la verborrea más callejera. Por ejemplo, me ha gustado sobremanera el capítulo en el que mac cuenta la historia de su grupo de música. De hecho, el par de capítulos en los que éste cuenta su propia historia me han gustado más que todo el resto de la novela.
Y, por contrapartida, algunas escenas me han resultado sumamente vulgares, como aquella en la que se narra el apareamiento de la Merca y, en general, son muchos los vocablos y frases en jerga, lo que da un aire más juvenil, al tiempo que irreverente y macara que, igualmente, me ha confundido tanto como me ha gustado.
Con respecto a los personajes me lanzaré al decir que únicamente Mac me parece un personaje bien creado; lleno de sombras, pero con alguna que otra luz. Un personaje hundido y perdido para el mundo, que se deja llevar y que se encierra entre carburadores, grasa y engranajes de motos para no enfrentarse a la realidad que lo rodea y ocultarse en un caparazón autista que lo salvaguarde de todo, al tiempo que lo convierte en un bicho raro.
Es éste, y ningún otro, el único personaje que me parece creíble y bien desarrollado.
Por contra, Perla me resulta completamente insípida. Un personaje, en realidad, un bonito cuerpo andante, cuyo único fin en esta historia es levantar el voraz y reprimido apetito sexual del protagonista como revulsivo para despertarlo a la acción. Perla es el motor que hará que Mac vuelva a ser un hombre (aunque a mi modo de ver siga siendo un cutre), con capacidad de pensar y actuar por si mismo.
Por otro lado, tenemos a un grupito de indios plantados ante una fogata con la única intención de la especulación malsana y la oportunidad de Bueso para lucirse con un lenguaje socarrón y un humor negro bastante quemado.
Por último, nos encontraremos con un par de astrónomos que, sin comerlo ni beberlo, se hallarán metidos en el ajo y que, a mi parecer, tan sólo sirven para nada. Para crear una nueva línea argumental paralela que no pega ni con cola y que, finalmente, y ¡Oh, Dios, que casualidad!, enlaza directamente con la historia de Mac y Perla y logra cerrar el círculo que resulta que estaba abierto.
Para terminar, nos encontramos con la mercancía de contrabando, la Merca de esta novela. Aquí el autor (de nuevo, según mi opinión), se va de varas por completo y nos introduce una trama de ingeniería genética-biológico-terrorista en la que se explaya al mostrarnos la diferentes versiones evolutivas del bestiario fantástico-mitológico que todo aficionado a lo fantástico espera encontrar en sus novelas preferidas. En esta, yo no lo esperaba y, de hecho, ya lo he dicho antes, me parece una ida de olla. Pero de este modo, el autor consigue amalgamar varios géneros literarios creando un híbrido que no tengo muy claro con que etiqueta definir. Desde luego hay que reconocer que originalidad no le falta y que pese a no convencerme, me atrae lo suficiente como para atreverme con Diástole o Cenital en aras de formarme una opinión mucho más definida acerca del arte de Emilio Bueso.
Ahora, eso si, hay que reconocer que el título le va que ni pintado a la novela pues encarna a la perfección las vivencias que van a experimentar los protagonistas y nos mete en la poética belleza de los agrestes parajes canadienses.

En definitiva, una novela original, irreverente y visceral. A ratos divertida. A ratos aburrida. Pero, en general, resulta interesante y, como he dicho al principio, me ha disgustado casi tanto como me ha gustado por que, al final, y aunque en esta humilde opinión personal no lo parezca, las virtudes han superado a los defectos (aunque sea por poco) y han ganado una partida que, en un principio tenía clarísimo que iban a perder y, hacia la mitad del libro, dudaba que empatasen.

lunes, 16 de diciembre de 2013

Las torres de Romander

Hará aproximadamente 5 años que Minotauro rebajó, que no saldó, el precio de algunos de sus libros. Entre estos se encontraban los libros de Max Frei (Forastero y Reclutas de la eternidad), y la Trilogía del No-mago, de W. J. Maryson, los cuales, al precio de 5 eurillos por tomo, terminé comprando.
No ha sido hasta este año, que me he decidido a leerlos, los unos y los otros, y aquí os presentó una pequeña opinión acerca de la primera entrega de la Trilogía del No-mago: Las torres de Romander.

Matei, uno de los siete magos más poderosos del reino de Romander descubre que la magia incolora, uno de los mayores horrores a que puede enfrentarse un mago, empieza a hacerse poderosa. 8.000 años después de ser derrotada, el poder de la magia incolora comienza a resurgir a una velocidad alarmante que pone en peligro el futuro del mundo.
Tras haberla estudiado pese a su prohibición, Matei comprende que deberá reunir a un grupo selecto de personajes para hacer frente a tan gran amenaza y, para ello, recurre a Lethe, el No-mago, el único habitante de la isla de Loh que no presenta talento alguno para la magia por primera vez en muchos siglos; a Gynwaene, reencarnación, sin saberlo, de La Dama, y que hará renacer este poderoso culto; a Wedgebot, el mejor marino para cruzar el vasto y peligroso océano; a Llanfereit y Pit, un poderoso mago y su discípula; y a Gaithnard, el mejor guerrero de entre los belicosos habitantes de Quym.

Nada más empezar a leer, nos damos cuenta de que nos encontramos ante una novela de fantasía a laantigua usanza, de esas en las que la acción se encuentra mucho más adelante y que necesita un enorme número de páginas para ponernos en situación, hacer las presentaciones oportunas y hacernos ver los parajes de un mundo en el que no vivimos, al tiempo que nos presenta un estilo más mesurado y técnico. Un estilo el de W. J. Maryson  que me recuerda en cierta manera al de U. K. Le Guin, lo cual es un enorme cumplido, a mi parecer. Evidentemente creo que Le Guin lo supera con creces, pero se observa un interés claro por parte de Maryson en utilizar una prosa sencilla pero visualmente atractiva y en intentar mostrarnos una historia de personajes por encima de la acción.
Tanto es así, que esta primera parte acaba resultando algo insípida pues pese a los buenos momentos, que los hay, parece que le cuesta despegar y, sobre todo, intenta asentar al lector en el terreno, preparándolo para lo que vendrá en las próximas entregas (eso espero).
Poco a poco iremos conociendo a los personajes, que nos irán deparando sorpresas en las que se aprecia el prometedor futuro que Maryson les tiene preparados pero, a mi parecer, resultan planos y no están del todo bien desarrollados. Espero que en las continuaciones, Maryson opte por una mayor evolución de los personajes.

La primera impresión es la de encontrarnos ante una fantasía en la que un peculiar persone legendario, pues hace siglos que no existe, será el protagonista indiscutible de la novela pero, despacito, nos vemos metidos en una novela clásica en la que un grupo de aventureros se complementan para conseguir acabar con el mal.
En general la trama está bien planteada pero el autor la hace discurrir lentamente mediante la inserción de perlas que van conformando un todo más importante y que deberé esperar para ver.

La narración pretende traernos a un reino de fantasía en el que las aventuras  para conseguir acabar con el mal nos presente diferentes e interesantes perspectivas. Así, el viaje en mar del grupo resulta aventurero; la magia hará su aparición; y no nos olvidemos de las conspiraciones políticas que crean nuevas líneas argumentales que se opongan al bien del grupo, algo también propio de las clásicas novelas de fantasía.
Hay momentos verdaderamente bien trabajados y originales, como el Och-Pandaktera, el cual resulta bastante épico y emocionante.
La inclusión del culto a La Dama y las menciones al Señor de las Profundidades dotan de un ápice de intriga al conjunto, pues aún no queda claro en que parte de la balanza se encuentran, ni cual puede ser su aportación final.

En general nos encontramos ante una buena novela de fantasía. A la antigua usanza, eso sí, y que requiere de una buena dosis de paciencia, pues se trata de una trilogía, y al contrario de lo que suele suceder en el género últimamente, no nos encontramos con momentos impactantes ni finales de gran epicidad que nos dejen babeando con ansias de leer más. Se trata de una novela que debería ir mejorando con cada entrega pero, para eso, hay que tener la paciencia para aguantar esta primera y no aburrirse en exceso.

jueves, 28 de noviembre de 2013

El último arpón

De un tiempo a esta parte presto especial atención a la literatura histórica de la editorial Pamies. Por un lado porque me parece que saca novedades muy interesantes y da una importante oportunidad a autores patrios y por otro, por que me parece con una relación calidad-precio mucho más aceptable que la que ofrece Edhasa, la gran editorial de histórica en este país.
Con El último arpón, la novela de Gaizka Arostegi, a quien no conocía, ratifico mi opinión acerca de la editorial y sus interesantísimas novedades, pues me ha dejado un magnífico sabor de boca.

Telmo Esnal es un joven pendenciero y crápula que cree que por ser hijo de un hombre adinerado, puede vivir la vida a su antojo. Hasta que un día se ve obligado a huir de Madrid, pues ha incurrido en la ira del duque de Espinosa, que pone a un sicario tras sus pasos.
Telmo se dirigirá a Guipuzkoa, tierra natal de su familia, pero el asesino le sigue muy de cerca, y deberá enrolarse en un barco ballenero que parte a Terranova para poder salvar la vida.

Gaizka Arostegi nos sumerge de lleno en pleno siglo XVII, en el año 1635, con una narrativa cuidada y muy agradable de leer. Arostegi aprovecha un hilo argumental de 20 años atrás para, alternándolo con el actual, ofrecernos narraciones en distintas voces y dotar de más consistencia a la historia general
Por un lado tenemos la historia de Telmo y su enrole en el Gloria destino Terranova para la caza de ballenas.
Aquí nos encontramos en una época en la que este oficio se encontraba ya en declive, pues holandeses, franceses e ingleses comenzaban a navegar y amenazaban seriamente el otrora poderío marítimo de la corona española.
No obstante podremos navegar a través del mar a bordo de Gloria y observar la dureza de esta forma de vida y de las penurias que soportaban sus protagonistas, tanto aquellos que la arrostraban a sus espaldas como al conjunto de seres queridos que dejaban en tierra.
Hay que decir que el autor nos ofrece una buena cantidad de información al respecto para aquellos que no conocemos nada de este mundillo, de una forma amena y bien documentada. En este momento recuerdo con agrado la factoría de carne de ballena y la lucha contra la tempestad marítima, como no.
A medida que la aventuras van in crescendo también lo hace la evolución de Telmo que, poco a poco, va entendiendo una nueva forma de vida y arrepintiéndose de sus antiguos devaneos.
En este sentido, los personajes están bien recreados y es fácil epatar con todos ellos: el capitán, Alonso de Iragorri, Benjamín, Antón, Jonás, el pirata Scolum, e incluso Telmo, que al principio resulta bastante repelente. Todos ellos resultan coherentes con la época y estilo de vida.

Por otro lado, Arostegi alterna los capítulos aventureros con escenas sucedidas 20 años antes y que, poco a poco, irán confluyendo con la historia actual. Estos capítulos están narrados en un tono más mesurado y elegante, con la voz omnipresente del pasado que convierte estos capítulos en más pausados y formales.
En este sentido cabe decir que la historia peca un poquitín de falta de credibilidad, pues resulta demasiado casual, aunque se ve venir de lejos, la aproximación de ambas líneas narrativas y derivando en un ineluctable final feliz que nos acerca a la moraleja de que al final el bien siempre triunfa y cada uno recibe lo que ha cosechado.

También creo observar el homenaje aventurero del autor hacia Melville, Salgari, Stevenson, Hope Hodgson y otros autores similares, pero es evidente la relación con Melville, por ejemplo, en la figura del arponero principal, Jonásy sus sentimientos hacia las ballenas.

En definitiva, me he encontrado con una estupenda novela de aventuras que profundiza en un tema sin demasiada recurrencia, creo yo, en las novelas actuales y que posee un poquito de todo: aventuras, ballenas, venganzas, rescates, piratas, luchas, abordajes, rencores familiares, romances, balas de cañón, etc.
Una novela más que interesante, que se lee de un tirón y resulta muy entretenida.

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