domingo, 26 de abril de 2015

Rabioso

Llevo casi, casi 5 meses sin subir reseña de ningún libro. Sinceramente, no me apetece. Disfruto mucho de la lectura sin tener que analizarla. Leer simplemente por el placer de leer. Desde El señor de las profundidades he leído 31 libros, de los que no he subido reseña de ninguno y de golpe me encuentro con dos que podrían hacer que reabriese el blog.
Por un lado, la novela La franja de la vida. Esta novela me la envió en formato electrónico el autor, Gonzalo Gober-Cézanne. No le conocía de nada y le dije que no le prometía nada pero, aun así, decidió enviarme un fichero pdf. Cuanto más leo, me parece que la novela es menos recomendable, cada vez le encuentro más fallos pero, ya veremos. Le explicaré todos los "fallos" que, a mi juicio, he encontrado antes de reseñarla, si es que llego a hacerlo, pues no creo que merezca la pena romper el sueño del blog por esta novela primeriza.
Por otro lado, la novela En la ciudad oscura, de Ángel Torres Quesada, de AJEC antes de que echasen el cierre. Nos encontramos ante una vuelta de tuerca en la narrativa de Torres Quesada, que nos mete de lleno en un Madrid distópico de la mano de un policía amargado, drogadicto y fracasado. Vamos, novela negra pero con tintes de ficción distópica. La novela en si, es bastante interesante, aunque me sigo quedando con registros anteriores del maestro Quesada, pero la edición, uy, la edición.
Que rabia más tremenda me ha dado leer este libro. La edición de AJEC es inefable, inmunda. Está plagada de erratas, faltan palabras continuamente, el término "que" desaparece en infinidad de frases, y son muchísimas, ¡pero muchísimas! a las que tienes que ponerle tú la palabra que crees que falta para que tenga sentido.
Se ha hablado mucho de las malas ediciones y traducciones de La Factoría de Ideas pero, de verdad, yo nunca me había encontrado con una edición de texto tan lastimosa como esta. Parece hecha por un corrector informático que, evidentemente no va a encontrar los errores, pues si faltan palabras, no las va a poner por si mismo. Se echa en falta una nueva lectura por parte del autor para encontrar gazapos (que los hay a millares); unas galeradas de libro que hubieran arreglado una novela que podría haber sido mucho mejor si no estuviese tan lastrada por los errores gramaticales y de imprenta.
No he abandonado el libro a las primeras de cambio por ser el autor quien es y porqué la historia en sí no estaba del todo mal, pero se lo merecía por la cutrería editorial que me he tragado.
No sé, ahora mismo estoy rabioso y me ha dado por subir esta entrada. Ya veremos.

Un abrazo

martes, 30 de diciembre de 2014

El señor de las profundidades

El Señor de las Profundidades cierra la trilogía de Lethe, el No-mago. Quien haya seguido las anteriores entregas sabrá que Lethe es, en realidad, un grandísimo mago, pero de una magia diferente, y más poderosa.

Esta última entrega comienza donde terminó la anterior, y aquí ya no hay tapujos. La suerte está echada y todos se preparan para la gran batalla. La batalla que acabará con el juego del ciclo de los nueve mil años.

Esta es la entrega más oscura de las tres, así como la que más acción despliega.
Bajo mi punto de vista es la mejor de las tres pero, en mi propia experiencia, ha resultado la menos satisfactoria, como antónimo de gratificante, que no como sinónimo de baja calidad. Es así, porque intenta dar una explicación demasiado esotérica y pueril al mismo tiempo al cielo de la no-magia. Pero sin embargo es la mejor de las tres, pues despliega por fin, el entramado que esconde la no.magia y el Oscuro, y acarrea una buena dosis de acción y epicidad pero, como he dicho, en mi caso, ha terminado defraudándome el resultado. No sé, esperaba otra cosa, y más.

La novela sigue tres líneas argumentales diferentes: Por un lado el No-Mago y la Dama que, ayudados por Pit, se convertirán en El Señor de las Profundidades, y combatirán al avatar del Oscuro; Por otro lado, el grupo de Matei y cia. que seguirán en su empeño por descubrir las runas de Randole; y en tercer lugar, nos encontramos con el grupo que ha estado dirigiendo todo el cotarro: Los integrantes del juego. Un grupo de seres legendarios que mantienen el pulso del universo y mueven a las personas a su antojo como si de títeres se tratasen para asegurar no sólo la estabilidad del universo, sino también su propia diversión.

En esta ocasión creo que Maryson se apoyó más en los personajes. Les ofreció un carácter más definido y unas metas más claras. Del mismo modo, con su juego de los ), los solitarios, y la raza más antigua, quiso dotar al mundo de una importante cosmología propia. Imagino que con la intención de poder continuar desarrollándola en futuras novelas, pero que a mi no ha terminado de gustarme a día de hoy pues me ha parecido demasiado improvisada y (para hoy en día) poco original.

Hay momentos realmente épicos y originales, como el Ser que en realidad es El Señor de las Profundidades, ¡nunca se me hubiera pasado por la cabeza! Su batalla con el Dragón del Oscuro resulta increíble y sorprendente pues nos encontramos ante una fantasía heroica con tonos de ciencia ficción en este punto, ya que el propio Señor de las... se convierte en una especie de nave pilotada por las mentes de Lethe y la Dama. Este aspecto me ha gustado sobremanera, así como los oscuros y poéticos momentos que suponen la partida del alma del cuerpo de Lethe o la Dama.
Se continúa con la trama política, y la ciudad de Romander es sometida a un golpe de estado y a un posterior ataque que será capeado con maestría por la llegada de poderosos magos en una batalla mágica realmente espectacular.

Sin ánimo de levantar más spoilers que los que ya habré soltado, he de decir que la novela cierra un ciclo. Con la llegad de Lethe y su uso del Poder y manejo de su cabalgadura, se cierra el ciclo de las eras y se inicia una nueva época que podría haber continuado futuriblemente si el autor no hubiese fallecido. Las puertas estaban claramente abiertas para esto.

En general me parece una muy buena trilogía, aunque reconozco que (me repito) a día de hoy no me ha dicho gran cosa. Tengo claro que hace 20 años, cuando mis lecturas seguían derroteros dragonlantinos, ésta me habría parecido una grandísima trilogía, por lo innovador y original. Creo que he llegado 20 años tarde.

Muy recomendable para iniciarse en la fantasía y buscar un estilo de fantástico menos explícito en todo que el actual; un fantástico que invite a soñar y a leer entre líneas: a imaginar, en una palabra.

viernes, 5 de diciembre de 2014

Peña Amaya

No me habría enterado de la aparición de este libro (entonces) si no hubiera sido por que el propio escritor me preguntó través de Facebook si estaría interesado en comentarlo.
No lo dudé, pues a pesar de que estaba muy liado laboralmente, el anterior libro que había leído de Pedro Santamaría, El Águila y la Lambda, me había gustado mucho.
Lo recibí 2 ó 3 días más tarde y, como punto de partida, debo decir que me gustó la edición. Como todo lo que saca al mercado la editorial Pamies, el libro llamaba la atención por su cuidada edición; con un aspecto sólido y que apetece tocar, una tipografía agradable y, como siempre, una portada que atrae a primera vista.
No obstante y, a pesar de esto, he de decir que el libro no me ha gustado tanto como esperaba. Es una buena novela, no cabe duda, pero hay cierto aspecto que me ha escamado un poco por cansancio, y ha hecho que la novela me defraude en cierto sentido.

Año 572 D. C. El rey visigodo Leovigildo acaba de conquistar Córdoba, y con ella prácticamente todo el territorio íbero está bajo su mandato. Tan sólo los reinos del norte se le resisten.
Tras el infructuoso intento de someter a los cántabros por la vía de la negociación política, no le queda más remedio que declarar la guerra.
Los cántabros se refugian en Peña Amaya, enclave hasta ahora inexpugnable, para resistir.
Peña Amaya narra la lucha de los últimos cántabros libres, contra el invasor y contra sí mismos.

La escritura de Pedro Santamaría resulta, como ya lo fuera en El Águila y la Lambda, muy atractiva. De sencilla lectura pero con la agradable elegancia estilística de un vocabulario cuidado pero alejado de barroquismos. En este sentido Peña Amaya es una lectura realmente amena y que se lee fácil y rápidamente.
La novela está narrada en tres registros diferentes: uno de ellos tan sólo durará unos capítulos, los primeros, en los que uno de los protagonistas, Tomás, contará un poco lo que lo ha llevado a Amaya. El resto de la narración está dividido entre los capítulos en tercera persona, que parecen situarse del bando de los cántabros, pues la mayor parte de las narraciones se centran en ellos; y los capítulos del bando visigodo, narrados por un escriba a modo de crónica. Por este motivo, son capítulos de menor extensión aunque realmente interesantes.

Santamaría ha creado una novela de personajes en la que se aprecia claramente que el leitmotiv es el coraje y el orgullo de un pueblo a colonizar, contra la codicia y, también el orgullo, del pueblo invasor. La lucha entre dos fieros rivales que tratan de no perderse; uno siendo absorbido por el extranjero y perdiendo así su futuro; y otro, que trata de continuar adelante para demostrar su fuerza y unificar toda la península bajo su ley, que dice traerá paz y prosperidad.

Pero es también una novela de identidades y, e aquí la parte que no me ha gustado, aquella de la que ya estoy hastiado, pues se repite en multitud de novelas. Los cántabros deben luchar contra el cambio. El cristianismo, de la mano de Tomás y Emiliano (San Millán) han llegado a la península, a Peña Amaya, para quedarse, y nada podrá remediarlo. No dudo de la veracidad histórica de las palabras de San Millán, ni de las argucias cristianas para que con su mentirosa verdad y su escondida pero vengativa paz, consigan fieles, pero novela tras novela (la Tabla Redonda, el mundo celta, las sagas vikingas, etc.) siempre encontramos estas hechuras que nos predisponen contra el cristianismo, lo cual al principio está muy bien, pero ya me acaba cansando, sinceramente.
Sin embargo, me parece muy interesante el enfrentamiento entre cristianismo y arrianismo. Es un aspecto poco tratado en la literatura de ficción y resulta muy aleccionador el observar como los propios cristianos convertidos muestran tanta inquina contra el hereje arriano representado por los visigodos.

Otro aspecto importante de la novela es el enclave que la da título. Un bastión que se yergue inexpugnable y, como suele suceder, no cae sino por la traición interna. No se trata de un lugar descrito a conciencia para conseguir que lo conozcamos al dedillo, sino que Santamaría lo presenta sutil pero firmemente. Se busca otra emoción. Peña Amaya se alza imponente y te hace sentir protegido y orgulloso de defender.

Es de destacar la gran labor de documentación llevada a cabo por Santamaría, de la que se aprenden bastantes cosas pues, tal vez me equivoque, no lo sé, pero no creo que haya mucha literatura acerca de este período histórico.
Realmente he sentido la arrogancia y la fuerza de Leovigildo; sus ansias de poder, pero también de paz. Con Necón he disfrutado de la raza de un pueblo que quiere mantener su identidad a toda costa. En este sentido, la novela me ha parecido que cumple con creces lo que promete y es capaz de transportarte a la época y lugar.

Como puntos negativos destacaría un par de ellos: el primero ya lo he comentado: el enervante y manido enfrentamiento cristianismo-paganismo. El segundo, el tema de la traición cántabra. A mi modo de ver, resulta fácil adivinar la identidad del traidor desde muy temprano.

Pese a esto, recomiendo la novela a aquellos que quieran acercarse a este período histórico y que busquen un hecho concreto, no un marco ampliado y más generalista y que, a su vez, quieran disfrutar de una pluma amena y sencilla, alejada de la multitud de referencias históricas que acompañan a este tipo de novelas.

martes, 18 de noviembre de 2014

El unicornio

El unicornio es el primer libro que leo de Iris Murdoch. Guiado por la sinopsis de contraportada, la cual me indujo a pensar que me encontraría ante una bella historia gótica de misterio fantasmal (a día de hoy, no sé en que parte del texto resumen fui capaz de entrever esto). No ha sido así y, si bien he de decir que está maravillosamente escrito, desde luego no ha sido lo que esperaba.

Una joven institutriz cuyo futuro laboral ve un tanto incierto, y que alberga cierta frustración en el terreno sentimental, decide aceptar una oferta de trabajo.
El puesto la sitúa en un paraje solitario en la costa inglesa. En una zona que, según los mapas, parece alejado de todo y abandonado en el tiempo. Pese a todo, la oferta le parece una oportunidad que no puede rechazar. Tal vez le aporte una experiencia profesional insustituible, y la separación de su pareja, la ayude a centrar su vida y fijar sus prioridades. Lo único que no sospecha es que su alumnado no será infantil, sino la propia señora de la mansión.

La soltura narrativa de Iris Murdoch me ha dejado patidifuso. Nos encontramos ante un estilo, limpio, completamente transparente, que nos lleva en volandas de una frase a la siguiente; muy sencillo de leer, pero que encierra una gran calidad estética. En cada palabra se aprecia que Murdoch era una escritora perfeccionista que no pegaba puntada sin hilo. Pese a ser tremendamente ágil, se observa una clara tendencia a la elegancia y a la corrección formal.
Al principio de la novela parece entreverse un cierto aire de misterio que lo hace interesante en su contenido. El misterio que encierra a Hannah nos hace creer en algún aspecto gótico pero, en poco tiempo, esto se aleja de nuestra mente al percibir que el misterio en cuestión no es otro que una historia de amor y violencia marital. Tal vez, como consecuencia de infidelidades y celos o, tal vez (y también) por causa de tratarse de un matrimonio inglés cerrado y clasista que debe mantener las apariencias y ceñirse a estrictas normas incomprensibles para la gente normal.

A pesar de esta trama que, ya digo, no es la que esperaba, la novela gana mucha fuerza en el terreno descriptivo. Nos hallamos ante una novela de personajes, de profunda fuerza y que atraen hacia sí toda la carga narrativa, por encima de los devenires de la historia.
Todos los personajes, sin excepción, presentan una fuerza arrolladora, e incluso los que aparecen tan sólo mencionados allende los mares, son capaces de despertar emociones. Dependiendo de la experiencia de cada cual, empatizaremos más con uno u otro, amaremos u odiaremos más a éste o a aquella pero, me atrevo a aventurar que difícil será si los sentimos tal y como Murdoch los pensó, pues nos encontramos ante una doble realidad. Aquella a la que juegan los personajes haciendo que la escena siempre esté entreverada, con las frases a medio decir y las imágenes a medio mostrar, que consiguen el efecto de mantener la tensión constante; y aquella otra, metafórica, en la que la tensión, las emociones, los miedos, el mundo exterior y el sentido de la culpa narran la verdadera historia que subyace bajo la trama, pues me he visto ante una novela de una potente carga simbólica en la que la expiación de los pecados, el sentimiento de culpa, es capaz de nublar el juicio del ser humano, obsesionándolo consigo mismo y encerrándolo en un miedo eterno al exterior. Un miedo que crea un mundo insólito y particular. Extraño, pero hermoso a la vez.
No puedo olvidar mencionar el castillo de Gaze. Ese castillo que se alza imperturbable sobre las personas como un avatar ominoso y guardan de los secretos en los que se desarrolla toda la novela. De nuevo, y como sucede en la novelas en las que la descripción del entorno y el ambiente generado priman sobre la aventura y la acción, el castillo se convierte en un personaje más, que dota de sentido la existencia de Hannah y la novela.

En definitiva, otra novela que recomendar de Impedimenta. Una más de tantas. Reconozco que tal vez me haya defraudado un poquito en lo que esperaba, pero su lectura ha resultado altamente satisfactoria y no puedo sino alabar el estilo de Iris Murdoch, quien me ha parecido una autora de una brillante inteligencia y una pluma exquisita.

domingo, 9 de noviembre de 2014

Cuentos para Algernon. Año I

Como conté cuando reseñé Hic Sunt Dracones, Cuentos para Algernon era, a mi juicio, otra de las grandes iniciativas editoriales de este año. En mi opinión, la más grande: Por un lado es una antología multiautor extraordinaria, y por otro es gratuita. Se puede pedir muy poco más.
Si tenemos en cuenta que, Marcheto, la webmaster y traductora, no cobra nada por su trabajo y, para poder traducir estos fabulosos cuentos, tiene que lidiar con los autores para pedirles su autorización y, además, hemos de reconocer que la traducción es excelente, es obligado dar la máxima nota posible.

Haré, como siempre, un pequeño resumen de los cuentos que comprenden este primer volumen.

* Quedarse atrás, de Ken Liu: Cada vez la singularidad se apodera más rápido de la humanidad. Cada vez son más los humanos que adoptan esta horma de vida, abandonar su cuerpo físico para integrar su mente en un soporte informático colectivo que los hace inmortales. Aun así sigue habiendo románticos que sienten el aspecto físico de la vida como la única realidad posible.

* Un diez con una bandera, de Joseph Paul Haines: Los niños son tasados con una puntuación durante su período de gestación. Esta puntuación indicará su utilidad futura para la sociedad, y puede aportar beneficios o desgracia para la familia.
Hasta que, en una familia, ocurre un caso excepcional. El hijo nonato de ambos es calificado con un diez y una bandera, dos puntuaciones casi incompatibles.

* Otro final del Impero, de Tim Pratt: El Señor del Mal, preocupado por una profecía que dice acabará con su reinado, busca una solución ingeniosa para salir airoso de ese aciago destino.

* Radiante mañana, de Jeffrey Ford: El propio autor actúa de protagonista y nos ofrece un sencillo pero magnífico homenaje al genio de Kafka a través de un cuento de éste leído algún tiempo atrás que, posteriormente, parece no haber existido nunca.

* La hija de Frankenstein, de Maureen McHugh: Un pequeño fragmento de una familia cuyos padres están separados, con un hijo adolescente en rebeldía que quiere hacerse notar, y una hija clonada, la primera de todos.

* 26 monos, además del abismo, de Kij Johnson: La historia d un circo cuyos protagonistas son 26 monos capaces de desaparecer. Un circo que cambia de propietario cuando éste ya no necesita de su ayuda.

* Las siete pérdidas de Na Re, de Rose Lemberg: Un cuento algo críptico y muy breve que narra siete episodios de pérdida personal de una niña judía en la Rusia comunista-

* Cerbo un Vitra Ujo, de Mary Robinette Kowal: Una pareja se separa cuando a él lo aceptan en una academia de La Tierra. La Tierra está muy lejos de la base espacial en la que viven, pero Grete descubre que su novio no se encuentra allí, sino en una base cercana. Ignorando a sus padres y robando los datos de su tarjeta, se embarca para ir a buscarlo. Cuando lo encuentra, descubre que el lugar no sólo no es el que esperaba, sino que es realmente peligroso.

* Halo, de Annette Binder: Un joven es capaz de ver halos encima de determinadas personas. Sombras oscuras que predicen su pronta muerte.

* Caída de una mariposa al amanecer, de Aliette de Boddard: En un mundo ucrónico realmente interesante (para mi), se investiga el asesinato de una joven expatriada.

* Los ojos de Dios, de Peter Watts: Uno de los cuentos que más necesitaba releer para esta reseña. En esta segunda lectura creo que me he enterado todavía menos que en la primera. Lo siento.

* Loup-Garou, de R. B. Russell: Aprovechando un par de horas que tiene libres, el protagonista decide ver una película. Dicha película, de nombre Loup-Garou, lo entusiasmará y se convertirá para él en una película de culto que recomendaría a todo el mundo. Muchos años más tardes, cuando tiene la oportunidad de volverla a ver, no será exactamente como recordaba.

Nos encontramos ante una selección que ya debería ser conocida por cualquier aficionado al género, en virtud del tiempo transcurrido desde su edición y del boom rupturista que ha supuesto la llegada de Marcheto al mundillo.
Una muestra rica y variada que, como siempre y es normal, presenta altibajos. Con cuentos en la cresta de la ola y otros no tan buenos, así como con alguno que cuesta encuadrarlo en la categoría de ciencia-ficción, como por ejemplo La hija de Frankenstein, que incluso Ted Chiang nos habla de este aspecto en el addendum que acompaña al cuento.

Cuentos que ahondan en el aspecto humano y en el enfrentamiento de esta humanidad con los nuevos valores artificiales, más pragmáticos, longevos y materiales, como Quedarse atrás, de Ken Liu; que ahondan en las consecuencias de conocer el futuro de una persona, como en el cuento de Haines; claves de humor como en el magnífico cuento de Pratt que, con formato cómico, nos adentra en las consecuencias de querer cambiar el futuro; homenajes como Radiante mañana, un cuento excelentemente narrado, como suele ser habitual en Ford, y con un regusto de misterio mas que interesante, y que guarda cierta relación o parecido con el cuento de Russell, en un caso sobre un libro y en el otro sobre un film.

La versión más fantástica corre a cargo de Kij Johnson y sus 26 monos; y la más tétrica proviene de la pluma de M. R. Kowal, con escenas de sexo explícito y un desenlace que, a pesar de ser previsible, resulta aterrador.
En el lado de los cuentos que me han decepcionado se encuentra el de Aliette de Boddard, pues pese a interesarme su ucrónico mundo, me ha parecido un buen cuento pero un poco fuera de lugar en esta selección, así como el de Anette Binder que no me ha dicho demasiado.
Pero sin duda me han gustado mas que el cuento de Lemberg que, si bien puedo arrastrar dudar acerca de la inclusión en el género del cuento de McHugh, en este caso, no soy capaz de verlo para nada. Y como colofón Los ojos de Dios, de Watts, del que no he entendido ni jota. Tengo pendiente de leer visión ciega y este cuento ha hecho que me aterre lo que puedo encontrar.

A pesar de estos, para mí, altibajos, no puedo sino aplaudir y agradecer la excelente labor de este blog y su administradora, con sus excelentes traducciones y el acercamiento al habla hispana de grandes autores con dificultades para ser aquí publicados.

Una colección que quien no la haya leído ya está tardando, pues realmente merece la pena, y más si cabe, teniendo en cuenta que el blog de Marcheto no para y ya ha acumulado suficiente material para una segunda antología.
Os animo a todos los que aún no lo hayáis hecho a leer los cuentos, individualmente o como antología. No os arrepentiréis.

Enhorabuena Marcheto.



martes, 16 de septiembre de 2014

El país imaginado

No tenía ni idea de que iba este libro. Estoy cansado de decir que me gusta mucho Impedimenta pero este El país imaginado no estaba entre mis futuribles pero, lo vi cortito, y lo cogí prestado en la biblioteca. Oh, que gran sorpresa. Me ha gustado mucho más de lo que esperaba. De nuevo, un libro del que no he oído hablar, no me defrauda sino que me sorprende.

El país imaginado nos cuenta la historia de la pequeña Ling, de 14 años, quien admira a la joven Xiaomei, hija del comerciante ciego Fei Hong.
Xiaomei se convierte en un símbolo de la feminidad para Ling y no entiende que su hermano no se enamore de ella.
Finalmente, los hermanos se enamorarán, pero en ningún caso de quien esperan sus padres que, obligados por la tradición y la superstición, tienen otra visión de las cosas.
Ling se siente además apoyada por las visitas que recibe de su difunta abuela desde el país imaginado de los muertos.

Como ya he dicho al principio, El país imaginado me ha sorprendido gratamente.
Eduardo Berti nos presenta una historia escrita con mucha sensibilidad en la que podemos observar el choque entre la mentalidad de una adolescente y las tradiciones impuestas por una cultura ancestral.
Berti escribe de una forma tranquila y elegante que hace querer avanzar y, en mi caso, te hace sentir relajado. No sé, ha sido una sensación rara. Me ha hecho sentir arropado, abrazado por las palabras.
Los primeros capítulos son los relacionados con la muerte de la abuela. Muerte que actuará a modo de hilo-guía de toda la novela, pues se aparecerá a Ling desde el imaginado país de la muerte y le dará consejos a través de sus palabras.

Los personajes resultan muy bien hilados. Tanto Xiaomei como Ling son personajes sensibles y bien construidos. En el caso de Xiaomei, se trata de un personaje tímido, que inspira cariño y ternura. Ling, en cambio, representa la frescura de la inocencia. Nos aporta un personaje de crecimiento. Ling inspira confianza a la vez que sensibilidad y, a través de sus ojos, podemos percibir el avanzar del pensamiento racional de una niña en una sociedad constreñida por las supersticiones y las tradiciones milenarias.
Ling tiene, además, un hermano ya en etapa juvenil cuyo estilo de vida, pese a estar también retenido por las tradiciones, es más alocado e independiente, como es lógico a su edad. Por un lado tendrá suerte pues se enamorará de una muchacha cuyo casamiento interés a su familia, pero una enfermedad acabará con ella. Esta desgracia hará que este muchacho se convierta también en el protagonista de la escena más macabra y aterradora de la novela: el casamiento con la difunta (¡OJO!, que ya os veo correr para leer esta escena. Macabra y aterradora por lo que representa, no por la forma de narración).

La relación entre Ling y Xiaomei es cada vez más estrecha, hasta el punto de que Ling quedará prendado de ella. Su relación se tornará todo lo cercana que puede estarlo una relación entre dos jóvenes sin que exista contacto carnal aunque, en cierto momento, Xiaomei parecerá sentirse interesada por el hermano de ésta.
Finalmente, y de nuevo ligado a la tradición, las vidas de los tres personajes principales tomarán derroteros distintos, y cada uno de ellos será obligado a casarse por interés con alguien a quien deberá respetar y acabar amando.

La historia está narrada por una Ling adulta, lo que le añade calidad a la historia pues no serán tan sólo los sentimientos de una niña deslumbrada por un amor, sino que se añadirán las impresiones ya objetivas de la mujer adulta en que se ha convertido y con el paso del tiempo y experiencia ha podido pensar en ello.

De nuevo Impedimenta nos trae una magnífica novela cargada de profundidad y de ritos ancestrales. Una novela, de verdad, cargada de sensibilidad y ternura que me ha sorprendido y encantado.
Se lee de un tirón y está muy bien escrita. Hay mucho que leer a pesar del pequeño número de páginas que soportan la historia, por tanto, no puedo hacer otra cosa que recomendarla.
A mi me ha servido para conocer al argentino Eduardo Berti, de quien no sabía absolutamente nada.

sábado, 13 de septiembre de 2014

La increíble historia de la abuela ganster

Bueno, allá vamos, os presento la tercera colaboración de mi hijo Álvaro. En esta ocasión se trata de La increíble historia de la abuela gánster, un libro que le regaló su madre en su cumpleaños. En aquel momento se pilló un mosqueo cojonudo pues no había oído hablar del libro, la portada le parecía feísima y decía que tenía que ser un rollo total. El libro ha estado aparcado en la estantería sin abrir siquiera la portada casi un año, hasta que este verano lo hemos llevado a la playa y, forzándolo, lo he convencido para leerlo. Accedió, pero únicamente si era yo quien se lo leía por las noches. Así lo hemos hecho y el resultado no ha sido el que él esperaba. Os dejo con su opinión.



Me he leído el libro por que mi madre me lo compró por mi cumpleaños. Entonces, en estas vacaciones, mi padre y yo nos hemos decidido a leerlo. Al principio creía que iba a ser un libro muy aburrido, pero a medida que lo vas leyendo se hace más interesante. 

Ben es un niño de 11 años que odia ir a casa de la abuela todos los viernes, por que es muy aburrida debido a que sólo quiere jugar al Scrabble y comer sopa de repollo, ensalada de repollo, tortilla de repollo, crema de repollo, pastel de repollo, etc. Vamos, hay una peste a repollo en la casa que tira para atrás. Ben tiene que ir a casa de su abuela porque sus padres prefieren ir a ver el programa "Baile de estrellas", el cual lo presenta Flavio Flavioli, antes que quedarse con su propio hijo. Pero Ben no sabe una cosa sobre su abuela. ¡Es una ladrona de guante blanco, y el mismo va a protagonizar el robo más osado de la historia. 

Este libro es muy divertido en algunos puntos, pero hay otros también muy tristes. Se lee muy rápido por que las palabras que utiliza son muy fáciles por que son las que dicen los niños hoy en día. Lo que más me ha gustado ha sido cuando Ben planea el robo de las joyas de la corona, utilizando todas sus revistas de fontanería y en el colegio preguntando cosas sobre la Torre de Londres y demásPara terminar, lo que menos me ha gustado ha sido al final por que se te hace un nudo en la garganta. No lo voy a desvelar, aunque seguramente haya quien ya se lo pueda imaginar.
STALACTITA
Comparto su opinión, pero está claro que yo he visto más cosas que él, o al menos, me parecen lo suficientemente importantes como para contarlas.

Un libro que, yo diría, esta indicado para niños de entre 9 y 13 años, menos resultaría aburrido, y más yo creo que sería ñoño, aunque quien sabe, depende del niño en cuestión. 
Recomendaban este libro, en las típicas frases de marketing, comparando a David Walliams con Roahl Dahl. A ver, Roahl Dahl sólo hay uno, y punto. Pero es cierto que Walliams nos ofrece un libro en la línea de aquel, bien escrito y muy apto para los más jóvenes, tanto en estilo como en atractivo pero que, sobre todo, tiene papel didáctico y guarda un mensaje claro y contundente que, no sólo los niños olvidan, sino también los adultos con respecto a sus mayores. 
Es un libro plagado de amor en el que si bien por un lado vemos el desapego que los padres sienten hacia su hijo en base a una pasión (el baile), veremos finalmente que no lo hacen por falta de amor, sino  por que el ritmo de la vida te hace pensar en cosas para tu disfrute e ignorar lo que de verdad tenemos al lado, aquello que realmente nos hace felices con su sola presencia, una presencia que cambia demasiado rápido, hasta que un día desaparece para convertirse en otra cosa. Todos vivimos sumidos en la asquerosa vorágine laboral y queremos nuestros propios ratos de asueto privados pero se nos olvida que el tiempo pasa y la gente a la que queremos, e incluso nosotros mismos, somos simples segundos en el cauce temporal.
Por otro lado, también nos ofrece la visión complementaria pero contraria de la vejez. Aquellos a quienes abandonamos por que tenemos nuestras propias vidas. De quienes nos aprovechamos para lo que nos interesa pero, excusándonos de nuevo, en nuestros "tremendos" quehaceres dedicamos muy poco tiempo. Pero las personas de la llamada tercera edad, viven otro tipo de juventud con los nietos. Ellos ya pasaron por la infancia, la adolescencia, y también por la experiencia de ser padres, ahora quieren otra cosa, pero no nos damos cuenta de esto y despreciamos su dedicación, cuando en realidad no están más que mostrándonos su cariño y darían su vida por nosotros, nietos, e hijos.
Este libro pretende hacer comprender esto a los niños. Los abuelos son gente con vida propia, que tiene cosas que hacer, no tan sólo comer, dormir y esperar la muerte. Quieren disfrutar, sentir y vivir con los niños y, a veces, los sacrificios que hacen para ellos son mucho mayores de lo que pensamos.
Bueno, ya no más, pues al escribir este pequeño trocito, recuero la conclusión del libro, lo hago mío, y se me escapan las lágrimas.

Buenas lecturas y: "Niños del mundo, os recomiendo este libro. Puede parecer aburrido al principio, pero si lo lees con la entonación adecuada y la mente abierta, puede resultar muy divertido."

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