domingo, 20 de julio de 2014

La leyenda de la piedra

Hace unos cuantos años ya que leí Puente de pájaros, de Barry Hughart. En aquel momento, seducido por las buenas críticas, y antes de haberlo leído, decidí comprar también la segunda entrega de la saga del maestro Li. 
No me gustó la primera parte, no pude con ella. Reconozco que me costó infinito entrar en la historia, motivo por el cual he tardado casi 5 años en leer La leyenda de la piedra. Os adelanto que mi opinión será corta. Tengo poco que decir pues me ha sucedido lo mismo que con Puente de pájaros y no he sido capaz de entrar en esta segunda parte, ni en la primera ni en la última página, y lo lamento, la verdad, pues realmente quería que me gustase

El maestro Li, el mejor detective de toda China, y su ex cliente y actual ayudante Buy Número Diez se enfrentan a un nuevo caso. Buey es un campesino de corazón puro, y Li un viejo erudito… con un ligero defecto en su carácter.

En el monasterio del Valle de las Penas, el bibliotecario ha aparecido asesinado mientras trabajaba en un antiguo pergamino que además ha sido robado. Las pruebas apuntan inconfundiblemente a que el culpable es el infame Príncipe Risuelo, un noble despótico y torturados que desea ocultar el conocimiento de una fabulosa piedra para sus propios fines.

Sólo hay un problema: el Príncipe Risueño lleva muerto más de siete siglos… y el rostro del bibliotecario asesinado refleja todos los horrores del Infierno.

En mi opinión Barry Hughart escribe cojonudamente. Se nota en un estilo elegante, pleno de figuras retóricas pero muy alejado de la presuntuosidad y el recargamiento propio de quien quiere demostrar lo bien que sabe escribir cuando en realidad no tiene ni puta idea.
Desconozco si Hughart imita el estilo narrativo de la antigua China o si lo conoce profundamente, pues no me ha parado a conocer su biografía pero, lo que si es cierto, es que consigue ese tono poético y melancólico pero a la vez muy aventurero y cargado de humor propio de las leyendas chinas.
Un humor extremadamente ácido y picarón, subidito de tono en ocasiones y con muchas referencias culturales y políticas que, como en mi caso, no te hacen reír si no conoces un poco la historia de China.
La novela está plagada de subtramas y pequeños cuentos, leyendas y acertijos que el maestro Li y Buey número 10 deben resolver para alcanzara la recompensa final.
Y esto es lo que, para mi, constituye el aspecto principal para que la novela no resulte satisfactoria y no la haya disfrutado lo más mínimo. Me explico. Es tal la profusión de anécdotas, cuentos, leyendas, acertijos, escenarios que me he perdido continuamente. Han sido muchísimas, pero muchísimas, las ocasiones en las que he perdido el hilo y no sabía ni lo que estaba leyendo. Nos encongamos ante, para mi, una novela muy compleja de leer (pese a la aparente facilidad que desprende) con un componente psicodélico que ha hecho que me encontrase mirando la novela por un pequeño agujerito, a través de un tubo en el que según vayas girando la novela, va cambiando la trama, construyendo formas geométricas con eje simétrico que me han agobiado como si se tratase de una novela hiperactiva que no he sido capaz de agarrar en mi tranquilidad.
Una novela plagada de personajes interesantes. Sin más evolución que esta propia novela, en muchos casos, unas pocas páginas, pero cargados de historia que narrados por Hughart me han desconcertado más aún, aunque los cuatro personajes principales son grandes personajes en su originalidad y desenvoltura pero que se mezclan en el batiburrillo de mi mente.
como he dicho hay escenas muy poéticas que se aprecian en fragmentos épicos de viejas leyendas pero que el desconocimiento de la tradición y mitología chinas no me han permitido disfrutar y de nuevo me han hecho perderme, por ejemplo, hay un fragmento en el que el Maestro Li viaja al infierno para "entrevistar" a la diosa de las prostitutas, que ha conseguido que, de verdad, no me enterase ni de donde estaba.

No puedo decir más. Tal vez sea una buena novela que no he sabido interpretar correctamente, pues la mayoría de las críticas que he leído son muy buenas (recuerdo una respuesta de Egan en facebook a mi reseña de La sombra fuera del tiempo que me iluminó un poco respecto a dicha novela). En cualquier caso, no puedo recomendarla pues no la he disfrutado. Al menos tengo claro que no leeré la tercera parte.

jueves, 26 de junio de 2014

Los dientes de los ángeles

 Jonathan Carroll es, para mí, epítome de disfrute. En esta ocasión, Los dientes de los ángeles, como no podía ser de otra manera, me ha gustado, pero supone una seria bajada de listón frente a otras novelas suyas mucho más entretenidas e interesantes. Menos mal que he empezado diciendo que J. C. era epítome de disfrute ¿no?

En mitad de sus vacaciones en Cerdeña, Ian McGann conoce a la Muerte en un sueño. Esta promete responderle cualquier pregunta que le formule, pero si él no consigue comprender sus respuestas, tendrá que pagarlo con la vida.

En Los Ángeles, la actriz Arlen Ford ha dejado de ser feliz. Lo abandona todo y se traslada a Austria, donde encuentra a un apasionado corresponsal de guerra. Desde el principio, Arlen se da cuenta de que se trata del hombre al que ha estado esperando toda la vida.

Y en Viena, Wyatt Leonard, enfermo terminal, descubre de repente que posee el poder de resucitar a los muertos. La convergencia de estos tres destinos conforma el núcleo de esta novela.

Así reza la sinopsis de contraportada de este Los dientes de los ángeles.
antes de continuar, os aviso que tal vez sea fácil encontrar algún spoiler.

Si no recuerdo mal, Bones of the moon fue el primer libro que leí de Carroll. Por aquel entonces no tenía el blog (creo que ni siquiera sabía lo que eran, aunque no hace tantos años de aquello ;) ) y no recuerdo casi nada de lo que iba pero, recuerdo que me gustó tanto, me pareció tan fresco, fantástico y realista a la vez; el estilo de Carroll me pareció tan engañosamente sencillo, y el sentido de la maravilla del que se habla tanto últimamente, impregnaba cada página que no pude resistirme a hacerme con otras dos novelas suyas en inglés, Sleeping in flame y The land of laughs, ante las que caí rendido. Continué por esta línea, y me hice con White apples y Glass soup (este último si llegué a reseñar aquí). En ese momento Carroll ocupó un lugar de privilegio en mi biblioteca. 
Decidí cambiar el norte, por comodidad más que otra cosa, y empezar a leerlo en español. Tan sólo he leído dos novelas traducidas, y ninguna de ellas me ha impresionado tanto como las leídas en su idioma materno. El mar de madera me pareció buenísima, realmente buena, pero el surrealismo me pareció mucho más pretendido; más potente pero también más buscado a propósito, no sé si me sé explicar. Una buenísima novela repito, pero no me impactó tanto.
Ahora me lanzó con Los dientes de los ángeles, en el que Carroll aborda el tema de la muerte. Un tema recurrente en la bota del autor, ya que todas las novelas anteriores han sido visitadas por la dama de negro y, en todas ellas, hay un elemento fantástico-exóterico, cuasi filosófico que intenta mostrar significados alternativos a los grandes enigmas ocultos de la vida y el espíritu.

En principio esto era lo que pensaba, y lo que me animo a empezar por Los dientes antes que por El museo del perro o El fantasma enamorado, ambos en la recámara.
Pero me equivoqué. ¿Quiere esto decir que es una mala novela?
Para mi no lo es, pero me reconozco fan irredento del autor y, por tanto, algo parcial en mis opiniones al respecto.

En esta ocasión el autor continua desplegando con su pluma una novela muy agradable de leer. Carroll escribe de tal forma que las palabras parecen cantadas más que leídas y, antes de que te des cuenta, has leído un capítulo y otro y otro.
La premisa de partida resulta también muy atractiva, y anima a leer, a la espera de encontrar el detonante que convierta la aventura en un tour de force psicodélico, pero ese momento no llega y, poco a poco, la novela se va convirtiendo en un ente lineal, sencillo y agradable de leer pero que no nos dice nada.
Los capítulos, en si mismos, gustan, y resulta muy interesante el cambio de voces en los mismos, ya que Carroll introduce narraciones epistolares y grabaciones de audio alternados con capítulos en primera persona.
También los personajes resultan "majos" pero algo simplones ya que ambos están hastiados de vivir y, deprimidos, observan el mundo que les rodea con ojos ya nublados.
En cambio, en esta novela, el heraldo de la muerte me ha resultado un gilipollas integral y pese a las perrerías que pueda hacer para joder una vida, el concepto que propone Carroll respecto al trato que la muerte dispensa a una u otra persona en función de como le diga según lo vivido en un remedo kármico, no ha terminado de convencerme.

En general me ha parecido más una novela a medio camino de un ensayo en la que Carroll se permite disfrutar de la muerte como elemento fantástico siempre presente que, además, decide el destino de muchas de nuestras acciones inmiscuyéndose en ellas.
no puedo decir que sea una mala novela ya que a mi me ha gustado pero, desde luego no está a la altura de las anteriores.
Creo que la novela está bien pero las expectativas que crea el autor y el inicio de la novela, van diluyéndose poco a poco hasta convertirse en una especie de diálogo entre la muerte y dos moribundos en los que la primera deja claro que siempre hemos estado a su merced.

Leedla, si queréis, es entretenida pero, si no habéis leído nada de este autor antes, empezad mejor por El mar de madera, y si se os da bien el idioma de Shakespeare, lanzaos sin duda a por una de sus obras sin traducir.

domingo, 1 de junio de 2014

La sombra fuera del tiempo

Lovecraft siempre ha sido uno de mis autores favoritos. Así que cuando me enteré de que Nevsky Prospects iba a reeditar una de sus más importantes obras y, no sólo eso, sino que la iba a revisitar con una nueva traducción a cargo de Jon Bilbao, no pude menos que saltar de ansiedad por leerlo y solicité un ejemplar de cortesía a la editorial. Ejemplar que debía, como es lógico, reseñar en un margen prudencial de tiempo pero que por diversos motivos, que no tengo ganas de volver a reproducir aquí, no hice, y desde aquí lanzo mi sincera disculpa a la editorial. 
Pero bueno, vamos al lo que vamos, mi opinión al respecto.

Nathaniel Wingate Peaslee lleva una vida tranquila como profesor d economía política en la Universidad de Miskatonic, Arkham hasta que un día sufre un extraño colapso en mitad d runa lección magistral…
Su vida da un giro de 360 grados, todo se transforma: sus intereses, su personalidad, e incluso su apariencia externa. Abrumado por visiones que no comprende, Peaslee recorre el mundo en su esfuerzo por desentrañar un horror primigenio que le abruma, aunque no entienda el porqué, perdiendo a su familia, sus amigos y su trabajo. Al cabo de cinco años "despierta" sin recordar nada. El viaje vuelve a iniciarse, esta vez para comprender quién o qué ha sido...

Recuerdo que leía todo lo que podía de Lovecraft en mis años de rolero, mis años mozos. Por aquel entonces me fascinaba, y memorizaba pasajes completos. Poco a poco lo fui dejando aparcado para dedicare a muchos otros autores, pero siempre estaba ahí, oculto en la recámara de mi cerebro, como el regusto de un buen vino que cuesta olvidar.
Volví al genio de Providence el año pasado, 15 años después. Emocionado y con un recuerdo maravilloso en la memoria pero, como me harto de decir, la memoria es plástica y juega malas pasadas. 15 años después, el autor del culto de Cthulhu no ha supuesto lo que esperaba, y me ha dejado un poso como el de la salsa agridulce en los rollitos de primavera.
En mi mente era mucho más benévolo y recordaba estos libros como una mezcla de misterios y vaporoso terror onírico con muchos retazos poéticos que me ponían la carne de gallina. Ahora, mi visión es, tal vez, más crítica, menos romántica que la de entonces y, pese a la fabulosa y nueva traducción de Bilbao, no he podido dejar de fijarme en el pobre estilo del de Providence, lleno de frases vulgarmente compuestas, de la cargada sobreadjetivación y, en este caso, y a pesar de las bondades del texto, en la falta de interés que me producía la historia de Peaslee, en lo soporífero que me ha parecido el intento de explicación científica por parte del protagonista. En estos momentos y, si no hubiese leído ningún otro libro suyo, lo compararía con autores que en este blog he criticado por su pobre estilo y he aducido que no volvería a leerlos. Afortunadamente, no es así, he leído mucho más de su bibliografía y no voy a tirarlo todo por la borda.
Por otro lado, no pretendo desanimar a nadie y, de hecho, considero que es un libro altamente recomendable para acercarse al autor. No es el que yo más recomendaría, es cierto que me decantaría más por El horror de Dunwich o La sombra sobre Innsmouth, pero si que es muy interesante, pues se trata de un relato corto, fácil de leer y con una de las mayores cargas oníricas de todo su corpus literario, amén de tratarse de una de las obras cardinales en cuanto a la cosmogonía primigenia se refiere, ya que podemos vislumbrar a la Gran raza de Yith como el germen que desatará toda la posterior subcultura lovecraftiana.
La historia, por otro lado, resulta más que interesante, pero la narración de Peaslee resulta tan apasionada en su contenido como soporífera en su desarrollo. En mi opinión, claro.
Aun así me he encontrado con algún que otro momento de bella factura y he podido disfrutar del onirismo expelido por los pasajes en el plano Yith, que considero de lo mejor de la obra junto con el argumento de la misma.

Es necesario hacer notar el buen trabajo de la editorial en cuanto a maquinación y diseño, altamente atractivo, y de la nueva traducción a cargo de Jon Bilbao quien, como cuenta en el prólogo, ha tratado de acercarla al lector actual, modernizándola y evitando barroquismos, arcaicismos y cierta sobreadjetivación del autor, trabajo éste harto complicado, me temo.
El resultado, a mi modo de ver, es una traducción fresca, cercana y muy correcta que facilita la lectura y  ameniza una novela ya de por si lenta.

La sombra fuera del tiempo se trata por tanto de una obra que recomendaría a todos aquellos que se quieran acercar a la obra del autor y también, por que no, a aquellos que, no como yo, no lo endiosaron y volvieron mucho tiempo después con un recuerdo romántico y, tal vez, infiel.

En el tiempo que ha pasado desde que fue reeditado y hoy mismo, he leído montones de reseñas acerca de esta nueva traducción de Jon Bilbao, no he encontrado ni una sola reseña negativa acerca de la novela y, en todas ellas, se alababa a H. P. Lovecraft. Entiendo que más de uno no estará ni remotamente de acuerdo con mi reseña, incluida la propia editorial pero, que puedo decir, no puedo aplaudir a raudales algo que no me ha satisfecho, por un motivo u otro. Tal vez, cuando relea El caso de Charles Dexter Ward o En las montañas de la locura vuelva a alabar al autor, o tal vez no, quien sabe.
A pesar de todo, siento que debo disculparme con la editorial por tardar más de seis meses en ofrecer mi opinión acerca de un libro que me han ofrecido gratuitamente, pero sólo por esto.

jueves, 22 de mayo de 2014

Los abismos de Lan-Gyt

Mi intención era haber terminado la trilogía del No-mago en Marzo, así a modo de un libro por mes estaría la trilogía reseñada por completo en muy poco tiempo pero, como sabéis, determinados motivos me impidieron llevar esto a cabo y, finalmente, terminé leyendo la segunda parte de la trilogía en Abril, así que aquí os presento mi opinión sobre la misma.

Los abismos de Lan-Gyt continúa en el punto en que acabó la primera parte, Las torres de Romander, con el grupo de Lethe y compañía intentando desentrañar los mensajes rúnicos dejados por Randole hace 800 años para combatir a la creciente magia incolora, y con Gynwaene convertida ya en  Assayinda, La Dama, señora de una orden mística tan importante como misteriosa en su importancia.

En este segundo volumen se percibe una mejora en el estilo de Maryson. Parece que ha encontrado su voz, y los episodios no resultan tan intermitentes en la acción como en Las torres de Romander, con la consiguiente mejora en la ejecución de la trama.
Esta entrega resulta bastante más mística que la anterior, y Maryson dirige por completo la acción hacia las fuerzas ocultas y arcanas que, poco a poco, vamos descubriendo pero que todavía se muestran tras un velo opaco. 
Vamos comprobando que el culto a La Dama va cobrando importancia y de golpe nos encontramos con que Lethe pasa de ser un simple muchacho sin magia, a ser el centro de todo principio y final. Es el personaje que muestra una mayor evolución (como es lógico, claro), y por medio de visiones va comprendiendo que el pasado está ligado a su presente y futuro. A través de estas visiones, voces y textos encontrados, Lethe comprende que es, además, poseedor de un talento arcano que se creía completamente extinguido, El Arte. Apenas comienza a percibirse su poder pero parece muy poderoso.
Lethe irá aumentando sus poderes y se encontrará convertido, a su pesar, en alguien o algo que no pretendía ni esperaba.
Esta importancia de las fuerzas ocultas cobra también relevancia en el juego político que se está jugando pues aparece en escena un desconocido Alto Myster entre los conspiradores, así como Danker, líder de los reguladores, busca un objeto de gran poder arcano.

La lectura de este libro se presenta de forma pausada pues la acción ha dejado lugar a la búsqueda de los misterios y por medio pistas escondidas, visiones y saltos temporales, que entrecruzan ecos del pasado con el presente vemos como se fue conformando la telaraña que se formó para evitar el mal y que está próxima a romperse. De este modo Maryson, con pequeñas piezas, nos va dando pistas para que vayamos tratando de hacerlas casar y montar el puzzle antes del confrontamiento final que ha ido preparando para la tercera y última entrega.

Por otro lado, pese a la mejora estilística de Maryson, creo que los personajes han perdido profundidad y que se han convertido en personajes bidimensionales bastante arquetípicos y previsibles. Ofrecen poca chica al desarrollo de la historia pese a estar ahí y, en consecuencia, no son más que la Santa Compaña que acompaña al héroe a cumplir su destino.

A pesar de esto sigo pensando que Maryson tiene en Le Guin el espejo sobre el que desea mirarse y se observa el intento por mostrar la humanidad de los personajes, aunque resulta algo vacuo, y he visto una cierta semejanza con la magia de esta trilogía y la de Terramar, en el sentido de una magia poderosa pero sutil, presente pero escondida y susurrada.
He echado de menos a personajes como Gaithnard que me fascinaron en la primera parte y en esta ocasión esta prácticamente desaparecido; y esperaba mucho más de Pit.

Esperemos que la tercera parte revele el gran final que promete, pues la baraja ya está sobre la mesa y todos los triunfos están desplegados al final de Los abismos de Lan-Gyt.

Anotación posterior: He estado hablando de W. J. Maryson (Wim Stolk) en presente, y observó ahora,al buscar en wikipedia acerca de su bibliografía, que falleció en 2011. ¡Vaya, es una pena! Por que no me hubiera importado leer más libros suyos y ahora ya no tengo claro que vayan a ser traducidos al castellano los que ya tiene publicados en el extranjero.

domingo, 18 de mayo de 2014

Perturbaciones. Antología del relato fantástico español actual

El año pasado reseñé la antología que Salto de Página dedicaba a la ficción especulativa española: Prospectivas. Me gustó tanto que tardé una semana en comprar las otras dos antologías temáticas que tenían en catálogo: Perturbaciones, centrada en el fantástico, y Aquelarre, en el terror.
He tardado bastante, como en todo últimamente, en daros mi opinión sobre ellas, pero aquí me lanzo con perturbaciones.

Al abrir el libro nos encontramos con un prólogo de J. J. Muñoz Rengel, uno de los mayores conocedores del género en estos momentos. Fabuloso prólogo. De hecho últimamente, los prólogos resultan tanto o más interesantes que el resto de la obra, como si el prólogo, poco a poco, se estuviese convirtiendo en un arte necesario que va a decidir la suerte del contenido del libro y hacen de gancho en el interés del lector.
Tras él, nos encontramos con 26 relatos que buscan situaciones que, cuando menos, induzcan al lector a un levantamiento de cejas. He aquí una brevísima sinopsis de los cuentos que podemos leer.

* Los libros vacuos, de José María Merino: Un relato pausado pero aterrador para el lector, que viaja a un lugar donde la narrativa de ficción desaparece de las páginas de los libros para dar lugar a secas y áridas narraciones históricas.
* Dios y otros microrelatos, de Juan Pedro Aparicio: Un grupúsculo de microrelatos con leit motiv de sentido cosmológico.
* El juicio final, de Cristina Peri Rossi: Una nube violácea cubre el cielo. Se abre, y Dios asoma a su través. Ha llegado el día del Juicio Final.
* La mujer de verde, de Cristina Fernández Cubas: Una mujer con un vestido verde se aparece constantemente frente a la protagonista. Un cuento que aúna las apariciones fantasmales y las premoniciones.
* Capitan Seymour Sea, de Norberto Luis Romero: Un viejo lobo de mar pierde un ojo en un accidente y debe jubilarse. Su mujer lo obliga a rellenar el hueco con una esmeralda y a abandonar el dichoso parche negro, pero él, cada vez añora más su antigua vida.
* Balnerario, de Pilar Pedraza: Se supone que en la muerte llega la paz y la tranquilidad, pero en este cuenco un cadáver tiene que soportar la charla de otro explicándole donde se encuentra y, ya de paso, contándole toda su vida.
* Diarios, de Julia Otxoa: Una investigadora se hospeda unos días en casa de un escritor muerto para sumergirse en sus diarios y tratar de conocerlo profúndamente.
* La obsesión de la alimaña, de Elia Barceló: Historia de cruce de realidades en las que un monje se ve perturbado por la visión lasciva de una preciosa muchacha que se dedica a estudiar su obra pictórica en el futuro.
* Final absurdo, de Laura Freixas: Metaliteratura de alto grado en la que los personajes de una novela se sienten reales.
* El andén de nieve, de Carlos Gastán: Si nos fijamos detenidamente, son muchas las historias que suceden continuamente en un tren. Tantas, que si nos paramos a pensar, se abre un universo de múltiples realidades.
* Una cita aplazada sine die, de Luis García Jambrina: Un trato con la dama de negro para poder aplazar la propia muerte hasta terminar la lectura de un libro.
* Otra vez la noche, de Ignacio Martínez de Pisón: Una muchacha encuentra un murciélago herido y lo recoge para curarlo. En unos días su habitación se irá llenando de murciélagos, y así como cambia el ciclo de vida de estos animales, su carácter irá tornándose más reservado.
* Los palafitos, de Angel Olgoso: Durante una solitaria excursión campestre, el protagonista se pierde en el bosque. Se encontrará con un lugareño que parece no conocer nada del mundo tal y como lo conoce el excursionista.
* La cueva y otros microrelatos, de Fernando Iwasaki: Un conjunto de microrelatos encaminados a hacernos reflexionar sobre las desapariciones.
* Fecundación, de Pedro Ugarte: Uno de los jóvenes del pueblo es el elegido para procrear con la reina.
* El espíritu del griego, de Manuel Moyano: Parece ser que Aristófanes volvió de entre los muertos en el pueblo de Hervás para, a través e la escritura de un muchacho analfabeto, dar a conocer algunas de sus obras inéditas.
* Y por fin despertar, de David Roas: Alicia decide quedarse cuidando del Rey Rojo mientras duerme, a pesar de sospechar que ella misma no es sino producto del sueño que está guardando.
Un bonito homenaje a Lewis Carroll teñido de vetas de oscuridad.
* Venco a la molinera, de Felix J. Palma: El venco a la molinera es la receta que una vecina recomienda a Ernesto para impresionar a su nueva conquista. El problema surge cuando parece ser el único que nunca ha oído hablar del venco.
* Los niños hundidos, de Miguel Ángel Muñoz: ¡Qué maravilla, el disfrutar de unos días con la novia en un hotel en la playita! Lo raro es pensar que unos niños se ahogan en el mar cuando ni siquiera tienes hijos.
* Roger levy y sus reflejos, de Ignacio Ferrando: Un muchacho, Roger Levy, toma la decisión de alistarse en el ejercito y partir para la guerra. Ha sido una decisión dura pues se debatía entre el deber y el amor. Las complicaciones surgen cuando las dos decisiones resultan tan importantes que cobran entidad propia y se convierten en duplicados de la persona.
* Paso a paso hacia el final del día, de Jon Bilbao: La muerte de su padre obliga a un hombre a volver a casa. Tras el entierro, y recoger las pertenencias de su padre, se alojará en el hotel de una antigua amiga, donde podrá sentirse un extraño, de nuevo en casa.
* Biológicas: Una lectura providencial, de Oscar Esquivias: Una joven huérfana narra en la gaceta parroquial, las visiones acerca de la vida completa de recién nacidos que, por un motivo u otro, llegarán a ser famosos.
* Cantalobos, de Patricia Esteban Erlés: Cantalobos es el centro psiquiátrico en el que están internados Cecilia y su compañero. Ven pasar los días, mientras recuerdan y son ajenos a todo lo demás. Del mismo modo ellos resultan ajenos para los demás.
* El desván de la casa roja, de Luis Manuel Ruiz: Nero Redken, un despiadado miembro del I.R.A., no se considera culpable de ninguno de los crímenes que ha cometido, a pesar de ser uno de los miembros más sanguinarios. Sus motos tendrá.
* Alesia, de Oscar Sipán: La fantástica ciudad de Alesia, narrada de forma magistral por su autor, con todas sus luces y sombras.
* Velocidad de los sueños y otros microrelatos, de Miguel Ángel Zapata: Colección de microrelatos en clave fantástica con los animales como tema central.

En conjunto nos encontramos con una buena antología, muy agradable de leer y con algunos cuentos realmente buenos pero, en mi opinión, no sirve para medir el estado del género en España (ni actual, ni en la fecha de su publicación).
En la mayoría de los cuentos, el elemento fantástico es un mero resquicio, una pequeña grieta que hay que encontrar a través de historias realistas bien narradas, que gustad e leerse pues se puede apreciar el buen oficio de los participantes pero que dicen poco en cuanto género fantástico se refiere. De hecho, hay casos en los que me parece que el autor quiere decir algo así como, "sí, lo he escrito yo, y me gusta la fantasía, pero que no se note mucho, no vaya a ser que me encasillen". En otros, ni siquiera he sido capaz de encontrar esa vis fantástica, como por ejemplo en otra vez la noche, o en Paso a paso hacia la luz del día. Un buen cuento éste pero yo no lo veo en esta colección.
En otros, como en Capitán Seymour Sea, Diarios, El andén de nieve, El desván de la casa roja o, Velocidad de los sueños, hay que esperar para encontrar la brecha de la realidad y, aún así, es muy pequeña.
Por otro lado, reconozco que los microrelatos van ganando más adeptos cada día y que, en muchos casos, son perlas preciosas que se paladean durante mucho tiempo pero, en esta ocasión, me parece que son demasiados los incluidos y no siempre tan buenos, como para quitar el puesto a algún otro relato más largo.
Es decir, en mi opinión, se trata de una antología de fantástico muy sutil, no me atrevo a decir anquilosada en el pasado, pero si bastante conformista y falta de especulación y de experimentación, en la que no he conseguido encontrar el sentido de la maravilla que buscaba y que me encantó en  Prospectivas.
Tal vez este comentario parezca una crítica negativa, pero nada más lejos de mi intención, simplemente, creo que no cumple con el objetivo marcado en el prólogo.
No dudo ni lo más mínimo al decir que es una obra muy recomendable que hará las delicias de todo lector, pero hay que leerlo con una visión diferente, no pretender maravillarse con historias fantásticas que te van a sorprender por doquier, sino con la intención de disfrutar de buenos cuentos hechos con oficio, agradables de leer y que hacen pasar un buen rato. Pero de esto se trata una antología, de una colección de cuentos que cumplen un objetivo común y que a una persona en concreto, el antólogo, le parecen lo mejor posible para cumplir este cometido. Es evidente que todos y cada uno de los que solemos leer este tipo de obras incluiríamos y quitaríamos cuentos, pero no corresponde a nosotros hacerlo.
Como siempre, y para finalizar, cuando de una colección de relatos se trata, no puedo dejar de indicar mis cuentos favoritos, ni los que menos me han gustado. No puedo dejar de mencionar Balneario, La obsesión de la alimaña o Roger Levy y sus reflejos como los (para mi) mejores cuentoscuentos, ni evitar reconocer que, Los niños hundidos, Capitan Seymour Sea, Diarios u Otra vez la noche, son los que menos me han gustado.
Bueno, me queda Aquelarre, todavía no lo he leído pero espero que se parezca más a Prospectivas que a perturbaciones.


jueves, 8 de mayo de 2014

Diario de Greg. Un pringao total

Bueno, hace bastante tiempo que no tenía ninguna colaboración y en esta ocasión traigo, para mi, una de lujo. De nuevo vuelve a colaborar mi hijo Álvaro, aunque reconozco que lo he forzado un poco y tal vez por eso, su opinión  sea más corta de lo que habría sido si lo hubiese hecho de motu propio (eso quiero creer). En fin, se trata de una novela para un público juvenil temprano, ese que está abandonando la infancia y, a pasos agigantados, se adentra en la adolescencia.
Os dejo con su opinión.

La verdad es que tengo 11 años y voy a sexto y en un año iré al instituto, y me da miedo saber que va a pasar, si los matones van a medir 1,90 o si tienen músculos como Batista, o que sé yo. El caso es que un día estaba mirando en una librería y vi El diario de Greg. Me llamó bastante la atención, y entonces miré la parte de atrás y vi que Greg estaba exactamente en mi misma situación.
Este libro va sobre lo que ya he dicho. Es un niño llamado Greg Heffley, que va a ir al instituto, donde los chicos bajitos que aún no han pegado el estirón tienen que compartir los pasillos con grandullones que se afeitan dos veces al día.
Lo que más me ha gustado del libro es que en todas las páginas hay ilustraciones, casi siempre más de una. También me gusta que tiene muchos momentos graciosos. En concreto, el que más me ha gustado ha sido cuando el hermano pequeño de Greg, Manny, juega a un juego y dice: "¿Qué número va después del dos y rima con traspiés?" Manny no lo sabe y Greg se pone histérico y dice: "¡El tres!, ¡El tres!" y también cuando les hacen una prueba los primeros días para saber en que grupo deben estar, si en el avanzado o en el básico, el avanzado aparece reflejado con una ilustración de un libro sobre la infancia de Einstein, mientras que la portada del libro del nivel básico dice "Pepe sabe decir PA".
Lo que menos me ha gustado es que con tantas ilustraciones el libro se lee demasiado rápido.
Creo que es un libro muy bueno para todos aquellos niños que tengan un poco de miedo sobre lo que sucede al pasar al instituto. La verdad es que por un lado, te anima bastante pero, por otro, también te asusta un poco pues parece que la vida cambia bastante y todo se vuelve un poco más serio.

Bueno, pues hasta aquí su valoración. Comparto su opinión al decir que es un libro altamente recomendable para los 10-12 años. A ver, yo no lo he leído, salvo los muchos trozos que, entusiasmado, me llamaba para que compartiera con él y que, reconozco, eran bastante graciosos pero, simplemente, por que se lo leyó en un suspiro (una tarde), se rió un montón, y me dijo que si me haría la reseña escrita, creo que debe merecer la pena.
Imagino que todo estará un poco "hiperbolizado" pero con saber que ha cogido un poco más de confianza y que se lo ha pasado bomba, me doy por satisfecho. aunque ahora me tocará comprar el resto de libros que continúan la saga, y creo que son bastantes. 
En esta ocasión ha decidido cambiar el pseudónimo, y cada uno firma como quiere, claro está.


Por:
Álvaro G. (Stalactita)


martes, 6 de mayo de 2014

Osama

Lo cogí simplemente por que me llamaba la atención la historia, y la consecución del Premio ganado, pero no ha satisfecho mis expectativas ni de lejos. Que le vamos a hacer, no me ha gustado nada y, aunque sea brevemente, os contaré lo que me ha parecido.

Joe es un detective contratado para encontrar a Mike Longshot, el misterioso editor de las novelas sobre Osama Bin Laden, un personaje de novela de serie menos que b, medio terrorista, medio héroe que apasiona a los pequeños grupúsculos de friáis, truculentos y subversivos personajes que lo leen.
Con un apartado de correos como punto de partida, Joe comenzará su investigación, pero la estela de editor y editorial es difícil de seguir y parecen estar envueltos en un halo de misterio que confunde ficción con realidad.

He de empezar el comentario diciendo, como he dicho antes, que no me ha gustado. Eso hará que la reseña sea corta, pues tengo poco que decir, pero es que me ha aburrido bastante, y sólo lo he terminado por el puro e irracional orgullo de decir que he leído un libro más y, aunque habrá mucha gente que no piense así, en mi caso no ha sido más que un inútil consumo de tiempo.

La novela comienza con una historia de detectives que poco a poco va perdiendo fuelle y cambiando a otra cosa, una amalgama de géneros que no sé bien como definir. Reconozco que Lavie Tidhar escribe con garra, y que nos presenta un ejercicio de estilo interesante que, además, se lee con facilidad, pero también reconozco que se me ha hecho muy pesada. Las continuas, para mi, "interrupciones de la trama" a modo de cliffhangers de la historia general con fragmentos de atentados de las novelas, me han resultado aburridas y, en mi opinión, no consiguen el efecto deseado de criminalizar el terrorismo, y al no llegar a ninguna parte en concreto, me han resultado un auténtico incordio.

Me ha parecido una historia narrada de forma incongruente y que a mi me ha producido desconcierto a la par que desidia pues, ni siquiera los pocos personajes que aparecen en la novela, presentan el suficiente carisma como para que me haya importado su destino; ni el avanzar de la trama resulta creíble ni progresivo, pues la narración se efectúa a saltos, y resultan en exceso repetitivas las escenas de bares, cigarrillos, obtención de información de prostitutas y bármanes, así como los guiños a novelas de fantasía que inducen a la ilusión de la realidad.

El final, pese a ser lo más sorprendente resulta también lo más predecible al anular la suspensión de incredulidad, tan propio de escritores novatos con finales falsos como sueños, realidades alternativas, locuras, etc. Me ha resultado especialmente manido y, por consiguiente, fallido. No me ha convencido en absoluto.

Osama ha sido la primera novela que leo de la casi desahuciada línea fantástica de RBA y, pese a que me parece una línea editorial con muchísima calidad, creo que he hecho una mala elección y, sinceramente, como siempre, esta es mi opinión, pero no entiendo como esta novela se ha podido llevar un premio tan importante como el World Award Fantasy.
¿Qué la novela o el autor tienen potencial? Pues la verdad es que no lo sé, a mi me ha parecido un auténtico coñazo y no puedo concederle ningún mérito a la novela, al autor, tal vez.
Tengo próximo en la pila otro premio de la misma editorial, Entre otros, de Jo Walton que espero que me guste más.

Y aquí lo dejo por que me parece que ya he embadurnado con bastante cera la novela y no me apetece seguir diciendo cosas negativas, pues seguro que algo positivo tendrá para haber conseguido tantas alabanzas.

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