miércoles, 28 de marzo de 2012

El mes más cruel


Escogí la novela de Pilar Adón como lectura por dos motivos: Uno, Impedimenta, editorial que me encanta; Dos, relatos cortos que me permitían compaginar su lectura con novela de mayor enjundia, desde un punto de vista de grosor y famoseos (o marketing, o boca-a-boca, etc).
Desconocía por completo la labor de Pilar Adón. Para ser sincero y peque de lo que peque, no la conocía de nada.

Salvo en un par de ocasiones, la colección está compuesta de cuentos muy cortitos, apenas 5 ó 6 páginas que se leen de un tirón, seguidas de un poema. Tras leer el primer cuento, En materia de jardines, me dije, "Pues vale, vaya historia, ¿qué quiere contar aquí?". No entendí nada. Con el segundo, El viento del sol, me paso lo mismo: no entendía de que iba la pequeña historia, pero me ya gustaba la autora. Esta ha sido la tónica general en la lectura de esta colección de relatos, salvo alguna excepción. Como por ejemplo en El infinito verde que me ha producido un miedo cerval que se ha ido aposentando poco a poco en mi conciencia; o Los seres efímeros, en los que se narra la historia de un niño deforme y por dicho motivo apartado de la sociedad, duro y que contiene una doble y profunda lectura; o también Noli me tangere, en la que se narra de forma cortante y dura , pero muy elegante la emoción, el miedo, la esperanza de una muchacha sometida a abusos sexuales.


Me he encontrado con una autora que escribe con suma delicadeza. Con una profundidad y una lírica perturbadora que me ha encandilado, pero con unas historias que, a mi en concreto, me han dicho muy poco. ¿Por qué? Porque son relatos realmente pequeños, en ocasiones minicuentos, en los que Adón saca a relucir los trapos sucios de la vida, pero de una forma tan exquisita, corta y sutil que no he sido capaz de lustrar por completo la maquinaria cerebral.
De tal modo que, he vislumbrado la intención de la autora pero en la mayor parte de sus cuentos me he quedado diciendo: "vale, ¿y qué?". Si a esto le añadimos que cada cuentos es acompañado de un poema y que, ya sea con rima o asonante, este arte y yo no hacemos buenas migas, pues para que queremos más.
La autora trata multitud de aspectos duros de nuestros miedos: la soledad; la pérdida; la diferencia; el abuso. La mayoría de las veces son situaciones duras y crueles pero que no han conseguido llegarme.

En definitiva, una autora a la que pienso seguir los pasos (en narraciones, que no en poesía) pues reconozco que su pluma me ha parecido exquisita. Pero, hasta ahora, me parece de lo más débil del catálogo de Impedimenta (o ¿tal vez no?)

sábado, 24 de marzo de 2012

La afirmación


Siempre que me siento ante un libro de Christopher Priest lo hago con la convicción de que debo tener todos los sentidos a disposición de lo que leo pues, Priest siempre retuerce sus historias para confundir al lector y ofrecerle una experiencia única e irrepetible. Siempre intento ser uno con el libro. Siempre me pierdo.
Parece que la historia es sencilla esta vez, que te puedes relajar un poco, y cuando te das cuenta ¡zas! pero de que estábamos hablando... páginas para atrás a ver si me entero de lo que me he perdido. Como en otras ocasiones, el libro me ha encantado pero dudo que haya sido capaz de aprehender todo lo que quería decir, siquiera una mínima parte.

El joven Peter Sinclair se retira a una pequeña casa solariega que le prestan unos amigos. Acaba de perderlo todo: su padre, su novia, su trabajo... y dado el estado de depresión y estrés en que se encuentra, necesita de un remanso de paz que le permita ordenar sus pensamientos. La idea es la de relajarse mientras limpia y adecenta la casa de campo, pues lleva algún tiempo sin uso pero, poco a poco, el joven irá abandonando este encargo y entregándose a la idea de escribir la historia de su vida. El problema es que tal vez su vida no sea tal y como él la recuerda.

El señor Priest nos mete de lleno en un viaje hacia la locura, que no es sólo la de nuestro protagonista sino, a la vez, la de todos nosotros pues, quien más y quien menos, tiene entre sus recuerdos, notas y matices que pasado el tiempo no somos capaces de distinguir si pertenecen al terreno de lo real o a un universo ficticio.

El estilo narrativo de Priest es, simplemente, perfecto. Con un marcado acento de corrección y pulcritud, nos sumerge en una prosa culta y rica en matices pero nada densa. Correcta hasta el punto de leer de carrerilla, constituyendo éste uno de los puntos centrales de sus lecturas pues, todo discurre tan fluido que, cuando te quieres dar cuenta, has avanzado tanto que te encuentras ensimismado con el ansía de continuar y, al tiempo, medio perdido entre sus páginas.

La novela está concebida entremezclando capítulos de la vida real con capítulos del diario escrito por Peter, hasta un punto en que la mente se ofusca y es difícil distinguir entre la realidad y la ficción. Llega un momento en que no existe una meridiana claridad entre que personajes pertenecen al mundo real y cuales al ficticio y nos hace plantearnos si la que tenemos entre manos es una novela de corte realista en la que vislumbramos los alardes mentales de un personaje esquizoide en Londres o, por el contrario, se trata de una historia fantástica en la que los personajes pueden convertirse en inmortales en virtud de haber resultado ganadores en la Lotería.
Así, nos encontramos leyendo dos novelas en una, con personajes, lugares y situaciones diferentes y sugerentes a su estilo pero que se entremezclan la una con la otra dando lugar a un híbrido que nos ayuda en la misión de confundirnos, por lo que debemos tener nuestra atención cargada con las mejores pilas posibles para evitarlo (si hacéis como yo y mezcláis la lectura con la bebida, la cosa se complica...).

Priest ahonda de lleno en el mundo de la mente y logra que la confusión del protagonista se convierta en la nuestra mediante giro tras giro, pero nos ofrece reflexiones y críticas interesantes al aspecto neurológico, por ejemplo al juzgar el sentimiento de los celos como la rabia que prende en el celoso al ser consciente de que nunca podrá igualar a aquel que es objeto de sus celos; sembrará la semilla metafísica al presentar la incertidumbre que produce la amnesia y la inconsciencia ¿realmente se existe durante la inconsciencia?; planteará la entidad ontológica de la memoria como ser único al manifestar que la memoria nos hace lo que somos y que seríamos diferentes al cambiarla; y se acercará de puntillas, pues hay que ser un especialista en la materia para hacerlo más, en las bases de la neurociencia actual al declamar que la memoria es imperfecta y que cambia con el tiempo.

La historia es sumamente interesante, instructiva y cautivadores pero, es cierto que, llegado el final es imposible no abrir la boca como un donut y los ojos como si se viese al mismo diablo y pensar "¿pero qué coño es esto?", pues el final es, como siempre en los escritos de Priest, un final a todas luces terrorífico para nuestra psique. El autor la pone a prueba para demostrar si se ha prestado la debida atención y si el lector merece al autor. En virtud de esta atención prestada se estará más o menos próximo a la verdadera intención del autor, aunque me cuesta creer que haya quien alcance el 100 % de comprensión ( yo al menos no, pero me quedo contento con mi porcentaje, jejeje).

En definitiva, Priest lo vuelve a hacer. Una novela formidable, tal vez su opera prima, aunque en dura pugna con El prestigio o El último día de la guerra. Lo repito de nuevo, SENSACIONAL. Es Christopher priest, ¿Qué más se puede decir?

sábado, 10 de marzo de 2012

Una soledad demasiado ruidosa


Ya dije cuando escribí sobre Anuncio una casa donde ya no quiero vivir, que a Bohumil Hrabal lo había conocido gracias a un hilo de Sedice, en concreto quedé maravillado ante la emoción que Knut imprimía a sus palabras al hablar de él. Pues bien, en virtud de dicho hilo, decidí leer Una soledad demasiado ruidosa, libro que desde entonces busco como loco por todas partes: librerías al uso, internet, librerías de viejo, intercambios, etc. Hasta ahora no ha habido suerte, así que no he tenido más remedio que descargarlo de internet, y leerlo a expensas de poder algún día conseguirlo en formato físico. Un libro que seguiré buscando como loco pues he quedado profundamente enamorado de él. Un libro que me ha parecido tan extraordinario que dudo sepa decir algo de él.

El viejo Hanta trabaja prensando papel en los subterráneos de Praga. Lleva 35 años dedicado a dicha tarea. En este tiempo ha adquirido un profundo amor por los libros. De esta forma, entre libros y ratas, se dedica a convertir los bloques de material a prensar, en obras de arte, al tiempo que recuerda épocas pasadas, y nos muestra la realidad que lo rodea. Todo cambiará cuando acuda a ver trabajar a los muchachos de una nueva prensa en funcionamiento.

Sublime. No tengo otra forma de definirlo. Si ya el estilo de Hrabal me gustó en Anuncio una casa.., en esta ocasión me ha fascinado. Una literatura profunda y poética que embelesa frase a frase dejándote boquiabierto, y que constituyen novelas por sí mismas (en alguna ocasión me he quedado pensando una frase y he vuelto a la realidad un buen rato después, observando que he estado completamente ausente del presente. De verdad, no es coña). Una novela sobre el amor a los libros y, en esencia, sobre el amor y la pasión por la vida; por el sentido de vivirla.

Bohumil Hrabal nos sumerge en el mundo de Hanta, un hombre que ama los libros y que consume tanta cerveza como toneladas de libros comprime. Cervezas que toma para ayudarlo a leer, para despejar su mente y asimilar las beldades que surcan su cerebro.
Un hombre que nos mostrará los subterráneos de Praga, pero que al acabar su jornada, paseando por la ciudad nos mostrará la belleza de sus calles y nos llevará a tiempos pasados, donde se relacionara con la gente, al tiempo que nos permitirá soltar alguna pícara sonrisa, por ejemplo con las escatológicas escenas de Maruja. De este modo y, poco a poco, veremos como se ha ido separando de la sociedad y ha constituido un muro en torno a él; un muro que lo convierte en cierta suerte de sociópata, decepcionado con la gente y que ha encontrado una nueva forma de ser feliz en su soledad: una soledad poblada por miles de voces extraídas de los textos, pero cuyas vivencias pueblan la mente de Hanta hasta convertirlos en personajes reales.

Hrabal crea un personaje maravilloso. Dotado de fuerza y de ternura; sin ambiciones y completamente abandonado a sí mismo y su pasión, pero que en algún momento es capaz de conseguir un toque que lo identifica con nosotros mismos y que nos ofrece un punto de esperanza al pensar que el ser humano es, en realidad, mejor de lo que es.
Con la llegada de la nueva máquina de prensar, Hrabal recrea la llegada de una nueva era. Una en la que el mundo se ha capitalizado y donde la pasión y la "dignidad" que dicen produce el trabajo es sustituido por la productividad y el beneficio comercial a corto plazo; donde la pasión se aleja y el objetivo es cubrir un horario dando lo mejor de ti mismo en cuanto a producto se refiere. Nos encontramos, por tanto, también ante una mordaz crítica hacia la deshumanización de nuestra época.
Será a partir de este momento cuando los pensamientos de Hanta cambien de rumbo y se vuelvan más pesimistas, hasta llegar al final, ineludible, pues no podía ser de otra forma. Un final que me ha conmovido profundamente.
Podría seguir disertando ad infinitum pero dudo de mi capacidad para hacerlo, así que os animo a sumergiros en su lectura para saber de lo que hablo. No hay mejor manera de demostrar la belleza de sus páginas que ofrecer un trocito, pero no el trocito que encontraréis en todas y cada una de las reseñas u opiniones que leáis sobre este libro (no hay duda de que es un buen fragmento y que os enganchará), aquel con el que empieza la novela. A mí, de entre los muchísimos fragmentos que me encantan, éste, me apasiona:


Finalmente llego a la penumbra de mi casa, me siento en una banqueta, la cabeza se me cae y acabo dormitando con los labios húmedos sobre las rodillas. A veces me quedo dormido, encogido de ese modo, hasta medianoche y, al despertarme, levanto la cabeza y me doy cuenta de que tengo el pantalón empapado en la rodilla, es la saliva de haber dormido acurrucado como un gatito en invierno, como la madera de un balancín, y es que yo puedo permitirme el lujo de abandonarme porque nunca estoy abandonado, estoy solo para poder vivir en una soledad poblada de pensamientos, porque yo soy un poco el Don Quijote del infinito y de la eternidad, y el Infinito y la Eternidad siente predilección por la gente como yo.

Una novela corta que engaña por sus pocas páginas y que hay que leer atentamente, degustándola frase a frase.
Una novela que ya forma parte de las cosas que más amo y que, por tanto, me obliga a haceros una petición: Por favor, si alguien sabe donde puedo comprarlo le agradecería me lo dijera.
Por otro lado: gracias de nuevo, Knut.

sábado, 3 de marzo de 2012

La leyenda del navegante

Antes de embarcarme con El Navegante, había leído tres novelas de Rafael Marín, a saber: Elemental, querido Chaplin; Juglar; y Mundo de dioses; y, la verdad, las tres me habían gustado pero no lo suficiente y valoraba mucho más su oficio como traductor que como narrador. Una vez leído La leyenda del navegante, sigo considerando a Rafael como un magnífico traductor pero, esta vez, he de reconocer que La leyenda no sólo me ha gustado sino que me ha encantado. A falta de leer Lágrimas de luz, que pasa por ser según las críticas que he leído, la mejor novela de Marín, me quedo con La leyenda como lo mejor que he leído de este autor. ¡Una novelaza!

Ysemeden Elsinor, hija de un próspero comerciante de Crisei nos contará en primera persona la historia de Salther Ladane, autoexiliado heredero al trono de Genave.
De su llegada a Crisei y su matrimonio con ella misma; de como conquistó la espada del brujo Manul Rinn Ghall en la cima de la Torre de Lindisfarne; de como sobrevivirán a la bruja Coridween; de su viaje en el tiempo al continente perdido de Eressea; y de como acabará con la revolución de Genave, antes de su final y de convertirse en eterna leyenda.

Probablemente, el estilo de Rafael Marín en esta novela sea lo más criticable para muchos lectores, un estilo recargado y ampuloso, propio de clases cultas y con reminiscencias renacentistas intensificado, quizás, con el uso de la primera persona, hacen de esta novela una experiencia nada fácil de leer que requiere de la paciencia y la atención del lector. Este punto, es en mi caso uno de los puntos más positivos, pues gusto de este tipo de narraciones recargadas y barrocas en las que cada palabra se queda pegada cono la miel a los dientes y dificulta la pronunciación de la siguiente. De hecho, fueron las primeras frases de este estilo las que me impidieron parar de leer y me fascinaron desde el primer momento en que Elsinore se enfrente a un par de estafadores en el puerto.
El formato de edición que yo he leído es el último que publicó Minotauro hace algunos años, y que coincide con la concepción inicial del autor pero anteriormente, cuando se publicó pro primera vez en los 90's de la mano de Miraguano, lo hizo como una trilogía, algo que no es completamente descabellado pues, además del riesgo comercial que, supongo supondría en aquel momento una novela de 600 páginas, la novela se subdivide en tres libros perfectamente definidos y que coinciden con marcos geográficos e hitos diferentes en las andanzas de Salther Ladane.
En primer lugar conoceremos Crisei, cuna de la casa Elsinore. Crisei se muestra como un trasunto de la Venecia renacentista, plagada de comerciantes y trovadores en calles adoquinadas y con la vista puesta permanentemente en el mar. Primeramente conoceremos a Salther al interceder en una pelea en la que Elsinore parece llevar las de perder y a merced de este duelo, Salther se quedará prendado de la dama e iniciará un incesante acoso de seducción que poco a poco acabará logrando su objetivo.
Salther se hará con el mando del Navegante, el buque insignia de la Casa Elsinore y cargado de sueños y afán de protagonismo se lanzará a la mar para acabar con la leyenda de la espada en la torre, algo que como no podría ser de otro modo, logrará habiendo tenido antes que enfrentarse por casualidad con la bruja de la isla de La Aparecida (en la que no cree) y conseguir escapar de milagro, hechos estos que forjarán el inicio de su leyenda.
El conocimiento de que el príncipe que abandonó su trono (apelativo utilizado en exceso para mi gusto) está en Crisei, correrá como la pólvora y todo el mundo acudirá a proponerle nuevas hazañas, pero Salther decidirá tomarse su tiempo pues quiere vivir una vida tranquila ahora que ha encontrado esposa y próximamente familia. No será así por mucho tiempo pues tras se cruzará en su periplo marino con Ennio Tabbala, a quien vencerán en abordaje y de quien recuperarán una máscara de oro con idénticos rasgos a los de Salther. A partir de aquí, ya entrados en el segundo libro, Marín hace alarde de su buen hacer y mezcla la fantasía con la ciencia ficción mediante un viaje en el tiempo, al trasladar a nuestros personajes de lugar y época. Una época anterior en la que tendrán que derrotar a la bruja que dará lugar a la destrucción de la antigua isla de Arce y que sirve de explicación para la desaparición reciente del material que produce la magia. Una parte que mezcla la fantasía de espada y brujería con la técnica de las paradojas temporales y que nos hará pensar detenidamente en determinados momentos de la trama.
La tercera parte, Genave, supone la vuelta a su tiempo de Salther y su equipo pero, el mundo ha cambiado y se avecinan tiempos de guerra. Salther viajará en solitario a su otrora reino para hablar con su hermano, el Rey, al saber que se ha desatado una guerra civil. Allí descubrirá que la Iglesia de Brecan está directamente implicada como desencadenante de estos acontecimientos. Una situación en la que intentará mediar para su arreglo pero que pondrá fin a su vida y encumbrará a Salther en leyenda. En esta tercera parte encontraremos una nueva evolución de la historia con la llegada de la pólvora, que se mezclará con el acero y dará inicio a una nueva época, consiguiendo un efecto que dota de realismo el viaje en el tiempo anterior y a los cambios que se han producido por los hechos allí acaecidos.

Después de todo esto, como no mencionar el buen trabajo del autor con los personakes: Salther Ladane, un hombre necesitado de aventuras, sobreeducado, descreído en extremo y lenguaraz, que abandona la comodidad de su reino para vivir experiencias excitantes pero que poco a poco irá sentando la cabeza; Ysemeden Elsinore, una dama autosuficiente e independiente, tanto o más grandilocuente que Salther pero mucho más prudente y que se convertirá en el contrapunto que necesita Salther para su osadía.
Amén de muchos otros secundarios sumamente interesantes como: Esnar Lobrod, Jantor Vela,Tenhar Elsinore, Durante Nay Dingel o Tsavonar Fiore.
Marín ha realizado un gran trabajo en este sentido,pues se aprecia una perfecta transición en los personajes en lo referente a la madurez.

A parte de diversión, la novela ofrece también puntos de interés en cuanto a ideas, como bien podrían ser los fanatismos religiosos, con una potente crítica hacia la manipulación que hace la iglesia amparándose en el miedo; o la idea de que la destrucción de una leyenda o la superación de un hito anclado en el tiempo suele traer consecuencias no siempre agradables, por lo que el ansía de aventuras y los intentos e superación son buenos, pero en su justa medida.

Una novela más que agradable, algo difícil de leer pero muy interesante y entretenida y que me anima a leer Lágrimas de luz, que sinceramente había dejado olvidada. ¡Bravo Rafa!

sábado, 25 de febrero de 2012

Los viejos papeles

Dos cosas me llamaron la atención de este libro: por un lado, el tema, recordando las viejas novelas de a duro que se vendían en los quioscos allá por los 60's-80's y, por otro, el formato de esta nueva y cuidada colección de NGCFicion! recordando a aquellos míticos libritos.

La ilusión de un joven por crear un libro homenajeando a los escritores de novelas de quiosco lo llevará a conocer a Mateo Duque. Éste, le propondrá terminar una novela entre los dos y, juntos, se descubrirán el uno al otro. Uno descubrirá que el pasado del primero está ligado al de sus padres y, el otro, intentará liberarse de sus pecados contando dicho pasado.

Nunca había leído nada de David G. Panadero y aunque reconozco que este libro no es lo que esperaba, he de decir que ha supuesto para mi una agradable sorpresa. Me he encontrado con un escritor que no precisa de violencia, acción, intrigas o misterios a raudales para lograr despertar el interés por lo que cuenta.
David Panadero utiliza una prosa sencilla pero efectiva que permite
visualizar nitidamente las escenas y con una gran capacidad para narrar los estados emotivos, al menos en una historia como esta, algo que me ha gustado mucho.
Le han bastado tres personajes para crear una historia sugerente y llena de ternura pese a estar camuflada de novela negra. Muchos se sorprenderán al oírme nombrar a tres personajes pero es que así lo veo yo realmente.
Por un lado están los dos protagonistas: un joven que recientemente ha visto fallecer a su madre y que decide dar salida a un proyecto que acerque a la realidad cotidiana del español de hoy en día, la vida de autores olvidados que no por ello estuvieron exentos de cierta fama en su pasado. De escritores que se dejaban la piel día a día para sacar 4 ó 5 novelitas al mes, que la gente leía ávidamente y con la que ellos sacaban unos míseros duros que los ayudaban a subsistir. Autores como Silver Kane o Marcial Lafuente Estefanía, que escribían bajo pseudónimo y que fueron la puerta para la apertura literaria de una época y a quienes se sumió en el olvido con la llegada de un mundo más rápido, estresante y globalizado: por otro lado nos encontraremos con uno de estos autores, que nos contará como fue su vida en este mundillos. Entre los dos se creará una situación de tensa amistad al descubrir que poseen un conocido común en la madre de uno y amiga-amor platónico del otro. Se crearán situaciones de tensión y de ternura a la vez que el escritor mostrará su lado más profundo al saberse sólo en el mundo hoy y siempre.
En tercer lugar se encuentra el personaje, para mi, más importante de los tres: la novela de quiosco o "de a duro". En realidad esta novela constituye un magnífico homenaje nostálgico hacia aquel estilo literario y sus autores. Una época y un estilo que traerán muchos recuerdos a aquellos que pudieron vivirla y que, tal vez, hará que la novela resulte algo sosa e insípida a aquellos que no pudieron disfrutar del entretenimiento que aportaban estas novelas. De este modo, la idea de terminar la novela "Yo, la ejecutora" entre los dos y su proceso creativo constituye un ejercicio metaliterario muy interesante que nos anima a querer conocerla algo más.

En general, una novela agradable y bien escrita, que se lee en un suspiro y te hace recordar y revivir momentos de nuestro pasado reciente.

domingo, 12 de febrero de 2012

Señales (Mihai II)

La lucha entre strigoi y vampiros continúa catorce años más tarde. Unos antiguos manuscritos que posee una orden hermética han sido decodificados. En ellos se anuncian el fin de los strigoi y un mundo repleto de tinieblas en el que reinará Ivan Balcescu.
Enigmas, poderosas reliquias de orígenes ocultos, un misterioso libro que acabará por explicar las claves para evitar el caos. las señales indican la llegada de El Ave.

Así reza la contraportada de Señales, la continuación de la saga creada por Macu Marrero Lemes, Mihai. Una saga cuya primera parte no me gustó demasiado pero que me intrigó lo suficiente como para leer su continuación.
Para ser sincero, está segunda novela no me ha gustado más que la anterior, de hecho me ha gustado menos, pero ha habido, a mi parecer, una notable mejoría en diversos aspectos y, como en la anterior entrega, en el computo global, se merece un aprobado de acuerdo con mi baremo personal.
Como principal aspecto importante encuentro una mejora en el estilo narrativo de la autora. Aún siendo una prosa demasiado sencilla para mi gusto observo una notable corrección en cuanto a los errores que aprecié en la primera entrega. En este sentido se observa una grata ausencia de errores gramaticales y ortográficos (aunque no estoy muy seguro de la utilización que la autora realiza con respecto a "loqueado"; creo que se refiere a "noqueado", creo). También observo una mejor cohesión entre las escenas actuales y las más antiguas, así como en el enlace entre las escenas contemporáneas pero situadas en distinto lugar geográfico. A colación con este punto también se observa una reducción en el número de saltos temporales, algo que me parece acertado.
En esta ocasión se cambian las tornas con respecto a los personajes, ampliándose el número de personajes principales, ya que alguno de los que en la primera entrega eran secundarios, se convierten aquí en principales, como es el caso de Ari, de Melanie o de Daniela. También existe un cambio en la personalidad de los mismos. De este modo, Lorraine se ha transformado en una femme fatale, en una castigadora que busca el deseo que sabe despierta en los hombres, pero a su vez se ha convertido en una mujer despechada y dura que, amargada, encierra a su hija en casa para protegerla de todo. En este sentido he de decir que me parece un gran acierto el trato que la autora ha otorgado a Lorraine, pues me resulta creíble este cambio de personalidad habida cuenta de su desconocimiento de los motivos reales de Mihai para sus actos. Por otro lado está Albert, el hermano de Lorraine, se ha convertido en un personaje importante y que acabará siéndolo más aún. Mihai, en cambio, es tratado como un pardillo, algo comprensible, teniendo en cuenta el tiempo que lleva en letargo; un ser enamorado de Lorraine y que sufre por ella.
E Ivan, como no, continúa en su línea, pero en esta ocasión es, ya, el vampiro más poderoso y pretende acabar con los strigoi de forma definitiva.

Me ha parecido una novela falta de la tensión narrativa que poseía la primera. A mi modo de ver, el estado de incertidumbre que crea el misterio se ha alargado demasiado y en lugar de crear tensión o misterio, resta acción a la trama y la convierte en algo más lenta y aburrida.
Me da la impresión de que la autora ha dejado la puerta abierta de forma consciente a una continuación, pues el final no queda bien rematado y se puede desarrollar el destino de El Ave y del nuevo ser que es ahora Albert.
En general mi impresión final ha sido la de leer una saga de estilo juvenil, al estilo del romántico paranormal (más en la primera novela que en la segunda) tan de moda últimamente y tal vez por eso, y mi edad, no me haya gustado demasiado. Aunque he de reconocer que la idea de la lucha eterna entre las dos razas me resulta bastante interesante pero su consecución no me ha cautivado lo suficiente.
No obstante si que me parece haber observado, como ya he dicho, una evolución muy positiva en la literatura de su autora.

En definitiva, mi opinión es que si te gustan las novelas de vampiros, con misterios y amoríos, te encantará esta novela. Si ese no es tu rollo, te aconsejo que dediques tu tiempo a leer otra cosa.

jueves, 9 de febrero de 2012

Némesis

¡Bueno! Otro libro metido con calzador entre mis lecturas. A pesar de que Philip roth me parece un escritor extraordinario, no entraba en mi lista de próximos posibles pero, de nuevo, una compañera de trabajo insistió en dejármelo pues a ella le había gustado mucho. Reconozco que al principio me costó entrar en materia, tal vez porque no era el tipo de literatura que me apetecía, pero finalmente me ha gustado mucho, no sé si decir que lo he disfrutado o sufrido pues, realmente, al final se hace un poco duro.

Durante el verano de 1944 la ciudad de Newark, New Yersey, se convirtió en un verdadero horno, y Bucky Cantor, director del centro de verano, se preocupaba por que sus alumnos no realizaran un ejercicio excesivo en vistas de dicho calor.
Pero el calor será tal vez colaborador o causante del gran mal que azotará a la ciudad, la llegada de la epidemia de polio. La ciudad será puesta en cuarentena tras la muerte de varios alumnos. Bucky se marchará como director de deportes acuáticos a un campamento en las islas Pocono, de este modo aprovechará la oportunidad para pasar el verano con su novia, que se encuentra allí como monitora.
Los primeros días serán de absoluta felicidad pero, poco a poco, Bucky observará que la pesadilla lo persigue.

Philip Roth siempre me ha parecido un buen escritor; caracterizado por un lenguaje culto y una prosa sencilla pero muy cuidada y con mucha facilidad para transmitir lo que pretende expresar. Un autor cuya marca de la casa suele ser el deseo sexual y la crítica al antisemitismo. En este caso no podía ser diferente en cuanto a esto último, y se vuelve a centrar en su adorada ciudad natal y en la población judía y los odios que ésta despierta.

El libro se divide en tres partes: una primera que nos pone en antecedentes de la ciudad y de la llegada de la epidemia, en la que Bucky se muestra como un hombre seguro y que trata de ser un apoyo para su comunidad; una segunda que nos narra la estancia del protagonista en el campamento montañés y como Bucky se culpabiliza por haber abandonado Newark a su suerte y reniega de dios; y una tercera, triste, triste en la que se nos cuenta el final de la historia. Un final que, a mi, me ha parecido, como ya he dicho, muy triste.

Una novela dura en la que el protagonista se abstrae en muchas ocasiones de la lógica y monopoliza los problemas en monólogos interiores en los que culpa a dios por todo lo malo y a sí mismo por su debilidad. En este sentido observaremos como la llegada de la polio lo hace ir renegando poco a poco de dios y cuestionarse por completo sus intenciones.

Roth traza un paralelismo entre la Guerra Mundial, con diversas notas del bombardeo de Pearl Harbour y el instinto patriótico de todos lo jóvenes americanos, con la muerte de los muchachos de Newark, a modo de guerra silenciosa que se ceba en los inocentes, y así nos sumerge en la paranoia y el terror que imperaba por el desconocimiento médico de la polio en la primera mitad del siglo XX y jugará con este terror para dar rienda suelta ala esquizofrenia que permite culpabilizar de todo a aquellos que son diferentes.

Finalmente, en la vida de Cantor, veremos el pasar de un buen hombre, amante de sus abuelos y que se martiriza constantemente por no haber podido ir a la guerra y en el que veremos renacer la esperanza ante el amor y la decisión de un compromiso que será truncado por su propia frustración. Una frustración hasta cierto punto lógica y valiente, pero que niega la oportunidad de decisión de la persona amada al considerar que se hace lo mejor para ella, pero sin contar con ella.

En definitiva, una buena novela, amena y tensa que pese a lo amarga, me ha agradado leer.

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