sábado, 25 de febrero de 2012

Los viejos papeles

Dos cosas me llamaron la atención de este libro: por un lado, el tema, recordando las viejas novelas de a duro que se vendían en los quioscos allá por los 60's-80's y, por otro, el formato de esta nueva y cuidada colección de NGCFicion! recordando a aquellos míticos libritos.

La ilusión de un joven por crear un libro homenajeando a los escritores de novelas de quiosco lo llevará a conocer a Mateo Duque. Éste, le propondrá terminar una novela entre los dos y, juntos, se descubrirán el uno al otro. Uno descubrirá que el pasado del primero está ligado al de sus padres y, el otro, intentará liberarse de sus pecados contando dicho pasado.

Nunca había leído nada de David G. Panadero y aunque reconozco que este libro no es lo que esperaba, he de decir que ha supuesto para mi una agradable sorpresa. Me he encontrado con un escritor que no precisa de violencia, acción, intrigas o misterios a raudales para lograr despertar el interés por lo que cuenta.
David Panadero utiliza una prosa sencilla pero efectiva que permite
visualizar nitidamente las escenas y con una gran capacidad para narrar los estados emotivos, al menos en una historia como esta, algo que me ha gustado mucho.
Le han bastado tres personajes para crear una historia sugerente y llena de ternura pese a estar camuflada de novela negra. Muchos se sorprenderán al oírme nombrar a tres personajes pero es que así lo veo yo realmente.
Por un lado están los dos protagonistas: un joven que recientemente ha visto fallecer a su madre y que decide dar salida a un proyecto que acerque a la realidad cotidiana del español de hoy en día, la vida de autores olvidados que no por ello estuvieron exentos de cierta fama en su pasado. De escritores que se dejaban la piel día a día para sacar 4 ó 5 novelitas al mes, que la gente leía ávidamente y con la que ellos sacaban unos míseros duros que los ayudaban a subsistir. Autores como Silver Kane o Marcial Lafuente Estefanía, que escribían bajo pseudónimo y que fueron la puerta para la apertura literaria de una época y a quienes se sumió en el olvido con la llegada de un mundo más rápido, estresante y globalizado: por otro lado nos encontraremos con uno de estos autores, que nos contará como fue su vida en este mundillos. Entre los dos se creará una situación de tensa amistad al descubrir que poseen un conocido común en la madre de uno y amiga-amor platónico del otro. Se crearán situaciones de tensión y de ternura a la vez que el escritor mostrará su lado más profundo al saberse sólo en el mundo hoy y siempre.
En tercer lugar se encuentra el personaje, para mi, más importante de los tres: la novela de quiosco o "de a duro". En realidad esta novela constituye un magnífico homenaje nostálgico hacia aquel estilo literario y sus autores. Una época y un estilo que traerán muchos recuerdos a aquellos que pudieron vivirla y que, tal vez, hará que la novela resulte algo sosa e insípida a aquellos que no pudieron disfrutar del entretenimiento que aportaban estas novelas. De este modo, la idea de terminar la novela "Yo, la ejecutora" entre los dos y su proceso creativo constituye un ejercicio metaliterario muy interesante que nos anima a querer conocerla algo más.

En general, una novela agradable y bien escrita, que se lee en un suspiro y te hace recordar y revivir momentos de nuestro pasado reciente.

domingo, 12 de febrero de 2012

Señales (Mihai II)

La lucha entre strigoi y vampiros continúa catorce años más tarde. Unos antiguos manuscritos que posee una orden hermética han sido decodificados. En ellos se anuncian el fin de los strigoi y un mundo repleto de tinieblas en el que reinará Ivan Balcescu.
Enigmas, poderosas reliquias de orígenes ocultos, un misterioso libro que acabará por explicar las claves para evitar el caos. las señales indican la llegada de El Ave.

Así reza la contraportada de Señales, la continuación de la saga creada por Macu Marrero Lemes, Mihai. Una saga cuya primera parte no me gustó demasiado pero que me intrigó lo suficiente como para leer su continuación.
Para ser sincero, está segunda novela no me ha gustado más que la anterior, de hecho me ha gustado menos, pero ha habido, a mi parecer, una notable mejoría en diversos aspectos y, como en la anterior entrega, en el computo global, se merece un aprobado de acuerdo con mi baremo personal.
Como principal aspecto importante encuentro una mejora en el estilo narrativo de la autora. Aún siendo una prosa demasiado sencilla para mi gusto observo una notable corrección en cuanto a los errores que aprecié en la primera entrega. En este sentido se observa una grata ausencia de errores gramaticales y ortográficos (aunque no estoy muy seguro de la utilización que la autora realiza con respecto a "loqueado"; creo que se refiere a "noqueado", creo). También observo una mejor cohesión entre las escenas actuales y las más antiguas, así como en el enlace entre las escenas contemporáneas pero situadas en distinto lugar geográfico. A colación con este punto también se observa una reducción en el número de saltos temporales, algo que me parece acertado.
En esta ocasión se cambian las tornas con respecto a los personajes, ampliándose el número de personajes principales, ya que alguno de los que en la primera entrega eran secundarios, se convierten aquí en principales, como es el caso de Ari, de Melanie o de Daniela. También existe un cambio en la personalidad de los mismos. De este modo, Lorraine se ha transformado en una femme fatale, en una castigadora que busca el deseo que sabe despierta en los hombres, pero a su vez se ha convertido en una mujer despechada y dura que, amargada, encierra a su hija en casa para protegerla de todo. En este sentido he de decir que me parece un gran acierto el trato que la autora ha otorgado a Lorraine, pues me resulta creíble este cambio de personalidad habida cuenta de su desconocimiento de los motivos reales de Mihai para sus actos. Por otro lado está Albert, el hermano de Lorraine, se ha convertido en un personaje importante y que acabará siéndolo más aún. Mihai, en cambio, es tratado como un pardillo, algo comprensible, teniendo en cuenta el tiempo que lleva en letargo; un ser enamorado de Lorraine y que sufre por ella.
E Ivan, como no, continúa en su línea, pero en esta ocasión es, ya, el vampiro más poderoso y pretende acabar con los strigoi de forma definitiva.

Me ha parecido una novela falta de la tensión narrativa que poseía la primera. A mi modo de ver, el estado de incertidumbre que crea el misterio se ha alargado demasiado y en lugar de crear tensión o misterio, resta acción a la trama y la convierte en algo más lenta y aburrida.
Me da la impresión de que la autora ha dejado la puerta abierta de forma consciente a una continuación, pues el final no queda bien rematado y se puede desarrollar el destino de El Ave y del nuevo ser que es ahora Albert.
En general mi impresión final ha sido la de leer una saga de estilo juvenil, al estilo del romántico paranormal (más en la primera novela que en la segunda) tan de moda últimamente y tal vez por eso, y mi edad, no me haya gustado demasiado. Aunque he de reconocer que la idea de la lucha eterna entre las dos razas me resulta bastante interesante pero su consecución no me ha cautivado lo suficiente.
No obstante si que me parece haber observado, como ya he dicho, una evolución muy positiva en la literatura de su autora.

En definitiva, mi opinión es que si te gustan las novelas de vampiros, con misterios y amoríos, te encantará esta novela. Si ese no es tu rollo, te aconsejo que dediques tu tiempo a leer otra cosa.

jueves, 9 de febrero de 2012

Némesis

¡Bueno! Otro libro metido con calzador entre mis lecturas. A pesar de que Philip roth me parece un escritor extraordinario, no entraba en mi lista de próximos posibles pero, de nuevo, una compañera de trabajo insistió en dejármelo pues a ella le había gustado mucho. Reconozco que al principio me costó entrar en materia, tal vez porque no era el tipo de literatura que me apetecía, pero finalmente me ha gustado mucho, no sé si decir que lo he disfrutado o sufrido pues, realmente, al final se hace un poco duro.

Durante el verano de 1944 la ciudad de Newark, New Yersey, se convirtió en un verdadero horno, y Bucky Cantor, director del centro de verano, se preocupaba por que sus alumnos no realizaran un ejercicio excesivo en vistas de dicho calor.
Pero el calor será tal vez colaborador o causante del gran mal que azotará a la ciudad, la llegada de la epidemia de polio. La ciudad será puesta en cuarentena tras la muerte de varios alumnos. Bucky se marchará como director de deportes acuáticos a un campamento en las islas Pocono, de este modo aprovechará la oportunidad para pasar el verano con su novia, que se encuentra allí como monitora.
Los primeros días serán de absoluta felicidad pero, poco a poco, Bucky observará que la pesadilla lo persigue.

Philip Roth siempre me ha parecido un buen escritor; caracterizado por un lenguaje culto y una prosa sencilla pero muy cuidada y con mucha facilidad para transmitir lo que pretende expresar. Un autor cuya marca de la casa suele ser el deseo sexual y la crítica al antisemitismo. En este caso no podía ser diferente en cuanto a esto último, y se vuelve a centrar en su adorada ciudad natal y en la población judía y los odios que ésta despierta.

El libro se divide en tres partes: una primera que nos pone en antecedentes de la ciudad y de la llegada de la epidemia, en la que Bucky se muestra como un hombre seguro y que trata de ser un apoyo para su comunidad; una segunda que nos narra la estancia del protagonista en el campamento montañés y como Bucky se culpabiliza por haber abandonado Newark a su suerte y reniega de dios; y una tercera, triste, triste en la que se nos cuenta el final de la historia. Un final que, a mi, me ha parecido, como ya he dicho, muy triste.

Una novela dura en la que el protagonista se abstrae en muchas ocasiones de la lógica y monopoliza los problemas en monólogos interiores en los que culpa a dios por todo lo malo y a sí mismo por su debilidad. En este sentido observaremos como la llegada de la polio lo hace ir renegando poco a poco de dios y cuestionarse por completo sus intenciones.

Roth traza un paralelismo entre la Guerra Mundial, con diversas notas del bombardeo de Pearl Harbour y el instinto patriótico de todos lo jóvenes americanos, con la muerte de los muchachos de Newark, a modo de guerra silenciosa que se ceba en los inocentes, y así nos sumerge en la paranoia y el terror que imperaba por el desconocimiento médico de la polio en la primera mitad del siglo XX y jugará con este terror para dar rienda suelta ala esquizofrenia que permite culpabilizar de todo a aquellos que son diferentes.

Finalmente, en la vida de Cantor, veremos el pasar de un buen hombre, amante de sus abuelos y que se martiriza constantemente por no haber podido ir a la guerra y en el que veremos renacer la esperanza ante el amor y la decisión de un compromiso que será truncado por su propia frustración. Una frustración hasta cierto punto lógica y valiente, pero que niega la oportunidad de decisión de la persona amada al considerar que se hace lo mejor para ella, pero sin contar con ella.

En definitiva, una buena novela, amena y tensa que pese a lo amarga, me ha agradado leer.

martes, 7 de febrero de 2012

El jardín de la memoria

Tras leer El adepto de la reina, Yaxtor Brandan se convirtió en uno de mis personajes preferidos, y tuve claro que no me quería perder el resto de entregas que pudieran surgir de este personaje, pues me lo pasé realmente bien. Así, tras leer esta segunda parte, El jardín de la memoria, me reafirmo en mi idea y descubro a un Yaxtor nuevo, más humano pero igual de carismático, que me ha atraído más si cabe.

En esta ocasión, con motivo de la coronación del nuevo emperador del continente oriental, Honoi, Yaxtor formará parte del grupo de escolta de la reina de Alboné.
Pero un complot con ramificaciones a nivel internacional estará a punto de acabar con la sucesión del reino y Yaxtor, junto a dos capitanas de la guardia serán los encargados de evitarlo, para ello, deberán realizar un viaje a través de las islas al Jardín de la memoria, lugar donde se guardan las memorias de los anteriores emperadores.
Pero el continente es diferente en todos los aspectos y Yaxtor deberá no sólo recordar su pasado sino descubrirse más a sí mismo.

Rodolfo Martínez logra, en mi opinión, una novela redonda en la que se aleja del industrializado mundo de El adepto de la reina para pasear por terrenos más misteriosos en los que el perfume del conocimiento y las costumbres ancestrales campan a sus anchas.
Es éste uno de los aspectos fuerte de la novela pues el autor nos sumerge en un mundo claramente influenciado por el Japón feudal en que se percibe la tradición así como los valores y costumbres del pueblo japonés, dando una especial importancia a la educación, responsabilidad, disciplina y hospitalidad, sin olvidar ese poso de honda sabiduría que rodea a lo oriental, aunque es cierto que todo esto será percibido a través de una clase culta y noble pues nuestro protagonista no entablará contacto en ningún momento con el pueblo llano.

El jardín de la memoria es una novela diametralmente opuesta a El adepto. Por un lado nos encontraremos en un continente completamente diferente al que vimos en la anterior entrega, lo que denota la importante labor de documentación y preparación del mundo en la que se ha embarcado Rodolfo Martínez. Al tiempo de que, con la boda entre los Jefes de estado de los dos continentes, sienta las bases para la consecución de tramas más complejas y ambiciosas.
Por otro lado, aunque intrincado con el grado de misticismo y filosofía oriental, se cambia la perspectiva pseudo-tecnológica de los mensajeros por una más pseudo-mágica con los hermanitos, al tiempo que algo más humana en el uso que se hace de los carneútiles en el sentido de que su "uso" queda por completo imbricada en la vida de su amo, algo que nos aporta un nuevo punto de vista para la reflexión ética al dicho uso, tanto en El jardín, como en El adepto.
Me parece importante la evolución, no desde un punto de vista evolutivo, sino de ampliación de características que hace Martínez del sistema mágico-tecnológico y el buen uso que supone para la escenografía el misticismo que aporta el enlace total entre el fruto del Bosqueoscuro y el humano.

Otro aspecto siempre importante en las novelas de Martínez son los personajes. En esta ocasión también observaremos cambios con respecto a El adepto: Qérlex y Orston están más centrados en su nuevo trabajo, aunque se observa la añoranza que Qérlex siente por su antiguo puesto; la Reina ha crecido notablemente, no tanto en edad como en sapiencia, y ya acarrea con solvencia la experiencia de sobradas generaciones anteriores. Pero el que sufrirá un mayor cambio no podía ser otro más que Yaxtor. En esta ocasión nuestro héroe tendrá que lidiar con dos hembras que le plantarán cara y que no se dejarán amilanar por su chulería. Dos mujeres que, en momentos, se convertirán en sus iguales y en alguna ocasión incluso lo superarán, lo que hace de Yaxtor un personaje mucho menos maquinal. Esta vez, Yaxtor sacará a relucir sus defectos más humanos en la forma de potentes celos, envidias y rencores que lo alejan de la empatía que despierta su pasado, al menos conmigo, pero lo hacen más creíble.
Son, por tanto, también muy importantes para la narración estas dos mujeres Dasaraki Itasu y Renyokiru Mizuni, que aportarán un grado importante de carisma y acción a la trama, sin olvidar, por supuesto, al nuevo emperador y al Toga Toshune, a Fléiter Praghem, a Arstin Penjandel o a Usaraki Arasune, ofreciéndonos estos dos últimos un arco argumental bastante interesante.

También nos encontramos con cierto cambio de temática. Esta novela se encuadra más en el canon más típico de fantasía en la que un héroe ha de hacer un viaje para encontrar algún importante objeto y en su camino tendrá que luchar con bestias feroces apoyado de su arma y de magia pero, conociendo al autor, todos sabemos que no puede ser tan sencillo como estoy, y Martínez fusiona los estilos al no abandonar el género de espías y encuadrarlo todo en un marco de conspiración que vuele a amenazar la paz mundial, pero esta vez a cargo de un nuevo enemigo que, como en el caso de los Espectros de El adepto, será un peligroso enemigo para el futuro.

Como siempre, el estilo ágil y directo del autor, sin excesivas florituras salvo cuando son necesarias y con una elegante carga de humor, nos guía sin pausa a través de una aventura en la que la acción no decae en ningún momento y que sabe a poco.

En definitiva, una novela diferente a la anterior, muy refrescante, y que me ha gustado tanto más que aquella y que no me hace sino salivar ante las ganas de hincarle el diente a la siguiente parte de la saga.

viernes, 27 de enero de 2012

Carta de una desconocida

En los momentos de más calma. En los que tengo la sensación de tener la mente más abierta y relajada, siempre me siento frente a Zweig. En absoluto silencio, y con un Bombay Sapphire con hielo encima de la mesa, me sumerjo entre unas líneas en las que tengo fe absoluta.
Así fue como en una de las pocas frías noches que ha habido en este invierno me senté a charlar en cómplice mutismo con Stefan Zweig y, ni corto ni perezoso, se atrevió a contarme de un tirón la carta que una desconocida había enviado a un famoso escritor.

En esa carta, una joven le contaba a un famoso y mujeriego escritor, como desde niña se había enamorado de él. Como cada día de su vida hasta el momento de su muerte, motivo por el cual le enviaba dicha carta, lo había dedicado a él. Toda su vida, obra y milagros estaban consagrados a él, y no había pasado un sólo instante de su existencia en que no hubiera pensado en él, pese a saberse no sólo no correspondida, sino por completo desconocida por ignorada. Incluso después de haber mantenido relaciones sexuales, el escritor se olvidaba al poco de su cara, tan licenciosa era la vida que éste llevaba.
Así, tras muchos años amándolo en silencio y a escondidas, había concebido un hijo suyo, en una de las noches, en que como una vulgar ramera, había yacido con él.
Ese niño había sido su nueva inspiración, la oportunidad de tener a su amado en esencia en su casa para siempre.
Pero era ahora, a la muerte de su pequeño, cuando por fin se había atrevido a contarle aquello y a poner, al mismo tiempo, fin a su propia vida.

¿Cómo se os queda el cuerpo? A mi se me quedo blando, seco y sin capacidad de movimiento. Al acabarlo, mi mente no era capaz de reaccionar, pese a haberlo leído hace ya algunos años.
Me parece una obra deliciosa, simple en su ejecución, pero de una ternura tal, que tras las dos primeras páginas ya sientes el dolor de la protagonista.
Una novela que con tan sólo dos personajes, uno, ya que el otro es un mero actor secundario, y con el único trasfondo de unas palabras escogidas sobre un papel para formar una declaración, es capaz de sujetarnos a la silla y sacar a flote los sentimientos de amor más puros, en ocasiones inconcebibles.
Zweig bucea en el sentimiento más poderoso con una historia encaminada a demostrar el dicho de que el amor todo lo puede.
Un amor que me recuerda al idea de amor caballeresco; un amor puro, sin esperanza de recompensa y completamente desinteresado.
Resulta impactante el retrato que el autor hace de una niña y mujer enamorada; cómo será capaz de tirar su vida por tierra por un hombre mujeriego e interesado que la ignora. Tal vez pueda parecer que la actitud de la muchacha es exagerada pero he hecho lo posible por ponerme en su lugar y, pese a los tiempos que corren de liberalismo sexual y emancipación femenina, me he sentido capaz de entenderla y creo que el autor ilustra magníficamente el sentido ontológico de un sentimiento cuya razón de ser se encuentra en la esencia del ser humano.
Para poder apreciar aún más el esfuerzo que supone el amor, Zweig lo hace enfrentar con una negación a dicho sentimiento en la forma de un egocéntrico escritor únicamente interesado en el tema sexual y que abandona por completo de lado temas más profundos al respecto, hasta un grado de dejadez tal, que posteriormente no es capaz de reconocer a las mujeres que han pasado por su lecho. De este modo nos obliga a reflexionar también a este respecto, y a intentar discernir si la persona objeto de nuestro amor y pasión es verdaderamente merecedora de ello.

En definitiva, Una sencilla pero deliciosa y muy triste novela corta. Una autentiquísima joya, aunque reconozco que, tal vez, sólo tal vez, cuando se trata del genial austríaco no sea del todo imparcial.

domingo, 15 de enero de 2012

Viking II: Sworn brother

Un año después de comenzar esta novela, la segunda de la saga de Thorgils Leifsson, la he terminado. La verdad es que salvo el primero y el último mes del año, casi no la he tocado, por lo que mi memoria no guarda todos los detalles, pero al menos, si los suficientes como para dar una valoración sensata de lo que me ha parecido esta segunda novela.

Thorgils es recogido del mar al que lo echaron los monjes en la primera parte, por un barco mercante que lo llevará a Inglaterra. Allí, tras algún tiempo trabajando como guardián de una jauría de perros entrará a formar parte de la nómina de palacio y trabajará como perrero y guardián de los animales del rey Knut. No tardará en enamorarse de la joven reina Aëlgifu.
Joven, voluptuosa y ansiosa de aventuras aprovechará cada ocasión para retozar con el protagonista. Para no despertar sospechas, Thorgils hará de enlace entre la reina y uno de los joyeros reales, con lo que el protagonista adquirirá conocimientos sobre la creación y el acuño de las monedas. Esta relación oculta será desenmascarada por el obispo de Londres, y Thorgils abandonará la isla con destino Noruega. En dicho barco se encontrará con el que posteriormente será su mejor amigo, Grettir, y con quién realizará el juramento de hermano espiritual. La mala reputación de Grettir le precede a donde va y por diversos motivos tendrán que separarse: Grettir se esconderá, pues su cabeza tiene un elevado precio, y Thorgils se reencontrará con su antiguo mentor, Thrand, con quien se encaminará junto a una orden de mercenarios vikingos, los Jomsvikings, a librar una batalla por el rey Knut. Serán traicionados y Thorgils, tras diversas peripecias, volverá con Grettir, hasta el momento de su muerte en un solitario islote. Después no quedará nada a Thorgils salvo cumplir la promesa hecha a su hermano: viajar a la ciudad que se conocerá como Constantinopla, y por un lance del destino acabará enrolado en la guardia varega.

He tardado demasiado tiempo en leer este libro y por ello mi memoria se ha resentido y he dejado muchos detalles sin mencionar, al tiempo que me ha costado recordar la secuencia exacta de sucesos, pero aún así es un libro que me ha dejado un magnífico sabor de boca, muchísimo mejor que el del primero.

El estilo de Tim Severin me ha parecido más pulido aún, dotando a la obra de un ritmo, en ocasiones trepidante y al que no le falta dinamismo en ningún momento. Al contrario que en la primera parte, en la que se sentaban las bases de la vida de Thorgils pero no parecía que hubiera nada que de verdad enganchase, en esta segunda parte, la vida del protagonista va dando vuelco tras vuelco y en cada uno de ellos, además de acción, existe algún suceso interesante o algún dato que nos incita a querer investigar y profundizar algo en el tema.
Thorgils evoluciona como personaje firmemente, aunque dado
el elenco de secundarios que le rodean, se me antoja un personaje que precisa de cierta protección y mimo. Vale que es un personaje cuyo valor está centrado en su aportación como vidente e historiador, pero en una época tan dura y ante compañeros tan aguerridos, me resulta algo flojucho aunque, ¡OJO!, no lo sea realmente.
Tanto Thrand como Grettir son personajes que ya aparecen esbozados en la primera parte. En esta segunda ocasión cobra una importancia mucho mayor y observamos por completo el desenlace de sus vidas, aportando frescura y fiereza y siendo, en ambos casos, de mucho interés.

Se observa la importante labor de documentación del autor que recrea con rigor histórico, la época y los diversos escenarios geográficos, así como la situación social y las costumbr es de un amplio número de pueblos de forma vívida, precisa y muy realista.
De este modo, nos sumerge de lleno en la organización de las jefaturas de los cuerpos al servicio del rey Knut de Londrés; en la fabricación y acuño de monedas; en la cada vez más clara intromisión del Cristo Blanco en la vida de los pueblos del norte; en la importancia de las leyes y valores nórdicos; o en las diferentes clases y castas entre los diferente pueblos del norte.

Una novela que me ha gustado mucho más que la primera. De las mejores novelas históricas que he leído en los últimos tiempos. Espero
no demorarme tanto con la tercera: King's man.

domingo, 8 de enero de 2012

Lecturas 2011

Bueno, una vez más toca hacer balance de lo leído durante el pasado año. No tengo interés en cansar a nadie ni tampoco lo tengo en calentarme la cabeza, así que acompañaré la lista de un brevísimo análisis de lo que me ha parecido en general, y poco más.

1. El adepto de la reina, de Rodolfo Martínez - 8
2. Dos coronas, de Susana Eevee - 7
3. Brooklyn follies, de Paul Auster - 9
4. 1969, de Jerónimo Tristante - 4
5. El sueño de Galileo, de Kim Stanley Robinson - 8
6. La guerra por el Norte, de Guillem López - 9
7. Sherlock Holmes y los zombis de Camford, de Alberto López Aroca - 7
8. Mihai. Mi historia junto a un strigoi, de Macu Marrero lemes - 6
9. El viaje de Hawkwood, de Paul Kearney - 8,5
10. Los reyes heréticos, de Paul Kearney - 8,5
11. El castillo de Eppstein, de Alexandre Dumas - 8,5
12. El mundo sumergido, de J. G. Ballard - 6
13. La investigación, de Stanislaw Lem - 7,5
14. El aliento de los dioses, de Brandon Sanderson - 8
15. Kinshu: Yapiz de otoño, de Teru Miyamoto - 8
16. Sondela, de Rodolfo Martínez - 7,5
17. De mecánica y alquimia, de Juan Jacinto Muñoz Rengel - 7
18. Sukkwan island, de David Vann - 5
19. Fieramente humano, de Rodolfo Martínez - 8
20. El lunes empieza el sábado, de los hermanos Strugatsky - 7,5
21. Los ojos del hermano eterno, de Stefan Zweig - 8,5
22. Mendel el de los libros, de Stefan Zweig - 9
23. Anuncio una casa donde ya no quiero vivir, de Bohumil Hrabal - 6
24. La chica mecánica, de Paolo Bacigalupi - 8
25. Maldito karma, de David Safier - 4
26. Flores de verano, de Tamiki Hara - 8,5
27. El reich africano, de Guy Saville - 7,5
28. El duende del hogar, de Nadezdha Teffi - 7
29. El arte del asesino, de Mary Jungstedt - 5,5
30. Eclipse en Malasaña. Una zarzuela negra, de Jack Mircalla - 9
31. Lavinia, de Ursula K. Le Guin 8,5
32. Fin del mundo en Breslau, de Marek Krajewski - 6,5
33. Bajo el influjo del cometa, de Jon Bilbao - 7
34. Salamina, de Javier Negrete - 8
35. Botchan, de Natsume Soseki - 8
36. Zombi, de Juan Díaz Olmedo - 7
37. Todo lo que muere, de John Connolly - 8
38. Murciélagos dorados y palomas rosas, de Gerald Durrell - 9
39. La perla, de John Steinbeck - 8,5
40. Tangram, de Juan Carlos Marquez - 8,5
41. Carta de una desconocida, de Stefan Zweig - 9,5
42. El jardín de la memoría, de Rodolfo Martínez - 8,5
43. Viking II: Sworn Brother, de Tim Severin - 7,5

A bote pronto, veo que he mejorado algo el número de lecturas con respecto al año pasado, no en mucho, es cierto, pero constituye un avance para volver a alcanzar el nivel de años atrás.
Observo también que casi todo lo que he leído tiene una puntuación superior al siete, lo que me hace pensar que, o me estoy volviendo poco exigente, o me estoy volviendo selectivo y sólo escojo aquello que de antemano sé que me va a gustar (salvo excepciones), o por último, es que estoy algo flojo de criterio.
Por otro lado el porcentaje de novelas españolas leídas también ha aumentado algo con respecto al año pasado, siendo un total de 15 de 43, lo que resulta en casi un 35% del total.

Pero, independientemente de esta pequeña lista, estoy observando un profundo cambio en mis gustos literarios. Si hasta hoy siempre había dejado claro a todo el que me preguntaba que lo que yo leía era literatura de género, pues la "literatura real, la literatura de la vida", la vivía a diario y me la metían por lo ojos en todas partes, por lo que necesitaba de lo fantástico para sobrevivir, cada vez me doy más cuenta de que necesito otro tipo de literatura; una literatura que no tiene nada que ver con bestsellers o premios Planeta (que me siguen echando para atrás), una literatura más sutil, cargada de un fuerte estilo y que me llena por dentro, una literatura que hasta cumplir casi las dos décadas no me había planteado siquiera. No en vano, la editorial Impedimenta ha sido la que, a nivel personal, más me ha aportado este año.
A nivel individual no puedo sino volver a alabar, como cada año, a Stefan Zweig, quien, a fuerza de pequeños cuentos, se ha convertido en mi escritor ideal, y en el terreno nacional a Rodolfo Martínez, cuyas lecturas me hacen vibrar de lo lindo y a Guillem López en segundo término, cuya novela, La guerra por el norte (y espero que su continuación) he disfrutado punto por punto.
Por otro lado, magnífico el ejemplo que ha dado Luis G. Prado, editor de Bibliópolis, sin cuya tesón no habríamos podido conocer una saga tan extraordinaria como la de Las monarquías de dios (comentario incluido a posteriori, tras pensar algo más detenidamente en el año de lecturas)*

Un abrazo a todos y espero que este año, por negro que se pinte el panorama, se pueda ver alguna luz encendida.


* Ya sé que esta reflexión más completa la debería haber hecho antes, pero me caen los recuerdos con cuentagotas.

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