domingo, 20 de enero de 2013

El segundo imperio

Un mal momento laboral, con altibajos y muchísimo trabajo (no esperado, ni de mi gusto) han hecho que la pila de reseñas pendientes se vaya aproximando a la pila de libros pendientes de leer. La verdad es que me encuentro tan saturado mentalmente que sentarme a escribir una reseña, o tan siquiera a leer, me resulta agotador y poco fructífero pues me pierdo continuamente. Sin embargo, he de sacar algún momento de luz entra tanta oscuridad, y de paz entre tanto caos, así que intentaré escribir las reseñas pendientes en un corto espacio de tiempo, aunque no tengo claro que sea capaz. Por lo pronto, vamos allá con El segundo imperio, cuarto libro de la serie Las monarquías de dios y que hace ya un par de meses que terminé.
El segundo imperio es la continuación directa de Las guerras de hierro. Sin flashbacks temporales. sin puntos de vista diferentes de la misma historia. Sin historias de otros personajes equidistantes en el tiempo. Donde acaban Las guerras de hierro, comienza El segundo imperio, ni más ni menos.

En el segundo imperio, la excisión de los reinos herejes con el resto de reinos ramusianos es ya incuestionable, apodíctico. Himerius se yergue como una fuerza poderosa mientras el joven Albrec, tras convencer a Macrobius, se enfrenta intelectualmente a Aurungzeb en su afán de unir los dos credos.
Aurungzeb, por su parte, pretende hundir Torunna de una vez por todas y lanza su ofensiva final mientras Corfe, sumido en intrigas palaciegas, debe sobrevivir al complot para combatir las hordas Merduk.
Mientras tanto, Hawkwood, con escasos supervivientes ha regresado a Abrusio. Con su vuelta, la amenaza del gran mago allende los mares y los aullidos lobunos, ensombrecen el total de los reinos.

¡¡Buah!! Sólo describir el resumen, me retrotrae a hace dos meses, cuando me lo bebía a largos tragos.  Y digo, a largos tragos, porque Kearney logra lo que otros no, una narración fresca, llena de potencia, con extrema acción, ágil, rápida, sorpresiva y que te invita a no parar de leer y a querer más y más. Y, lo mejor de todo: nunca defrauda. Realmente fascinante. Magistral. Sin lugar a dudas está saga es una de las más grandes.
Paul Kearney nos tiene acostumbrados a una prosa fluida y dinámica. Muy potente y efectista, con una especial validez para el ambiente náutico y con una viveza y expresividad contundente en lo que se refiere a situaciones bélicas.
En esta cuarta entre, Kearney empieza a sentar las bases finales de lo que parece será un fin de saga espectacular. De este modo, comienza a cerrar tramas muy importantes y principales hasta ahora, como la guerra entre ramusianos y merduks, para centrarse en lo que será la gran epopeya que deparará la llegada del poderoso mago de occidente.
A mi modo de ver será este, y no otro, el gran y único hilo activo de Las naves del oeste pues, la unificación de credos parece acercarse a su fin en esta 4ª entrega, con la aceptación por parte de Macrobius y de los sacerdotes merduk; la trama de Jemilla, si bien no está cerrada, parece no tener fuerza suficiente para que exista tiempo material para desbancar a lo que está por venir desarrollándola de manera satisfactoria y no cortante; el cierre de la trama de Himerius será sorpresivo y fugaz en su resultado, me temo; la trama de Corfe y Heria ha quedado finalmente resuelta. Por supuesto, no quiero decir que este será el único hilo argumental disponible en la 5ª entrega pero sí, el que captará toda nuestra atención. Está claro que todo esto son elucubraciones mías, pues aún no he leído el final de la saga y, como podéis comprobar, ni siquiera he ojeado reseñas al respecto por lo que, si me equivoco, disculpad todos mi osadía. 
Ante este último hilo que he mencionado cabe señalar el buen trabajo de Kearney pues, no cabe duda de que la trágica situación de Corfe y su esposa rondaba página tras página de la saga encogiendo el corazón del más pintado. A este respecto no puedo más que decir que el autor lo ha cerrado de una forma excepcional aunque, reconozco, que me decepcionó un poco ¿Por qué? Porque esperaba la eterna lucha por la recuperación del amor perdido. Me cuenta creer que dos personajes que se quieran tanto sean capaces de un acto de olvido premeditado como el que plantea Kearney, si bien es cierto que, no siempre Corfe fue tan arrojado, osado y sentimental, y fue necesario la pérdida de su mujer para hacerlo explotar.
Así, con esta tragedia y con la vistosidad militar de los últimos libros, puede dar la impresión de ser Corfe el único protagonista de la historia. No lo es, pues todos, a su modo, portan pesadas cargas y esperan grandes futuros pero, es cierto que Corfe Cear-Inaf adquiere una predominancia importante en escena, siendo el protagonista de los momentos más emotivos y de los más enérgicos. No en vano, la batalla de Berrona muestra la grandeza narrativa de Kearney que, en esta ocasión, entra de lleno en la guerra y, además de la vistosidad de la estrategia militar, nos muestra el horror visceral de la misma, el sufrimiento de los inocentes, el salvajismo crudo e irracional del más fuerte. El miedo, el horror, la impotencia, la desolación subyacente ante estos hechos sin sentido.

En esta cuarta entrega somos conscientes del gran apoyo que suponen las mujeres para cada uno de los protagonistas. Mujeres poderosas por si mismas que, en mayor o menor medida, permanecen en la sombra y aportan la madurez y carácter a los protagonistas principales, como la Reina madre de Torunna en el caso de Corfe, Heria en el caso del sultán Merduk, y de Lady Isolla en el caso del rey Abeleyn.

En definitiva, con El segundo Imperio, Kerney vuelve a superar a la anterior novela, convirtiéndola en la mejor parte de la saga. No tengo la menor duda de que estoy ante una de las mejores sagas de fantasía que he leído jamás. Rápida, adictiva, totalmente adulta. Fantástica, sí, pero recomendable para todo tipo de lector. Sólo me surge una duda: tan sólo queda un libro para cerrar la saga. Un libro no muy extenso precisamente. ¿Será suficiente para cerrar tan magnífica saga sin dejarnos casi a medias?

sábado, 5 de enero de 2013

El cementerio de barcos


 La que tenía prevista fuese la última entrada del 2012 ha acabado convirtiéndose, por diversos problemas que me han acuciado últimamente, en la primera del 2013. Bueno, no hay mal que por bien no venga, ya que mi intención era cerrar el año con una novela importante del 2012 pero tampoco pasa nada por reseñarla la primera del nuevo año.

Bacigalupi vuelve a sumergirnos en el post-apocalíptico mundo de La chica mecánica (o eso creo), pero esta vez retratando una zona diferente, lo que otrora fuera el golfo de México donde, merced al calentamiento global, las aguas han subido lo suficiente como para inundar las ciudades.

En esta ocasión nos encontraremos con Nailer y Pima (entre otros). Dos muchachos que viven en la playa. En una zona donde tras las inundaciones, las ciudades han quedado sumergidas, creando arrecifes artificiales donde los barcos quedan encallados con facilidad. Esto, unido a la escasez de combustibles fósiles ha ocasionado el que en dicha zona se hayan creado cuadrillas especiales cuya única misión y forma de supervivencia, es la obtención de utensilios de dichos barcos con el fin de venderlos a las grandes multinacionales. Cobre, plomo, hierro, chatarra en general y, muy ocasionalmente, algo de petróleo son las mercaderías que los permite seguir viviendo.
Sin embargo, la suerte los sorprenderá al descubrir un barco. Un veloz clipper con un gran botín que los haría ricos, si no fuese por la muchacha aún viva a bordo del barco. Es el momento de jugárselo todo: si la matan se harán ricos, si la dejan vivir y la ayudan a regresar con los suyos, les esperará una aventura por delante que, quizás, consiga salvarlos de la mísera vida diaria.

Estamos de nuevo en el distópico futuro de su anterior novela pero en una zona distinta del planeta. La costa del golfo de México. Una zona muchos más pobre que la anterior y donde se aprecian diferencias significativas. Aquí no veremos neoseres, ni ningún tipo de tecnología superior. No oiremos hablar de ninguna de las compañías alimentarias que controlan el mundo. Parecemos estar en un lugar diferente, donde se ha producido un cataclismo y la gente lucha por sobrevivir recogiendo chatarra para vender a otras multinacionales, o vendiendo su propia sangre a cambio de algo de dinero, y con una evolución de las drogas líquidas a la que es fácil ceder cuando estás al límite.
No veremos grandes ciudades, sino chabolas en medio de una playa. No oiremos hablar de religiones, de grupos organizados, ni de espionaje industrial; tan sólo de personas corrientes y molientes que compiten entre ellos mismos para sobrevivir. Donde nadie cuida de nadie y siempre gana el más fuerte.
No veremos energía motriz humana para mover mecanismos, sino que veremos barcos que se desplazan a gran velocidad, de barcos encallados con bolsas almacenadas de petróleo y de trenes de alta velocidad y, al respecto he de decir, que me ha resultado confuso teniendo en cuenta que nos encontramos en un mundo con los combustibles fósiles prácticamente agotados. es lógico entender que las pocas reservas disponibles estén en posesión de grandes empresas pero no me ha resultado demasiado creíble.

Estamos ante una novela más ágil que la anterior. Con una lectura más asequible, tal vez con un cariz más juvenil. Sin los parones que producían la política y la complejidad global de La chica mecánica (LCM a partir de ahora). Una lectura más ágil digo, pero en mi opinión, la de Bacigalupi es una narrativa lenta. Como me sucedió con LCM, me dio la impresión de que al leer a Bacigalupi, las escenas transcurren despacio, parece no suceder nada, de tal modo que te mantienes alerta, pendiente del momento en que se desencadene la acción. Una acción, como tal, que es potente en su concepto, pero descafeinada en narrativa pues también transcurre sosegadamente por efectista que hubiera podido ser con otro autor. Parece como si Bacigalupi dosificase palabras y escenas para que queden grabadas en la mente no como un rápido flash, sino como un escenario de 360 grados. Aquello de ver el bosque a través de los árboles.
Pero es que, en realidad, dicha acción es toda la novela. Cada detalle próximo a los personajes o lejano en la geografía, completa una serie de datos que consiguen crear una imagen clara del mundo y sus interrelaciones, por lo que el mero hecho de respirar un día más, se convierte en un acto heroico. Y es este uno de los aspectos que más me gusta de Paolo Bacigalupi: su creatividad al definir un mundo distópico de forma tan realista y creíble, pues creanme que lo es; pero también el hecho de querer transmitir una idea en sus novelas. Ideas que son capaces de despertar sentimientos y otras ideas en cadena, que se despliegan cual racimo y nos permiten ver el conjunto como algo grande, opresivo, fatal, plausible y muy original.

Los personajes de la novela resultan menos complejos que en LCM pero están bien desarrollados y aportan un punto de ética, supervivencia, y violencia necesarias para hacer que el lento conjunto esté bien engrasado sobre el personaje único y demoledor que es la ambientación. Tal vez chirría un poco algunos de los momentos del propio Nailer. Quiero decir que es muy creíble tener sentimientos tan encontrados entre la moral personal y el propio instinto de supervivencia, así como entre este último y las relaciones familiares cuando la vida es tan dura, pero hay algún momento donde, pese a resultar creíble, no me ha parecido bien desarrollado y me ha costado entrar en la mente del protagonista de modo convincente.

En general el cementerio de barcos es una novela bastante alejada, en cuanto a estética y trama, de LCM. El ambiente de industrialización, hambruna y religión queda aquí sustituido por la lucha por sobrevivir y por lejanas empresas casi legendarias. Y el sentido policíaco-persecutorio de LCM queda aquí minorizado por una huida en tren en la que "los malos" simplemente aparecen en destino, y por una persecución en barco que no me ha convencido en cuanto a abordajes se refiere.
Aun así es patente el claro mensaje ecologista y de crítica política y social de la novela.

En definitiva, es una buena novela que gustará si gustó la anterior, pero no si lo que se busca es adrenalina o un mayor pesimismo al tratarse de una distopía.
Por mi parte, me encanta el futuro ideado por Bacigalupi y continuaré leyéndolo siempre que pueda.
Esperemos que su colección de relatos Pump six & other stories no tarde demasiado en ser publicado en castellano.

martes, 25 de diciembre de 2012

Meridiano de sangre

 Descubrí a Cormac McCarthy hace un par de años gracias a La carretera. Quedé fascinado. Continué, poco después, con No es país para viejos pero, tras la soberbia actuación de Bardem en la adaptación de la gran pantalla, me decepcionó un poco, pues se trataba de una de las poquísimas novelas cuya versión cinematográfica se ajusta al dedillo y gana con la interpretación. A mi parecer, claro.
Dejé correr el tiempo,hasta que llegó Meridiano de sangre que, en principio, no trataba un tema que me atrajese en exceso pero que seguro me iba a producir fuertes sensaciones, teniendo en cuenta el estilo del autor.

Meridiano de sangre narra la historia de "el chaval" un joven fugitivo que acabará enrolándose en un grupo de filibusteros contratados para aniquilar indios. Tras la batida, que resultará fallida y acabará en una masacre para los americanos, "el chaval" se alistará a un grupo paramilitar contratado para acabar, de nuevo, con los indios en la frontera de México. Capitaneado por Joel Glanton y con el apoyo espiritual del Juez Holden, pronto comenzarán a prevalecer los instintos depredadores del cazador, y la locura y sed de sangre se apoderarán del grupo, que comenzará a masacrar a indios y mexicanos por igual.

Novelón. Si por algo se caracteriza la literatura de McCarthy es por su especial prosa. Un estilo cargado de frases cortas. Cortas y cortantes como una navaja, pues McCarthy economiza el lenguaje de una forma como no he visto hacer a nadie. Elimina artículos, sustantivos, sujetos o verbos según sea necesario con el fin de eliminar lo superfluo y cargar las frases de fuerza. Haciendo uso de unas elipsis brutales consigue crear una mayor potencia en lo que esconden sus palabras, algo realmente importante en McCarthy cuya lectura entre líneas comporta una novela muy diferente a la leída de forma superficial.
McCarthy posee un estilo cortante, como he dicho, con frases aceradas que imprimen fuerza y dinamismo y con diálogos imbricados en la escena. Mezclando tiempos verbales y frases que laceran, con escenas de un lirismo desgarrador. Una prosa plagada de metáforas y otras formas retóricas convierten la lectura en densa y difícil pero, en arrebatadora y adictiva.

Leer a McCarthy, al menos en Meridiano, es prepararte para un abismo del que sabes que cuando llegues al fondo no saldrás ileso pues el autor despliega un sobrio pero contundente abanico lingüístico para mostrarnos la crueldad más infame, sin piedad ni pudor, de tal modo que sientes las palabras como patadas en el estómago que te recorren todo el cuerpo y te dejan sin aliento.
A este respecto es obligado hablar del que llegará a ser, sin lugar a dudas, el protagonista más recordado de esta novela, el Juez Holden. Un ser que sólo por su aspecto físico, albino, lampiño, grande y obeso, ya inspira mal fario pero, además, es un ser depravado, cruel, amoral e inusualmente inteligente.
El juez Holden corrompe todo lo que toca y, poco a poco, conseguirá que prácticamente  la totalidad del grupo se abandone a sus instintos más destructores.
pero a pesar del salvajismo y las imágenes brutales McCarthy consigue que las partes más duras respecto al personaje sean las que surgen de nuestra mente, pues deja numerosas perlas que implicitan su comportamiento dejándolo abierto a nuestra lectura.
Los otros personajes que se oponen a él son: Joel Glanton, que intenta mantener su hegemonía y control sobre el grupo, pero le resulta imposible detener la verborreica y psicopatológica personalidad de Holden, capaz de imbuir terror y de influir sobre cualquiera; y "el chaval", el verdadero protagonista en la sombra, el antihéroe que luchará contra la voluntad del juez y que intentará mantenerse al margen de las atrocidades cometidas pero cuyo enfrentamiento McCarthy nos lo muestra de forma velada, de nuevo intentando hacernos pensar y deducir, para conseguir una lucha emotiva y contundente.

No cabe duda de que nos encontramos ante una clara crítica hacia la historia militar americana y ofrece una seria reflexión hacia la oscuridad inherente al hombre. Esa oscuridad que surge al anular la moral por primera vez y observar que produce un beneficio personal, sobre todo psicológico. Una vez alcanzado este nivel, es imposible volver atrás.

En cuanto al marco histórico, es evidente que McCarthy es un apasionado de aquella época, y consigue transmitir de forma enérgica la crudeza de un lugar y una época en que conviven la hambruna, la miseria, las manos junto al arma dispuestas a desenfundar a la mínima provocación, un suelo duro y correoso necesitado de lluvia, pueblos abandonados y con gente escondida por miedo, indios luchando por sus derechos, matando y siendo muertos de forma salvaje. Territorio inhóspito y hostil el de la frontera mexicana en el siglo XIX, que se convierte en un personaje esencial y principal de la novela pues, junto a la potencia mordiente de la palabra salvaje de McCarthy, tenemos también escenas de una prosa bellísima que paseará el lugar ante nuestros ojos como si allí mismo estuviéramos.

Nos encontramos ante una obra maestra. Contundente. Visceral. Desgarradora. Cruel. Un infierno desatado de una brillante belleza que conseguirá que las imágenes se conviertan en reales. Una obra difícil, no cabe duda, pero con una recompensa que durará siempre. 
Creo que hay que tener valor para enfrentarse a ella pero, si os es posible, hacedlo. Por favor.

sábado, 22 de diciembre de 2012

Prospectivas. Antología del cuento de Ciencia Ficción español actual

 Como he dicho varias veces, de un tiempo a esta parte me apetece mucho leer cuentos. Pero necesito también cierto grado de fantasía, así que la antología editada hace poco por Salto de Página que da título a esta entrada me pareció perfecta. Cuentos de españoles, prospectivos, es decir, con un toque de especulación que permita la reflexión, con el toque necesario de fantástico y, sobre todo, que me hagan pasar un buen rato.
La antología está compuesta por 18 cuentos. Tan sólo dos de ellos inéditos. Es probable que no despierte el interés deseado, ya que casi todos los cuentos están recogidos en algún que otro libro o colección pero, en mi caso, que tan sólo había leído dos de ellos, me ha encantado y, por otro lado, me parece una oportunidad estupenda para tenerlos todos en un único volumen.

Para empezar nos encontramos con un prólogo a cargo de Fernando Ángel Moreno acercándonos un poco a la teoría de la ciencia ficción y a su historia aquí en España. En mi opinión, tan bueno como el mejor de los cuentos de esta colección.
Como siempre suelo hacer haré una breve exposición de los cuentos aquí recogidos con la salvedad de el rebaño y Brigada Diógenes, los cuales ya comenté en su momento, así que para no alargarme demasiado en estos dos cuentos simplemente indicaré la reseña donde están recogidos en este blog.

* El rebaño, de Cesar Mallorquí: Aquí. Leí este cuento hace un par de años y, tiempo después, reconozco que me ha gustado aún más que la primera vez.
* La estrella, de Elia Barceló: Un grupo explorador de Nueva Tierra aterriza en el planeta Terra (la antigua Tierra) para observar lo que queda tras un milenio de su destrucción. Allí se encontrarán con lo que no esperan. ¿Aún existe vida? o ¿es todo una alucinación? Un cuento que pone en la palestra la filosofía de la teoría del Punto Omega, que profetiza (como tantos otros) la destrucción del planeta por el hombre, que habla del fanatismo del ser humano y de una grandísima belleza lírica.
* Mein Führer, de Rafael Marín: El asesinato de Hitler cambiará la historia conocida, lo que desencadenará una concatenación de viajes en el tiempo, a ese instante de la historia. Un cuento lleno de guiños culturales y con una estereotipación de los movimientos radicales que despierta la sonrisa.
* Besos de alacrán, de León Arsenal: Cuando las alienigenas de la raza Caravenig quedan embarazadas, matan a sus machos. De esto nos enteraremos cuando un joven colono humano llega a una base espacial solicitando ayuda contra su esposa extraterrestre. Un cuento de contacto xenofilo que es una auténtica gozada psicológica.
* Todo lo que un hombre puede imaginar, de Juan Miguel Aguilera: Un Jules Verne anciano, cansado de la vida, recibe la visita de un misterioso joven que pretende recordarle lo maravilloso de la vida. Un cuento sobre la teoría del Punto Omega con el mismísimo Pierre Teilhard de Chardin.
* Arcan, de Manuel Vilas: En el año 2198 regresa a la tierra el Arcángel San Gabriel y quiere entrevistarse con Elegidos, Radiantes, Poetas y Médiums, las nuevas élites espirituales que dominan la Tierra. Metaficción que no me ha gustado. ¿Pretende ser gracioso? A mi no me la ha hecho, pero yo soy yo, claro.
* La carretera, de Rodolfo Martínez: Una compañía selecciona entre gente falta de cordura, personal para explorar el recientemente descubierto planeta Blueyiey (creo que se escribe así, ahora mismo no lo recuerdo). Entre las normas se encuentra la de no salirse jamás de la carretera, pase lo que pase.
* Dragones en el centro, de Joaquín Revuelta: Un equipo de exploración galáctica aterriza su nave en una taberna perdida en el espacio-tiempo. Taberna donde en una ocasión uno de sus miembros quedo atrapado sin remisión en un bucle infinito entre dos realidades. Un cuento hard que juega con las p-branas de la teoría de cuerdas.
* Enseñando a un marciano, de Daniel Mares: David, único superviviente del genocidio humano debe enseñar a los extraterrestres causantes del mismo la tecnología terrestre. Descubrirán que la imaginación humana nos convierte, al menos a David, en una raza superior. Muy en la línea de Douglas Adams y su autoestopista galáctico.
* Patrick Hannahan y las guerras secretas, de Eduardo Vaquerizo: La construcción de una supermáquina de procesamiento de datos y la supermente relacional de un hombre se unen para crear una mega obra de potente contenido metafísico capaz de acabar con las guerras metaliterarias de las grandes potencias de la guerra fría.
* Tren, de Julian Díez: Rafa García es el único superviviente de un atentado terrorista. Ha sido cronosalvado por la brigada de cronoajustes, que opera 12 años en el futuro. Este hecho lo convertirá en famoso en dicho futuro, pero ¿tal vez su vida anterior habría sido mejor, incluso muriendo?
* El olor profundo de la tierra, de Juan Antonio Fernández Madrigal: Tras el fin de las bolsas de petróleo, las mafias rusas implantan chips específicos en los bebes con la esperanza de que en unos pocos años consigan oler el crudo remanente en pequeños pozos.
* Días de otoño, de Santiago Eximeno: Un anciano hace repaso a su vida mientras intenta conseguir el vale que lo enviará a las nuevas colonias en el transbordador espacial.
* Brigada Diógenes, de Juan Jacinto Muñoz Rengel: Aquí.
* Poetik GmbH, de Carlos Pavón: Para evitar el dolor por la pérdida de su madre, un hombre decide someterse aun proceso que la hará desaparecer de su vida para siempre. Pese a querer ofrecernos un relato con bases extremadamente científicas me ha parecido el cuento menos creíble de todos por eso mismo.
* Últimas páginas de una biografía, de Roberto Bartual: Ucronía en la que dos importantísimos personajes de la primera mitad de siglo intercambian sus papeles históricos.
* El extraño, de Matías Candeira: Un hombre sufre una transformación monstruosa al ser mordido por un insecto mutante. El dilema surgirá cuando comprueba que se le quiere y respeta más con este monstruoso físico que con el anterior.
* Neo Tokyo blues, de José Ramón Vázquez: En una escuela de Tokyo se adiestra a un grupo de muchachas que serán la élite intelectual y militar del país. Un proyecto científico experimental con un presupuesto incalculable. Cuando el profesor de las muchachas entabla relación con una de ellas el programa es puesto en evidencia.

Nos encontramos con una magnífica selección de relatos que toca, prácticamente, todos los temas de la ciencia ficción especulativa. Se observa una clara predominancia distópica, comprensible si se tiene en cuenta el rumbo de la humanidad y la posibilidad de plantear escenarios prospectivos al respecto, pero no se echa falta la ucronía, el thriller futurista, las aventuras, el hard o la sátira.
En algunos casos, las lecturas obtenidas son bastante dolientes y, a mi parecer, enriquecedoras, como en el caso de El rebaño, Tren, Todo lo que un hombre pudiera desear o, El extraño.
En otras, a pesar de la reflexión inherente, prima la diversión, como en el caso de Enseñando a un marciano, Besos de alacrán, Mein Führer o Neo tokyo blues.
Hay algunos cuentos que, a mi modo de ver, entran con calzador en esta selección de relatos, como Arcan, demasiado mística-pop para mi gusto, o Poetik GmbH, quizás el más increíble de todos, pues aporta una terminología científica muy selectiva y experta, pero unos procedimientos y una utilización de los mismos impensables, incluso con los recientes y meteóricos avances en genómica actuales.  
Destaco, por tanto, El rebaño, La estrella y Tren, como los tres que más me han gustado. Y, Arcan, Poetik GmbH y Patrick Hannahan como los que menos.

   En general se trata de una colección imprescindible que aguantará muchas lecturas y, me da la impresión, de que resistirá muy dignamente el paso del tiempo. Altamente recomendable para los amantes de la ciencia ficción. Visto lo visto, ya me he hecho con las otras dos antologías de Salto de Página: Perturbaciones y Aquelarre.

domingo, 9 de diciembre de 2012

Premio Libros y Literatura 2012

Según he terminado de subir la reseña de Los que duermen, me acabo de encontrar por casualidad con el concurso que organiza el blog Libros y Literatura (http://www.librosyliteratura.escon la intención de promover los blogs literarios. La verdad es que por un lado, he tenido una suerte infinita, pues por lo pronto queda media hora para que finalice el plazo y, por otro, es una putada porque no da tiempo a que nadie se apunte al concurso a través de mi blog. Bueno, en cualquier caso me voy a apuntar y ya que el libro que más me ha gustado este año ha sido Una soledad demasiado ruidosa participaré con esta reseña, a ver si suena la flauta.





Los premios son los siguientes:


- 1er ganador escogido por el jurado: eReader + lote de 20 libros (Mira los títulos aquí)
- 2º ganador escogido por el jurado: lote de 20 libros (Mira los títulos aquí)
- 1er ganador escogido por votación popular: eReader + lote de 20 libros (Mira los títulos aquí)
- 2º ganador escogido por votación popular: lote de 20 libros (Mira los títulos aquí)



Bueno, pues aquí dejo el enlace de la reseña con la que voy a participar

Una soledad demasiado ruidosa, de Bohumil Hrabal.





Mucha suerte a todos los participantes

Los que duermen

No esperaba nada de este libro. No conocía para nada a su autor, pero las breves notas que se daban de sus relatos en la web de Salto de página (poco antes de salir a las librerías), me llamaron mucho la atención, a lo que la editorial se avino amablemente a enviármelo para su reseña.
Normalmente, cuando se trata de una colección de relatos, suelo desarrollar un poquito cada cuento pero, en este caso, por tratarse de cuentos muy breves, en algún caso minicuentos, y por las conexiones entre los mismos, no lo voy a hacer pues creo que rompería la magia y el encanto de los mismos, así que lo comentaré en su conjunto.

Como si de un lienzo se tratase, Juan Gómez Bárcena utiliza las palabras cual pinceladas, libres pero calculadas, que holísticamente conforman un exquisito mosaico. Su prosa, elegante, cuidada, casi poética pero alejada de los barroquismos que pudieran convertirla en una pieza densa y ajada.
Cada uno de los cuentos es un microcosmos en sí mismo del que pueden obtenerse múltiples matices y en los que constituye una delicia encontrar los guiños, las palabras, las conexiones que amalgaman de alguna forma los cuentos, consiguiendo que al final podamos extraer un pensamiento común e intentar visualizar una lección: la imposibilidad del hombre para aprender de sus errores.

Los cuentos de Gómez Bárcena juegan con el relativismo que nos ofrece la historia, los pensamientos y los logros del hombre a través del tiempo, unos hechos que siempre dependen de aquel que lo narre o del ángulo en que los mire. Con la precisión de un espadachín , Gómez Bárcena utiliza las palabras evitando todo aquello insustancial, logrando un conjunto poético y armonioso como si de un baile de esgrima se tratase. De hecho, uno de sus cuentos trata sobre este profundo amor por las palabra en la forma de una tribu que comercia con ellas.
Los cuentos de la presente colección no presentan un hilo conductor claro, salvo la propia historia del hombre a través de los eones y, así, podemos encontrar fábulas deliciosas de viajes en el tiempo, como El mercader de betunes, en el que se le da una visión muy particular y original al mito de Aquiles, o en Como si, en la que los hombres han de desaprender todo lo aprendido, y es que es este hecho otro de los axiomas importantes de los cuentos de Gómez Bárcena. La constatación de que el aprendizaje ha hecho que la humanidad esté próxima a la autodestrucción, y tan sólo el hecho de desaprender pueda constituir el camino a la redención.
El autor también es capaz de emocionar y sacar el sonrojo y la tristeza a flor de piel creando cuentos tan vívidos y desgarradores como Las buenas intenciones, en el que una hija inventa una nueva vida para su madre enferma de Alzheimer, o en Hitler le regala una ciudad a los judíos, en el que con el trasfondo histórico de un campo de concentración, los presos judíos vivirán una semana a cuerpo de rey a cambio de interpretar una obra de teatro muy particular, o también en Fábula de tiempo, en el que descubriremos el amor más allá del tiempo de una princesa.
Como no podía ser de otra forma, en este viaje por el ser humano no puede olvidarse la religión. La espiritualidad, las doctrinas religiosas están presentes en casi todos los cuentos, bien sea en forma de vírgenes, visiones, de la esperanza de redención, de Dios hecho hombre o del Hombre hecho Dios, jugando en este punto con la metafísica, como en El regreso, donde un sacrificio ritual podrá desencadenar la aparición de nuevas leyendas, o en La leyenda del rey Aktasar, donde a través de un viaje a través de las eras descubriremos la creación de los dioses.
Tampoco se puede olvidar el futuro tecnológico, donde existen robots que se enfrentan a las mismas dudas existenciales que sus creadores, o personas que tras despertar a la criogenización se encuentran en un mundo del que desesperan.

Estos y otros cuentos hacen de esta colección una bella joya en la que la apariencia gana poder frente a la verdad, en la que la poesía de las palabras pretende ocultar el horror apodíctico que puede producir la propia indefensión del ser humano ante su creencia de sentirse divino. 
Cuentos a los que volveremos de nuevo al encontrar un detalle que nos reconduce o explica alguno anterior y ante lo que no podemos evitar sonreír sin sorprendernos por la sutileza de la jugada.
Pero he aquí el talón de Aquiles de esta colección. Se trata de una obra absolutamente evocadora y original que vuelca la filosofía en la literatura y que exige el máximo por parte del lector. Un libro que busca la reflexión y que economiza al máximo la superfluidad, lo que puede hacer que no sea ésta una obra apta para todos los públicos, pues pese a la aparente rapidez de su lectura requiere lentitud para su aprehensión, algo de lo que no andamos sobrados en estos tiempos.
Se trata de una obra que busca el guiño cómplice del lector, del que, en muchos casos, ama más el como se dice, que lo que se dice; del que busca la evasión en una ficción prospectiva.
Si eres de este tipo de lector, sin duda te apasionará.
Si no, si sólo quieres diversión tal vez este libro no te guste, pero Los que duermen seguirá siendo una experiencia inolvidable que deberías leer. Al fin y al cabo son apenas 120 páginas.

sábado, 8 de diciembre de 2012

Nacidos de la bruma I: El imperio final

 Tres años llevaba este libro acumulando polvo en la estantería. Tres años en los que al principio pensaba, "a ver cuando está publicada la trilogía completa para leerlo" y, una vez publicada, pese a que ansiaba leerlo, siempre había algún otro libro que se cruzaba en la lista y era preciso leerlo antes. Pero esto se acabó, una vez se ha editado Alianza de Ley, ya no he podido esperar más y me lancé a por él. Dios, ¡qué ganas! Dios, ¡qué gustazo me he dado! Dios, ¡qué portada más horrenda! De las peores que he visto nunca.
No en vano Brandon Sanderson es uno de los autores del fantástico que más consigue hacerme viajar. Tal vez no sea perfecto pero crea auténticas estrellas en mi cabeza que visito con la boca abierta.

Hace 1000 años que el Lord Legislador venció a la Profundidad. Momento en el que se convirtió en Dios absoluto. Desde entonces el mundo ha perdido el color y se ha sumido en el gris: el aire está continuamente poblado de cenizas, nada florece y las brumas nocturnas esconden monstruos de leyenda.
Durante esos 1000 años el legislador es dios y déspota, y con su mandato sobre obligadores e inquisidores de acero mantiene a los skaa esclavizados mientras los nobles disfrutan del poder y de la magia, la alomancia. Pero pese a las leyes del Lord Legislador, los nobles han yacido con las mujeres skaa y algunos bastardos han heredado los poderes. 
En este panorama reaparece Kelsier, el único skaa que ha sobrevivido a la tortura de los pozos de Hathsin y, junto a su grupo de alománticos y a la recién encontrada, Vin, se proponen derrocar al Lord Legislador.

Sanderson es un escritor que escribe para las masa. ¿Qué quiero decir? Que no es necesario tener un nivel de cultura muy elevado ni precisar de un gusto refinado por la literatura para seguirlo. La relativa sencillez de su prosa, unido a la facilidad para la creación de tramas, giros argumentales y su capacidad para la evasión, lo convierten en un autor asequible y disfrutable por todos los públicos, como creo que es. Sanderson posee una prosa sencilla, pero rápida que mantiene la tensión en el lector, y sus novelas plagadas de momentos emocionantes hacen que no puedas parar de leer.

Nos encontramos en esta ocasión con la típica historia de opresión en la que el héroe escapado se opone al sistema y busca la justicia que libere al pueblo. Si bien la finalidad en sí no es nada nuevo, Sanderson se las ingenia para mantenernos en vilo. Por un lado el trasfondo tanto geográfico como histórico de la ficción es más que interesante. Del mundo poco se sabe, ya que la novela se desarrolla casi exclusivamente en Lutadel, la capital, pero se deja entrever la existencia de otras zonas, y no deja de maravillar la tristeza del panorama que produce la ceniza reinante y esas brumas misteriosas que traen, tanto monstruos como magos, de los que hablaré en un momento.
En cuanto a la historia, Sanderson sabe dejar caer las perlas suficientes como para querer saber más, por medio de pequeños fragmentos al comenzar cada capítulo y con la ayuda de un secundario que suele servir de nexo con el pasado. 
Por otro lado están los personajes. Personajes dotados de vida y en los que se puede apreciar claramente como evolucionan a través de las circunstancias. Esto se observa en la transformación general de Vin, que verá como su mundo de miedos y engaños, de miseria, da paso a un mundo en el que la confianza es lo más importante para subsistir. Se observará también en los altibajos de Kelsier, pero también en las dudas que acarrearán sus compañeros de fatigas, así como en las factibles grietas de la nobleza.

Es fácil engancharse a una trama como la descrita en El Imperio Final. Basta leer el inicio, en el que un simple hombre es capaz de acabar con la guarnición al completo del castillo de un noble para intuir que se va a cocer algo interesante.
Un héroe en parte antihérore que pretende derrocar al más poderosos gobernante del más legendario imperio y para ello se rodeará de una cuadrilla de estafadores en aras de conseguir el plan que persigue.
Sanderson se encarga de llevar adecuadamente el tempo narrativo y junto a la elevada carga aventurera nos ofrecerá varios giros en los acontecimientos que obligan a no perder comba y que alimentan la tensión no dejando que se apague. A esto le sumamos un sistema de magia realmente innovador. No ya en los efectos, los cuales pudieran resultar simples y con poca variedad, así como poco originales, sino en cuanto a metodología arcana y la vistosidad conceptual.
Y es éste, uno de los puntos más interesantes de la novela, pues Sanderson inventa un sistema en el que ciertas personas tienen el poder de obtener poderes tras la manipulación de diversos metales. Estos metales, una vez ingeridos son "quemados" a voluntad para obtener determinados efectos "mágicos". Poco más quiero contar del sistema, prefiero que lo descubráis por vosotros mismos (si es que aún queda alguien que no lo haya hecho ya).
Podemos distinguir entonces, dos tipos de utilizadores de magia: los brumosos, aquellos que sólo pueden extraer los efectos de un metal y, los nacidos de la bruma, que pueden utilizarlos todos y que pasean sin miedo entre las brumas nocturnas.
Un sistema, a mi modo de ver, muy original y que constituye uno de los puntos fuertes del autor: el desarrollo de sistemas mágicos simples pero coloristas y llamativos, como la alomancia y la ferruquimia (leedlo para descubrirla) de El Imperio final; la elevación biocromática, del Aliento de los dioses; o la maldición que elimina la magia, de Elantris.

Por último, todo el imperio final está rodeado de un halo religioso que facilita la inquina hacia el Lord Legislador, pues se nos muestra como un ser todopoderoso que en su calidad de redentor tiene, no sólo la excusa, sino también la convicción para oprimir al pueblo skaa. El fervor religioso se observa también en el fanatismo de los inquisidores de acero  y en la lealtad a las normas de los obligadores. También se despierta cierto temor reverencial a la llegada de la noche y a lo que esconden las sombras como parte del misticismo religioso.

Sigo pensando que, pese a que hay mejores escritores y mejores historias que ésta, El imperio final es la muestra clara de por qué (para mi) Brandon Sanderson es el mayor exponente de la fantasía épica actual. Un escritor capaz de alcanzar cotas de maravilla olvidadas hoy en día y que consigue mantener la tensión y el ansía lectora página tras página por muchas que contenga el libro (sin desmerecer a Bakker, Erikson, Sapkowsky, Kearney, Guillém López, y alguno más).

En definitiva, ya he dejado claro lo que pienso. Está claro que me encanta Brandon Sanderson y no puedo hacer otra cosa más que recomendárselo encarecidamente a los lectores de fantasía aunque, a estas alturas, no creo que haya nadie que no lo haya leído.

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