lunes, 27 de mayo de 2013

Una ciudad asediada

Pese a ser una de las más reputadas narradoras victorianas, tanto en su faceta costumbrista como en la gótica con sus cuentos de fantasmas, no la conocía, y de no haber leído otros libros de la editorial Fábulas de Albión y que, por cierto, me encantaron, no me habría fijado en ella. Pero lo dicho, una vez leídos estos libros no pude sino fijarme en este libro de esta editorial.

En una pequeña ciudad francesa llamada Semur, donde todo transcurre de forma tranquila, los habitantes serán expulsados de sus casas por unas ominosas fuerzas fantasmales que los obligan a abandonar la ciudad.
Esta será tomada por los espíritus de los muertos y los ciudadanos permanecerán a las afueras hasta que el alcalde se decide a entrar en la ciudad. Los habitantes discuten los motivos de este alzamiento hasta que, por fin, que son permitidos a regresa a sus casas.

La novela se presenta como una serie de entrevistas, escritos y opiniones de varios personajes centrales de la historia: el alcalde, su sustituto en el cargo, su esposa y su madre. Cada uno de ellos dará una versión parcial y sesgada de las motivaciones de los espíritus para tomar la ciudad. Versión centrada en la manera de pensar de cada uno de ellos.

Con un lenguaje muy cuidado y un escenario que pretende aterrorizar, sin conseguirlo en estos tiempos, ya que resulta muy débil la carga terrorífica y en ningún momento se produce una situación de tensión directa y personal, sino sobre todo atmosférica; la autora teje los hilos de un escenario en el que las almas de los muertos campan a sus anchas y son capaces de expulsar a los vivos de sus casas, pero nunca se muestran de manera clara y fehaciente, salvo a varios descreídos y de una forma que pretende aleccionarlos y guiarlos por la buena senda, más que producir miedo.
En realidad Oliphant utiliza el cuento gótico para crear una historia plagada de reflexiones morales, como la pérdida de la fe; el abandono a la memoria de los difuntos; las diferencias sociales existentes; y dará un golpe de efecto con las protagonistas femeninas acerca de su atodeterminación, su papel y derechos en la sociedad, etc.

En realidad se trata de una pequeña joyita que, a mi modo de ver (como siempre), no ha envejecido demasiado bien, pues la situación narrada no infunde ningún tipo de miedo, ni me ha hecho reflexionar acerca de las cuestiones que plantea, dado el cambio evolutivo, a peor o mejor, según se quiera ver, de la sociedad, pero que entretiene y se deja disfrutar pues es más que evidente su calidad literaria. Por eso, a pesar de que la historia no haya terminado de convencerme, considero que la autora tenía suficientemente buen oficio como para animarme a ahondar más en su bibliografía.

miércoles, 22 de mayo de 2013

El halcón de mayo

A pesar de que la mitología artúrica está trillada en exceso, hecho este que tira para atrás a la mayoría de las personas, independientemente de si son o no lectoras, hay lecturas de este género que me atraen en demasía, bien sea por su calidad literaria, como en el caso de Los hechos del rey Arturo y... de Steinbeck, o por su carácter innovador y diferencial, como en el caso de las Crónicas del señor de la guerra, de Cornwell o por que trata de la vida en particular de alguno de los caballeros que más me gustan, en este caso Sir Gawain, a quien esperaba encontrar junto al Caballero Verde pero, no tardé en descubrir que la historia que tenía entre manos seguiría otros derroteros.

Gwalchmai (Gawain) es el segundo hijo del Rey Lot y la reina Morwenna de las Orcadas. Es un joven que ama la música y las artes, y aunque se empeña en demostrar su valía guerrera, no es tan bueno como su hermano mayor, Kay, que continuamente lo menosprecia.
Por ello accederá a aprender las artes oscuras que su madre conoce tan bien. Poco a poco cogerá confianza en sí mismo, hasta que un día descubre que su madre es un ser malvado que ha pervertido a Medraut, su hermano pequeño y que quiere destruir, a toda costa, a Arturo, el soldado que pretende convertirse en rey de toda Britania.
Este será el acicate necesario para huir e intentar unirse al ejercito de Arturo.

El halcón de mayo es la primera novela de Gillian Bradshaw que leo, y me ha sorprendido muy gratamente.
En primer lugar debo deciros que aquellos que busquéis profundizar en el mito artúrico tradicional o que, como yo, buscasen una revisión de la historia conocida de Gawain, no lo van a encontrar aquí.

Bradshaw posee un estilo fresco y muy fluido que intenta hacernos recordar la lírica medieval, pero se concentra más en el apartado histórico que centra la acción en la llegada de los sajones y en el intento de un ciudadano romano, Arturius, para intentar unificar las tribus britanas, al tiempo que nos encontraremos con la historia de Gwalchmai antes de ser considerado caballero de renombre a las órdenes de Arturo. Por tanto, no encontraréis Excalibur, ni mesa redonda, ni Merlín, ni caballero verde, ni nada parecido.

Bradshaw se vale de los antiguos textos escritos para establecer la historia al final del imperio romano y presentarnos, por tanto, a un pueblo civilizado a dicha manera, que se ve fragmentado y ha de volver a unirse para luchar contra el enemigo sajón. Pero la eterna rivalidad de clanes hace que esto se antoje difícil, y tan sólo una figura fuerte, carismática, civilizada, cristiana y con sentido patrio, como es Arturo, lo pueda conseguir.
Nos encontramos por tanto con muchos de los personajes que pueblan el mito artúrico pero cambiados de lugar. Así nos encontraremos a Gwalchmai como hermano de Medraut (Mordred) y Kay, e hijo de Lot y Morwenna (Morgana), hermanastra de Arturo (en este caso fiel a la tradición y con parte de la culpa que Arturo arrostrará en el mito).

Bradshaw nos muestra una historia de personajes muy carismáticos, donde el protagonista intenta hacer frente a sus miedos y convertirse en un gran guerrero, para dicha de su padre, y en un fiero enemigo, para desgracia de su madre y hermano menor. Un personaje tocado por la gracia de los dioses paganos, y que será el único que, de verdad, plante cara a Arturo en un alarde de valentía, orgullo y egoísmo a la vez.
Arturo se mostrará como un personaje orgulloso y desconfiado en extremo que arrastra la pesada carga de saberse incestuoso, pero fiel y leal a sus hombres y a sus principios; Morwenna, la gran señora de la oscuridad cuyo único objetivo es la destrucción de su hermanastro; Kay, el hermano mayor y mejor en todo que pretende ayudar y siempre acaba burlándose, etc.
En este punto me ha costado entender un poco las personalidades de Gwalchmai y Arturo en su confrontación personal pero, imagino que, se deberá a mi carácter más "pragmático" frente al "orgulloso y honorable" de ellos.
Pero aunque la autora haya querido mostrarnos el lado más histórico en que se sustenta el mito, no deja abandonada la fantasía y, como en toda buena leyenda angla que se precie, nos sumergiremos por un tiempo en el otro lado, el Sidhe, donde los días se conviertes en años, y el mismísimo Lugh, La mano convertirá a Gwalchmai en un caballero y súbdito de la Luz que debe combatir la Oscuridad.
Y, por supuesto, no podría tratarse de una historia de aquellas tierras sin un bardo que se precie, un bardo como Taliesin, un bardo de leyenda que porta la carga de misterio de su procedencia y destino.

En definitiva, una obra más que entretenida que os animo a leer y disfrutar para acercaros un poquito más a aquel oscuro período en que los romanos abandonaron la isla y los britanos se vieron solos y fragmentados para combatir a los invasores sajones.

martes, 14 de mayo de 2013

Cuentos vagabundos

Gisbert Haefs es un autor que me encanta. Me encanta porque siempre sabe dar un toque especial a los personajes históricos que retrata, ya sea Anibal, Aquiles, Alejandro Magno, etc. Un puntito diferente que hace ver a los personajes desde una perspectiva más cercana a ellos mismos y al ambiente que los rodea, pues de todos es conocido el gusto de Haefs por describir el trasfondo histórico hasta el mínimo detalle tangencialmente a la historia principal, convirtiéndose esta principal, casi en secundaria. Pues bien, cuando me enteré de la colección de relatos editada por Ediciones Evohé, no lo dudé ni un instante y lo solicité a la misma para su reseña. Esperaba encontrarme una colección de cuentos cortos de cariz histórico pero, ni de lejos.
Gisbert Haefs nos sumerge en una selección de relatos, ya editada en Alemania, que hará las delicias de los fanáticos de este autor, pues nos hacever una versión como escritor que no conocíamos de él.
Como siempre haré un brevísimo resumen de los cuentos, por si a alguien pudiera interesarle.

* El testigo: Un extranjero de nombre Ioannes llega a Patmos. Allí, con el pretexto de conocer al gran Pomponio y siriviéndole como lector, dado el agotamiento visual de éste, intentará conocer los detalles verídicos de los últimos días de la vida de Jesús.
* Un feliz acontecimiento: La noticia de un embarazo y el nacimiento de un niño vienen acompañados de indicios de brujería.
* Ángel de penumbra: Un grupo de estudiantes comparten piso. Las relaciones son normales hasta la aparición de una muchacha que los hará suspirar a todos y todas.
* Retorno al hogar: Un expatriado prusiano vuelve a casa al término de la guerra. En el tren hace repaso de su vida y piensa en lo que le espera.
* El amor, la muerte y Münstereifel: Un escritor en crisis de ideas se reúne con sus amigos en un bar. Allí escuchará una historia que lo pondrá en la senda de nuevo.
* El fin de Jürgen Soberg: Jürgen sufre un terrible accidente. Malherido llega a un pueblo un tanto raro.
* Matzbach y un par de buenistas: Un detective es contratado para investigar la muerte de los padres de un político. Este moverá los hilos justos para desentrañar la relación con una nueva secta religiosa.
* El vampiro y la infranet: Varios monstruos mantienen una reunión en la que tratan la preparación de un censo exclusivo para su uso.
* El triunvirato: Durante su habitual partida semanal de cartas, un general, un sacerdote y un médico especulan sobre el asesinato ficticio de un conocido.
* Bien librados: Una pequeña pero terrible anécdota esquizofrénica.
Parábola con varios conocidos: Un político es atracado y apaleado en plena calle. Ante él se suceden diversos personajes que por uno u otro motivo no le prestan ayuda. Una feroz alegoría de los fanatismos.
* Monstruo: Un militar nazi pasa sus últimos días en casa de unos parientes reflexionando acerca del Reich.
* El anatomista azul: Un par de viejos amigos recuerdan alguna anécdota de sus tiempos como estudiantes de medicina.
* En la frontera: Distopía alucinógena en la que una suerte de psicosexología cuasi religiosa posee una influencia brutal sobre la sociedad.
* Placer viajero: La desaparición de un extraterrestre obligan al protagonista humano a descubrir que el motivo de esta se acerca al paroxismo orgásmico.
* Una comida de trabajo: Se ofrece una parodia descarnada de la información política y empresarial.
* Errores y virutas: La hija del protagonista ha sido absorbida por la Iglesia de la Cienciología, lo que hace que este investigue todo acerca de dicha secta.
* Los dones de los tres reyes: Deliciosa historia ucrónica en la que un matrimonio vende los tres obsequios recibidos de unos viajeros que seguían una estrella. Estos presentes portarán a su vez una maldición a sus dueños.

Como he dicho antes, me esperaba una colección de relatos de corte histórico pero, como se puede apreciar en la sinopsis de los cuentos, me encontré con una obra que abarca una amplia gama de registros. Desde el cuento histórico, pasando por el thriller, el misterio, la novela negra, la comedia, la sátira, lo paranormal, e incluso la ciencia ficción.
Aun sabiendo la calidad literaria de Haefs me ha sorprendido encontrarme cuentos de la originalidad y de El vampiro y la infranet; de la dura dulzura de Los dones de los tres reyes; de la experimentación que comprende Placer viajero, dentro del terreno de la Ciencia Ficción; de la fuerza de El triunvirato; o el terror que se desprende de Bien librados. ¿Esto es Gisbert Haefs? me he dicho en alguno de ellos. Pero sí. Pese a la diferencia de registros a que nos tiene acostumbrados, se puede apreciar la calidad de la prosa de Haefs, así como un estilo personal que, en estos cuentos, nos induce a leer todo entre líneas y no perder detalle pues, si bien en un principio todos los cuentos parecen algo anodinos, una vez se rebusca un poco en su interior y se les permite el lapso de tiempo suficiente para que dejen poso en el espeso baileys que contiene nuestra cabeza, se pueden apreciar matices que pasaron desapercibidos en un primer instante.
Muchos de los cuentos están dotados de un claro afán de entretener, mientras que otros portan evidentes  marcas de crítica y denuncia social, encontrando una cierta predominancia hacia la crítica religioso sectaria y hacia la sociedad más elitista.
Me resulta difícil elegir el mejor cuento pero, sin lugar a dudas, me quedo con El triunvirato, Bien librados, Parábola con varios conocidos, y Los dones de los tres reyes. 
En cuanto a los que menos me han gustado creo que han sido Un feliz acontecimiento y En la frontera.

En general se trata de un libro recomendable que, en mi opinión, soporta mejor la segunda que la primera lectura, pues creo que va dirigido hacia un público fan de Haefs, y es probable que a un lector menos interesado en su obra, le resulten aburridos.
Ante todo he de agradecer a la editorial Evohé el envío de un ejemplar para su reseña, pero no sería yo, si no criticase lo que me ha parecido mal. En este caso se trata de la edición de la obra, a la que creo le hubiese hecho falta un corrector profesional (otro más, si ha habido uno de especie humana), pues el texto está plagado de erratas y defectos de impresión que lastran la lectura y en ocasiones cabrean bastante.

domingo, 5 de mayo de 2013

Un caso de conciencia


El libro que reseño a continuación es un libro que, en principio, no sé decir por qué está entre las páginas de este blog. No sé decir qué fue lo que me atrajo de él pero, desde luego, contenía algo que hizo que me llamase la atención. Pero por un motivo u otro, aquí está, y no ha sido lo que esperaba, pero tampoco me siento defraudado.

El Jesuita Ramón Ruiz-Sánchez es enviado por la ONU como biólogo al planeta Litia, junto a un equipo de científicos, con el fin de realizar un informe de exploración del planeta y a las formas de vida existentes. Allí, el padre Ramón conocerá a los litianos, que con su utópica civilización pondrán en jaque su ciencia frente a su férrea moral cristiana y lo obligarán a decidirse por una de ellas en aras del mayor bien para la humanidad.
A su regreso a La Tierra, la expedición portará como presente un bebe nativo del planeta.

Me he encontrado con una novela que me ha sorprendido por el estilo de James Blish, concienzudo y de una evidente brillantez teórica y retórica que enganchará a aquellos que gusten de disquisiciones filosóficas pero que pese a su falta de acción aventurera, no creo que, en un principio, repela en demasía al resto. Quizás si sea así un poco más avanzada la obra pues, dada la estructura narrativa de la obra, la segunda parte se convierte en algo más deslavazado y cargante, donde cobra una mayor importancia, si cabe, la teología y la percepción del ser humano como elemento creador de inconformismos.
La novela se divide en dos partes: una primera centrada en Litia y sus habitantes. Los litianos, una raza utópica en todos los sentidos, lo que servirá de acicate final para que el padre Ruiz-Sánchez tome su decisión. Asistiremos a un brillante debate entre los cuatro científicos de la expedición. Cada uno de ellos con un argumento bien fundado y que, en su conjunto, hará las delicias de todo lector ávido de reflexiones, para desencadenar en la oratoria final del jesuita, fuertemente teológica, que puede echar para atrás a más de uno pero que, sin lugar a dudas, resulta impactante.
En la segunda parte ya nos encontramos en La Tierra. Egvertchi, el litiano traído por Ruiz-Sánchez, se ha hecho mayor y tiene claro que no es humano. En esta parte al autor se le va un poco la pinza, y puede resultar abstrusa y aburrida pues contiene la mayor carga filosófica e invita al recogimiento. En este sentido creo que es la obra con el carácter más prospectivo a la que me he enfrentado en los últimos años.
Esta segunda parte está, como digo, plagada de elementos para la reflexión.
Las guerras trajeron como resultado la creación de ciudades-refugio bajo tierra en las que los seres humanos viven hacinados, salvo unos pocos que viven en la superficie. Pasito a pasito, Blish nos hace ver el disgusto del ser humano por aquello que le rodea, y como cada vez hay un mayor descontento de la población, con casi dos tercios de la población odiando la sociedad en la que viven, algo que, a poco que observemos, no se aleja demasiado de la realidad actual (y no sólo a causa de la omnipresente crisis, sino con respecto a los valores generales que se impulsan e imponen en la edad contemporánea).
De la mano de Egvertchi profundizaremos también en el concepto del destino y la libertad de elección, así como en el caso de individuo, como ente solitario con capacidad para tomar sus propias decisiones.
Mientras que acompañaremos a Ruiz-Sánchez hacia el viaje herético que nos permitirá entender un poco más los conceptos de omnipotencia de dios y de defectibilidad del diablo, de forma claramente teórica pero comprensible.
Tendríamos también abierto el camino hacia la idea del hombre como elemento creador y destructor del universo, con la capacidad de disponer de cualquier otra raza o planeta de acuerdo a sus intereses particulares. Punto este que, leído entre líneas, encaja con el enunciado anterior y nos convierte también en dioses, acercándonos de nuevo a la herejía.
Pero sobe todo destacará el debate abierto con respecto a la perversión que la sociedad opera en el individuo. De la corrupción que ejerce sobre la misma, manipulándola y empequeñeciendo al individuo en aras de un bien colectivo común que, en realidad, no es más que mera superchería destructiva con el fin de adormecer a las masa y rodear de lujos a unos pocos. (Me temo que aquí estoy metiendo algo de mi vena más reaccionaria, pero me da lo mismo. Espero sabréis perdonarme).
Por tanto, esta segunda parte contiene la mayor carga de pensamiento y la llena de un fuerte sentimiento de trascendentalidad que resiste el tiempo, y que aflora a medida que va pasando el tiempo y se van recordando pasajes aleatorios de la novela.

En definitiva, una obra muy interesante, con claros altibajos y una segunda parte algo más aburrida y que decepciona según las expectativas creadas, pero que resulta atrevida y, por tanto, original entre la ficción especulativa y prospectiva. Una obra que va más allá del entretenimiento y que, en mi opinión, resulta mucho más brillante que la capacidad que el autor muestra para atrapar al lector.

domingo, 28 de abril de 2013

El vivo

 A pesar de que, como ya dije, me esperaba más de Una edad difícil, me gustó lo bastante como para seguir la pista a su autora, la rusa Anne Starobinets, y estar pendiente de sus próximos pasos. El vivo, su nuevo libro, deja los relatos de lado para centrarse en una distopía durísima y sin concesiones. Una novela que no podía dejar pasar.

Tras una época plagada de guerras, hambrunas y epidemias, conocida como La Gran Reducción, la humanidad quedó limitada a un número fijo: 3.000 millones de habitantes. Este número es mantenido constante por un nuevo ente, una nueva conciencia: el vivo, que por medio de un complejo sistema es capaz de almacenar los recuerdos y vida de las personas, y postergarla a lo largo de la historia por medio de una clave personal, lo que dota a los humanos de una suerte de inmortalidad.
   Pero todo empezará a cambiar cuando nace un ser humanos sin clave, conocido como Cero. Es algo inaudito, pues sus datos no están en la base y, por tanto, no se sabe de donde procede ni que misión tiene en la vida.

Lo primero que sorprende cuando avanzamos de lleno en El vivo, una vez pasada la extrañeza y sensación de originalidad, es la lejana proximidad de la ambientación. Lejana en el tiempo, parece que quedan eones para que esto se llegue a producir (si es que lo hace). Cercana por que, a poco que buceemos, todo tiene un claro reflejo en la realidad que vivimos. por otro lado, sorprende la evidente madurez en la prosa de Starobinets. Con un estilo fresco y directo Starobinets se convierte en una narradora enérgica, que crea una metáfora de los peligros que acechan a las generaciones actuales, ofreciéndonos una dura crítica que perturba por su cercanía ontogénica y pone los pelos de punta por su plausibilidad.
La novela se estructura como un conjunto de documentos y extractos de datos extraídos de la red, que dotan a la historia de un marco mucho más amplio y de diferentes puntos de vista pero que, en ocasiones, crean algo de confusión por la mezcolanza de variaciones temporales.

Son muchos los puntos tocados por la autora, a cual más interesante que, ahora, un par de meses tras su lectura, y evidenciando el continuo defecto de no tomar notas de lo que leo, corren el riesgo de perderse sin ser comentados. Intentaré rescatar la mayor parte de mi memoria y que la pérdida sea la menor posible.
Por un lado tenemos el tema que yo creo mas llamará la atención de cualquier lector: la Pausa.
Un término empleado para indicar los cinco segundos de oscuridad en que una persona deja de vivir para convertirse en otra. Un eufemismo de la muerte para una inmortalidad que, a la larga, descubriremos que no es tal y como parece, ni tan bonita ni tan utópica, y que invita a reflexionar duramente hacia los conceptos de utilidad del ser humano y de la manipulación del mismo por parte del sistema.
En este sentido me recordó a La fuga de Logan, pues los individuos son invitados a abandonar la antigua vida y finalmente obligados a ello si por su propia cuenta no han accedido.
La Pausa, por tanto, no es sino el lapso de tiempo que transcurre entre una encarnación y la siguiente. Encarnación asegurada por la información contenida en una base de datos mundial que proporcional al nuevo individuo los conocimientos del anterior, de acuerdo con una clave establecida que posee cada individuo y que nos lleva a pensar en el destino y el libre albedrío, en la libertad de opción del individuo o de la utilidad para la maquinaria.
Por otro lado, nos encontramos con una feroz crítica a los avances tecnológicos que producen una alienación del individuo y lo convierte en un ente social de forma virtual, que no de facto, pues todo ser humano está conectado sinapticamente a una red social de escala mundialmente obligatoria llamada El socio, y que permite lecturas a diferentes niveles según el rato jerárquico en la sociedad. El socio controla el nivel de stress y entretenimiento de las masas por medio de programas de visionado obligatorio, al tiempo que se conecta automáticamente si se ha desconectado durante más de media hora.
Estos dos puntos crean un estado máximo de deshumanización en el que el individuo pierde el respeto por sus semejantes y en el que todo es apersonal, a riesgo de ser tachado de reaccionario por mostrar apego a un pariente.
Esto nos aboca a una civilización en la que el anciano sobra; el infante toma el poder en cuanto alcanza la edad de acceso a los datos de vida anteriores; en el que a los individuos discordantes se los encierra de por vida (y cuando digo de por vida, me refiero a eternamente, generación tras generación), ya que se constituye el juicio de culpabilidad por defecto y, por tanto, serás culpable de todo lo que hicieron tus encarnaciones anteriores; donde el control de la natalidad se liga a la pausa; donde las personalidades peligrosas se miden y catalogan de acuerdo a teóricos test de empatía; donde todo el mundo es feliz, pero cada vez hay más descontento.
Y de esta forma, llegamos a la tercera parte, en la que el protagonista, Cero, ha dejado de ser un ciudadano anónimo para ser alguien de mayor importancia. Será en este tramo en el que terminaremos de descubrir la verdad del sistema, el porqué de todo, y donde nos sumergiremos por completo en la miseria del ser humano, en los recovecos más oscuros del individuo; aquellos fragmentos  putrefactos del alma que se esconden pero de los que con total hipocresía somos conscientes. 
He querido ver aquí la pluma de los clásicos rusos, en especial la del Maestro Dostoievski, en este escarbar sórdido en el interior del ser humano que hace Starobinets.

Nos encontramos, por tanto, ante un clarísimo ejemplo de como la utopía deviene en distopía, y de como el máximo grado de perfección imaginado transporta consigo una serie de consecuencias que pervierten el orden natural convirtiéndolas en malsanas, o perfectas tan sólo para una minoría.

En último lugar, y por ponerle algún pero a la novela, el punto más negativo lo sitúo en el uso de las tecnologías. En un mundo tan avanzado científica y tecnológicamente, se me hace muy difícil creer que los sistemas de comunicaciones sean tan simples y rudimentarios como lo son hoy día: que haya conversarciones por chat y mensajes de correo electrónico con el formato de hoy día y, por añadidura, que la jerga utilizada sea tan parecida a la de ahora, basada en la economía de letras y el argot informático.

En definitiva, una obra esplendida, que da muchísimo más de sí de lo que queda remarcado en esta humilde reseña que ha pretendido levantar pocos spoilers. Una novela que recomiendo sin dudarlo. Tal vez estemos ante una obra conceptualmente conocida, con todos los componentes de una distopía al uso, pero que hará las delicias de los aficionados al género y que, a pesar de todo, resulta muy original en su clase.

Y, en este punto, alguien puede decir: "¿y entonces Cero? ¿Qué pasa con él? No has contado nada."
Es cierto, no he contado nada. Cero es el porqué, el principio y el final de todo. Si quieres conocerlo, adéntrate en el vivo. Este libro no es apto para todos los públicos pero, si llegas al final, saldrás cambiado. Prometido.

jueves, 4 de abril de 2013

El sueño del otro

Una nueva novela de Juan jacinto Muñoz Rengel que, tras leer De mecánica y alquimia y El asesino hipocondríaco, se ha convertido en uno de mis autores de cabecera. Una novela que trata un tema que me atrae mucho: la realidad y el onirismo; el discernimiento de la verdadera realidad a través de la percepción de los sentidos o de la memoria consciente.
Una nueva novela que esperaba con avidez y que, para aquellos que quieran un veredicto más rápido, diré que no me ha gustado nada. me ha decepcionado profundamente, no lo puedo negar.

Xavier Arteaga, un profesor sueña que es un famoso presentador de televisión llamado André Bodoc. André Bodoc sueña ser un simple profesor llamado Xavier Arteaga.
El detalle de sus sueños es tal que el primero de ellos se obsesiona por encontrar al segundo.
Sus mundos se van entremezclando de tal modo que muchas escenas soñadas por cada uno son revividas al despertar por el otro.

El inicio de la novela  resulta más que interesante, con dos capítulos que, a primera vista, no tienen nada en común el uno con el otro y que ayudan a crear el misterio que acompaña toda la novela. Misterio conseguido a través de una estructura de capítulos salteados entre los dos personajes en los que, poco a poco, se van entremezclando ambos mundos hasta el punto de resultar confuso y difícil para el lector la distinción entre el mundo digamos, onírico, y el real. Esto hace que nos encontremos en un estado de constante vigilia pues, el sueño del uno es la realidad del otro, y viceversa, pero el lector siempre lo vivirá como realidades alternativas, aumentando el estado de confusión y obligándolo a estar atento a todas las conexiones posibles existentes entre ambos mundos y personajes.

El problema ha sido que, en esta ocasión, el intento por parte de Muñoz Rengel de crear una novela que obligue a pensar acerca del concepto de realidad a través de una novelización más entretenida que sesuda, pese a que, evidentemente, existen sobrados motivos filosóficos, han hecho que la novela tenga un permanente tono de tensión psicológica que no me ha llegado y ha hecho que perdiese el misterio y dejase de interesarme, con el consiguiente desinterés por los personajes, a los cuales he dejado de prestar atención y hacia la mitad de la novela me resultaba bastante tedioso los saltos capitulares y la actitud de dos personajes dispares pero previsibles que, poco a poco, se iban asemejando cada vez más.
Debo decir que, finalmente, he terminado la novela únicamente por compromiso y respeto para con la editorial, que me lo ha enviado, y el autor, a quien admiro.

Cabe destacar la importancia filosófica de la novela, centrada en la duda de una realidad única, del engaño de los sentidos, el yo y el no yo, el hombre como creador del mundo y el mundo como creador de las vivencias del hombre, etc.
También la prosa de Rengel, que siegue siendo muy agradable. en esta ocasión, ligera pero oscura en ocasiones, y siempre plagada de acertados matices médicos (como en El asesino hipocondríaco), que me hacen pensar que el autor está versado en la materia aunque, debo decir, que en muchas ocasiones dichos matices y comentarios me han parecido alardes innecesarios metidos con calzador.
Por otro lado, Muñoz Rengel consigue crear una buena yuxtaposición escenográfica al conseguir concatenar ambas historias de forma pausada y metódica, de tal modo que los hechos se van entrelazando armonicamente, como si de engranajes se tratase.

En definitiva, creo que más adelante, si puedo, mucho más adelante tal vez le de otra oportunidad, pues reconozco cosas buenas de la novela pero, realmente, no lo he entendido y, hoy por hoy, no me ha gustado ni un poquito. Lo siento.

martes, 2 de abril de 2013

Últimos días en el puesto del Este

Me llamó la atención el libro de Cristina Fallarás, pues parecía una distopía dura y al mismo tiempo contenida en pocas páginas. Debo ser de los pocos que no conocía de nada a la autora, ni en su faceta literaria ni en ninguna otra, pero el aspecto psicológico y de misterio que ofrecía la sinopsis del libro, y el hecho de haber sido editada por Salto de Página (editorial que me gusta bastante), decantaron la balanza a su favor.

Un grupo de personas permanece recluido en una casa. Resisten a los fundamentalistas que han tomado el control del mundo y han acabado con el orden establecido. Esperan el regreso del capitán, el líder, que ha salido ha buscar ayuda. En la casa permanece "la polaca" y sus hijos. La polaca, mujer del capitán tiene enemigos dentro y fuera de la casa y, a través de su diario, nos contará los últimos días del mundo que conocemos.

Con un lenguaje sobrio, contenido, en ocasiones poético, pero siempre sencillo a la vez que cuidado, Cristina Fallarás nos hace recorrer las páginas del diario de la polaca. Diario que narra los últimos 10 días. A través de esas páginas seremos conscientes de la tensa situación en la que se encuentran las personas acantonadas en la casa; de como el fundamentalismo religioso dio un golpe de mano y se hizo con el poder; de como la economía se vino abajo y el hombre retrocedió de golpe una era.

Sinceramente, me esperaba otra cosa. ¿Por qué? Porque la historia es muy buena. La prosa de Fallarás es igualmente buena y es capaz de hacernos partícipes de la situación y de la presión psicológica subyacente, pero este caos, este acabose, se muestra en un segundo plano, siempre detrás de los sentimientos de la polaca que, a mi juicio, queda reflejada como una mujer que en sus últimos días vive obsesionada por el sexo. recuerda con vehemencia y anhelo el sexo que creyó amor con su amante; el triángulo formado por su marido, su amante y el que la deseaba, hasta un punto en que resulta insoportable para la corta extensión de la novela. En mi humilde opinión, la efusividad de los sentimientos amoroso/sexuales de la polaca desvirtúa y esconde la verdadera historia, los hechos que ensombrecen el alma y que forman la distopía que esperaba leer. Tal vez sea esa la verdadera historia y no los acontecimientos que han desencadenado en un mundo sombrío y desfigurado. Tal vez fuese esa la historia que la autora quería contar. No era la historia que yo quería leer.
Con todo esto, en mi caso, no ha conseguido sino que no me importe en lo más mínimo la historia de la polaca, que su fin me haya importado un carajo y que haya lamentado que no sucediese antes para ver si otra persona retomaba la narración. Otra persona que se centrase mucho más en la historia en lugar de en el amor. Amor, sí porque, al final, la ambientación que rodea la casa no es más que un escaparate que rodea una historia de amor. Una buena historia de amor y sexo, es cierto. Una historia de amor que, unida a la ambientación, ofrece momentos de reflexión y una visión introspectiva algo atípica para la situación, que resulta original pero que, vuelvo a decir, no es lo que yo quería leer.
Si no hubiese sido cortita y hubiese estado tan bien escrita, probablemente hubiese abandonado la novela, pues la orientación feminista y  centrada en el amor/sexo, según quien lo mire, no me ha hecho empatizar, como ya he dicho, con la protagonista, y tan sólo sus hijos, me han provocado cierta pena, como suele ocurrirme con los inocentes sobre los que se puede disponer y decidir libremente.

Tengo claro que es una buena historia. Un buen cuento. Pero a mi no me ha gustado lo suficiente ( o no he sabido apreciarlo. Que otros lectores lo juzguen).
en resumen, no me atrevo a recomendarla. Desde luego es una experiencia diferente y original pero, en mi caso, me ha dejado indiferente.

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