viernes, 31 de diciembre de 2010

Mujer abrazada a un cuervo

Mujer abrazada a un cuervo. El título me impactó de lleno en la frente. Fue leerlo y tener una extraña sensación, una conexión que me hizo desearlo. Puede ser una auténtica tontería, quizás, pero es el único motivo por el que me decidí a leer este libro y, he de reconocerlo, no me arrepiento.

La muerte de un bebe con síntomas de peste bubónica en Lortia, Navarra, cuatro siglos después del último caso en el valle, alerta a Gabino Montenegro, un erudito en biología molecular internacionalmente conocido, de la importancia del caso. Para ello insta a su hija, Cruz, una joven próxima a licenciarse en medicina para que lo estudie. Cruz, con la ayuda de un brillante compañero, Michi, acuden al pueblo para investigar lo sucedido. El pueblo es reacio a ayudarlos pero Cruz tiene un as en la manga, una extraña y peculiar habilidad.

Me ha gustado este libro. Es cierto que no es una novela redonda y que, a mi modo de ver, la trama resulta algo sosa en su desarrollo, pero he de reconocer que lo he devorado, con un resultado final muy satisfactorio.
La prosa de Ismael Martínez Biurrun es muy elegante, sin ser recargada está poblada por multitud de metáforas que otorgan presencia poética a las escenas. Un estilo muy agradable, llano pero culto, pese a que pueda parecer contradictorio.
La trama engancha. Martínez Biurrun logra crear una atmósfera de misterio ante los hechos, que nos hacen querer descubrir lo sucedido, tanto en la actualidad como en el pasado. Nuestra mente no hace más que pedir una solución al caso, pero este resultado no llega y la investigación se limita a entrevistas y viajes al pasado por parte de Cruz que esclarecen lo ocurrido entonces, algo que, por otra parte, tampoco me ha gustado, me he sentido decepcionado, me ha parecido tramposo. porque me parece una salida muy fácil la de poder obtener una prueba directamente del foco temporal necesario y conveniente. Mientras que con el caso actual, la hipótesis que los protagonistas han aventurado no se verá ratificada
hasta las últimas páginas del libro y, hasta entonces, la sensación es la de: "sí, el libro está bien, me está gustando, pero ¡joder, queréis resolver ya lo del bebé!"
Sin embargo, me ha sorprendido la forma d encajar el texto entre las dos novelas... ehhhhh.... bueno realmente no son dos novelas, pero son dos textos que se han de entrelazar entre sí: por un lado los sucesos de la vida real y por otro las andanzas de Cruz en el pasado. Y digo que me ha sorprendido porque al empezar a leer el libro (como ni siquiera sabía de que trataba) me encontré con que a las pocas páginas el capítulo se cortaba de golpe y empezaba en una página nueva que revelaba cosas que no tenían nada que ver con lo anterior para poco después volver a pasar lo mismo, y comprendí lo que sucedía: los cambios de escenario en el tiempo o entre el mundo etéreo y el real, se hacen con una especie de fundido en blanco, de tal modo que el texto se corta de golpe, para aparecer en la página siguiente desde el punto de vista de unos ojos con una perspectiva completamente distinta a la anterior. Una original jugada que, ya digo, al principio me hizo pensar que el libro estaba defectuoso.

Por otro lado, los personajes están bien desarrollados y en las 300 páginas que componen el libro, Ismael es capaz de dotarlos de un fuerte grado de humanidad con apenas unas pocas pinceladas, ya sea por medio de los trastornos alimenticios de Cruz, por la necesidad de afectividad real de Michi o por las consecuencias que acarrea una tremenda fama en el caso de Gabino, por ejemplo. aunque, evidentemente, la habilidad de Cruz, ya sea proyección astral o bilocación (ya sé que no esto no viene al caso, pero yo tenía un personaje con nivel 12 en este poder en un antiguo juego de rol, ¡toma frikada que te crío! ) hace que cobre un protagonismo absoluto, pero rebuscando en el fondo veremos que la importancia de los demás radica en las interrelaciones entre ellos, dejando un poso importante para la reflexión ética, social y emocional, abriéndonos un buen abanico de situaciones que nos inducen a ello: la relación entre el deber profesional y la familia; entre los diferentes miembros de una familia; entre la amistad y el amor; el pasado y el presente, con los archiconocidos interrogantes que despierta el cambiar el pasado; etc.
La bien perfilada ambientación de Lortia en el siglo XVI nos mostrará la sencillez de un pueblo que lucha contra la peste, al tiempo que la teme por encima de todo, y nos presentará la figura del untador, el cuervo de la peste, (figura que en sus hábitos con similares objetivos puede haber persistido hasta nuestros días).

En definitiva, una buena novela. Recomendable sin duda, pero al que, para mi gusto, la habilidad de Cruz, si bien es cierto que consigue una interesante hibridación entre la fantasía y el thriller y nos aporta varias escenas impagables, le hace perder mucha gracia a la investigación, como he dicho antes. En cualquier caso, una novela que se bebe y saborea con gusto. Un autor que no conocía y que con seguridad volveré a leer.

jueves, 23 de diciembre de 2010

Viking: Odinn's Child

De vez en cuando me da por comprar algún libro en el idioma de Shakespeare. Suele ser por tres motivos: 1. No está editado en castellano, ni hay visos de hacerlo; 2. El precio es mucho más barato que en castellano; 3. Desengraso un pelín mi anquilosado inglés.
Los tres motivos me indujeron a comprar la trilogía de Viking de la que ahora reseño el primer título, aunque recientemente se ha indicado que el año próximo saldrá publicado en nuestro país.

De un escarceo amoroso entre el explorador Leif Eriksson, hijo de Erik el Rojo, y una recién llegada de nombre Thorgunna, nace en el año 999, Thorgils Leifsson, el protagonista de esta novela. Tras separarse, Thorgunna viaja con el recién nacido a Islandia, tras los pasos de Leif. Poseedora de poderes clarividentes se la respeta y teme al mismo tiempo por poseer la llamada segunda vista y morirá cuando Thorgils cuenta apenas un par de años. a partir de aquí, Thorgils irá a vivir con nos parientes y al comprender que ha recibido los dones de su madre se convertirá en aprendiz de varios mentores en Islandia y más tarde en Groenlandia que tratarán de enseñarle los antiguos caminos de los dioses vikingos en oposición a la cada vez más omnipresente fuerza del recién llegado Cristo Blanco.
Posteriormente viajará con su tía a Vinland, donde será testigo de una cruenta masacre entre pueblos hermanados y volverá a Groenlandia. Durante su infancia continuará viajando y volverá a Vinland, Groenlandia e Islandia, para posteriormente en su adolescencia viajar a Irlanda con la idea de encontrar sus orígenes, pues de allí arrancan sus raíces por parte de madre. Viajará entre las islas desempeñando diversos trabajos que puede efectuar hasta que finalmente en la batalla contra el Alto Rey de Irlanda caerá preso de un clan irlandés que finalmente y como esclavo que es, lo trocará a un monasterio cristiano a cambio de los impuestos que están obligados a pagar.
Tras algún tiempo en el que Thorgils demostrará ser uno de los alumnos más aventajados, pero con la mente siempre puesta en el misticismo vikingo, y tras conocer el amor, acabará siendo acusado de traidor, por lo que huirá del monasterio y se convertirá en aprendiz de Eochaid, un respetado juez dentro de la cultura druídica, hasta que finalmente será atrapado por los monjes y condenado a ser abandonado a su suerte en el mar a merced de las olas en un diminuto esquife.

Mi primer problema al reseñar este libro reside en la dificultad
del idioma pues, si bien he entendido y disfrutado su lectura, he de decir que mis conocimientos no van mucho más allá y, por tanto, no me permiten obtener un planteamiento más preciso en cuanto a la técnica y estilo del autor. Mi conocimiento del inglés no llega para tanto, algo que lamento, por lo que subjetivamente puedo decir que me parece correcto y en ocasiones muy detallado, pero se me escapa en cuanto a estética literaria.
Una vez comentada ésta mi incapacidad, se puede decir que es altamente discernible la experiencia literaria de Tim Severin en el terreno histórico-explorador, pues lo años de vida de Thorgils aquí relatados tienen mucho de viajes geográficos y de exploración de nuevas tierras.
La novela comienza cuando en el año 1070 un monje descubre unos manuscritos escondidos en la biblioteca del monasterio. Estos manuscritos relatan la vida de Thorgils Leifsson.
Pese a ser una novelización, con sus consabidas licencias literarias, cabe mencionar que Thorgils Leifsson existió realmente y que aunque históricamente esta muy bien construido, las primera mitad del libro se vuelve algo pesada, pues cubre los años de infante del protagonista y está centrada sobre todo en el modo de vida vikingo. Un modo de vida, por otra parte, bastante alejado de todo a lo que estamos acostumbrados con las famosas incursiones vikingas y sus berserkers como si fuesen lo único existente en el mundo vikingo. En esta ocasión, a través de los ojos de nuestro protagonista podremos ver el mundo vikingo con una luz diferente. Podremos asistir a un juicio vikingo, sorprendentemente próximo a como hoy lo conocemos, con jueces, abogados y testigos; asistiremos a la dura lucha que enfrenta a los antiguos dioses para no ser olvidados y abandonados en favor del nuevo dios blanco de los cristianos que arrasa con todo, y así se nos mostrará la fuerza mística del conocimiento vikingo, que considera que el alma reside en la mente, en lugar de en el corazón como creen los cristianos; una cultura que cree firmemente que no se puede alterar el gran patrón y que incluso los mismos dioses saben que algún día tendrán que enfrentarse a su destino y a la destrucción del mundo; que nos enseñará como la grabación de diferentes símbolos en los objetos los dota de un poder especial.
Se nos mostrará al pueblo vikingo (principalmente islandés) como un pueblo granjero y tranquilo pero bravo, y fiero cuando ha de serlo; que cree en la justicia, en la hermandad y en
el honor por encima de todo, y gracias a los viajes de Thorgils también vislumbraremos facetas del pensamiento y modo de vida celta, al tiempo que presenciaremos alguna buena batalla (no muchas) que nos dejarán chorreando sangre.
Aunque ya he adelantado bastante, la segunda mitad del libro es más interesante, con más acción y vivencias y nos ponen en el buen camino de querer conocer más de la vida del protagonista, saber que le deparará el destino, pero teniendo en mente que esperamos que al hacerse mayor veremos algo más de la fuerza guerrera vikinga (al menos eso espero yo).

En definitiva, una novela muy aceptable, un poco sosa al principio, pero lo suficientemente interesante al final como para lanzarme con la segunda parte, Sworn Brother, pues me ha dejado con ganas de más.

sábado, 18 de diciembre de 2010

Metro 2033

La novela de la que da título a esta entrada no me habría llamado la atención de no ser por varias reseñas aparecidas en un par de blogs amigos que me despertaron el interés. Cuando menos, la reseña aparecida en El guardián del capítulo me picó la curiosidad y fue lo que hizo que solicitase este título a Timun Mas.

La 3ª Guerra mundial ha devastado el mundo y la superficie terrestre se ha convertido en un espacio radiactivo y malsano donde especies mutantes y peligrosas campan a sus anchas. Los supervivientes se han visto obligados a vivir bajo tierra, y en la ciudad de Moscú han utilizado las infraestructuras del metro a modo de ciudades. Pero el terror está llegando desde fuera y cada vez acosa más a los habitantes de la estación VDNKh amenazando con acabar con los humanos.
Artyom se embarcará en un viaje que le hará recorrer la mayoría de las estaciones para encontrar la ayuda necesaria para salvar su estación.

Dmitry Glukhovsky proviene de la casta periodística, algo que se puede ver en el profundo entramado sociológico e histórico que desarrolla, algo que unido a la corrección y precisión en el lenguaje que le otorga el oficio y a un escenario como el metro de Moscú, plagado de leyendas e historias fantásticas, consiguen, en primera instancia, hacer parecer esta novela como un potente tour de force narrativo y con el que seguro vamos a vibrar. Digo "en primera instancia" y "hacer parecer" porque a mi juicio no llega a ser una novela redonda, incluso en determinados momentos puede llegar, no a aburrir, pero si a resultar cansina.
Glukhovsky moldea su estilo con muchas frases cortas en grandes párrafos, lo que aporta mucha densidad al texto y le otorga una buena carga de dureza, obligando al lector a centrarse mucho en lo que está leyendo y llegando a causar cierto cansancio. Si a esto le unimos que las dos magníficas ilustraciones a color del plano del Metro de Moscú en las contracubiertas no cumplen el cometido deseado, pues los nombres que aparecen no se encuentran traducidos como en la novela, nos encontraremos ante una situación farragosa en la que el lector se pierde entre los nombres soviéticos y acaba por dejarse llevar y ver que le depara el destino.
A pesar de esto, no cuesta nada entrar en la aventura, pues la ambientación conseguida por el autor es realmente soberbia. Veremos a Artyom recorrer la red de metro en busca de una ayuda de vida o muerte, y será en base a este periplo aventurero del que me he permitido sacar dos conclusiones: por un lado siempre estaremos con la mosca detrás de la oreja. En cada recodo esperamos encontrar un ser malsano que nos haga sufrir y tense el ambiente, que haga correr y luchar frenético a Artyom. Pero esto no ocurre y siempre seguimos esperándolo. En este sentido la novela promete mucho más de lo que da, pues tan solo un par de veces veremos el peligro real de manos de otros seres y en determinadas ocasiones las situaciones se salvarán por medio de un Deux ex Machina de rigor.
Por otro lado este viaje, servirá para hacer un recorrido por la historia de la humanidad a través de un experimento sociológico que hará desfilar ante nuestros ojos a la flor y nata de las diferentes organizaciones y corrientes de pensamiento: comunistas, fascistas, demócratas, sofistas, anarquistas, místicos, satanistas, y demás elementos grupales se sucederán progresivamente en los diferentes capítulos, encajando en el entramado del nuevo mundo reconstruido y con un resultado tal para la misión de Artyom que me hace llegar a la conclusión de que incluso en la peor situación posible, el ser humano seguirá intentando sacar ventaja a y de sus semejantes y distanciar de aquellos cuyo pensamiento no comparte, en lugar de intentar crear una mayor unidad para combatir las adversidades.

Los personajes están bien desarrollados y cada uno, en el momento justo (pues Artyom se va encontrando con cada nuevo personaje parece que en el momento más conveniente) irá dotándolo de nuevos conocimientos y perspectivas y, éste, continuará con su aventura mientras sus compañeros van quedando atrás y otros nuevos irán apareciendo poco a poco para que finalmente complete su misión. De tal modo que pasará de ser un joven que apenas ha salido de su estación y que recuerda muy poco de su infancia en la superficie, a un hombre experimentado que ha conocido ampliamente el metro y las diferentes posturas sociales de sus habitantes, algo que finalmente lo llevará a tener una apertura de conciencia, que desarrollará en las últimas páginas del libro y que le hará descubrir que todos están equivocados, cuando todo está ya decidido y nada se puede hacer para cambiar el resultado de la consecución de su misión. Con lo que la novela, a mi parecer, acaba desastrosamente, pues este final se puede coger con palillos y rompe todos los esquemas que nos habíamos formado durante el trayecto recorrido. Algo que a mi, particularmente, me ha dejado boquiabierto y no me ha agradado en lo más mínimo.

En definitiva, no sé como calificar esa novela. No es que me haya parecido mala, pero tampoco me ha gustado especialmente, quizás las expectativas que había puesto en ella eran algo altas, por lo que finalmente lo dejaré en un pasable, no está mal. Probablemente acabaré leyendo la continuación, Metro 2034 pues, vuelvo a repetir, la ambientación está muy, muy lograda pero, hoy por hoy, no tengo ninguna prisa en hacerlo.

jueves, 9 de diciembre de 2010

El cementerio sin lápidas y otras historias negras

Ya había leído varias novelas de Gaiman, pero hasta ahora no había tenido la oportunidad de bucear entre sus relatos cortos. Esto, unido al placer que siento al introducirme en la fantasía oscura del autor hizo que me decidiera por leer El cementerio sin lápidas y otras historias negras y, he de decir que su faceta de cuentista me ha gustado más aún que la de novelista. Esta pequeña selección está formada por una agradable introducción del propio Gaiman en la que nos cuenta su opinión sobre la narración de cuentos; 10 cuentos, cuyos brevísimos resúmenes os muestro a continuación; y unas instrucciones, las cuales no pueden faltar en cualquier libro de magia que se precie.

  • El caso de los veinticuatro mirlos: Una historia detectivesca en clave de fábula.
  • El puente del troll: El troll que aguarda bajo el puente pretende comerse la vida de Jack pero, éste, apelando a su juventud e inexperiencia lo convencerá para aplazar este destino.
  • No le preguntes a Jack: Jack aguarda dentro del baúl, al fondo del desván. Aguarda y espera. Sonríe y espera. Pacientemente espera a que alguien venga a jugar con él.
  • Cómo vender el puente del Ponti: En el clandestino club de los granujas de la perdida Carnadine, varios truhanes se quedarán de piedra al escuchar la historia del timo considerado más simple de todos.
  • La presidencia de Octubre: Los meses se reúnen en torno a una fogata para contar historias. En está ocasión, Octubre preside la reunión.
  • Caballería: Galahad ha encontrado el Santo Grial pero tendrá que ofrecerle algo bueno a cambio a la señora Whitaker, quien lo ha comprado en una tienda de Oxfam.
  • El precio: El gato negro acogido por una familia aparece todas las mañanas lleno de magulladuras y heridas. Al encerrarlo en el sótano para que se recupere, la mala fortuna se cierne sobre la familia.
  • Cómo hablar con las chicas en las fiestas: Un par de amigos acuden a una fiesta organizada por unas extranjeras ¡pero muy, muy extranjeras!
  • El pájaro del sol: Un club gastronómico que ha agotado todas las variedades culinarias intentará cazar al fantástico Pájaro del Sol, el único ser vivo que les queda por probar.
  • La lápida de la bruja: Fragmento de “El libro del cementerio” en el que el protagonista, Nadie Owens, entabla amistad con el espíritu de una bruja enterrada en el cementerio.

Podríamos considerar los cuentos seleccionados de esta pieza como un “Lo mejor de Gaiman”, pues encarnan todas las bondades de su obra y abarcan un amplio abanico de matices y dobles lecturas, pues a pesar de estar dirigidas para un público infanto-juvenil, hay ciertos detalles que las hacen encaminarse a un público más adulto, como por ejemplo, la avaricia, la moralidad, el sexo o la pérdida de la juventud que aparecen bajo el doble fondo de los cuentos. De este modo, con un estilo dinámico y ágil, Gaiman se desenvuelve con maestría en las distancias cortas y nos presenta varias piezas que nos sumergen en una pequeña muestra de su particular imaginario, utilizando siempre el terror como efecto aglomerante. A veces un terror muy sutil o prácticamente inexistente, como en el caso de Cómo vender el puente del Ponti o en Caballería; y en otras ocasiones, más oscuro y opresivo, como en El precio o en No le preguntes a Jack. Aunque algún cuento puede resultar más flojo, como por ejemplo El caso de los 24 mirlos, pues al utilizar la fabulación anglosajona nuestro acervo folklórico nos pilla un poco alejados y le hace perder gracia, la mayoría son excelentes. Así, Caballería rebosa originalidad y nos hará quedar estupefactos al ver la combinación Artúrica con los tiempos modernos; No le preguntes a Jack, es capaz de acongojarnos en tan sólo dos páginas; El puente del Troll es una historia fabulosa en la que la supuesta maldad del troll quedará ensombrecida por la amoralidad del protagonista humano; El precio contiene la cantidad justa de oscuridad para acogotarnos y de esperanza para ilusionarnos; Cómo vender el puente de Ponti es muy predecible, pero no por ello se hace menos disfrutable el escuchar los entresijos de una estafa; Cómo hablar a las chicas y El pájaro del sol sorprenderán con sus finales; y cómo no, cabe destacar por su finalidad, La presidencia de Octubre, en la que se observa, no sólo en el estilo utilizado, sino en la propia sustancia del cuento, un clarísimo homenaje a Ray Bradbury. De hecho, la obra en su conjunto está constituida como un homenaje a Ray, pues conviene mencionar que el título original es M is for Magic, en clara alusión a varias obras de Bradbury.

Todos ellos se disfrutan con verdadero deleite y han de ser leídos en ratos de solaz y tranquilidad para paladearlos suavemente. La única pega, quizás consista en que no son historias nuevas. Son relatos extraídos de sus anteriores antologías: Humo y espejos y Objetos frágiles y, por tanto, para aquellos lectores que ya se hayan enfrentado a dichos volúmenes, tal vez constituya una decepción suprema pero, también es cierto que, siempre es un placer releer a Gaiman y tener sus obras, aunque sea por mero completismo.

En definitiva, una obra apetitosa, dulce, misteriosa y oscura, pero en la que se hace necesario avisar de que los cuentos, salvo tal vez alguno de ellos, no son inéditos y pueden romper las expectativas de determinados lectores.

domingo, 28 de noviembre de 2010

El significado de la noche

No soy lector de best-sellers (no creo que los que he leído en los últimos años lleguen a los dedos de ambas manos), pero he de reconocer que muy raramente alguno de ellos me engancha, como fue el caso de La sombra del viento de Carlos Ruiz Zafón, el cual me apasionó. Tanto, que decidí pasar de la lectura de El juego del ángel parar que no me perturbase el recuerdo de La sombra. Así, al leer en la contraportada de El significado de la noche, que se parecía a la citada obra, decidí leerlo. Normalmente no suelo fiarme de las contraportadas con sus grandilocuentes frases comerciales que intentan venderte el producto, pero en esta ocasión caí en la trampa, porque una vez leído, tengo clarísimo que no es más que eso: una sucia treta comercial engañabobos o, al menos, a mi me lo parece, ya que no ha habido ni un solo detalle que me recordase a la obra de Zafón. Advierto que si alguien tiene intención de leerlo es fácil que quede chafado si lee el resto de la reseña pues hay algún que otro spoiler sonado.

Edward Glyver es un tipo que gracias a su inteligencia y astucia se ha labrado una carrera en la vida. Hasta el momento en que descubre que su lugar en la vida debía haber sido otro, pues su verdadero apellido no es Glyver, sino Tansor, el mismo que el de uno de los Pares más importantes de Inglaterra. Observará que su eterno rival Daunt P. Rainsford obtiene un éxito mayor que el suyo y está tratando de influenciar en el potentado para convertirse en su heredero. A partir de este instante Edward G. volcará todas sus fuerzas para acabar con su odiado enemigo y recuperar lo que por derecho de nacimiento le pertenece.

El elegante y cuidado estilo de Michael Cox hacen que sea un libro de fácil y gustosa lectura, pero determinados detalles me han sacado de quicio como, por ejemplo, la frase "algo que contaré más adelante", se repite hasta la saciedad, como queriendo decir "ya lo relataré luego, porque necesito alargar la historia y no veo otra forma de poder llenar más folios". Del mismo modo, las notas a pie de página me han parecido excesivamente cargantes. Es cierto que ciertas notas ayudan a definir el background y dotar de realismo al trasfondo histórico, pero en este libro de casi 700 páginas es muy rara la que no tiene una o varias notas, la mayoría de ellas, a mi modo de ver, completamente prescindibles. Por otro lado, y aduciendo al primer elemento de esta pequeña lista de cosas que me han sacado de mis casillas, me ha parecido notoria la cantidad de paja inútil que Cox introduce en la novela, resultando una gran cantidad de páginas y detalles intrascendentes que de eliminarse habrían producido una novela más placentera y asequible.
La novela se estructura como un trabajo de investigación de un editor que ha encontrado un manuscrito sobre un personaje del siglo XVIII y decide darlo a conocer. Recurso éste muy utilizado últimamente como gancho y que podría haber dado un mejor resultado si no fuera porque existe una amalgama de fechas y hechos que confunden al lector dificultando su situación en la línea temporal narrada. De este modo, la novela comienza con el asesinato de un inocente a manos del protagonista y, no será hasta el final de la novela cuando entendamos el motivo de este hecho.
Nos encontraremos también con que hacia las últimas 200 páginas la vida de Edward Glyver / Glapthorn dará un cambio radical al enamorarse de la sobrina de Lord Tansor y olvidándose de todos y todos, y dejará en segundo lugar su venganza personal para asistir embobado a un amor que se ve fraudulento y erróneo desde el principio. Quizás desde fuera se vea más fácil, ya que en aras del amor es cierto que todos nos hemos vuelto estúpidos , pero este es un punto en el que el autor vuelve a fallar, pues no consigue hacernos epatar con el romance y desde el principio le vemos las orejas al lobo y no sorprende lo más mínimo cuando vemos la trampa en la que ha caído el protagonista, dejando un final de novela totalmente predecible, pues el romance se ve falso a la legua y el desenlace final prácticamente no hace falta leerlo para saber como va a acabar todo, amén del gran misterio (el motivo de la adopción de Edward por parte de la familia Glyver) que flota insistentemente a lo largo del libro y que finalmente es una memez total (para mí, claro).

Cox también falla con los personajes, juego con ellos dotándolos de una personalidad propia y con características únicas e indivisibles para cada uno de ellos, estereotipándolos por completo. Así, en Edward G. existe una predominancia absoluta por la venganza, es un personaje completamente obsesionado; en Emily Carteret se realza la hipocresía y la capacidad de representación; en Lord Tansor, el orgullo de una casa; en el Sr. Tredgold, la profesionalidad; y en Daunt P. Rainsford, la manipulación, falsedad y maldad hasta un punto que raya lo maniqueo, pues prácticamente no aparece en la novela sino es en boca de Edward G. que no para de mencionar sus fechorías, y de ahí, que quede un poso de incredulidad en el lector, al no vislumbrar a ciencia cierta si todo es como dice Edward o no son más que ficciones de su mente calenturienta y obsesionada.

Pero bueno, no todo es malo, he de decir que el ejercicio investigador del autor ha dado sus frutos y nos presenta una Inglaterra victoriana cuidada al detalle. Es este el punto fuerte de la novela, la perfecta ambientación. ¡Lástima no haber sabido aprovechar la belleza de la Inglaterra del XVIII para haber creado una obra digna del romanticismo de esta época!

En fin, una novela que está en el límite entre el aprobado y el suspenso, pues reconozco que no está mal, pero a toro pasado me arrepiento de no haber invertido el tiempo de su lectura para alguna otra novela.

Como siempre y para acabar, dejar claro que es una opinión personal y que lo que a mí puede parecerme un poco truño tal vez sea algo fantástico para otros muchos.

jueves, 25 de noviembre de 2010

Los viajes de Joenes

Cuando comencé a leer Los viajes de Joenes no tenía muy claro lo que me iba a encontrar. Pese a haber sido reeditado recientemente por Bibliópolis, el título arrastraba ya varias décadas al castellano en otra editorial, pero nunca lo había leído. Si es cierto que, me asustaba un poco pues había leído varios comentarios con respecto al sentido del humor de la obra y, he de reconocer que, yo soy más limón que melón y en literatura, el humor no me dice prácticamente nada (no soy seguidor de Pratchetts, Moores Adamms, etc, pese a tener algún título suyo en la estantería. Pero he de decir que, en este caso, con Sheckley me tengo que quitar el sombrero.

Los viajes de Joenes
Joenes es un joven residente en la polinesia que al perder su trabajo decide emigrar a Estados Unidos para conocer la cultura de sus padres y descubrir las bondades de aquella tierra. Su inocencia le hará pasar por varias situaciones realmente estrambóticas de las que conseguirá salir bien parado, hasta acabar culminando en la destrucción de Estados Unidos.
La tienda de los mundos está formado por una colección de cuentos cortos. Brevemente:
* El precio del peligro: Jim Raeder concursa en un programa televisivo en el que pone su vida en peligro en directo.
* Los humores: Alistair Crompton decide recuperar las otras dos personalidades que extirparon de su mente.
* Triplicación: Tres minicuentos esquizoides.
* El hombre mínimo: El mega-gafe de Anton Perceveral es contratado como explorador extraterrestre.
* Si el verdugo rojo piensa: Un soldado es resucitado por error e intentará morir de nuevo.
* La tienda de los mundos: Una simple inyección liberará tu mente para viajar a cualquier mundo posible y/o probable.
* El arma que no hacía bang: Un aventurero se dispone a probar el arma definitiva en una cacería interplanetaria.
* Las muertes de Ben Baxter: La muerte de un hombre convertirá la línea histórica principal en catastrófica. El servicio de programación temporal de la tierra probará con diferentes probabilidades para evitarlo.

Como he dicho anteriormente, este libro me ha sorprendido, y mucho. El estilo sobrio y directo de Sheckley para describir situaciones a cual más descabellada no permite la llegada al aburrimiento, prácticamente no transcurre tiempo desde que acabas un capítulo en el que has alzado las cejas, se te han elevado las comisuras de los labios o seguro que has gesticulado cuando, al momento, te encuentras sumido en que una escena disparatada a dado lugar a otra que no lo es menos. No sé, me ha dado la sensación de estar leyendo una especie de híbrido entre Philip K. Dick y Terry Pratchett, en el que se ha mejorado el estilo y forma de Dick y se ha acidificado el humor de Pratchett otorgándole un aire más delirante.
Sheckley se muestra como un escritor espectacular en las distancias cortas, tanto en los magníficos cuentos de La tienda de los mundos, como incluso con el propio Los viajes...., se podría ver como una sucesión de cuentos correlativos, ya que cada capítulo es una gozada por si solo.
La profusión de ideas es continua, de tal modo que con cualquier cosilla es capaz de afilarlo y sacarte una carcajada. De este modo, de forma divertida y rápida no deja títere con cabeza y arremete contra todo lo posible: las drogas; la falta de individualidad; la férrea pero también laxa justicia; la divina y verdadera democracia americana; la policía; la educación; la salud mental y sus artesanos de la curación; el ejercito; las pruebas nucleares en el pacífico; la ecología;la televisión, la audiencia y los programas basura, etc, pero siempre desde la óptica omnipresente del miedo americano a ese famoso fantasma que recorría Europa y a unos misiles que podían cruzar el globo en cualquier momento.
Los personajes, en su mayoría están poco desarrollados,bien por la corta extensión de los cuentos, en los que, evidentemente, prevalece más la idea y la representación satírica de la misma o, en el caso de "Los viajes..." porque la mayoría interactúa con Joenes durante pocas páginas, pero aún así, todos ellos aportan sus toques hilarantes y destilan la pizca de ingenio suficiente para hacerlos interesantes y jocosamente creíbles y, por tanto, recordables con el paso del tiempo. Por supuesto esto no es válido con Joenes, con el que Sheckley parodia al Cándido de Voltaire y nos muestra que la inocencia, la ingenuidad y la bondad son bienes muy escasos en este mundo, los que hacen del ser humano un ser humano, de tal forma que Sheckley consigue que Joenes se convierta en un extraño para el mundo, un extraterrestre a los ojos e su propia raza, pero al que todo le sale bien, con lo que al fin y al cabo, también vive en el mejor de los mundos posibles.

En definitiva y conjuntando todos estos aspectos considero que es una estupenda novela por derecho propio, pero que junto a a la fantástica selección de relatos de La tienda.... se convierte en una pieza imprescindible para todo lector que guste de las lecturas divertidas y con miga.

Antes de irme, no puedo cerrar esta entrada sin agradecer a Bibliópolis el que me la haya mandado y así me haya descubierto a este gran y olvidado maestro.

lunes, 15 de noviembre de 2010

Fragmentos de burbuja


Lo poco que conocía de Juan Antonio Fernandez Madrigal quedaba reducido a la portada de un libro de nombre Umma, que en su momento, y pido perdón si a alguien le molesta este comentario, me pareció muy, muy fea, tan fea que me impidió reflexionar lógicamente y me hizo volver a colocarla en la estantería de la librería a la velocidad del rayo. Con el tiempo, he ido abandonando este defecto y, hoy en día, la portada de un libro me merece la importancia justa, ni más ni menos que la que un pequeño porcentaje en el conjunto global. Pues bien, hace poco me encontré por casualidad con la sinopsis de Fragmentos de burbuja y, desconocedor de que tuviera nada que ver con aquella novela, me llamó muchísimo la atención (está bien....esta vez he de reconocer que la portada también me gustó, vale!!) y la recién nacida editorial NGCFicción! tuvo el detalle de hacérmela llegar.

Galavar despierta de una eterna inactividad. No recuerda nada y poco a poco irá recuperando fragmentos de memoria, flashes de un extraño pasado que le resultan ajenos pero irán conformando sus recuerdos. Perseguido por un monstruo interior que lo atormenta irá conformando su historia y la del mundo que lo rodea.

Así empieza esta aventura de la que poco más se puede revelar, pues caeríamos en el tremendo error de perdernos la posibilidad de adentrarnos en una enmarañada selva que nos pararía grandes sorpresas a cada machetazo y que nos ofrecería el necesario oxígeno para continuar adelante. Sin embargo, es justo y obligado reconocer que no se trata de una lectura fácil, pues es ésta una novela donde la forma es el todo. Dónde la propia historia, intensa e inquietante, subyace en el fondo, como una suave cantinela en la oscuridad de la que tan sólo se puede salir enamorándose de las palabras, del estilo elegante, preciso, intimista y en ocasiones, denso de Fernández Madrigal. Una novela donde las pocas situaciones de acción están contenidas en un velo de calma que podría mermar el gusto por su lectura ante la aparente falta de chica, pero que saboreada lentamente otorga un grato placer.

La acción se sitúa muy, muy lejos en el futuro. En un mundo árido, triste y desvencijado. Un mundo devastado por la eterna guerra entre dos razas alienígenas: los nuhomos, inteligencias artificiales (por buscar un nombre terminológicamente cercano); y las bichas o víboras de las formas, con una inteligencia colectiva. Dos razas a las que será fácil no comprender y odiar, pues persiguen sus propios objetivos sin importar los medios ni las consecuencias. Dos razas con quien no nos sentiremos identificados pero que, en realidad, están mucho más cerca de nuestra psique más profunda, de lo que creemos.

Habrá que ir avanzando despacio en el texto para aprehender este conocimiento, pues Fernández Madrigal nos introduce en la trama por medio de un experimento literario que en un principio descoloca por su apariencia inconexa pero que, finalmente, se convertirá en una lectura circular que nos ayudará a atar cabos. De este modo, el ejercicio estilístico del autor nos sumerge por separado en las mentes de cinco personajes principales y, a través de sus ojos, veremos el mundo y, ayudados por sus pies, recorreremos el polvo del camino.

El resultado es una novela arriesgada, pero también original y brillante, con una potente carga especulativa y que nos sienta de golpe en el diván de la introspección haciéndonos reflexionar profundamente, pues no es esta obra, sino una descarga de emociones, un inmenso tour de violencia sentimental que nos hace sentirnos zarandeados en las olas de la soledad, del silencio;de la desesperanza y el desasosiego; del ansia de matar y de saber; del querer sentir, del querer amar; del sentirse querido y amado, por encima de todo.

De este modo, si se consigue pasar la parte inicial, la más dura y con la que más cuesta hacerse, tendremos asegurada una fantástica lectura pues, a partir de este primer personaje, Galavar, la lectura se hace más llevadera, menos opresiva y agobiante, y sumergirnos de lleno en las diferentes mentes, con distintas motivaciones y diferentes experiencias se convierte en un excitante ejercicio de funambulismo cerebral.

Como he dicho antes, no he leído ninguna otra obra de Fernández Madrigal, pero me da la impresión de ser un autor bastante preocupado por la vertiente más sociológica y humanista de la Ci-Fi. Así, en esta obra, compuesta por varios niveles de aprendizaje y que tras varias relecturas, seguro que nos permitirá vivir y descubrir cosas nuevas, se observa un marcado interés por la constitución de sociedades y el enfrentamiento del individuo como unidad frente a la colectividad del rebaño social, así como por la infancia y el trato que se les da al aprovecharnos de su debilidad. Observar la tortura a que se somete a los niños de Alacca hace que este mundo de la telaraña no esté tan lejos del nuestro como en un principio pudiera parecer y constituye una clara crítica a esta nuestra sociedad que maltrata a los niños y corrompe su infancia para siempre.

En definitiva, y para no alargarme más, Fragmentos de Burbuja me ha parecido una novela ambiciosa, brillante e innovadora, icosaédrica e hipnótica, que no sólo incita a ser releída varias veces, sino a leer el resto del imaginario que conforma esta saga, algo que, sin duda yo voy a hacer. Una fantástica novela.

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