
martes, 12 de febrero de 2013
La fortaleza

domingo, 12 de febrero de 2012
Señales (Mihai II)


sábado, 19 de marzo de 2011
Mihai. Mi historia junto a un strigoi


miércoles, 18 de agosto de 2010
Diarios de la familia Drácula II: Hijos del vampiro

Tras el magnífico sabor de boca que me dejó “Pacto con el Vampiro”, no albergaba ninguna duda de que caería el segundo, como ha sido. Quién no haya leído la primera parte está avisado de que aquí encontrará varios spoilers que pueden llegar a chafarle su lectura.
Han pasado los años, y Mary vive en Amsterdamn donde su actual marido, el doctor Van Helsing, ha fallecido. Éste será el momento que aprovechará Arkady (ya transformado como recordaremos del final de la primera parte), para presentarse tras 20 años y advertir a Mary y a sus hijos, Stefan y Abraham, de que Vlad los ha conseguido localizar y los persigue para poder continuar disfrutando de la vida eterna a través de la maldición del Pacto. Ante la aparición de Zsuzsanna todo se acelerará y tras el rapto de Stefan y Jan, su sobrino, Abraham deberá abandonar su escepticismo y viajar al corazón mismo del mal, al castillo de Drácula para enfrentarse a él y rescatar a su familia.
Esta continuación sigue la tónica de la primera parte en cuanto a una buena labor editorial y de traducción, así como de intriga pero, a mi modo de ver, decae en cuanto a contenido, y creo que rompe la lógica que debería haber seguido la trilogía y que, a modo de símil gastronómico, podríamos decir que ha pasado de ser un esperado primer plato a un simple pero esperanzador pre-postre. Si bien es cierto que es una continuación muy interesante y coherente, ya que Kalogridis ha sido capaz de crear una obra que parece haber salido de la mente de Stoker y nos hace entender aspectos del libro de este último como si de una precuela verdadera se tratará. En este sentido Chapeu. Pero sin embargo, me parece que ha perdido fuerza en cuanto a la ambientación: el clima no es tan sobrecogedor ni oscuramente obsceno como en la primera parte aunque, es cierto que, hay un par de escenas escalofriantes. El clima respirado al sentirse plenamente en Transilvania, en el castillo de Vlad, o en el desfiladero del Borgo que me parecieron tan evocadores y tétricos en su momento, se han difuminado en este libro que sólo recorre estos parajes en apenas una cuarta parte del libro.
Esta vez Kalogridis, dentro de su buen hacer, me ha recordado más a la mejor Anne Rice que a Bram Stoker, sobre todo en la escena de los jóvenes que Zsuzsanna lleva a casa de Arkady. Me ha parecido clavada en su inicio y acometida a cierta escena entre Louis y Lestat y unas prostitutas, aunque en la que nos ocupa el sexo es muchísimo más potente y explícito. Los personajes que vienen del primer libro mantienen su fuerza (aunque Arkady se ha vuelto un poco bipolar, pues recuerda continuamente como ha crecido como vampiro matando gente y al mismo tiempo se ha convertido en un llorón arrepentido); y los nuevos: el Stefan adulto, Abraham y Gerda, aportan un nuevo juego a la novela, añadiendo un trío de celos, locura, traición, escepticismo y sobre todo, amor. Así como también el misterioso Arminius, personaje siniestro en su juventud, de la misma ralea que Drácula, pero que hizo voto de arrepentimiento y se convierte en mentor de Abraham.

Cómo he dicho antes, en esta segunda parte la autora destapa el tarro de las esencias más licenciosas y gores y nos deleita con varias escenas de sexo detallado o nos aterroriza con la narración de un empalamiento al más puro estilo de “holocausto caníbal", que no puede hacer otra cosa sino aumentar el respeto y pavor que desprenden los vampiros. También hecha mano de su experiencia en historias de intrigas y traiciones palaciegas y hacia el final del libro introduce un giro argumental que nos hace ver que hemos sido engañados durante toda la novela y que da un nuevo sentido a la posterior historia (aunque a mi modo de ver, era innecesario, pero Jeanne K. sabrá, claro).
En definitiva y para no enrollarme más con una continuación de una saga, hay que dar las gracias a la Factoría por continuar con su labor editorial y destacar la buena cubierta de Calderón y la excelente traducción pero, también hay que decir, que esta segunda parte se queda un pelín flojilla (para mi gusto) aunque constituye un esplendido entrante para lo que espero sea el gran cúlmen de esta saga, la ansiada tercera parte “Lord of the vampires”.
sábado, 1 de mayo de 2010
Placeres prohibidos

El vampirismo es legal. Los vampiros han sido aceptados por la sociedad y se les admite como miembros de pleno derecho. Anita Blake es una resucitadora, como suena, ni más ni menos. Utiliza sus especiales habilidades en una agencia dedicada exclusivamente a ello. No obstante, también es llamada "La ejecutora" entre los vampiros, pues es utilizada como tal por la policía, siempre de forma legal: cuando recibe una orden de ejecución fundada, la efectúa y punto. Mediante diversas artimañas será obligada a investigar los recientes casos de vampiros asesinados en San Luis. El único problema es que, esta vez, sus jefes serán esos mismos vampiros con los que no confraterniza y de los que no se puede fiar.
La novela comienza de forma ágil y activa, con acción y narrada con fuerza, lo que hace que rápidamente nos interesemos por la historia y nos ajustemos el cinturón de seguridad a la vista de las curvas que vamos a sortear, pero poco a poco, a medida que vamos conociendo los pocos entresijos del nuevo mundo que se nos deja ver, nos lo vamos aflojando (al menos yo). ¿Porqué? En mi humilde opinión por diversos motivos:
El personaje de Anita Blake está bastante bien representado y se observa una evolución a lo largo del libro que, aunque fuese ese el propósito de Hamilton, a mi no me ha gustado lo más mínimo. Anita parte como una tía dura, acostumbrada a bailar con el más feo y con esos toques de humor sarcástico tan propios de la novela negra, pero se va desdibujando paul

Me ha resultado muchísimo más interesante Edward, apodado "La muerte", especialista en matar vampiros, no sé si más adelante continuará.
En cuanto a los vampiros, no están mal. Rudos, fuertes y sabiéndose superiores. En una sociedad que los ha aceptado e integrado, la inmensa mayoría de los que aparecen en este libro son unos hijos de puta de cuidado. La verdad es que se echa en falta una más amplia presencia de la sociedad vampírica, imagino que irá revelándose poco a poco a lo largo de la saga, pero me ha recordado algo al juego de rol de "La mascarada" (en cuanto a ambientación me refiero).
Como nota positiva... El marcado perfume a novela negra que se respira durante toda la obra.
La verdad es que últimamente estoy muy, muy liado y no tengo demasiadas ganas de ponerme con las reseñas, así que como conclusión ahí va mi opinión general:
Un libro para entretenerse leyéndolo y olvidarlo una vez acabado. Del que se podría sacar más partido; tal vez al avanzar la serie mejore todo, pero no me esperéis a mí, que yo no voy a seguir, aquí la aparco. A pesar de esto, si os interesa la "nueva movida vampireña", os gustará. Creo yo, vamos.
miércoles, 27 de enero de 2010
Diarios de la familia Drácula I. Pacto con el Vampiro

Sólo necesité cinco páginas para enterrar todas mis dudas y sumergirme de lleno en el éxtasis de una lectura fascinante cuya impresión paso a contaros a continuación.
El joven Arkady Tsepesh regresa a su Transilvania natal ante el requerimiento de su padre, pues está gravemente enfermo. Tras los años pasados en Londres su vida ha ido cobrando forma y ha comenzado a formar una familia, por lo que vuelve acompañado de su mujer, Mary, en estado de buena esperanza. El recibimiento en el castillo de la familia será más bien, frío, pues su padre ha fallecido antes de su llegada. Ante este suceso, como está escrito, debe tomar las riendas del castillo y administrar las tierras y riquezas de su amado tío abuelo, el príncipe Vlad. En muy poco tiempo verá que Vlad no es tan perfecto como parece, diversos detalles que recuerda de su infancia comenzarán a cobrar sentido y recobrará muchos recuerdos olvidados.

Con esta novela, Jeanne Kalogridis ha conseguido, a mi juicio, dos importantes logros: por un lado ha vuelto a encender la llama de un subgenero cuyo fulgor, en su vertiente más clásica, estaba casi extinto (a pesar de la sobrecarga vampírica existente); por otro, no solo no ha depreciado la figura de Drácula, sino que con esta primera parte ha conseguido hacerla más interesante si cabe. Habrá que esperar a la finalización de la trilogía para ver si la evolución completa del personaje es correcta.
La novela está estructurada en capítulos divididos a su vez en las entradas de tres diarios, los de: Arkady Tsepesh; su hermana, Zsuzsanna Tsepesh; y su mujer, Mary Windham Tsepesh. A cual de ellos más interesante, ya que las motivaciones y sentimientos plasmados en cada uno de ellos estaría muy, muy distanciados entre sí, si los reflejásemos sobre una escala moral o sentimental.
Este esquema narrativo, junto con el enclave ambiental, hace que los actores de la obra sean realmente pocos: los tres propietarios-redactores de los diarios; el foco de atención central de la novela (Vlad); y varios personajes secundarios. Pero todos, en general, están muy bien definidos y son capaces de transportarnos sus miedos, dudas y ansias.
La evolución psicológica de los tres personajes principales a lo largo de la novela es notoria, dotándolos de mucha credibilidad, pero omitiré una mayor explicación de estas particularidades (como me gustaría hacer), pues están muy ligadas a sus sentimientos y vivencias respecto a Vlad y sería muy fácil levantar varios indeseados spoilers.
Utilizando un soberbio estilo, que en ocasiones me ha costado diferenciar del de Stoker, Kalogridis ha sabido dar el toque añejo necesario para arrastrarnos a los Cárpatos. La prosa empleada es realmente bella y el lenguaje culto y arcaico de los diarios convierte en un deleite su lectura. Realmente me he sentido transportado al desfiladero de Borgo y me he visto atacado por oscuros lobos, a bordo de una calesa tirada por un hombre cuya mirada hace que se me pongan los pelos como escarpias.
Jeanne Kalogridis amalgama en esta novela los dones de Bram Stoker y la mejor Anne Rice. Se atreve con la prosa y ambientación de uno y la sensualidad de la otra, y consigue escenas realmente tórridas, capaz de helarte la piel por fuera y de bombear fuego por dentro.
Todo ello, aderezado con el goticismo propio de la ambientación y el folklore popular la convierte en una excepcional novela de la que no voy a revelar más aunque me muerda la lengua y me envenene. Si alguien quiere saber algo más que lo pida.
Con respecto a esto, es de todo punto justo, reconocer también el mérito de la traductora, Ester Mendía, cuyo presente trabajo roza la excelencia.
Como pegas, podría decir que todo lo que va sucediendo es bastante previsible y en pocas ocasiones consigue sorprender lo que va sucediendo, y quizás, que en determinados momentos, se hace difícil creer que se sea capaz de escribir en un diario de forma tan educada y correcta cuando se está sometido a tanta tensión, pero ambas indicaciones son meros detalles que no ensombrecen, en lo más mínimo el gran sabor que dejan Los diarios de la familia Drácula.

La novela termina de tal modo que parece indicar que la segunda parte, Children of the Vampire, no será tan tranquila como esta primera y nos hace esperar una dosis de acción trepidante, por lo que ya ardo en deseos de tenerla en mis manos (a ver si la Factoría se da prisita en publicarla).
La edición de la factoría está bien cuidada, lo que es de agradecer, aunque reconozco que me hubiese gustado más una portada mate en vez de con acabado brillante.
Si con la segunda parte, La Factoría continúa en su buena línea editorial y la traductora continúa en las mismas cotas de calidad, no me cabe la menor duda de que el resultado será inmejorable.
lunes, 4 de enero de 2010
Saint-Germain. Hotel Transylvania

Le Comte de Saint Germain llega al París del siglo XVIII y causa sensación en la Corte. Su saber estar, su fortuna, habilidades artísticas y el misterio que arrastra tras de si le han granjeado la admiración de buena parte de la Corte. La aparición de Mademoiselle Madelaine Roxanne Bertrande de Montalia hará de nuevo latir su corazón, y entre ambos surgirá un apasionado romance, incluso tras saber que Saint Germain es un vampiro. Pero sobre la joven se cierne un aciago sino: desde su nacimiento está destinada a servir de sacrificio para el Círculo (grupo parisino de aristocráticos adoradores de Satanás), cuyo líder es Le Baron Clotaire Odon Jules Valiance Pieux de Saint Sebastien, antiguo enemigo del protagonista. Mientras El Círculo intenta embaucar a Madelaine para atraerla hacia sus fauces, St. Germain se erigirá como su fiel protector.
Chelsea Quinn Yarbro hace un buen ejercicio especulativo en torno a la figura de Saint Germain, utilizando bien los elementos conocidos de su biografía para añadir una patina de verosimilitud a los más misteriosos, pero se queda corta en lo que a una novela de vampiros se refiere. Si bien es cierto que, tras 23 novelas a la espalda de este personaje, puede que, ésta, la primera que escribió, quede en una mera aproximación y poco a poco vaya desarrollando más los aspectos más oscuros del protagonista.

La novela está estructurada en tres partes. Cada una de ellas con el nombre de uno de los actores principales y que funcionan a modo del esquema básico: presentación de Le Comte de Saint Germain; romance; trama final contra el Círculo.
Cada capítulo viene precedido o epilogado con una carta escrita por algún miembro importante de la Corte. Su estilo barroco, culto y educado en exceso es una auténtica maravilla.
El resto de la obra también presenta un lenguaje barroco y descriptivo, pero centrándose en demasía (a mi gusto) en los coloridos y recargados atuendos de la moda parisina de aquellos tiempos y que hoy en día harían enrojecer a cualquiera. No obstante es un espectáculo la imaginación de dicho vestuario.
Me ha parecido muy interesante la utilización que hace Quinn Yarbro del mito, utilizando conceptos del imaginario vampírico como el no poder cruzar sobre agua corriente o el dormir sobre tierra natal y desechando otros por considerar que no se ajustan de forma global a la tradición, como puede ser lo relacionado con los crucifijos o los espacios sagrados, argumentando en este caso, de forma muy convincente el porque de la no afección de estos artefactos sobre los vampiros.
Los personajes, en general, están bien definidos, dibujando meritoriamente a la aristocracia francesa y definiendo claramente la diferencia de actitud y forma de vida entre ambos sexos. Recalca especial importancia el elenco formado por los miembros del Círculo, a cual de ellos más lujurioso y lascivo, sin olvidarnos de su líder Saint Sebastien, dotado de los calificativos más viles y degradantes posibles.
Merece especial atención el personaje de Robert Marcel Yves Etienne Pascal Marquis de Montalia, padre de Madelaine y antiguo miembro del Círculo, autoexiliado y que refleja el mayor odio hacia la impía orden y sobre el que recae una fuerte carga de arrepentimiento.
La trama deja lugar a pocas sorpresas y todo va saliendo según lo imaginado, salvo quizás, la escena final (la lucha entre Saint Germain y el Círculo), la cual si sorprende, pero en mi opinión, de forma desfavorable, ya que tras haber leído determinadas escenas de la historia en las que ha estado presente el protagonista, se espera una lucha más fastuosa y sin embargo, Saint Germain sólo necesita hacer gala de una celeridad y potencia acumulados durante todas esas centurias para acabar con los malos; amén de que la escena en su conjunto si es entretenida y de rápida acción.
En definitiva, es una agradable y buena novela, pero si Alamut decide continuar la serie, será la lectura de la 2ª parte la que me haga decidirme si continuar o no. De momento la primera entrega me ha llamado la atención, pero no me ha entusiasmado, pues además de lo comentado anteriormente, una de las cosas de las que se alardea en las críticas de esta saga es la ambientación histórica de la misma, pero yo (salvo el ambiente aristocrático existente) he hechado en falta una descripción en profundidad de dicho período histórico.
A pesar de todo ello, no es una mala novela y se merece una oportunidad. Os entretendrá, eso seguro, y eso ya es bastante en estos tiempos.
Ante todo es obligado el reconocimiento a Alamut/Bibliopolis tanto por la cuidada edición como por la estupenda traducción de Manuel de los Reyes.
miércoles, 28 de octubre de 2009
Dorada

