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martes, 12 de febrero de 2013

La fortaleza

 Normalmente no suelo leer reseñas de las novelas que voy a leer hasta que he publicado las mías, pues quiero verme libre de opiniones de compañeros blogueros que al analizar la novela me generen expectativas o prejuicios. Después, sí suelo hacerlo, pues me gusta comprobar si mi opinión se asemeja a alguna, o si he captado, o no, la esencia de un libro, como el resto de camaradas. Ha sido posteriormente, al leer reseñas hermanas, cuando me he enterado de que la novela que reseño a continuación había sido llevada al cine, y yo no tenía ni idea, algo de lo que me he alegrado pues, de haberla visto, se habría extinguido lo que más me ha gustado del libro, la parte de intriga y misterio generada.

En plena Segunda Guerra Mundial, el paso del Dinu, en Rumania, constituye un formidable enclave estratégico. Allí, una vetusta fortaleza, extraña en arquitectura, se yergue solitaria. Un destacamento alemán decide instalarse en su interior en espera de poder regresa a Alemania. Sin embargo, un peligro se esconde en su interior, y cada noche morirá un soldado con el cuello desgarrado. 
Un equipo de las S.S. será enviado a solucionar el problema. Una vez allí, convencidos de que se trata de ataques de partisanos, pondrán a prueba sus crueles métodos pero no obtendrán el resultado esperado. Al buscar la forma de resolver el sangriento misterio serán informados de la existencia de un viejo erudito judío que podría ayudar. Sin pérdida de tiempo obligarán al judío, inválido, y a su hija a acudir a la fortaleza.

De la mano de F. Paul Wilson, Alamut nos ofrece una novela tensa. Donde el ambiente juega el papel más relevante. Un ambiente calmo, donde el tiempo parece no transcurrir pero que acumula la tensión en el aire; donde los minutos corren en pos de la llegada de una nueva gota de sudor surcando el rostro.
Es este el, para mi, aspecto más importante de la novela, aquel que destaca por encima de todos, porque la novela funciona realmente bien como thriller o novela de terror que te mantiene sujeto al sillón durante los dos primeros tercios de la misma, hasta que antes de que se descubra por completo el pastel, una vez se empieza a conocer la identidad del asesino, la novela empieza a decaer y pierde por completo el punto de tensión que la convertía en una novela muy original.
Wilson nos presenta una novela bien escrita, fluida a pesar de la tensión, y de pasajes oscuros donde la poca luz existente se convierte en una zona sombría.
Una novela bien estructurada en la que se observa muy fácilmente el típico esquema de introducción, nudo y desenlace. Partes que, por otro lado no aportan el mismo grado de satisfacción, (al menos a mí no) pues, como he dicho antes, la novela resulta casi redonda hasta una vez adivinado el asesino, convirtiéndose entonces en la eterna lucha entre el bien y el mal y resolviéndose finalmente, de forma apresurada y vulgar para mi gusto, al tiempo que abre la puerta a otras continuaciones que creo existen.
Wilson se vale del imaginario clásico vampírico para hacernos creer a nosotros, y a los personajes, que nos encontramos ante uno de estos legendarios y poderosos seres para después, con un golpe de efecto, sacarnos del engaño al que habíamos sido sometidos y dejarnos con un palmo de narices pues, probablemente, hubiera sido un enemigo más satisfactorio y una novela más redonda, si verdaderamente lo hubiera sido.
En cuanto a los personajes están bien desarrollados pero, en su mayoría, resultan estereotipados ya que aunque puede sorprender el enfrentamiento entre dos miembros del ejercito alemán, resulta compresible dado el carácter sádico y egocéntrico de los miembros de la S. S., algo que no tenía por qué ser compartido por todos los alemanes.
Una vez comentado sucintamente el estilo, la atmósfera y los personajes puedo centrarme en algún aspecto concreto que me ha parecido algo fuera de lugar. Se trata de cierto romance surgido entre dos de los protagonistas. Me ha resultado excesivamente precipitado y, quizás, prescindible dado el ambiente de la novela aunque tal vez sea necesario para otorgar distintos tipos de humanidad y existencia a ambos y ofrecerles un futuro compensativo de su pasado.

Pese a estos defectillos y a que mi primero impresión fue la de encontrarme ante una novela de hombres-lobo (no sé por qué), y no fue así, se trata de una novela muy entretenida en la que es fácil sumergirse y mantenerse pegado a las páginas.
No es una novela de terror, aunque el ambiente que se respira en la fortaleza hace que se le aproxime, pero da bien el pego para leerlo por la noche.
Una novela entretenida y disfrutable aunque, en mi caso, creo que no me ha aportado mucho más.

domingo, 12 de febrero de 2012

Señales (Mihai II)

La lucha entre strigoi y vampiros continúa catorce años más tarde. Unos antiguos manuscritos que posee una orden hermética han sido decodificados. En ellos se anuncian el fin de los strigoi y un mundo repleto de tinieblas en el que reinará Ivan Balcescu.
Enigmas, poderosas reliquias de orígenes ocultos, un misterioso libro que acabará por explicar las claves para evitar el caos. las señales indican la llegada de El Ave.

Así reza la contraportada de Señales, la continuación de la saga creada por Macu Marrero Lemes, Mihai. Una saga cuya primera parte no me gustó demasiado pero que me intrigó lo suficiente como para leer su continuación.
Para ser sincero, está segunda novela no me ha gustado más que la anterior, de hecho me ha gustado menos, pero ha habido, a mi parecer, una notable mejoría en diversos aspectos y, como en la anterior entrega, en el computo global, se merece un aprobado de acuerdo con mi baremo personal.
Como principal aspecto importante encuentro una mejora en el estilo narrativo de la autora. Aún siendo una prosa demasiado sencilla para mi gusto observo una notable corrección en cuanto a los errores que aprecié en la primera entrega. En este sentido se observa una grata ausencia de errores gramaticales y ortográficos (aunque no estoy muy seguro de la utilización que la autora realiza con respecto a "loqueado"; creo que se refiere a "noqueado", creo). También observo una mejor cohesión entre las escenas actuales y las más antiguas, así como en el enlace entre las escenas contemporáneas pero situadas en distinto lugar geográfico. A colación con este punto también se observa una reducción en el número de saltos temporales, algo que me parece acertado.
En esta ocasión se cambian las tornas con respecto a los personajes, ampliándose el número de personajes principales, ya que alguno de los que en la primera entrega eran secundarios, se convierten aquí en principales, como es el caso de Ari, de Melanie o de Daniela. También existe un cambio en la personalidad de los mismos. De este modo, Lorraine se ha transformado en una femme fatale, en una castigadora que busca el deseo que sabe despierta en los hombres, pero a su vez se ha convertido en una mujer despechada y dura que, amargada, encierra a su hija en casa para protegerla de todo. En este sentido he de decir que me parece un gran acierto el trato que la autora ha otorgado a Lorraine, pues me resulta creíble este cambio de personalidad habida cuenta de su desconocimiento de los motivos reales de Mihai para sus actos. Por otro lado está Albert, el hermano de Lorraine, se ha convertido en un personaje importante y que acabará siéndolo más aún. Mihai, en cambio, es tratado como un pardillo, algo comprensible, teniendo en cuenta el tiempo que lleva en letargo; un ser enamorado de Lorraine y que sufre por ella.
E Ivan, como no, continúa en su línea, pero en esta ocasión es, ya, el vampiro más poderoso y pretende acabar con los strigoi de forma definitiva.

Me ha parecido una novela falta de la tensión narrativa que poseía la primera. A mi modo de ver, el estado de incertidumbre que crea el misterio se ha alargado demasiado y en lugar de crear tensión o misterio, resta acción a la trama y la convierte en algo más lenta y aburrida.
Me da la impresión de que la autora ha dejado la puerta abierta de forma consciente a una continuación, pues el final no queda bien rematado y se puede desarrollar el destino de El Ave y del nuevo ser que es ahora Albert.
En general mi impresión final ha sido la de leer una saga de estilo juvenil, al estilo del romántico paranormal (más en la primera novela que en la segunda) tan de moda últimamente y tal vez por eso, y mi edad, no me haya gustado demasiado. Aunque he de reconocer que la idea de la lucha eterna entre las dos razas me resulta bastante interesante pero su consecución no me ha cautivado lo suficiente.
No obstante si que me parece haber observado, como ya he dicho, una evolución muy positiva en la literatura de su autora.

En definitiva, mi opinión es que si te gustan las novelas de vampiros, con misterios y amoríos, te encantará esta novela. Si ese no es tu rollo, te aconsejo que dediques tu tiempo a leer otra cosa.

sábado, 19 de marzo de 2011

Mihai. Mi historia junto a un strigoi

Hacía tiempo que no leía nada de vampiros, y el título de esta novela me pareció lo suficientemente sugerente como para una historia de vampiros clásica, o eso pensaba, y decidí leerla.
Reconozco que la reseña me ha resultado un poco difícil de escribir pues, si bien la novela no es lo que esperaba y le he encontrado muchos puntos negativos, el resultado final ha sido satisfactorio.

Texto de contraportada
Una mujer strigoi, Marietta, ha dado a luz a varios hijos sin que se sepa quién es el padre, pero será asesinada por sus enemigos y más tarde resucitará con la ayuda del padre de Mihai, su último descendiente. La escena de la resurrección será presenciada por Iván, uno de sus hijos, aunque de distinto padre, quien a partir de ese momento odiará a Mihai, su hermano, y posteriormente se aliará con Dimitri, uno de los mayores enemigos de los strigoi.
Mihai será educado por la hermana de la madre y su marido, quienes tienen buen cuidado de que no se sepa quién es él realmente para así preservarlo. Con el tiempo, el niño crece y acabará matando a sus tíos, además de participar en dos acontecimientos históricos: la Revolución Francesa -Mihai conoce a María Antonieta y predice su muerte-, y la II Guerra Mundial, llegando a beber la sangre de Hitler.

A ver, por un lado, empecé a leer la novela, y llevaba 50 páginas cuando no había visto nada especial. Sólo veía puntos negativos como, por ejemplo, el hecho de que Mihai se alimente exclusivamente de malhechores, algo que me parece ya muy visto para intentar aparentar cierto grado de humanidad en un vampiro; y, si no hubiera sido porque la novela se lee de un tirón, tal vez no la habría acabado, en cuyo caso, habría errado.

El estilo de Macu Marrero Lemes es seco y directo, sin concesiones, y ofreciendo toda la crudeza cuando es necesaria y toda la sensibilidad si se requiere, pero adolece de ciertos defectos de carácter gramatical, con algunas faltas de ortografía, voces cambiadas de algunos personajes y, en alguna ocasión, falta de coherencia gramatical a lo largo del texto. La técnica narrativa que utiliza Macu Marrero en este libro se convierte en un arma de doble filo, pues es realmente arriesgada y hay que ser un experto para dominarla a la perfección. La autora estructura el libro en muchos capítulos cortos que comprenden tres líneas temporales diferentes y que se entrecruzan entre sí para dar sentido y explicación a cada una de las otras dos. De este modo, los capítulos van saltando entre el pasado y el presente así como entre unos personajes y otros continuamente, mezclando los hechos entre sí en diferentes marcos temporal consiguiendo confundirme hasta que he sido capaz de asimilar tanto salto seguido. Complica más la cosa el hecho de que las elipsis no están bien ejecutadas, de tal forma que en varias ocasiones son necesarios algunos segundos de reflexión para poner en orden las ideas. Pero decía que es un arma de doble filo, por que este método tan arriesgado, no perfectamente ejecutado, acaba dando sus frutos, pues una vez has entrado en esta dinámica la aceptas como Norma y entras en el juego, observando que, si bien no se trate de una historia de vampiros como esperaba, si es realmente original, pues a través de pequeñas pero infinitas pinceladas va creando un mosaico donde cada pieza encaja en un tapiz aún mayor. Un tapiz donde el abuso y el maltrato a la mujer están muy presentes, donde no siempre cada uno escribe su destino, a veces otros lo escriben por ti. Un tapiz donde la libertad tiene un precio y donde la prisión puede otorgar una eterna libertad.

Una vez salvado el escollo de la elipsis se puede observar que la trama está bien urdida y que la autora ha utilizado la mitología rumana y eslava pervirtiéndolas en su propio beneficio para crear
una mitología oscura pero modernizada. Así, los strigoi, que en la mitología rumana son las almas de los muertos que se levantan para atormentar a los vivos, se han convertido en algo superior a los vampiros a que estamos acostumbrados. Ambos, strigoi y vampiros, mantienen una lucha encarnizada por el poder, valiéndose de los humanos a su antojo y buscando un objeto de poder, una mandíbula prehistórica que otorga un poder que poco a poco se va entre viendo y, habrás de descubrir por ti mismo si te interesa. En este punto, tal vez, pondría alguna objeción en cuanto a los capítulos históricos de María Antonieta o Hitler, los cuales me parecen traídos por los pelos para hacerlos encajar en la trama. Una trama que como he dicho se va volviendo más interesante a medida que avanza la novela y vemos como el paso del tiempo no es más que la manipulación a que strigoi y vampiros someten al humano en sus juegos políticos para obtener la mandíbula, hasta que inevitablemente aparece el amor en la vida de Mihai. Un amor verdadero que los hará sufrir, a ambos, y en distinta medida.

En cuanto a los personajes, decir que están, en general, suficientemente bien desarrollados como para sentir cierta empatía y afecto por un ser que no lo merece, como Mihai; un odio atroz por Dimitri, ya desde su primera aparición en escena; y, habiendo sido Lorraine, la co-protagonista junto con Mihai, el personaje que menos me ha hecho sentir, será porque estoy un poco harto de los amoríos entre adolescentes y vampiros pero, aunque observo que Lorraine arrastra una carga emotiva y social mayor y expele cierto aire de fatalidad, no me ha hecho sentir demasiado, al menos por el momento.

La novela queda completamente abierta para su continuación, dejándonos a Lorraine en Londres, apartada de Mihai, y sin poder salir de Inglaterra, pues ya se ha convertido en Strigoi (y que conste que no descubro nada que no se sepa desde el principio), y con Mihai en estado de letargo (no está muerto, pero ha quedado paralizado y necesita tiempo para poder recuperarse). Si incluimos que el padre de Mihai, convertido en un ser repulsivo y encerrado en una pecera está en poder de los vampiros, y que el actual estado de Mihai es obra de los familiares de Lorraine en un intento de protegerla, tenemos todos los ingredientes para pensar que la continuación de esta novela puede ser muy interesante.

En definitiva, una novela que gustará al publico enamorado de las actuales corrientes vampíricas, aunque no creo que esa fuera la intención de la autora. Considero que no es una novela redonda, de hecho presenta ciertas carencias, pero, en mi caso, me ha gustado lo suficiente como para que me haya picado el gusanillo de querer leer la segunda parte, y eso ya me parece algo digno de elogio.
No puedo acabar sin agradecer a Ediciones Atlantis, el que me lo haya hecho llegar.

miércoles, 18 de agosto de 2010

Diarios de la familia Drácula II: Hijos del vampiro



Tras el magnífico sabor de boca que me dejó “Pacto con el Vampiro”, no albergaba ninguna duda de que caería el segundo, como ha sido. Quién no haya leído la primera parte está avisado de que aquí encontrará varios spoilers que pueden llegar a chafarle su lectura.

Han pasado los años, y Mary vive en Amsterdamn donde su actual marido, el doctor Van Helsing, ha fallecido. Éste será el momento que aprovechará Arkady (ya transformado como recordaremos del final de la primera parte), para presentarse tras 20 años y advertir a Mary y a sus hijos, Stefan y Abraham, de que Vlad los ha conseguido localizar y los persigue para poder continuar disfrutando de la vida eterna a través de la maldición del Pacto. Ante la aparición de Zsuzsanna todo se acelerará y tras el rapto de Stefan y Jan, su sobrino, Abraham deberá abandonar su escepticismo y viajar al corazón mismo del mal, al castillo de Drácula para enfrentarse a él y rescatar a su familia.

Esta continuación sigue la tónica de la primera parte en cuanto a una buena labor editorial y de traducción, así como de intriga pero, a mi modo de ver, decae en cuanto a contenido, y creo que rompe la lógica que debería haber seguido la trilogía y que, a modo de símil gastronómico, podríamos decir que ha pasado de ser un esperado primer plato a un simple pero esperanzador pre-postre. Si bien es cierto que es una continuación muy interesante y coherente, ya que Kalogridis ha sido capaz de crear una obra que parece haber salido de la mente de Stoker y nos hace entender aspectos del libro de este último como si de una precuela verdadera se tratará. En este sentido Chapeu. Pero sin embargo, me parece que ha perdido fuerza en cuanto a la ambientación: el clima no es tan sobrecogedor ni oscuramente obsceno como en la primera parte aunque, es cierto que, hay un par de escenas escalofriantes. El clima respirado al sentirse plenamente en Transilvania, en el castillo de Vlad, o en el desfiladero del Borgo que me parecieron tan evocadores y tétricos en su momento, se han difuminado en este libro que sólo recorre estos parajes en apenas una cuarta parte del libro.

Esta vez Kalogridis, dentro de su buen hacer, me ha recordado más a la mejor Anne Rice que a Bram Stoker, sobre todo en la escena de los jóvenes que Zsuzsanna lleva a casa de Arkady. Me ha parecido clavada en su inicio y acometida a cierta escena entre Louis y Lestat y unas prostitutas, aunque en la que nos ocupa el sexo es muchísimo más potente y explícito. Los personajes que vienen del primer libro mantienen su fuerza (aunque Arkady se ha vuelto un poco bipolar, pues recuerda continuamente como ha crecido como vampiro matando gente y al mismo tiempo se ha convertido en un llorón arrepentido); y los nuevos: el Stefan adulto, Abraham y Gerda, aportan un nuevo juego a la novela, añadiendo un trío de celos, locura, traición, escepticismo y sobre todo, amor. Así como también el misterioso Arminius, personaje siniestro en su juventud, de la misma ralea que Drácula, pero que hizo voto de arrepentimiento y se convierte en mentor de Abraham.

Cómo he dicho antes, en esta segunda parte la autora destapa el tarro de las esencias más licenciosas y gores y nos deleita con varias escenas de sexo detallado o nos aterroriza con la narración de un empalamiento al más puro estilo de “holocausto caníbal", que no puede hacer otra cosa sino aumentar el respeto y pavor que desprenden los vampiros. También hecha mano de su experiencia en historias de intrigas y traiciones palaciegas y hacia el final del libro introduce un giro argumental que nos hace ver que hemos sido engañados durante toda la novela y que da un nuevo sentido a la posterior historia (aunque a mi modo de ver, era innecesario, pero Jeanne K. sabrá, claro).

En definitiva y para no enrollarme más con una continuación de una saga, hay que dar las gracias a la Factoría por continuar con su labor editorial y destacar la buena cubierta de Calderón y la excelente traducción pero, también hay que decir, que esta segunda parte se queda un pelín flojilla (para mi gusto) aunque constituye un esplendido entrante para lo que espero sea el gran cúlmen de esta saga, la ansiada tercera parte “Lord of the vampires”.

sábado, 1 de mayo de 2010

Placeres prohibidos

Ante la andanada vampírica de los últimos tiempos, los libros de Laurell K. Hamilton y su personaje Anita Blake, me parecía que podían ser algo más originales y menos empalagosos que la mayoría y por eso me decidí a leer el primero de la serie, y es cierto que, al principio me pareció bastante interesante, pero esta sensación se fue diluyendo poco a poco hasta que me resultó completamente anodino.

El vampirismo es legal. Los vampiros han sido aceptados por la sociedad y se les admite como miembros de pleno derecho. Anita Blake es una resucitadora, como suena, ni más ni menos. Utiliza sus especiales habilidades en una agencia dedicada exclusivamente a ello. No obstante, también es llamada "La ejecutora" entre los vampiros, pues es utilizada como tal por la policía, siempre de forma legal: cuando recibe una orden de ejecución fundada, la efectúa y punto. Mediante diversas artimañas será obligada a investigar los recientes casos de vampiros asesinados en San Luis. El único problema es que, esta vez, sus jefes serán esos mismos vampiros con los que no confraterniza y de los que no se puede fiar.

La novela comienza de forma ágil y activa, con acción y narrada con fuerza, lo que hace que rápidamente nos interesemos por la historia y nos ajustemos el cinturón de seguridad a la vista de las curvas que vamos a sortear, pero poco a poco, a medida que vamos conociendo los pocos entresijos del nuevo mundo que se nos deja ver, nos lo vamos aflojando (al menos yo). ¿Porqué? En mi humilde opinión por diversos motivos:
El personaje de Anita Blake está bastante bien representado y se observa una evolución a lo largo del libro que, aunque fuese ese el propósito de Hamilton, a mi no me ha gustado lo más mínimo. Anita parte como una tía dura, acostumbrada a bailar con el más feo y con esos toques de humor sarcástico tan propios de la novela negra, pero se va desdibujando paulatinamente a medida que avanza la narración, y acaba pareciendo una mujer débil y con miles de dudas en la cabeza. Un personaje que pone lo humano por encima de todo lo demás ¡Bien por ella! y cuyo juicio es capaz de nublarse ante un tiarrón como el Phillip ese (tal y cómo lo describen debe estar como un hiper mega queso y, teniendo en cuenta que sólo como pescado, ya es mucho decir) que hace que las reticencias iniciales porque sea un yonki del vampirismo acaben por deshacerse en ríos de lágrimas. Me parece además que el personaje de Anita está profundamente desaprovechado, pues es "vinculada" (entendiendo como tal el haber recibido sangre de un vampiro y por lo tanto estando más cerca de quedar esclavizada), demasiado rápido y esto le resta credibilidad a su planta de tipa dura. Digo yo ¿No se podría haber esperado que esto pasase más adelante en la saga? Yo creo que habría ganado en emoción. Si a esto le sumamos que llega un momento en que sus frasecitas y baladronadas llegan a resultar cargantes ¡apaga y vámonos!
Me ha resultado muchísimo más interesante Edward, apodado "La muerte", especialista en matar vampiros, no sé si más adelante continuará.
En cuanto a los vampiros, no están mal. Rudos, fuertes y sabiéndose superiores. En una sociedad que los ha aceptado e integrado, la inmensa mayoría de los que aparecen en este libro son unos hijos de puta de cuidado. La verdad es que se echa en falta una más amplia presencia de la sociedad vampírica, imagino que irá revelándose poco a poco a lo largo de la saga, pero me ha recordado algo al juego de rol de "La mascarada" (en cuanto a ambientación me refiero).

Como nota positiva... El marcado perfume a novela negra que se respira durante toda la obra.

La verdad es que últimamente estoy muy, muy liado y no tengo demasiadas ganas de ponerme con las reseñas, así que como conclusión ahí va mi opinión general:
Un libro para entretenerse leyéndolo y olvidarlo una vez acabado. Del que se podría sacar más partido; tal vez al avanzar la serie mejore todo, pero no me esperéis a mí, que yo no voy a seguir, aquí la aparco. A pesar de esto, si os interesa la "nueva movida vampireña", os gustará. Creo yo, vamos.

miércoles, 27 de enero de 2010

Diarios de la familia Drácula I. Pacto con el Vampiro

Inicialmente, me enfrenté a la lectura de esta novela con una batalla de impresiones en mi interior: por un lado, estaba ilusionado ante la lectura de un nuevo libro sobre uno de los vampiros más mediáticos y famosos; por contra, las reticencias hacia ese mismo concepto eran abundantes. Me asustaba sobremanera el hecho de una historia basada en la familia del Empalador. Los acontecimientos narrados se situaban cincuenta años antes de lo contado en el Drácula de Bram Stoker. ¿Quedaría destrozada la leyenda?, ¿El estilo y la historia contada por Jeanne Kalogridis corrompería la figura de mi querido Drácula?
Sólo necesité cinco páginas para enterrar todas mis dudas y sumergirme de lleno en el éxtasis de una lectura fascinante cuya impresión paso a contaros a continuación.

El joven Arkady Tsepesh regresa a su Transilvania natal ante el requerimiento de su padre, pues está gravemente enfermo. Tras los años pasados en Londres su vida ha ido cobrando forma y ha comenzado a formar una familia, por lo que vuelve acompañado de su mujer, Mary, en estado de buena esperanza. El recibimiento en el castillo de la familia será más bien, frío, pues su padre ha fallecido antes de su llegada. Ante este suceso, como está escrito, debe tomar las riendas del castillo y administrar las tierras y riquezas de su amado tío abuelo, el príncipe Vlad. En muy poco tiempo verá que Vlad no es tan perfecto como parece, diversos detalles que recuerda de su infancia comenzarán a cobrar sentido y recobrará muchos recuerdos olvidados.

Con esta novela, Jeanne Kalogridis ha conseguido, a mi juicio, dos importantes logros: por un lado ha vuelto a encender la llama de un subgenero cuyo fulgor, en su vertiente más clásica, estaba casi extinto (a pesar de la sobrecarga vampírica existente); por otro, no solo no ha depreciado la figura de Drácula, sino que con esta primera parte ha conseguido hacerla más interesante si cabe. Habrá que esperar a la finalización de la trilogía para ver si la evolución completa del personaje es correcta.
La novela está estructurada en capítulos divididos a su vez en las entradas de tres diarios, los de: Arkady Tsepesh; su hermana, Zsuzsanna Tsepesh; y su mujer, Mary Windham Tsepesh. A cual de ellos más interesante, ya que las motivaciones y sentimientos plasmados en cada uno de ellos estaría muy, muy distanciados entre sí, si los reflejásemos sobre una escala moral o sentimental.
Este esquema narrativo, junto con el enclave ambiental, hace que los actores de la obra sean realmente pocos: los tres propietarios-redactores de los diarios; el foco de atención central de la novela (Vlad); y varios personajes secundarios. Pero todos, en general, están muy bien definidos y son capaces de transportarnos sus miedos, dudas y ansias.
La evolución psicológica de los tres personajes principales a lo largo de la novela es notoria, dotándolos de mucha credibilidad, pero omitiré una mayor explicación de estas particularidades (como me gustaría hacer), pues están muy ligadas a sus sentimientos y vivencias respecto a Vlad y sería muy fácil levantar varios indeseados spoilers.

Utilizando un soberbio estilo, que en ocasiones me ha costado diferenciar del de Stoker, Kalogridis ha sabido dar el toque añejo necesario para arrastrarnos a los Cárpatos. La prosa empleada es realmente bella y el lenguaje culto y arcaico de los diarios convierte en un deleite su lectura. Realmente me he sentido transportado al desfiladero de Borgo y me he visto atacado por oscuros lobos, a bordo de una calesa tirada por un hombre cuya mirada hace que se me pongan los pelos como escarpias.
Jeanne Kalogridis amalgama en esta novela los dones de Bram Stoker y la mejor Anne Rice. Se atreve con la prosa y ambientación de uno y la sensualidad de la otra, y consigue escenas realmente tórridas, capaz de helarte la piel por fuera y de bombear fuego por dentro.
Todo ello, aderezado con el goticismo propio de la ambientación y el folklore popular la convierte en una excepcional novela de la que no voy a revelar más aunque me muerda la lengua y me envenene. Si alguien quiere saber algo más que lo pida.
Con respecto a esto, es de todo punto justo, reconocer también el mérito de la traductora, Ester Mendía, cuyo presente trabajo roza la excelencia.

Como pegas, podría decir que todo lo que va sucediendo es bastante previsible y en pocas ocasiones consigue sorprender lo que va sucediendo, y quizás, que en determinados momentos, se hace difícil creer que se sea capaz de escribir en un diario de forma tan educada y correcta cuando se está sometido a tanta tensión, pero ambas indicaciones son meros detalles que no ensombrecen, en lo más mínimo el gran sabor que dejan Los diarios de la familia Drácula.

La novela termina de tal modo que parece indicar que la segunda parte, Children of the Vampire, no será tan tranquila como esta primera y nos hace esperar una dosis de acción trepidante, por lo que ya ardo en deseos de tenerla en mis manos (a ver si la Factoría se da prisita en publicarla).
La edición de la factoría está bien cuidada, lo que es de agradecer, aunque reconozco que me hubiese gustado más una portada mate en vez de con acabado brillante.
Si con la segunda parte, La Factoría continúa en su buena línea editorial y la traductora continúa en las mismas cotas de calidad, no me cabe la menor duda de que el resultado será inmejorable.

lunes, 4 de enero de 2010

Saint-Germain. Hotel Transylvania

St. Germain es uno de esos personajes que siempre me han llamado la atención. Su vida, o lo poco que se sabe de ella siempre me ha parecido misteriosa e interesante. Así que en cuanto vi que Alamut había editado la novela de Chelsea Quinn Yarbro, corrí a comprarla; dejé aparcada el resto de la pila y me enfrasqué inmediatamente en su lectura.

Le Comte de Saint Germain llega al París del siglo XVIII y causa sensación en la Corte. Su saber estar, su fortuna, habilidades artísticas y el misterio que arrastra tras de si le han granjeado la admiración de buena parte de la Corte. La aparición de Mademoiselle Madelaine Roxanne Bertrande de Montalia hará de nuevo latir su corazón, y entre ambos surgirá un apasionado romance, incluso tras saber que Saint Germain es un vampiro. Pero sobre la joven se cierne un aciago sino: desde su nacimiento está destinada a servir de sacrificio para el Círculo (grupo parisino de aristocráticos adoradores de Satanás), cuyo líder es Le Baron Clotaire Odon Jules Valiance Pieux de Saint Sebastien, antiguo enemigo del protagonista. Mientras El Círculo intenta embaucar a Madelaine para atraerla hacia sus fauces, St. Germain se erigirá como su fiel protector.

Chelsea Quinn Yarbro hace un buen ejercicio especulativo en torno a la figura de Saint Germain, utilizando bien los elementos conocidos de su biografía para añadir una patina de verosimilitud a los más misteriosos, pero se queda corta en lo que a una novela de vampiros se refiere. Si bien es cierto que, tras 23 novelas a la espalda de este personaje, puede que, ésta, la primera que escribió, quede en una mera aproximación y poco a poco vaya desarrollando más los aspectos más oscuros del protagonista.
La novela está estructurada en tres partes. Cada una de ellas con el nombre de uno de los actores principales y que funcionan a modo del esquema básico: presentación de Le Comte de Saint Germain; romance; trama final contra el Círculo.
Cada capítulo viene precedido o epilogado con una carta escrita por algún miembro importante de la Corte. Su estilo barroco, culto y educado en exceso es una auténtica maravilla.
El resto de la obra también presenta un lenguaje barroco y descriptivo, pero centrándose en demasía (a mi gusto) en los coloridos y recargados atuendos de la moda parisina de aquellos tiempos y que hoy en día harían enrojecer a cualquiera. No obstante es un espectáculo la imaginación de dicho vestuario.
Me ha parecido muy interesante la utilización que hace Quinn Yarbro del mito, utilizando conceptos del imaginario vampírico como el no poder cruzar sobre agua corriente o el dormir sobre tierra natal y desechando otros por considerar que no se ajustan de forma global a la tradición, como puede ser lo relacionado con los crucifijos o los espacios sagrados, argumentando en este caso, de forma muy convincente el porque de la no afección de estos artefactos sobre los vampiros.

Los personajes, en general, están bien definidos, dibujando meritoriamente a la aristocracia francesa y definiendo claramente la diferencia de actitud y forma de vida entre ambos sexos. Recalca especial importancia el elenco formado por los miembros del Círculo, a cual de ellos más lujurioso y lascivo, sin olvidarnos de su líder Saint Sebastien, dotado de los calificativos más viles y degradantes posibles.
Merece especial atención el personaje de Robert Marcel Yves Etienne Pascal Marquis de Montalia, padre de Madelaine y antiguo miembro del Círculo, autoexiliado y que refleja el mayor odio hacia la impía orden y sobre el que recae una fuerte carga de arrepentimiento.

La trama deja lugar a pocas sorpresas y todo va saliendo según lo imaginado, salvo quizás, la escena final (la lucha entre Saint Germain y el Círculo), la cual si sorprende, pero en mi opinión, de forma desfavorable, ya que tras haber leído determinadas escenas de la historia en las que ha estado presente el protagonista, se espera una lucha más fastuosa y sin embargo, Saint Germain sólo necesita hacer gala de una celeridad y potencia acumulados durante todas esas centurias para acabar con los malos; amén de que la escena en su conjunto si es entretenida y de rápida acción.

En definitiva, es una agradable y buena novela, pero si Alamut decide continuar la serie, será la lectura de la 2ª parte la que me haga decidirme si continuar o no. De momento la primera entrega me ha llamado la atención, pero no me ha entusiasmado, pues además de lo comentado anteriormente, una de las cosas de las que se alardea en las críticas de esta saga es la ambientación histórica de la misma, pero yo (salvo el ambiente aristocrático existente) he hechado en falta una descripción en profundidad de dicho período histórico.

A pesar de todo ello, no es una mala novela y se merece una oportunidad. Os entretendrá, eso seguro, y eso ya es bastante en estos tiempos.

Ante todo es obligado el reconocimiento a Alamut/Bibliopolis tanto por la cuidada edición como por la estupenda traducción de Manuel de los Reyes.

miércoles, 28 de octubre de 2009

Dorada

Los vampíricos miembros de La Familia se reunen en el castillo Bannat para disfrutar de una celebración que lleva organizándose casi 300 años.
Durante todo este tiempo han ido seleccionando las líneas de sangre humanas más perfectas y, cruzándolas generación tras generación, han logrado una criatura dotada de una sangre eugeneticamente perfecta: La Dorada, cuya sangre proporcionará el mayor de los deleites y de una pureza tal capaz de producir visiones durante su decantación.
Pero un crimen ignominioso acaba con la paz del castillo: la Dorada ha sido asesinada.
Michel Beheim, antiguo policía parisino y recientemente convertido en vampiro será el encargado de llevar a cabo las pesquisas necesarias para desenmascarar al culpable de tamaña atrocidad.

La virtud de esta novela radica en dos aspectos básicos pero que Shepard desarrolla de forma altamente satisfactoria: la ambientación y los personajes.

Para empezar, el castillo Bannat es un mundo en miniatura, es un ente vivo, plagado de seres que acechan tras cada esquina. Lucius Shepard emplea un lenguaje muy florido (pero sin ser rebuscado) y descriptivo al detalle en el que darse un paseo por los oscuros pasillos del castillo, visualizar estatuas y bajorrelieves que parecen cobrar vida, e incluso bajar a las fétidas catacumbas donde moran los desechos vivientes del castillo, se convierte en un goce para los sentidos.

Lucius Shepard utiliza un lenguaje altamente descriptivo, llegando en ocasiones a alcanzar elevadas cotas de belleza imaginativa. Los oscuros y tétricos espacios del castillo ocultan espeluznantes misterios que llegan a producir verdadero vértigo y consiguen crear una atmósfera capaz de retener el alma del lector.

Por otro lado, los personajes. Es cierto que son realmente pocos los interpretes que aparecen en esta historia, pero todos y cada uno de ellos, vampiros y humanos, poseen una realidad innegable. Shepard logra crear una red de emociones y ansias en torno a la personalidad de cada uno de estos seres, dotando a los mismos de una fuerte credibilidad.
Es notorio el caso del protagonista principal, Michel Beheim, recientemente vampirizado y con serios problemas para asimilar la pérdida de su antigua condición. A lo largo de la novela asistiremos a los dilemas morales que lo acosan. Es fácil leer en él como si de un libro abierto se tratase: es un vampiro, si, con lo poderes y ventajas de los mismos, pero aun así ansía conservar esa humanidad cuya pérdida lo convertiría irremediablemente en un monstruo. Soy una Bestia para no convertirme en Bestia.

Nos encontramos ante vampiros más próximos a la antigua usanza que a las nuevas hornadas de vampiros repeinados. Centenarios vampiros europeos de piel de porcelana y pétrea mirada, con el poder suficiente para arrastrarte con ella y que no tienen ningún pudor en demostrar su superioridad frente a los humanos, a quienes consideran simple ganado.
Los vampiros se agrupan en líneas de sangre que reciben el nombre del creador de la misma, de esta forma existen, los De Czege, los Valea o los Agenor.

El tratamiento vampírico es realmente original, cosa que empezaba a ser realmente necesario ante el excesivo uso de cliches recauchutados que pululan por la moderna literatura vampírica.
Para pertenecer a La Familia hay que haber sido preparado durante largo tiempo por ellos y en el momento de la muerte humana se ha de pasar El Juicio. El difunto atravesará la puerta de Los Misterios y su alma vagará por un oscuro limbo poblado de seres de pesadilla. Si la esencia de uno mismo es capaz de volver a su cuerpo El Juicio habrá sido positivo y habrá nacido un nuevo vampiro. En caso contrario, el humano habrá encontrado su muerte final.

Los lectores ávidos de hemoglobina disfrutarán con un par de situaciones excelentemente narradas, pero sin duda, son las escenas de sexo vampírico las que se llevan la palma. El sexo entre vampiros es tan excelente como se pueda llegar a imaginar, aunque el señor Shepard aborda con maestría estas situaciones dejando pocos huecos a la imaginación. Hay algún que otro juego de cama tan visual que pone los pelos como escarpias.

En definitiva una novela altamente recomendable para los fans del género que busquen algo nuevo y original.
A mi modo de ver, es una novela de vampiros bellísima. Es la novela de vampiros que hacía falta desde hace algún tiempo.

sábado, 12 de septiembre de 2009

La lista sangrienta

Hace mucho que no leo novela negra ni de vampiros, así que, que mejor que continuar con una novela que auna los dos géneros... O eso pensé yo.
Con La lista sangrienta, P. N. Elrod inicia la serie de Los archivos Vampíricos, saga en la que el protagonista, Jack Flemming es precisamente un vampiro.
En los años de la Ley Seca, el periodista Jack Flemming se traslada a Chicago para intentar encontrar un trabajo que mejore su economía.
Despertará, sin recordar lo sucedido en los últimos días, ante un hombre que intenta matarlo, pero la bala destinada a tal fin, lo atravesará sin causarle daño. Es así como se cambian las tornas y Jack descubre que el jefe de la mafia local, Frank Paco, busca una lista que se supone él posee.
Jack no sabe como, pero se ha convertido en un vampiro.
Ante esta situación, el secreto de Jack es descubierto por el detective Charles Escott. Juntos investigarán el pasado reciente de Jack e irán descubriendo lo sucedido en los días anteriores y cual es el contenido de la misteriosa lista que busca la mafia.
Elrod dibuja un vampiro a la antigua usanza, más al estilo de Drácula que a las últimas hornadas de vampiros de Hamilton, Meyer o Del Toro.
Utiliza una parte muy importante del imaginario vampírico, como "cruzar agua corriente", "no reflejarse en espejos" o "la necesidad de dormir sobre tierra natal" y deshecha otros como "acceder a un lugar sin ser invitado" o "el terror al ajo". Deja, a mi modo de ver, algunos cabos sueltos en cuanto a este hecho, por ejemplo, el asunto de dormir con tierra natal: simplemente Jack, con dos días como vampiro, hace un viaje "por que sí" a su casa de toda la vida y guarda tierra en unos sacos para luego volver y echarla dentro del baúl donde duerme, y mientras el lector se pregunta como ha llegado a esa conclusión. La verdad es que, una vez acabado el libro, no he llegado a entender muy bien como se convirtió en vampiro, no me ha quedado nada claro.
En cuanto a la estructura narrativa diré que salvo por el hecho de que el protagonista es un vampiro diría que es una novela negra de manual, en la que un vampiro, excesivamente novato, utiliza la incredulidad y desconocimiento de los demás con respecto a los vampiros para hacerse el muerto varias veces y obtener resultados en su investigación.
Elrod utiliza un estilo fluido y ágil y la novela se convierte en un auténtico pasapáginas en el que las palabras se suceden a una tras otra a una velocidad de vertigo. Si bien es cierto que el trasfondo de la ciudad de Chicago y el ambiente predominante tan solo se vislumbra, las descripciones son más bien parcas y pocas y los personajes están poco desarrollados llegando a resultar bastante planos.
No obstante, es una novela entretenida, para leer en momentos en que simplemente se necesite diversión y sin la necesidad de buscar dobles lecturas. Es una novela perfecta para divertirse leyéndola y olvidarla una vez terminada.

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