miércoles, 1 de marzo de 2017

In memoriam... Carlos Gardini

Llevaba mucho tiempo sin subir una entrada de este tipo pero, no hoy no lo puedo evitar. Reconozco que, a pesar de haber leído únicamente Tríptico de Trinidad, quedé tan fascinado que mete ido comprando todas las novelas suyas que he podido encontrar.
Hoy ha fallecido Carlos Gardini y, desde aquí, brindo a us familiares mi más sentido pésame y a él toda la Luz que pueda aportarle allí donde esté.

D. E. P. Carlos Gardini.

miércoles, 22 de febrero de 2017

Saliendo de la estación de Atocha me encontré con "La Multa"

A día de hoy sigo sin tener demasiado claro porqué leí esta novela. Simplemente leí un artículo en alguna parte, que hablaba de una nueva generación de escritores: la generación Alt Lit, que incorpora a su literatura las jergas y modos de la nueva tecnología, así como las últimas modas y tendencias juveniles.
Tenía otros autores en mente, pero no quería comprar ningún libro de este estilo, no me apetecía albergar ninguno de sus libros en mis estanterías, al menos de momento, así que busqué en la biblioteca del barrio y encontré este Saliendo de la estación de Atocha, de Ben Lerner, cuyos elogios de contraportada me llamaron la atención. Es una buena novela, no lo voy a negar, que me enganchó pese a no pertenecer a mi gusto literario y, por tanto, tampoco la voy a recomendar, pues creo que ciertamente me atrapó pero pasado el tiempo (casi un año) no quedan posos en mi memoria que me hagan alabarla aunque guarde muy buen recuerdo de ella.
Todo lo contrario que el vino con el que acompañé su lectura: La multa, un vino de Norrel Robertson, "el escocés volante" que al primer trago me hizo soltar un "¡Ostias, qué fuerte!" y, poco a poco, me fue maravillando hasta tal punto que quedé absolutamente fascinado, aunque tampoco se lo recomendaría a nadie así de primeras.

La novela trata de un joven estudiante americano que se traslada a Madrid para efectuar unos estudios de investigación sobre literatura española influenciada por la Guerra Civil. Reside muy cerca de la estación de Atocha, de ahí el título del libro, y desde este punto partirá par darnos a conocer el barrio y a sus gentes, al tiempo que se relaciona con círculos de intelectuales tanto en exposiciones como en fiestas.
Vamos, algo así. Tampoco es que lo recuerde demasiado bien.

Ben Lerner me pareció un buen escritor. Con una prosa aguda y afilada pero, sobre todo, certera. Va a los hechos sin poner un renglón de más pero consiguiendo llenar de imágenes sus palabras. Su estilo resulta elegante pero, al mismo tiempo, muy moderno dentro de una cierta intelectualidad, claro.
Resulta muy interesante como Lerner refleja la realidad de los jóvenes intelectuales de hoy en día, aquellos sobradamente preparados que salen de sus ciudades y países para mejorar su formación pero que, con ayudas económicas externas, ponen esta formación en segundo lugar para, en primer orden, situar el ansia de vivir y disfrutar de los placeres de su juventud y ubicación geográfica.
De hecho sus estudios servirán de excusa al protagonista para codearse y disfrutar de la vida con otros animales con las mismas inquietudes que él. 

En este momento no puedo evitar recordar como disfruté yo de la botella de vino que bebía lo largo de la lectura de este libro: La multa. Es más, os lo voy a contar y luego sigo con el libro.
Se trata de un vino monovarietal de Garnacha de viñas viejas de la D. O. Calatayud. Es un vino barato (5,50€). La añada 2013 presentaba en el momento de su degustación un color rubí brillante y limpio muy vivo y conservaba ciertos tonos cardenales en el ribete. Capa alta, es decir, imposible ver letras a su través.
Se trata de un vino potente que, en primera instancia, llena la boca de alcohol. La fruta ocupa un segundo lugar pero se percibe claramente, aunque predominan las especias (pimienta, clavo) y los tostados con un claro tono licor oso.
Es un vino con cuerpo, cálido, amable pero agradable para mi gusto. Presenta buena acidez que llega a confundirse con salinidad. Finalmente unos taninos buenos aunque algunos rudos dejan el regusto final a una fruta fresca en la boca. Es un vino muy complejo e interesante pero, reconozco que, no para todo el mundo.
Bueno, y después de explicar lo tonto que me pongo con un vino, volvamos a la novela.

Como decía, el protagonista disfruta de los placeres de la vida, fiestas, tabaco, ciertas drogas, sexo, etc. De hecho uno de los puntos que no he soportado de la novela ha sido éste. No hay ni una sola escena, ni una sola página en la que Adam no se encienda un cigarrillo o un porro. No me importa que lo haga pero, ¡Joder, ¿tantas veces?!
De este modo, Adam se paseará por Chueca o la Plaza de Santa Ana utilizando la marihuana como una excusa para reflexionar acerca de sus estudios, su valía y su identidad, y la de todo lo que lo rodea.
Se verá asimismo inmerso en los importantes hechos del 11-M y las conversaciones telefónicas con sus padres nos darán una visión también de la ideología de la juventud americana frente a la de sus padres.
Pero todo esto no hace que nos encontremos ante una novela seria. Se trata en realidad de una novela de aprendizaje, de evolución personal pero visto desde un prisma satírico, pues el autor se encarga de desmitificarlo todos los estereotipos multiculturales que acompañan a la "clase" intelectual.
Así, nos encontraremos con un estudiante que es tratar como un poeta por el mero hecho de ser un estudiante americano mientras él, se plantea si realmente esta preparado para asumir la responsabilidad de dicha disciplina.
Nos encontramos con un personaje más perdido que una paraguaya en Madrid, que no entiende la mitad de lo que le dicen en castellano y que, aun así, intenta salir adelante como puede.Lo veremos leer literatura clásica española, y sentarse en la azotea de su edificio a ver pasar las horas mientras fuma porros (una envidiable escena, en mi opinión); lo veremos divertirse y poco estudiar pero, sobre todo, en el fondo, para quien lo quiera ver, nos mostrará una realidad que está en la sociedad que nos rodea y dentro de cada uno de nosotros: la de saber quien somos, que hacemos, y que queremos hacer.
IMHO una novela bien escrita, divertida y entretenida, que no es poco.

lunes, 30 de enero de 2017

Los que ignoran catan Gaba do Xil

No había leído nada de Roberto Alhambra, pero el que hubiese escrito varias novela en el mundo de Glorantha, me atraía poderosamente. Llevaba ya algún tiempo detrás de estas novelas, pero aprovechando la pasada FFF'16 y la presencia allí del autor, aproveché para comprar la nueva edición de este "Los que Ignoran" a un precio excepcional y, por supuesto, con dedicatoria. Me encontré además con un compañero al que hacía, por lo menos, 10 años que no veía (de hecho fue a él a quien compré el libro), así que la visita a la feria fue más que fructífera.
Y, en este caso, y teniendo en cuenta que Roberto reside actualmente en Ourense, decidí acompañar la novela con un vino de aquellas tierras para que él, que siempre está liado con sus Books and Beers, se anime a darle una oportunidad también al vino que tiene por allí. Se trata del Gaba do Xil de Telmo Rodríguez.

La trama, en principio, es bastante sencilla de resumir:
El imperio ha llegado a un nuevo continente allende los mares y pretende colonizarlo. Para ello ha enviado al almirante Alara para que inicie los trabajos de recolección de materias primas y supervise a los nativos. Evidentemente, se encontrará con una sorpresa.
Por otro lado nos encontraremos con los Guinakos, el antiguo reino que se rindió y anexionó al imperio, que quieren ahora recuperar su independencia.
Más no puedo contar.

Para empezar diré que me ha sorprendido el estilo de Roberto. Había leído en múltiples sitios que era muy parecido al de Joe Abercrombie, no en vano el autor se declara ferviente admirador de @LordGrimdark. A raíz de esto, decidí leer La primera Ley, a fin de comprobarlo e IMHO, no es así. Y fíjate que te digo, que me gusta más como escribe Alhambra que Abercrombie. No es que este último lo haga mal, válgame el cielo, pero su estilo me resulta mucho más simplón y acomodaticio. Es más depurado en Alhambra, marcando muy bien los tempos y provocando una lectura rápida y muy ágil pero que se debe embocar como un buen vino. En el caso de Abercrombie, la lectura me parece de carrerilla, entra sola, sin proponértelo, mientras que el autor de Los que Ignoran parece medir mejor las palabras y las pausas.
Vale, es cierto que hay algún parecido más que evidente entre cierto personaje de Los que ignoran y otro de La Primera Ley pero, ¿y qué?, está realmente bien logrado y el carisma del personaje en cuestión es apabullante (en ambos casos).
Y ya que he mencionado lo que su lectura se debe degustar como un buen vino... me anime a abrir una botella de Gaba do Xil, añada 2015 que tenía en casa. Vino monovarietal de uva Modelo de la D.O. Valdeorras y con un porcentaje de alcohol de 13,5º (7€).
El color que presentaba en la copa era de un amarillo pajizo con tonalidades verdosas y un robe transparente. Límpido y cristalino, sin turbidez ni defectos de color.
Al probarlo me inundo una explosión de manzana, pera, ciruela claudia y melón muy fresco. Con un toque perfecto de acidez. De un paso muy suave y ligero que hizo que bebiese más de los esperado de seguido. La persistencia en boca no es demasiado larga, pero deja recuerdos florales muy agradables. Es una auténtica delicia. Un vino tan ligero que ni siquiera parece un vino de lo bien que entra.
Ante esta experiencia sensorial era evidente que si el libro conseguía hacerme evocar la fantasía de Alhambra resultaría una aventura sensacional. Y así lo fue.
Jajaja, me flipo yo sólo. Volvamos con el libro.

Se trata en mi opinión de una primera y segunda parte en las que Roberto sienta las bases para lo que vendrá, haciendo un ejercicio de contención para no desvelar todo lo que tiene en mente y, al mismo tiempo, ir dejando retazos continuos de un buen worldbuilding que, cada poco, suelta una perla que te anima a querer saber más.
He leído varias veces que se trata de una novela de corte renacentista. No sé. A mi se me asemeja más a un mundo con tintes árabes y orientales, en todos los sentidos, pese a que los tejemanejes palaciegos nos resulten Machiavelli, general, me ha gustado verla como una mezcolanza de culturas en la que predomina la árabe.
Por otro lado, se trata también de una novela con personajes realmente bien creados. Todos ellos tienen el recorrido adecuado y carisma suficiente para ser protagonistas independientes, al tiempo, que cada uno genera su propia trama, que supongo acabará confluyendo en un final que se me antoja puede ser apasionante.
Poco más quiero decir de los personajes pues todos ellos me parecen muy buenos.

Otro acierto resulta el sistema mágico, ya que no es magia Ad hoc, sino algo de estructura más delicada.
Existen cinco gremios denominados como "los que...", cada uno de ellos tiene un talento innato acorde a este nombramiento que, en algunos casos, pisa la frontera entre la magia y la habilidad especial, otorgando una sutileza muy interesante al sistema social. Si, si, al sistema social, digo bien, pues algo que prevalece en la novela, al margen de otras cosas son las disputas e intrigas políticas tanto a nivel palaciego como interracial, y el sistema de gremios resulta sumamente importante en estos tejemanejes.
Evidentemente todos los gremios resultan molones, pero no perdáis de vista a Los que huelen, harán las delicias de todo aficionado a la fantasía.

Como he dicho antes Alhambra maneja bien los tempos narrativos y, a través de capítulos cortos titulados como últimamente suele ser habitual tras la llegada de CdHyF (en este caso, en lugar del nombre de un personaje, el autor utiliza el del gremio), nos va intercalando la acción, con el descubrimiento, o las intrigas de palacio.
Acción, por otro lado, soterrada y no desbocada. El autor, como el buen narrador que de momento parece ser, va dejando entrever lo que va a suceder hasta un final explosivo en el que deja claro que la acción sin fronteras se encuentra en las continuaciones, pues todas las tramas han confluido hacia un desarrollo de enfrentamiento.
De hecho, los sucesos acaecidos con respecto a los nativos hacen prever una buena dosis de diversión. Son tantas las líneas de acción que, si sigue con el formato de novela corta que presentan estas dos primeras entregas, me resulta difícil que el autor pueda encontrar un final satisfactorio para todas ellas en corto número de novelas, salvo que haga un ejercicio de contención narrativo importante.

En fin, escribo esta reseña bastantes meses después de haber leído las novelas y, si bien es cierto, que en su momento no me pareció del todo redonda, si que recuerdo que me enganchó y me mantuvo en vilo, algo que no puedo decir de mucho de lo que he leído últimamente (aunque es verdad que la fantasía épica, heroica, medieval, o como quieras llamarla se va alejando despacito, despacito de mi vida).

En definitiva, se trata de un par de novelas que animo a leer sin tardanza. De lectura rápida y muy ágil y con todos los ingredientes de una buena novela de fantasía. Cortas, sin volúmenes de 800 páginas, cada uno que te quitan la vida. Por mi parte seguiré leyendo a Roberto Alhambra si lo sigue haciendo así de bien.
Vamos, ardo en deseos de que, habiendo publicado ya la tercera parte, termine la cuarta para poder comprarla en el mismo formato. ¡Qué ganas!

Enhorabuena Roberto.

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