domingo, 21 de febrero de 2016

Oscuro bosque oscuro con Cariñena

Estoy muy contento. Hoy os traigo dos Grandes por el precio de uno.
Por un lado la novela Oscuro bosque oscuro, del mexicano Jorge Volpi que, si he de ser sincero, os diré que tan solo lo cogí porque me moló su portada y porque hacía mucho tiempo que no leía nada de Salto de página (pero sobre todo, porque era muy cortito); por el otro, un vino de la D. O. Cariñena, Cutio, un vinazo ideal para disfrutar sólo o con amigos, y para divertirse con una cena de sabores atrevidos.
Teniendo en cuenta que
ya me habían hablado bien del vino, voy a comenzar hablando de la novela, de la que no sabía nada a priori. De este modo, si a alguien no le gusta el vino (Dios no lo quiera), puede saltarse la parte del final de esta entrada.

La novela de Volpi es rara, para que negarlo. Nos narra los hechos acaecidos en una pequeña aldea de Polonia, en la que un grupo de 500 obligados voluntarios, a los que se les da el nombre de Batallón 303 de la Policía de Reserva, acabó con la vida de 1800 niños judíos en el corto tiempo de 6 horas.

La historia comienza con una fábula al más puro estilo Grimm. Una fábula de todos conocida pero con un final oscuro y tétrico que nos prepara para lo que habrá de venir, al tiempo que nos deja completamente descolocados. Mi primera impresión fue levantar la cabeza del libro y decir: "¿Pero qué es esto?". No obstante el estilo narrativo de lo leído me pareció tan lírico y fluido que continué leyendo.
Y es que este estilo narrativo del que hablo es uno de los puntos, a mi modo de ver, fuertes de la novela. Volpi utiliza una prosa que no sé muy bien como definir. Es una prosa rasgada, o cortada, formando una especie de poemas átonos. No sé, una especie de prosa poetizada, de poesía a caballo entre el cuento y la música pues, en cierto modo, su lectura resulta muy musical y en algún momento te sorprendes (al menos yo) siguiendo el ritmo de la historia como si de una letra musical se tratara y poniendo ritmo en tu cabeza (de nuevo, yo).
Poco a poco se va entrando en la historia, de la mano de un panadero, un carpintero, un fabricante de juguetes, el capitán o tú mismo lector, pues Volpi juega a convertir al lector en un personaje más de la trama, a meterlo de lleno en la brigada policial y a mirarse dentro de uno mismo para ver lo que se siente, si bien s cierto, que aunque a veces lo consigue y el experimento es altamente satisfactorio, en otras ocasiones resulta importado, y no se alcanza el objetivo perseguido.

Volpi va entretejiendo la historia con diversos cuentos populares infantiles, como Hansel y Gretel, Caperucita o Garbancito, a los que ha entregado un final oscuro acorde al cuento para adultos que nos narra y que sirven como alegorías del mismo, ofreciendo situaciones metafóricas a las que cuesta entrar pero que ofrecen un conjunto realmente evocador y, en ocasiones, de desarme emocional.
Se trata sobre todo de una historia sobre la psique humana. Una obra en la que Volpi pretende bucear en los entresijos de la mente de alguien capaz de cometer tamaña atrocidad ofreciéndonos la oportunidad de convertirnos en uno de ellos, ya que si bien los personajes comienzan su andadura de forma sencilla y humilde, poco a poco va apareciendo la cara de la deshumanización hasta el punto de convertirse en asesinos de niños. No obstante, eso no quiere decir que todos disfruten de la tarea y nos recuerda sabiamente que en toda guerra, los vencedores y los vencidos se hallan entremezclados y que entre los vencedores pueden encontrarse vencidos cuyas acciones los arrojan a un abismo sin fin.
Esto me hace hablar de esos vencedores, pues en esta novela todos los protagonistas pertenecen a ese grupo, aunque casi todos terminarán siendo del otro. Es una novela de personajes reales, de gente que vive, ama y sueña, de gente que acata ordenes, gente que siente placer, sufre, obedece, siente remordimientos o alegría, y vuelve a soñar.
Resulta fácil epatar con los personajes; encariñarse, odiar o permanecer indiferentes, pues las frases de Volpi que salen de la boca de cada uno de ellos o del ser omnipresente que narra los hechos, se convierten en aforismos lapidarios que, además de la belleza estética, definen a cada uno de ellos y que nos invita a reflexionar sobre la crueldad, no sólo de este acontecimiento en cuestión, sino de los que han derivado de toda guerra, o régimen totalitario en los que personas corrientes han tenido que seguir órdenes para cumplir con un cometido que otros consideraban un deber superior. Aquellos actos que nos alejan de la inocencia, la bondad animal y nos acercan al verdadero monstruo que es el ser humano, en mi opinión.

Y siempre, siempre con el ominoso personaje de fondo en los cuentos, tanto en el adulto general como en los infantiles, el Oscuro bosque oscuro del título que puebla todas las páginas de la novela y crea un ambiente de oscuridad incontrolada. Ese oscuro bosque oscuro en el el mal se esconde y que ha ramificado como la red neuronal que alberga nuestro cerebro.

Se trata de una novela con altibajos, claro que sí, no es redonda. En ocasiones se pierde la fuerza narrativa y en otras emociona realmente pero, sin duda, es una novela altamente recomendable.

Y partiendo de la base de que leer reseñas es aburrido (sí lo reconozco) y de este anticlimax literario cortado de golpe os animo a leer la novela, pues es rápida de leer, que no fácil, bellamente escrita y, si se quiere, muy dada a la introspección.
Pero, como dije al principio de la entrada, hoy no entendería esta novela sin el maravilloso vino que acompañó su lectura. En esta ocasión si que puedo decir que el maridaje entre ambos es perfecto.
Cuando piensas en un vino de cariñena te imaginas un vino recio, de fuerte sabor y que permanece en la boca durante mucho tiempo y que amarga al final. Cutio no es nada de esto. Vale que mis gustos pasan por los sabores más fuertes a tenor de mi anosmia y, por eso, me suelo inclinar por garnachas, mencías, monastrelles y demás calaña de esta pero es que, en este caso, Cutio creo que es una delicia para cualquiera. De hecho, ha sido la primera vez desde que recuerdo mi defecto olfativo que, tras olerlo, me he quedado alucinado y les he dicho a mi mujer e hijo "No sé si huele bien o mal, NPI, pero me encanta este olor. Lo estaría oliendo toda la vida". A lo que ellos, cogiendo rápidamente la copa, me han confirmado que huele increíblemente bien, ¡Yujuuuu!
Como ya he dicho es un vino de Cariñena, barato dentro de lo que cabe (6€) siendo la añada de 2014 la que yo he probado. Con una graduación alcohólica normalita tirando a alta 14% y un intenso y brillante color picota con un ribete violáceo-rosado y una lágrima media-alta.
El sabor es fantástico, a frutas rojas maduras, frambuesa, cereza, grosella, con un toque avainillado y un equilibrio perfecto entre la acidez y la tanicidad, que deja un toque final en boca de taninos dulces que invita a seguir bebiendo más. En definitiva, es un vino equilibrado, amable, redondo para mi gusto y muy refrescante pero, sobre todo, riquísimo y divertido: ideal para iniciarse en el mundo de la garnacha. Por favor, no dejéis de probarlo, está riquísimo y, por supuesto, no os olvidéis del libro, merece la pena.

domingo, 7 de febrero de 2016

Pioneros y Novellum

 Recientemente he cambiado de biblioteca pública a la que acudir para aprovisionarme de libros que cojo por casualidad al ojear entre las estanterías. A pesar de tener una pila pendiente en casa de cerca de 150 libros, me da por acercarme mensualmente a por libros que ni me he imaginado leer y, por tanto, la pila continúa igual que siempre, o más si cabe, pues sigo comprando religiosamente cada mes. 
El caso es que me di cuenta de que la biblioteca vecina es infinitamente mejor que mi habitual, y no sólo porque se encargan de renovar el fondo mensualmente, sino porque hay personal especializado en asesorar buena literatura en lugar de recomendar únicamente literatura comercial o no recomendar nada en absoluto y simplemente hacer las veces de recepcionistas.
Me aconsejaron leer a Willa Cather, a quien hace un par de años recuerdo haber tenido en el punto de mira al haber sido editado uno de sus libros por Impedimenta, pero al final no lo hice. Pues bien, las elogiosas palabras de S., uno de los bibliotecarios, me decidieron por coger Pioneros (aunque no era el libro que me había recomendado, pero la primera impresión me pareció que sería perfecto para empezar con Cather, pues parecía corto y fácil de leer).
Lo llevé para casa y me dije: " ya que voy a leer un libro de hace la torta de años, y que hace un par de años que pensé en la Cather, me voy a abrir el vino más viejo que tenga". Y dicho y hecho; cogí un Novellum de bodegas Rejadorada (10€), de la Denominación de Origen Toro, que tenía guardado desde el 2012 y que había comprado en un viaje de fin de semana a Zamora.
Mi impresión ha sido parecida con ambos, tanto con el libro como con el vino: buenos, pero podrían mejorarse.
En el caso del libro, tal vez esperaba otra cosa; en el del vino, tal vez no le he dado la mejor guarda y ha perdido propiedades. En ambos casos... tal vez.

Como podéis ver en la foto, la sobriedad de la etiqueta del Novellum, blanca y negra, contrasta con la multicoloreada portada de Pioneros, en una edición preciosa de Alba Clásica.
Se trata de un vino con crianza, embotellado en 2008, algo que se aprecia en el color del vino. Como es normal por los meses de envejecimiento, su color es intenso, una fuerte tonalidad picota muy madura con ribetes color teja y una lágrima densa en la copa.
El aroma, eh... NPI, pero al beberlo te sientes inundado por la complejidad sápida. Unos potentes taninos que te secan la boca, pero con una perfecta acidez que te hace salivar, quizás mucho más apreciables los primeros que lo segundo debido a la vejez del vino. La boca se inunda de fruta madura en la que se aprecian sabores a cereza, ciruela, regaliz y un pequeño toque final a cacao que pesa en la boca ( incluso me recordó a la castaña asada, y aquí, he de decir, que flipo, porque probablemente se trate más de que me retrotrajo al invierno y al recuerdo de comer castañas calentitas en un atardecer frío, no a la percepción del sabor en sí, así que no me hagáis caso. Cada uno tiene sus recuerdos, ¿no? ¿Pero acaso no forman parte estos personales recuerdos de las impresiones recibidas en en cuanto a sentidos se refiere?). Desde luego no puedo decir que sea refrescante, sino maduro, y se aprecia el cuerpo del vino en la lengua, que te pide algo de acompañamiento sólido.
Tal vez no sea el mejor vino para narrarlo con Pioneros pues es bastante intenso, mientras que Pioneros en más flojo de lo que esperaba, o al menos lo es en la distancia corta pues, rebuscando bien, se ve que presenta un cuerpo con mucha fuerza pero que, en mi caso, no ha sido suficiente para convencerme por completo.
Pioneros narra la vida de una familia de emigrantes suecos en la inhóspita Nebraska de finales del XIX cuya hija mayor, Alexandra, quedará a la cabeza de familia tras la muerte del padre. Se trata de una vida dura, la de los colonos europeos llegado a Norteamérica.
Alexandra se enfrenta no sólo a la dureza del terreno sino también a la de las mentes tradicionalistas y anticuadas que consideran que el papel de la mujer es secundario, o terciario si me apuras, al del hombre. A pesar de todo, Alexandra conseguirá sacar adelante a su familia, e incluso hacer que prospere cómodamente.

Willa Cather escribe realmente bien, con ese estilo literario que hace que parezca que se trata de una literatura muy sencilla cuya complejidad resulta fácilmente observable en lo que no se cuenta.
Y es este punto, el de la elipsis narrativa, el que para algunos será el punto fuerte de la novela y a mi, en cambio, me ha parecido el débil, el que me ha decepcionado. No quiero decir que no me guste como está hecho, sino que esperaba conocer más.
La novela está estructurada en tres partes, cada una de ellas separada de la anterior por un período cercano a los cinco años. Tiempo más que suficiente para que hayan sucedido cosas importantes; cosas que se nos contarán de pasada pero, claro, nos perderemos el meollo de la cuestión ,esos años de incertidumbre, de dureza en el que la familia progreso y consiguió todos sus logros. De tal modo que se pasa de un período de total incertidumbre, con tan sólo una idea en el aire, a otro en el que la familia es ya una de las más ricas del pueblo, y pese a que todo esto se entrever y no es difícil imaginarlo, habría estado bien entrar algo más en detalle.
Sobresalen muchos detalles de la pluma de Willa Cather:
- Por un lado se aprecia su pasión por la naturaleza y el espacio geográfico, convirtiéndose este en un personaje más de la historia; el personaje omnipresente por encima de todos los demás que siempre está ahí para demostrar su dureza y que únicamente admite ser domeñado por la inteligencia creativa y biosaludable. Personaje principal y agobiante al estilo de los grandes autores americanos del siglo pasado como Faulkner o Caldwell por ejemplo.
- Por otro lado se observa su lado más humano y feminista, al mostrar las injusticias que sufren las mujeres, así como su fuerza interior y hacer de Alexandra el caballo de batalla que arrostrará consigo la suerte de una familia y que, a pesar de todo, su propia familia no se lo reconocerá. De hecho, los mejores momentos de la novela son aquellos en los que las mujeres son parte única de la escena y se sienten completamente libres para hablar y recordar tiempo pasados.

La obra entera está perfumada con el aura de dureza que les tocó vivir, pero esta narrado de forma tan sutil, y las elipsis están tan bien medidas, que parece que todo sucede solo, sin el esfuerzo de nadie.
De este modo nos encontraremos metidos en una novela de superación, tanto desde el punto de vista social, como del personal e individual y, al mismo tiempo, en la segunda parte se empieza a advertir la transformación de la historia en una oda de amor, y la tercera, en una tragedia en la que cobra vital importancia el hermano pequeño de Alexandra y que nos muestra lo ciega que está a todo lo que no sea el bien de la familia en general, olvidando lo individual pues, esta tragedia, se ve venir a años luz para los lectores que, evidentemente, lo vemos todo desde un plano omnipresente.
Así, esta superación de la que hablo a nivel individual se encuentra marcada sobre todo en la segunda parte, en la que Alexandra tendría que soportar la injusticia de tener 40 años, haber dedicado toda su vida a los demás y no recibir el menor crédito. Es esta la parte con mayor carga reivindicativa por parte de la autora, que manifiesta claramente su opinión al afirmar que las mujeres fueron una parte muy importante, si no la mayor en la colonización americana.
Es una historia de personajes bien creados y, ahora que lo pienso, que casan muy bien con el vino que he escogido. Un vino potente para una tierra dura y solaz; unos protagonistas rudos para un vino maduro que seca la boca; un vino de matices complejos pero con un buen fondo, como la protagonista de esta novela, que lucha contra viento y marea y guarda su corazón en un cofre.

A pesar de los aspectos negativos que, para mi, tiene la novela, y los positivos, que son muchos, Willa Cather nos ofrece un canto al futuro, pero sin olvidar el pasado. Un canto de esperanza, truncado hacia el final por la tristeza y el abandono pero que nos intenta mostrar que no se debe olvidar de donde venimos cada uno.
Es evidente que se trata de una novela costumbrista al uso, pero más que interesante. Realmente buena y fácil de leer pero que no me ha terminado de convencer, esperaba mucho más, pero que me deja claro que se trataba de una autora valiente, con las ideas muy claras y que me anima a leer algo más. De hecho ya tengo pensado el qué.

Añado ahora que hace un par de meses que terminé esta novela y mejora cada día más en mi mente.

martes, 12 de enero de 2016

La Bobal de Murviedro, Robert Coover, y lo mejor de los últimos diez años

Hace bastante tiempo que soy aficionado al vino, y me gusta apuntar y hacer notas de cata para intentar disfrutarlo al máximo. También es cierto que jamás podré hacerlo bien, pues soy anósmico, o mas que anósmico podríamos decir que carezco por completo de memoria olfativa, por lo que comprenderéis que, teniendo en cuenta que cerca del 30% del sabor que percibimos proviene realmente de los receptores olfativos que complementan a las papilas gustativas, nunca podré llegar,ni a ser un experto, ni a captar por completo los matices organolépticos del zumo de Baco. Pero aun así yo lo intento, y en verdad que disfruto.

Pues bien, estaba saboreando un vino de la D. O. Utiel-Requena, el DNA monovarietal de uva Bobal de Bodegas Murviedro. Y tras la parrafada anterior debéis tener claro que os voy a describir mis impresiones al respecto, ¿no? Claro que sí. 
Este vino se muestra con una coloración picota intenso, con marcados ribetes violáceos y una capa media-alta en la copa. Por cierto, intentaré no ser muy técnico en la descripción, más que nada porque si de literatura sé poco, imaginaos de vino, ¡no tengo ni puta idea!
Como decía, en boca presenta una entrada fuerte, con peso. Se aprecia una cierta densidad y untuosidad, marcada por un exceso de presencia tánica que seca la boca. Es un vino afrutado, con matices herbáceos, ligeramente alcohólico en mi opinión, y con un postgusto muy largo.
Tras apurar dos copas, lo dejé para el día siguiente, pero esta vez lo pase a un decantador, lo dejé 15 minutos en espera, y el sabor del vino cambió por completo. La aireación le sentó de maravilla y lo dotó de cierto equilibrio, o sea que perdió parte de esa fuerza tánica y ganó en sabor: más armónico en la fruta, en definitiva, mucho más rico y menos alcohólico al paladar.

Como decía para aquellos que, a estas alturas y ante tamaña chapa, no hayáis abandonado la entrada, estaba degustando la uva líquida mientras leía El hurgón mágico, de Robert Coover, a quien he descubierto recientemente y que, he de decir que me tiene gratamente sorprendido.
El hurgón mágico es un libro de cuentos. Todos ellos raros por definición, con estructuras, voces y técnicas diferentes cada uno de ellos. Se ve que Coover no quiere encasillarse en un único estilo literario y le gusta experimentar con el presente, pasado y futuro, con saltos narrativos y retruécanos estilísticos que te dejan ojiplático en cuanto te sientes perdido pero, a la vez, despliega una prosa tan exquisita y lírica que te hace gozar de lo lindo, o te sumerge en un lenguaje medio analfabeto y te plantas ante un texto en el que las comas se han esfumado.
Cuentos raros en los que, en todos ellos, crece la extrañeza del lector y que requieren de una concentración inusual, pues Coover gusta de la elipsis y de la escritura parrafal estructuralmente descolocada.
Coover nos ofrece una colección de cuentos en el que el 90% de los mismos son un ejercicio deconstructivo a escala mayor, hasta el punto de que en ocasiones sientes que se le ha ido el Norte (y a ti los 4 puntos cardinales).
Cuentos que, tras estas complicaciones técnicas esconden mensajes, conclusiones y observaciones que hay que entresacar esforzadamente de entre la maraña de giros y revueltas conceptuales.
Independientemente de esta mezcolanza metanarrativa a la que nos enfrentamos, me siento en la obligación de afirmar que Coover tiene un exquisito dominio del lenguaje y las formas, así como de un magnífico manejo de la retórica, de tal modo que, si te atrae esta premisa, independientemente de la comprensión total del texto, te sentirás ganado definitivamente.
Como digo, se trata de una lectura difícil, en mi opinión, pero que resulta una experiencia altamente positiva, y más si eres capaz de encontrar sentido a todos los cuentos (algo que yo no he logrado). Lo que tengo claro es que El hurgón mágico no será lo último que lea de él.

Pero volvamos al tema central de esta larga diatriba. Como decía más arriba: "estaba degustando un rico vino y leyendo el hurgón mágico, cuando..." me vino a la cabeza el hecho de que empecé a listar y valorar mis lecturas en el año 2005, hace exactamente 10 años y me dije "¿Porqué no hago una relación de lo que más me ha gustado en estos 10 años? y Así lo hice. Abrí el ordenador, me metí en la hoja de cálculo y buceé entre las páginas y nombres de libros acumulados durante la última década para ver aquellos que más poso me habían dejado, y me encontré con una lista de 50 títulos a los que les había otorgado una puntuación de 9 o mayor. "Demasiado", me dije. Así que lo reduje a aquellos libros con una puntuación  de 9,5 o mejor, lo que me dio un resultado de 13. Algo mucho más asequible y que me dispongo a enumerar a continuación.
Es necesario recalcar que estos 13 libros, están en esta lista porque, en el momento de su lectura, me llenaron, gustaron o impactaron por determinados motivos que tal vez hoy no lo harían, pero en su momento me parecieron lo mejor de lo mejor. Del mismo modo hay muchos otros que hoy considero imprescindibles y que me encantaron pero no fueron capaces entonces de superar la subjetiva barrera de los 9,5 en mi cabeza, y por eso no están aquí, a pesar de que hoy día, de alguno de ellos conservo mejores recuerdos que de alguno que estará en esta lista.
Sin más preámbulos (que ya van unos cuantos), vamos allá con los 13 magníficos.

La carretera, de Cormac McCarthy: El único libro en 10 años al que le he puesto un 10. Fue tal el terror que me produjo; la identificación que sentí en ese momento con el protagonista, que cerraba el libro cada pocas páginas decidiendo si continuar o no. Absolutamente maravilloso, en mi opinión.

El desierto de los tártaros, de Dino Buzzati: La novela de Buzzati me encandiló desde su soledad. La vida del teniente Drogo me pareció encantadora y triste, pero optimista, dotada de un sentido de la esperanza maravilloso. Melancólico en extremo.
Carta de una desconocida, de Stefan Zweig: De todos es sabido que me encanta Zweig. Esta novelita me parece su obra más desgarradora. Un relato impresionante y descarnado del amor imposible.  Conmovedor y desolador.

Corrección, de Thomas Bernhard: Un autor que conozco hace apenas unos meses, pero que me ha idiotizado. Corrección es una historia abusiva, en la que las frases se repiten de continuo y pareces estar siempre leyendo lo mismo pero, nada mas lejos de la realidad. Ninguna frase sobra y, poco a poco, te vas inundando de imágenes y pensamientos que conforman un cuadro fractal de tamaño descomunal que te impide parar de leer. Hipnótico e inclasificable.

Aegypto, de John Crowley: Una obra compleja que me entusiasmó por su elegante estilo, al tiempo que por una historia de búsqueda de una fantasía y unos personajes magistrales. El estilo casi onírico y los componentes filosófico-académicos y fantásticos de la novela me tuvo embelesado durante meses. Lástima que no he podido leer el resto de la tetralogía. Cautivador.

Titus Groan, de Mervyn Peake: La historia de Titus, heredero del castillo Gormenhast me pareció maravillosa. El estilo de Peake es poderoso y poético, casi barroco. Allá donde mires entre sus páginas, encontrarás algo que te asombrará. Titus Groan destaca por ser un retrato inconmensurable de un castillo extraño y sus más extraños habitantes, dotado de continuas excentricidades y recoveco tras recoveco de maravillas sin parangón. Los personajes son de los mejor retratados y especiales que me he encontrado a lo largo de los años. Ahora mismo, en mi memoria, me parece la mejor fantasía que he leído nunca (sin faltar al Señor de los anillos). Absolutamente indispensable.

Jonathan Strange y el Sr. Norrell, de Susanna Clarke: He de reconocer que leí esta novela en horario laboral, en un tiempo en que trabajaba en un almacén de lencería, y sin compañía humana. Me sobraban 5 de las 8 horas... y aproveché. Me pareció una novela exquisita, extraordinariamente escrita. Llena de fantasía y con una ambientación tan cuidada que era fácil transportarse dentro. Una obra llena de magia y fantasía, de alegrías y traiciones y llena de los hechos y personajes que deparan las Cortes de la luz y oscura faéricas, pero también de los personajes de una Inglaterra alternativa muy atractiva. Original y absorbente.

La cicatriz, de China Mieville: Una novela en la que la imaginación apabulla. El sentido de la maravilla es demoledor y, eso,  acompañado de la exquisita prosa y la opresiva oscuridad de las imágenes que nos muestra Mieville hacen de La cicatriz un indispensable en toda biblioteca. Hiperevocador y fantástico.

Tríptico de Trinidad, de Carlos Gardini: Recuerdo que la original historia narrada (épica y mitológica), unida a una prosa bellísima, casi musical, estuvo mucho tiempo en mi memoria. Tríptico de Trinidad supuso, para mi, un soplo de viento que arrastraba toda la fantasía de copia y pega que había alrededor, demostrando que se pueden hacer buenas historias que irradien fantasía sin tanta acción y sangre, y con bella prosa.

10º La música del azar, de Paul Auster: Después de mucho Auster, me metí con este librito del que no había oído nada (y hoy sé que hasta hay una película) y me quedé estupefacto. Tal vez no sea la obra más redonda de Auster, no lo sé, pero a mi me dejó embobabo. Me pareció, y me sigue pareciendo, su novela más desasosegante y opresiva. Con personajes bien creados y una trama sencilla pero muy bien hilada que me generó cita ansiedad. Espero volver a leerlo algún día, a pesar de todo lo que tengo pendiente de la megapila que amenaza con devorarme.

11º El mapa del tiempo, de Félix J. Palma: Llegué a él de la mano de un amigo que me lo dejó arguyendo que no había entendido nada. Yo flipé. Las historias entrelazadas, la rica prosa de Palma, el homenaje a Wells y el excelente y enrevesado desenlace me ganaron para siempre. Imposible de olvidar.

12º 84, Charing Cross Road, de Helene Hanff: Un librito precioso. Literatura epistolar de amor por los libros que con el paso del tiempo devienen en cariño humano. Me encantó, que mas puedo decir ¿qué soy un ñoño? delicioso y sensible.

13º La sombra del viento, de Carlos Ruiz Zafón: Si, ya lo sé, más de uno me va a mandar al carajo  y me va a decir que qué leches hace aquí una patata como esta pero, lo siento, es lo que hay. Como he dicho antes esta lista no trata de las obras de más calidad sino de aquellas que más me gustaron por el motivo que fuera y, la verdad es que, La sombra del viento me emocionó hasta el límite. Me lo bebí a toda velocidad, me enganchó de tal modo que no paré de leer en toda la noche hasta que lo terminé. Se trata de una historia cercana y muy fácil de leer, con una trama algo ñoña en ocasiones pero que recuerdo muy bien hilada y emocionante (si bien es cierto que lo leí en 2005). Tanto me gustó, que decidí no leer ninguna de las continuaciones para no quitarme el sabor de boca de esta primera parte. Creo que hice bien. Lo que tengo claro es que no pienso olvidar el Cementerio de los libros olvidados.


Bueno y hasta aquí mis mejores puntuaciones. Quedan fuera libros que me han encantado, incluso apasionado, como: Una soledad demasiado ruidosa, Príncipe de Nada, La historia de tu vida, Ubik, La afirmación, Nacidos de la bruma, El ruletista, y tantos y tantos otros pero, como dije al principio, serían demasiados y es mejor acotar por lo bajini hasta un límite razonable. Espero que me comprendáis y compartáis como preferido alguno de estos 13.

La verdad es que tras un año fuera de la onda, me siento muy contento con esta nueva entrada. Creo que voy a seguir con lo de los vinos y, tal vez, con lo de "Lo mejor de..."

domingo, 3 de enero de 2016

Lecturas 2015

Después de haberme tirado todo el año prácticamente desaparecido, no sé si tiene mucho sentido el subir una relación de los libros que he leído durante todo este año pero... igualmente lo voy a hacer.
Nuevamente vuelve a tratarse de un ejercicio de completismo y de un intento de autoconvencimiento que me de más fuerzas para volver a la brecha.


1
LA MAZA SAGRADA
ANDRES DIAZ
8
2
KWAIDAN
LEFCADIO HEARN
6
3
EL CABALLO AMARILLO
BORIS SAVINKOV
6,5
4
UN HOMBRE QUE DUERME
GEORGE PEREC
6,5
5
EN LA COLONIA PENITENCIARIA
FRANZ KAFKA
6
6
EL GABINETE DE LAS MARAVILLAS
A. M. SAGASTA
8
7
UN DIA EN LA VIDA DE IVAN DENISOVICH
A. SOLTZSENITSHIN
4,5
8
EL QUINTO SIERVO
KENNETH WISHNIA
5
9
EL FIN DE MI VIDA
GRAHAM JOYCE
7
10
DIEZ DE DICIEMBRE
GEORGE SAUNDERS
6,5
11
MI PLANTA DE NARANJA LIMA
J.  M. DE VASCONCELOS
8
12
EL GRAN RETRATO
DINO BUZZATI
7
13
EL FUEGO ELEMENTAL
MARTHA WELLS
7,5
14
FUTBOL QUE ESTAS EN LA TIERRA
DAVID DE LA TORRE
2
15
TEJEDORA
NINA ALLAN
7
16
CUENTOS P. K . DICK II
P. K. DICK
8
17
EXPERIENCIAS EXTREMAS S.A.
CRISTOPHER PRIEST
7,5
18
EL CONSTRUCTOR DE ARBOLES
CHRIS HOWARD
7
19
EN LA CIUDAD OSCURA
ANGEL TORRES QUESADA
7
20
LA FRANJA DE LA VIDA
GONZALO GOBERT-CEZANNE
3,5
21
TERRA NOVA VOL 1
VV. AA.
7
22
BLOODCHILD
OCTAVIA BUTLER
6,5
23
EL HOMBRE EN EL CASTILLO
P. K. DICK
7
24
PESTE Y COLERA
PATRICK DEVILLE
7,5
25
DESDE DOS RIOS (LRDT1)
ROBERT JORDAN
8
26
AQUELLA EDAD INOLVIDABLE
RAMIRO PINILLA
7
27
DARWINIA
ROBERT C. WILSON
7,5
28
CUENTOS DE CABECERA
OSAMU DAZAI
7
29
LA CONCIENCIA DE ZENO
ITALO SVEVO
7
30
EL JUGADOR
F. DOVSTOIEVSKY
7
31
CUENTOS PARA ALGERNON: AÑO II
V. V. A. A.
7,5
32
SOUTHERN REACH  VOL I: ANIQUILACION
JEFF VANDERMEER
8
33
HIGIENE DEL ASESINO
AMELIE NOTHOMB
8,5
34
LA CASA INFERNAL
RICHARD MATHESON
8,5
35
STONER
JOHN WILLIAMS
7,5
36
EL GATO QUE VENIA DEL CIELO
TAKASHI HIRAIDE
6
37
LOS GUARDIANES DE LA NOCHE
SERGEI LUKYANENKO
8,5
38
LA NOVICIA ASESINADA
ALIS CLARE
6
39
LOS LIQUENES DEL SUEÑO
ANGEL OLGOSO
7
40
PUNK ROCK JESUS
SEAN MURPHY
9
41
APUNTES MACABROS
JUAN DE DIOS GARDUÑO
3,5
42
GALVESTON
SEAN STEWART
7,5
43
EL CAPOTE
NIKOLAI GOGOL
7,5
44
BAJO EL TECHO QUE SE DESMORONA
GORAN PETROVIC
7
45
LA NARIZ
NIKOLAI GOGOL
6
46
BERLIN ALEXANDERPLATZ
ALFRED DOBLIN
7,5
47
CORRECCIÓN
THOMAS BERNHARD
9,5
48
CUENTOS FANTASTICOS DEL ROMANTICISMO HISPANOAMERICANO
VV.AA.
6,5
49
EL RITO
LAIRD BARRON
6,5
50
BLACKSAD I :UN LUGAR ENTRE LAS SOMBRAS
DIAZ CANALES / GUARNIDO
8
51
BLACKSAD II: ARCTIC NATION
DIAZ CANALES / GUARNIDO
8
52
BLACKSAD III: ALMA ROJA 
DIAZ CANALES / GUARNIDO
8
53
BLACKSAD IV: EL INFIERNO, EL SILENCIO
DIAZ CANALES / GUARNIDO
7,5
54
EL FANTASMA DE LA OPERA
CHRISTOPHE GAULTIER
5,5
55
LA LLAGA (LRDT2)
ROBERT JORDAN
8
56
VIRGINIA WOOLF
MICHELE GAZIER
7
57
LOS ULTIMOS DIAS DE STEFAN ZWEIG
SEKSIL & SOREL
8
58
EL JARDIN DE LOS SUPLICIOS
OCTAVE MIRBEAU
6,5
59
TALA
THOMAS BERNHARD
8
60
EL HOMBRE DE LOS CIRCULOS AZULES
FRED VARGAS
7,5
61
LA CASA DE LOS SUSURROS
DAVID MUÑOZ, TIRSO CONS
7,5
62
THOUREAU. LA VIDA SUBLIME
MAXIMILIEN LE ROY
6
63
TRASTORNO
THOMAS BERNHARD
6
64
FROM HELL
ALAN MOORE
8
65
EL CORONEL CHABERT
HONORE DE BALZAC
9
66
MIS PREMIOS
THOMAS BERNHARD
7,5
67
CRÓNICAS DEL MULTIVERSO
VICTOR CONDE
6
68
EL VIZCONDE DEMEDIADO
ITALO CALVINO
7
69
NOVIEMBRE
GUSTAVE FLAUBERT
8
70
EL GOLEM. Lo que todos deberiamos saber acerca de la ciencia
H. M. COLLINS Y T. PINCH
6
71
LOCKE & KEY
JOE HILL, G. RODRIGUEZ
8
72
LA DESTRUCCION DE KRESHEV
ISAAC BASHEVIS SINGER
7
73
RONDA NOCTURNA
MIJAIL KURAYEV
5,5
74
EL EXTRANJERO
ALBERT CAMUS
7,5
75
EL GUSTO DEL CLORO
BASTIAN VIVES
6,5
76
EL MALOGRADO
THOMAS BERNHARD
8,5


   Este año he leído algo más que los anteriores, y no por haber tenido más tiempo. De hecho, si me tomase en serio las oposiciones a las que me presentaré a mediados de 2016, debería haber leído muchísimo menos.

   Observo varias diferencias claras con respecto al año pasado:
   El nº de autores españoles ha vuelto a decaer ostensiblemente. No ha sido a propósito, ha ido sucediendo según se me acumulaban las ansias lectoras por uno u otro libro.
   Uno de los motivos que han hecho que aumente en el global de lecturas ha sido el de compatibilizar varias lecturas en el tiempo, siendo muy a menudo colecciones de relatos, lo que me permitía leer relatos diarios sin perder el hilo de la novela por tener varias empezadas
   Otro de los motivos claros de este auge ha sido el entrar de lleno en el mundo de los comics. Muchos podrán pensar que los comics no deberían contar como lecturas en una lista de las mismas pero yo no estoy de acuerdo: todos los comics que he leído han supuesto una inversión considerable de tiempo y recursos. Algo totalmente equilibrado con el placer que me ha supuesto leerlos.
   Durante el segundo semestre creo que se ve claramente que la vena de género ha bajado y me he empezado a enganchar con otro tipo de literatura "más seria", como dirían todos aquellos que no leen literatura de género.

   Lo que si me ha dejado marcado este año, en cuanto a lecturas se refiere, ha sido el conocer a Thomas Bernhard. Nunca me había dado por leerlo pero, por azar, cogí Corrección de la biblioteca pública y ya no pude parar. Bernhard me ha vuelto loco, me ha apasionado. Es verdad que, tras Corrección, ninguno de sus libros me ha impresionado tanto pero, da igual, me siento profundamente bernhardizado.

Lo mejor, por tanto, este año ha sido Bernhard, claro. Aunque Balzac con su Chabert también me ha fascinado pero, eso es algo comprensible: Balzac es Balzac.

Lo peor... Ayyyy, tres libros... de tres españoles: Uno de los tres me pareció tan fuera de mis gustos que no lo pude terminar. El segundo de ellos me pareció malísimo pero lo terminé ya que me lo había enviado el autor pero, también es verdad, que con el paso del tiempo se me quitaron las ganas de reseñarlo. Del tercero de ellos, simplemente esperaba mucho más y se quedó en un: "vale". No hace falta decir cual es cada cual.

Bueno. Ahí queda eso.

¡FELIZ AÑO 2016 PARA TODOS!











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