lunes, 25 de julio de 2011

Anuncio una casa donde ya no quiero vivir

Descubrí a Bohumil Hrabal en un hilo de Sedice, en éste en concreto. No tenía ni idea de quien era este hombre pero las palabras de Knut, su forma de describirlo me llegaron al alma y no sólo decidí que debía leer a Hrabal, sino que desde ese día sigo el blog de Knut, "La espiral tangencial" y siempre me quedo alucinado por su bello pesimismo algo que, a mi modo de ver, comparte en cierta medida con el autor de la novela que hoy comento.
Basándome en las recomendaciones del hilo anterior, mi intención era conseguir Una soledad demasiado ruidosa pero, viendo que me resultaba harto difícil hacerme con él en castellano, me llamo muchísimo la atención el título de Anuncio una casa donde ya no quiero vivir, y decidí comprarlo. Se trata de una colección de relatos que, si bien no es lo que esperaba (no me ha maravillado como soñaba), sí que ha conseguido que su estilo me haya calado hondo y me anime a leer algo más importante de este autor.

Este volumen presenta un total de 7 relatos independientes entre sí pero que comparte varios puntos en común, como son el trasfondo político, el tono semihumorístico o la ubicación en el marco geográfico.

Mediante un estilo soberbio, plagado de bellas descripciones metafóricas, además de con la conveniente carga de dureza de acuerdo a los temas que trata, pero salpicados con una elegante ironía, Hrabal no sumerge de lleno en las calles de la Chequia comunista y nos muestra sin tapujos una sociedad esclavizada por un gobierno que pretende o dice pretender la libertad de su pueblo.
Mediante varios cuentos en los que prima el diálogo y la relación social entre los trabajadores comunes y empleados del régimen observaremos las opiniones de unos y de otros, y asistiremos a una clara crítica hacia un régimen que propugna la igualdad y la libertad pero que no consigue sino empobrecerlo todo y hace sentirse desdichado al pueblo llano. No obstante, y contrariamente a lo que podría parecer no se trata de cuentos tristes, al contrario, Hrabal retrata a la sociedad checa como un pueblo cargado de esperanza y que pretende vivir en un mundo donde se pueda vivir y se deje vivir, un lugar donde al abrir la ventana puedas observar el mundo como un lugar amplio y libre, en lugar de un espacio amurallado y represor. Las palabras del panadero, del guardia, del lechero o de las presas están cargadas de esperanza por un mundo mejor y, con una fuerza irónica tal que ofrecen una dura crítica al sistema que los controla.

Tal vez no haya sido el mejor momento para leer este libro pues no ha conseguido engancharme pero reconozco que, a pesar de la brevedad de los relatos, no he sido capaz de meterme dentro de ellos, mi mente siempre divagaba hacia algún otro lugar.
Los cuentos que componen este volumen presentan un mismo fondo común, sin la característica estructura literaria. Historias que no tienen principio ni fin, sino que pretenden relatar una realidad a través de diálogos de taberna o de descanso de operarios de fábrica a través de sus opiniones. De tal modo que este sería el Leit-motiv subyacente, la vida de simples trabajadores que no entienden ni comparten la visión de quien les gobierna pero aún así sienten la felicidad de su modo de vida frente al de otros pueblos de política diferente.
De entre estos relatos sobresalen, desde mi perspectiva, dos cuentos que me han encantado por su lirismo, en concreto el primero y el último, Kafkiana y Hermosa Poldi. Tan sólo deslizar la vista por sus renglones me ha supuesto una experiencia deliciosa y me ha fascinado la musicalidad de ambas historias, las más poéticas y alejadas del pueblo llano (a mi parecer) pues están formuladas de forma más lírica y armónica, casi surrealista, a modo de odas a la vida y a sucesos comunes, que en manos de Hrabal revierten en maravillosos.
Ya sólo con estos dos relatos, Hrabal ha conseguido ofrecerme la motivación suficiente para seguir leyéndolo.

No puedo recomendaroslo encarecidamente pues, ya os digo, que no me ha enganchado del todo pero, si tenéis la posibilidad, dadle una oportunidad. ¡A ver que os parece!

Y por lo que veo, últimamente me he alejado un pelín del género así que, para volver al redil, lo próximo que reseñe será La chica mecánica de Paolo Bacigalupe.

jueves, 14 de julio de 2011

Mendel el de los libros

Vuelvo con un nuevo cuento de Zweig, Mendel el de los libros. Un cuento tan corto como delicioso, y del que es imposible no enamorarse.

Jakob Mendel es un anciano librero con una memoria prodigiosa. Una eidética y selectiva memoria centrada en los libros. No existe dato al respecto que no tenga almacenado o que no pueda descubrir con rapidez. Un anciano que todos los días visita el Café Gluck de Viena y degusta su café mientras hojea su mundo privado.
Todo cambiará cuando la Gestapo acuda a buscarlo para interrogarlo.

No son necesarias más que 50 páginas para que Zweig haga prender el sentimiento y consiga hacernos reflexionar profundamente. La historia comienza cuando un hombre llega a un Café de Viena y, al sentirlo familiar, recordará que se trata del antiguo Cafe Gluck, donde conoció hace muchos años a Mendel, un tipo muy peculiar. En este cuento Zweig nos relata una historia de exclusión, al tiempo que de esperanza y, en la forma de un humilde librero, nos muestra como la felicidad de unos puede ser incomprendida y odiada por otros.
En el caso que nos ocupa, Mendel es un pobre hombre sumergido en su mundo. Un mundo que únicamente está compuesto por libros, por datos, fechas, autores, tomos, citas bibliográficas y demás componentes del pantagruélico panorama literario; un hombre cuya única existencia está centrada en estos conceptos y que ignora todo aquello que le rodea, hasta el punto de que la realidad social, el estado de guerra reinante le resulta completamente ajeno.
Un hombre que ante el interrogatorio de la Gestapo responderá como respondería a cualquiera y que no entenderá que tienen de malo su nacionalidad o religión así como la actitud de sus interrogadores y que, por tanto, se mostrará tal cual es, ya sea frente al dueño de un bar, a una persona que viene a pedirle ayuda o a un militar del partido nazi. Un interrogatorio breve y sencillo, teniendo en cuenta el número de páginas del relato, pero con el que Zweig ha conseguido ponerme los pelos como escarpias y con el que ha logrado que me encariñe de Mendel.
Es, por tanto, el personaje, el que acapara toda la atención y por medio de la maestría de Zweig, epatará con el lector en grado sumo consiguiendo despertar su simpatía, cariño, tristeza y esperanza.

Otro aspecto muy importante de la obra es la comparación que nos ofrece entre dos épocas. A través del Café Gluck y sus propietarios observaremos como el mundo tradicional, costumbrista y humilde dará paso a una nueva época moderna, industrializada y voraz que utilizará los mecanismos necesarios para devorar todo lo anterior y pisotearlo como a una cucaracha.
Un cambio claro de contraste, en el que el candil dará paso a la electricidad y la solidaridad se tornará avaricia.

Es éste un cuento escrito por un amante de la literatura, acerca de un hombre que ama los libros y que enternecerá a los más sólidos lectores.
Una novela que muestra el amor a leer ya la palabra escrita y que nos acerca a un personaje considerado excéntrico (hiperfriki, hoy en día) y humillado por este amor sin límites.

En definitiva, una auténtica maravilla que debería estar en cualquier biblioteca que se precie de serlo.

miércoles, 29 de junio de 2011

Los ojos del hermano eterno

Stefan Zweig es, sin lugar a dudas, uno de mis autores favoritos, de los principales y, como me sucede con algún otro, como por ejemplo Paul Auster, para ser mis más selectos, me prodigo poco en las lecturas de sus textos. Así, desde el inicio del blog, en que reseñé El candelabro enterrado no había vuelto a leer nada de Zweig hasta ahora. Con los ojos del hermano eterno descubro una nueva faceta de Zweig, la del bardo, si puedo llamarlo así ya que no presenta una historia que yo encuadraría en la tradición céltica o europea.

Virata es el más leal guerrero del rey, por eso, al enterarse de que un grupo revolucionario se dirige a la capital para destronarlo, no dudará en acudir en su ayuda. Armado de una fuerza menor y del factor sorpresa at
acará a los rebeldes y, en la oscuridad de la noche, matará a su propio hermano a quién reconocerá al mirarlo a los ojos. A partir de este momento la vida de Virata dará un giro de 360 grados y decidirá no volver a empuñar las armas. El rey en recompensa a su lealtad lo convertirá en la Justicia del reino, cargo con el que se sentirá cómodo hasta que las palabras de un reo lo harán tomar una nueva decisión. Una decisión que volverá a cambiar su vida para siempre.

Si no hubiese sabido de antemano que Zweig era el autor de este cuento, habría pensado, sin dudarlo que se trataba de una leyenda tradicional hindú pues dentro de la fina elegancia y la aparente minuciosidad de su estilo, Zweig consigue metamorfosearlo para convertirse en un magnífico rapsoda.
En Los ojos del hermano eterno, Zweig descarga una fuerte lección moral a través de las experiencias vividas por Virata, el mejor guerrero del reino, pero que acabará olvidado por todos.
Virata comenzará siendo leal a su rey. Un gran guerrero cuya única misión es la de proteger el reino, pero tras una escaramuza contra los rebeldes matará a su hermano y, al mirarlo a los ojos, experimentará una epifanía y comprenderá que tan solo Dios tiene el poder de arrebatar la vida a otro ser humano.
Esta imagen, los ojos del hermano, lo acompañarán como una maldición durante el resto de su vida y los verá en todo aquello que no le parece correcto. DE este modo, abandonará las armas y se dedicará a impartir justicia volviendo a alcanzar gran fama, al igual que lo hiciera en su faceta de soldado, hasta que tras decretar una pena de reclusión para un asesino, éste le reprochar el impartir justicia sin haberlo vivido personalmente, lo que de nuevo, lo pondrá en una situación moral insostenible y lo llevará a abandonar su trabajo para intercambiar el puesto con dicho preso con el fin de, al vivir la pena en sus propias carnes, entender la pena impuesta. La experiencia será traumática y hará que decida abandonar la justicia pues, de nuevo, comprenderá que nadie está por encima de nadie y, tan sólo Dios tiene potestad para juzgar. Por tanto, volverá a su casa para vivir plácidamente, hasta que la visión de sus hijos castigando a un esclavo lo harán tomar partido por el esclavo y, tras recapacitar y comprender que al hacer esto ha juzgado a sus hijos, observa que ha vuelto a cometer el mismo error de siempre, por lo que decide abandonarlo todo y llevar vida de asceta. Pero ni siquiera así encontrará la paz, pues las palabras de una anciana le mostrarán que incluso la inacción entraña lo contrario. Al no tomar parte en una situación, al mantenerse imparcial o al margen, en realidad, ya estás siendo parcial y sutilmente, estás tomando parte de forma indirecta.
De este modo volverá a la corte y al explicar al rey sus pensamientos pondrá a éste en tela de juicio, que se sentirá mortalmente ofendido y acabará ofreciendo a Virata el trabajo de guardián de los perros. Un puesto en el que abandonará cualquier tipo de responsabilidad y donde será al fin feliz, pero como consecuencia será olvidado por todos, incluso por su familia y morirá sin que su nombre sea recordado.

Una novela exquisita, con una pluma deliciosa y al más puro estilo de las leyendas orales. Con un profundo trasfondo moral que no puede hacernos sino recapacitar acerca de nuestra forma de ver lo que nos rodea y que no puede sino hacernos reflexionar sobre nosotros mismos y las relaciones que mantenemos con los demás, como nuestra facilidad de para enjuiciar a los demás, las decisiones que tomamos o, la falta de ellas, influyen en lo que ontológicamente somos y creemos ser, así como pueden llegar a perturbar el utópico devenir de la perfección moral, algo que en estos tiempos convulsos que vivimos encaja a la perfección.

En definitiva, una esplendida novelita, como para mi toda la obra de este autor, que presenta mucha facilidad para sumergirse en ella y que, a pesar de leerse en un suspiro, perdurará en la memoria largo tiempo después.

lunes, 20 de junio de 2011

El lunes empieza el sábado. Cuento para jóvenes científicos.

Los hermanos Strugatsky están considerados entre los mejores escritores de ciencia ficción en lengua rusa. Son notorias algunas de sus obras, que incluso han sido llevadas al cines, como El poder de un dios o Stalker: un picnic junto al camino. Ahora, de la mano
de Nevsky Prospects nos llega una novela de estos geniales escritores pero en su vertiente más cómica, no faltan las críticas al duro sistema soviético pero siempre en clave de humor. Inteligente y desternillante.

Alexander Privalov es un programador que ha quedado con unos amigos en la ciudad de Solovets. En el camino recogerá a un par de autoestopistas un tanto extraños que lo dirigirán sutil pero certeramente a ocupar un puesto de trabajo como jefe de computación en el NICASO, el Nuevo Instituto Científico de Adivinación y Sortilegios.

Desde su estancia la primera noche en la Cadepatiga, la casa de patas de gallina, hasta ocupar, posteriormente, el puesto de trabajo, las maravillas se sacudirán sin par, al tiempo que los disparates se aliarán con la lógica para crear historias de gran brillantez, fantasía e hilaridad.
La novela está estructurada en tres partas que relatan los sucesos importantes en la llegada de Privalov a Solovets: el primero de ellos será su llegada a la Casa de Patas de Gallina, el descubrimiento del problema con el sofá traductor y su incorporación a la plantilla de NICASO, y los dos restantes comportarán su existencia en el centro, el período de aprendizaje y reconocimiento de los departamentos y el personal y algunas investigaciones sumamente interesantes o alocadas, como pudieran ser la creación del vampiro de Sfugallo; el viaje en la máquina de Sillinov al futuro descrito; el misterio del cráter de Tungunska o el de Janus A y B y su loro Fotón.

Los hermanos Strugatsky despliegan un estilo sobrio y correcto, preciso y muy ágil, como no podía ser de otra forma al tratarse de una obra con una vis cómica tan patente. Hacen gala de un fantástico sentido de la maravilla, que conjugado con frecuentes pinceladas de humor consiguen una sátira descabellada que en ocasiones llega al paroxismo cómico y dejan perplejo al lector ante el hecho de que una situación tan profundamente disparatada sea plasmada de tan inteligente forma.
Así, nos encontraremos con peces que hablan y conceden deseos; con billetes del eterno retorno; con sofás multitraductores; con brujas que han de pagar sus cuotas; con demonios empleados en oficios rutinarios; un director de centro que es dos personas diferentes; profecías con erratas; gatos que hablan y conocen leyendas; ordenadores que piden respeto ante su trabajo; personas a las que se permite trabaja a título póstumo; viajes en el tiempo al futuro ya descrito en las novelas de ciencia ficción; creación de dobles; cónclaves de magos; transmigración y movimiento en el tiempo en sentido contrario o contramoción, y tantas y tantas anécdotas que convierten esta novela en una auténtica tormenta, un carnaval, el gran Mardi-Grass de las ideas. Chispas, golpes, chistes, anécdotas y destellos continuos de fantasía y carcajada, pero también de historia, leyenda y crítica. Pues así, con estas múltiples líneas de entretenimiento, los autores nos sumergen en el folklore eslavo, con la bruja Baba Yaga y su Casa de Patitas de Gallina, o con el dragón Gorinich, al tiempo que jugando con la magia nos hacen reflexionar sobre la misma, intentando descifrar el límite que la separa de la ciencia ¿en qué punto se convierte la ciencia en magia? o viceversa, pues, al fin y al cabo, los investigadores de NICASO no son sino científicos intentando resolver misterios que nosotros podemos considerar mágicos debido al elevado grado de disparate que nos parece conllevan pero que en su caso consideran científicos, del mismo modo que en su día, en la edad media, se consideraba mágico un eclipse de sol. Y, de este modo, se entroncará también con la crítica al férreo sistema de censura, educativo, científico y social de la extinta Unión soviética, donde hay escenas cuyo significado resulta claro pero, y aquí es donde observo mi falta de cultura, o tal vez sea que no lo he mamado desde pequeñito, pues se me escapan la gran mayoría de los guiños de esta vena más crítica.
Por otro lado, la novela es también un desfile de personajes, a cual más disparatado pero interesante. Todos ellos están muy bien retratados y todos despiertan algún momento de interés y la carcajada fácil. Se trata, de hecho, de una obra coral en el que el principal protagonismo recae en Privalov, por ser el único que no está acostumbrado a la magia e intenta pasar todo por el racional filtro de la lógica pero que, aparte de esto, sirve principalmente como nexo de unión para una obra en la que todos los personajes tienen protagonismo a partes casi iguales.
Finalmente la obra termina con un postfacio de los autores que narra el proceso creativo que siguieron para esta obra, pero está salpicada de tal caos que sorprende el ver como se mofan incluso de ellos mismos.

Mención especial me merece la traducción pues, si bien lo único que sé del ruso, es que lo hablan los habitantes de Rusia (Je), se me antoja difícil la traducción de una obra con tanto vocablo inventado y tanto sobrenombre que traducir al castellano para que cuadre con la intención real de los Strugatsky, o eso creo yo.

Teniendo en cuenta que las novelas de humor no son lo mío, es difícil que me ría con una novela, he de reconocer que me lo he pasado en grande con ésta. Me he reído y disfrutado de lo lindo con las investigaciones del NICASO por lo que, recomiendo esta novela a todo el que quiera pasar un buen rato y dejarse llevar por la fantasía mágica. Da igual que seas lector de fantasía o no, la novela es apta y entretenida para cualquier lector.

viernes, 17 de junio de 2011

Fieramente humano

Hay autores que no se limitan a una novela por año, e intentan demostrar el buen hacer y la pasión que le ponen a su oficio. Este es el caso de Rodolfo Martínez, en el que parece ser su año, pues ya lleva tres novelas publicadas y no parece que vaya a terminar el 2011 con esta cifra. Por lo pronto, con las tres apariciones de este año se convierte en el autor más reseñado del blog.

La historia arranca con una serie de misteriosos asesinatos. El detective Gabriel Marquez será el encargado de llevar la investigación.
En principio, el único sospechoso detenido es un inquietante muchacho. Cuando éste escapa de la prisión, Gabriel no puede dar crédito a lo sucedido, como no podrá darlo a lo que se le viene encima, pues los asesinatos no son más que el inicio de una profunda trama en la que él se encuentra implicado y que podría suponer la destrucción de la ciudad, más allá, peligra, incluso, la existencia del mundo.

Rodolfo Martínez da la impresión de ser un autor meticuloso y perfeccionista; de querer superarse a cada paso, ya que con cada nueva novela se pone una meta más elevada. Fieramente humano es, de nuevo, una novela compleja, con multitud de matices y tramas entrecruzadas que exigirán la máxima atención por parte del lector y le invitarán a centrar su mente para socavar los más recónditos y oscuros rincones, de una novela en la que se esconden las más turbias e impuras de las pasiones, mostrándonos, en definitiva, un viaje por la conciencia de cada uno.
De nuevo, la novela de Martínez es difícil de clasificar, aunque me decantaría por fantasía oscura o terror. El terror flota durante toda la novela, con momentos que prenden en nuestra retina y no la abandonarán hasta tiempo después. Es cierto que el ambiente terrorífico aparece en la mayoría de las ocasiones asociados a una vertiente sexual bastante explícita y en variadas descargas de dura violencia pero que, en ningún caso, resultan gratuitas, y nos permiten adentrarnos en la mente atormentadas de personas que en un principio pueden ser consideradas normales hasta que se bucea en su interior y se vislumbran sus anhelos y ambiciones, abriendo una puerta hacia una oscura y desconocida realidad.
El autor vuelve a hacer hincapié en la fusión de estilos, tiempos y voces narrativas; saltando en el tiempo presente, pasado y futuro y alternando de tercera a primera persona según el caso. Se observa el esfuerzo que ha debido suponer el unir tramas y tiempos para conseguir una narración final tan interesante y, al mismo tiempo, desubicarlos y entremezclarlos para lograr
que sea holisticamente coherente.
En esta ocasión Rodolfo Martínez hace fácil lo difícil y consigue que una vez pasado el primer sobresalto se cree en el lector, un mapa mental que lo dote de ubicuidad para entender la línea temporal sin complicaciones. Pues para contar la historia, Martínez parte de un presente en el que un gran mal retorna tras 30 años desaparecido y, para conseguir luchar contra este gran mal, se nos contará en primera instancia lo sucedido tres décadas antes y como por el orgullo de uno de los protagonistas es necesario reinventarse de nuevo para enfrentarse a un funesto futuro.
En este sentido, viajaremos al pasado para conocer la historia de los once individuos que se adentraron en el desierto siguiendo una llamada de un ente superior y posteriormente volveremos al pasado para observar la pequeña batalla librada por el doctor Zanzaborna, que nos mostrará muchos de los porqués del momento presente.
Los personajes constituyen otro de los puntos interesantes de la novela, pues ninguno de ellos está completamente libre de pecado. Desde el Dr. Zanzaborna, el mago que por un exceso de soberbia desencadenó en el pasado, la venganza del presente; o Eva, la ayudante del Doctor, que resulta ser una baza vital para el destino de la partida; el misterioso tuerto, legendario y manipulador; o Niete Nowan, el peón del caos primordial que descubrirá su auténtico poder y se rebelará contra el maestro, el corazón de las tinieblas; por poner algunos ejemplos.
Todos ellos arrojan luces y sombras al escenario, ninguno de ellos es puro en su bondad o maldad consiguiendo mostrar, por tanto, una novela cargada de violencia, actos moralmente inaceptables y acciones depravadas, pero completamente alejada del típico maniqueísmo de buenos y malos pues, como he dicho, todos poseen su cara y su cruz.
Por último, el personaje más importante, la ciudad, que siendo la primera novela que leo ambientada en este escenario, ya ha conseguido ganarme para su causa. Una ciudad ambientada en el Gijón natal del autor pero poblada por los misterios de un mundo que muchos insisten en afirmar que está ahí detrás y que la inmensa mayoría se afana en negar su existencia. Nos encontraremos en esta ciudad con personajes que nos harán querer saber más, mucho más: el jugador, las tres brujas, la mujer loba y su hijo, los cuervos Hugin y Munin, el guardián y su casa de los secretos; todos ellos son seres únicos e independientes que comprenderán que para no alterar la estructura de la realidad deberán aunar fuerzas contra Niete Nowan y el caos primordial, el corazón de las tinieblas que acecha en la sombra y acaba engañando a todos los actores de esta película. Y detrás de toda esta a especie de epopeya nos encontramos con el inquietante vikingo tuerto, siempre moviendo los hilos en la sombra para obtener lo que más le interesa, dejándonos con un sabor cuasi-amargo en la boca, pues deja las puertas abiertas para una continuación de la serie de la ciudad y no vemos el momento de hincarle el diente.

Fieramente humano me ha parecido una lectura muy entretenida, ágil pero compleja, absorbente y que exige mucho del lector, que ha de estar pendiente a los posibles guiños, dobles sentidos y omisiones intencionadas que salpican el texto.
Una novela de la que se podría hacer un análisis más preciso y detallado pero con la que observo que empiezo a perder la perspectiva y podría desvelar cosas que deben ser aprehendidas por cada uno, por lo que aquí daré por finalizado este comentario, n sin antes agradecer a NGCFicción!, el que me la haya hecho llegar y recomendar encarecidamente esta nueva novela de R. Martínez.
Leedla, no creo que os defraude.

jueves, 9 de junio de 2011

De mecánica y alquimia

Como ya he dicho en varias ocasiones, no soy un gran lector de relatos y, no por que no me gusten, sino porque se me olvidan muy rápido. Es por eso que casi siempre leo novelas, por que las retengo más tiempo en la memoria. Pero hay veces en que algunos relatos o antologías de ellos me llaman poderosamente la atención y no puedo esquivarlos, como en el caso del libro que da título a esta reseña, que tras escuchar varias voces sobre sus virtudes y conocer un poco el gusto del autor por los automatismos, me animé a leer.
Como es lógico, no todos los cuentos me han gustado por igual, de hecho, alguno de ellos no ha logrado satisfacerme, como pudiera ser el caso de Res cogitans pero, en general, me han cautivado, y el conjunto final me parece un artificio exquisito
Esta antología está formada por once relatos y un epílogo que, en conjunto, resultan sumamente interesantes, por lo que los resumiré brevemente:

* El libro de los instrumentos incendiarios: Abu-l-Hakim b' Alí al-mustansir, jefe de policía de la taifa de Toledo, debe investigar la muy misteriosa desaparición de Al-nasir, escriba del rey. Poco a poco descubrirá que los secretos de un libro tienen la culpa de lo sucedido.

* El relojero de Praga: Tras construir el famoso reloj de Praga, el relojero Hanus de Ruze será privado de la vista, para que nunca más pueda volver a reproducir su gran obra. La venganza del hundido relojero no se hará esperar.

* Lapis philosophorum: Un simple monje francés descubre que uno de sus superiores practica artes alquímicas. Dotado de una extraña capacidad que le hace tener visiones premonitorias profetizará la destrucción del convento. Su actitud le valdrá la expulsión del mismo.
Las visiones de este simple monje francés serán posteriormente conocidas en todo el orbe terrestre.

* La maldición de los Zweiss: Una pequeña tarántula de plata supondrá la maldición para la familia Zweiss. A partir de que uno de los hermanos es picado por la misma, los hermanos Zweiss se convertirán en el azote de las aldeas y el terror para los habitantes de las mismas. Nada escapará al siniestro poder de los malvados hermanos.

* El pescador de esponjas: Un joven buzo pescador de esponjas observacomo su cuerpo se va metamorfoseando poco a poco.

* El faro de la isla de Os Baixos: Dos parejas van a una isla que se dice desierta con la intención de abandonar allí a una de las esposas para, después, entre los tres, poder repartirse sus bienes y hacienda. Pero entonces, si la isla está desierta ¿por qué el faro despide su luz cada noche?

* El sueño del monstruo: Nos encontramos en el Londres victoriano donde, un escritor sin éxito, pero con mucha imaginación, se permite corregir a Mary Shelley en su Frankenstein o considerar su literatura superior a la de Kepler o a Tennyson.

* Res cogitans: En el vagón de un tren, un grupo de filósofos discuten sobre la comunicación entre el pensamiento y la materia.

* Te inventé y me mataste: Un curiosísimo caso de como un autómata adquiere conciencia y acaba con su creador.

* Brigada Diógenes: Los miembros de la Brigada Diógenes son los nuevos héroes. Todo el mundo los adora. Son los encargados de acabar con la nueva plaga: los afectados por el Síndrome de Diógenes.

* Pasajero 1/1: En un tiempo futuro en el que el mundo se está muriendo, impregnado de fétidos vapores y lluvias radiactivas, un vagón de tren arriba a una estación largo tiempo abandonada. En su interior, un ser con cuerpo quitinoso y metálico.

Ya desde el principio es fácil sentirse atraído por el elegante estilo
de Muñoz Rengel. A pesar de tratarse de cuentos que tratan temas, en su mayoría poco novedosos, el lenguaje cuidado y preciosista, pero nada pedante, del autor nos lleva de la mano a través del recorrido que conforman sus historias.
Es cierto que no todas las historias me han parecido al mismo nivel. Así, Res cogitans no me ha gustado y, El pescador de esponjas o El faro de la isla de Os Baixos no han llegado a estar a mi alcance: no tengo muy claro si no me han llegado por que no los he entendido del todo o, en cambio, no los he terminado de entender y, como consecuencia, no me han satisfecho.
Pero, sin embargo, hay otros cuentos que son auténticas piezas maestras como, La maldición de los Zweiss, en la más pura línea de unos oscuros hermanos Grimm; Te inventé y me mataste, una magnífica pieza de orfebrería que conjuga un, para mí, distópico futuro alquímico, con un asesinato de difícil explicación; o Brigada Diógenes, donde la limpieza de las basuras por parte de un grupo especial nos sumerge en una dura crítica a la sociedad moderna.
El conjunto está verdaderamente bien logrado, de tal modo, que los textos siguen una línea temporal controlada, a la vez que comparten un mecánico, o alquímico, nexo de unión a lo largo de los mismos desde el inicio en el Toledo medieval hasta un futuro en que la humanidad está próxima a su extinción.
En el escolio final, Juan Jacinto Muñoz Rengel nos somete a un último juego pues escrito en simetría espejada será necesario dicho espejo para poder leerlo.

En suma un magnífico ejercicio literario que solicitará un fuerte compromiso por parte del lector, que deberá paladear suavemente cada texto, para sumergirse después en los posos que hayan quedado diseminados por su cortex cerebral, para obtener un sentido más que coherente entre todo lo oculto.

En definitiva, esta colección supone una nueva forma de contar cuentos, una nueva forma de percibirlos y que debe perdurar en el tiempo pues, cada uno de ellos es una perla deliciosa.
Un libro altamente recomendable.

domingo, 29 de mayo de 2011

Sukkwan Island

Decepción total. Única definición que puedo ofrecer de lo que me ha suscitado esta novela.
Tras el inmenso éxito obtenido por parte de público y crítica; tras las comparaciones con McCarthy y Hemmingway, me animé a solicitar un ejemplar a Editorial Alfabia (a quienes agradezco desde aquí su amabilidad al enviármelo), para su reseña en este recóndito rincón del ciberespacio. Esperaba más, mucho más.
Adelanto, eso sí, que en esta reseña hay algún spoiler que puede lastrar el disfrute de futuros lectores.

Tras dos matrimonios fallidos, Jim es un hombre inseguro y depresivo. Para fortalecer las relaciones con su hijo de 13 años, Roy, fruto de su primera matrimonio y a quien apenas conoces, Jim decide pasar un año con él en una isla salvaje al sur de Alaska: Sukkwan Island.
Parece que un año viviendo en tan inhóspito y solitario paraje obligarán a padre e hijo a unir esfuerzos y colaborar hombro con hombro para sobrevivir. Pero, poco a poco, la situación irá volviéndose cada vez más insostenible, hasta desembocar en el viaje unipersonal de Jim a la locura.

A la edad de 15 años, el autor recibió el mismo ofrecimiento por parte de su padre, pero éste recibió un "no" por respuesta. A los 15 días su padre se suicidó. De acuerdo con estos antecedentes autobiográficos nos encontramos con un ejercicio de exorcismo literario en el que el autor juega con el posible "What if?" al haber contestado de forma diferente a su padre e intercambia los papeles del suicidio para huir de sus fantasmas e intentar entender a su padre de una forma más íntima.

La novela se estructura en dos partes: una primera en la que los protagonistas se asientan en la isla y establecen las bases diarias para intentar sobrevivir, y que terminará con el suicidio de Roy; y una segunda que consiste en la locura (quiero verlo así) que se apodera de Jim tras la muerte de su hijo hasta el final.
Bajo mi punto de vista, la premisa de partida resulta muy interesante pero resulta fallida, pues no consigue transmitir la fuerza necesaria a pesar de la crudeza desgarradora que suponen los actos ocurridos en la novela.
Se ha comparado al autor con Cormac McCarthy y ése fue uno de los puntos que me atrajeron de la novela, pero tampoco ha llegado a convencerme. Si bien es cierto que posee un estilo parecido, sin florituras y directo, le falta la garra, la pasión y falta de escrúpulos de la literatura de McCarthy. Me ha resultado una narración muy plana y prosaica, aligerada en exceso en la que las palabras vuelan ante los ojos porque no hay nada digno de mención en la forma que me haga detenerme a saborear el texto. Un lenguaje demasiado llano ayuda a crear la apariencia de que el autor ha ido creando según le llegaban las palabras a la cabeza, sin ningún intento de modificarlas para dar un mayor sentido estético a las frases. Éstas se aceleran y, de una frase a la siguiente, pueden haber pasado días; llega un momento en que parece que el tiempo ha corrido demasiado para lo que realmente estabas leyendo.
La segunda parte presenta momentos más duros y desgarradores pero, de verdad, que no he sido capaz de entenderlo, no me ha transmitido absolutamente nada, salvo asco y una incomprensión atroz hacia la figura de Jim.

Por otro lado, los personajes tampoco han sido capaces de llenarme. Tal vez he podido compartir algo del sentimiento de Roy pero, desde luego, nunca he sido capaz de ponerme en la piel de Jim. No lo he entendido en ningún momento y finalmente me importaba bien poco cual fuese su final; en ningún momento me ha parecido interesante y me la ha "repampinflado" su muerte.
En este aspecto cabría destacar que tras el binomio protagonista surge una figura que podría ser el tercero en discordia: la isla. El paraje en sí se convierte en el tercer personaje y, desde luego, en el más logrado pues se percibe la crudeza del entorno, el aura salvaje de una tierra capaz de influir en el ánimo del más fuerte.

En fin, se puede hacer un análisis más exhaustivo y amplio de la novela pero, realmente, no me estimula el decir nada más de una historia que no me ha gustado y me ha defraudado profundamente.
En cuanto a recomendarla. A ver, no la desaconsejo pues, aunque a mi no me ha gustado, puede gustar a muchos, muchísimos, como se pude ver por el éxito obtenido, pero moralmente me resulta inaceptable recomendar algo que no me ha gustado, así que no lo haré.
Como siempre, que puedo decir, que es una opinión personal, la mía, que no pretende generar ninguna polémica, pues como se suele decir, "para gustos los colores".

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